HOMBRES G: «MÉXICO NOS LO HA DADO TODO»

“Cuatro amigos que han cumplido sus sueños” así es cómo se definen, a ellos mismos, Hombres G. Llevan muchos años “trabajando y viviendo” de lo que les gusta. No dudan en afirmar que “han cumplido sus sueños” y eso es, sin duda, “una de las cosas mas difíciles de la vida”. Son conscientes del privilegio que es poder decir estas palabras, pero también les gustaría que a todos nos sucediera lo mismo porque la vida es fantástica. 

Llevan muchos años compartiendo no solo los escenarios sino compartiendo, precisamente, una vida, es decir, sus vidas. Por eso, con una sonrisa de alegría aseguran que “han evolucionado juntos”, porque globalmente todas las cosas que les han pasado les han hecho madurar y ser como son ahora. Después de charlar un rato con ellos, me permito la licencia de decir que son auténticos y muy cercanos. Cualidades que aún les hace mejores no solo encima de los escenarios. 

Precisamente, a los escenarios han vuelto después de la pandemia con un nuevo disco: “La Esquina de Rowland”. El último año y medio ha sido muy duro para todos porque todo cambió y se paralizó de la noche a la mañana. Los Hombres G, en marzo de 2020, estaban en México. De hecho, aseguran: “Es la gira que vamos a retomar ahora, nos quedaban cuatro conciertos cuando se anunció el Estado de Alarma y el confinamiento. Entonces, decidimos volver a casa pensando en que si tardábamos más días igual no podíamos regresar y acertamos en nuestra decisión porque luego todo se cerró”. Pasaba el tiempo y reconocen, abiertamente, que “todo ese año y medio casi sin tocar fue un poco angustioso” pero a su vez se dieron cuenta de que iba para largo y decidieron ponerse a trabajar y a preparar proyectos, entre ellos, “La esquina de Rowland”. “No estuvimos parados ni desesperados en casa. Simplemente, asumimos la situación y preparamos cosas para cuando nos dejaran salir” concluyen con cierta ironía. Y ya con el permiso para salir, “este verano hemos vuelto a los escenarios. Al principio con un poquito de vértigo pero ya metidos en faena totalmente”, añaden.

Ese vértigo del que hablan es lógico porque la pandemia ha modificado nuestras rutinas de momento. Ahora bien, si les preguntas que si tenían necesidad de reencontrarse con su público, su respuesta no puede ser mas contundente: “Claro que sí. Lo que pasa es que ha sido distinto a lo que esperábamos porque estábamos acostumbrados a la gente de pie cantando sin mascarilla y al principio los conciertos eran un poco extraños. Luego, nos hemos acostumbrado pero no es lo de antes. Aún así quién ha tenido más mérito es el público por aguantar esta situación. Por ir a los conciertos y estar horas sentados sin poder beber, sin poder bailar… Tiene mucho mérito, la verdad. Los conciertos de Hombres G son una fiesta. La gente canta, interactúa, se apelotona, se abraza, chilla…Esperemos que pronto vuelva lo de antes.” Además, reconocen: “El WiZink fue especial, porque se produjo una mezcla de ganas de bailar, de ganas de cantar, de ganas de volver y el público de Madrid…”

El público de Madrid les devolvió el cariño que ellos siempre ofrecen. Literalmente, se rindió a Hombres G y algo parecido sucederá al otro lado del charco. En unos días arrancan su gira por México, un país que contundentemente afirman: “Nos lo ha dado todo. Ahora mismo es el país más importante para nosotros a nivel de venta de discos, de conciertos… A México, desde la primera vez que fuimos en el 87, no hemos parado de ir. Hemos cuidado siempre nuestro público mexicano y ahora recibimos los frutos.” Admiten que de México: “Se echa de menos todo, porque tiene una personalidad muy grande, con un carácter muy fuerte. Es un país muy cálido. Se parece a España en muchas cosas. A la gente le gusta la fiesta, salir, comer y beber. Hay muy buena onda siempre, al menos con nosotros.” Y aunque la comparaciones son odiosas, no dudan en declarar: “En comparación con España, en México tienen a la música en un puesto muy importante de su vida. De hecho, el arte y la cultura lo valoran mucho. Allí cada vez hay más sitios para tocar. La cultura está muy bien tratada y cuidada. En los bares hay grupos tocando. Pones la televisión y hay gente actuando. En España, esto no lo ves. De hecho, nunca ha habido cultura musical. La música la consume un número muy pequeño de gente si lo comparamos con los millones de personas que somos”. Además, por tener más cultura musical “respetan tanto a los artistas. Tienen mucho más sentido de la creatividad. Se nota que es algo que les importa. En cambio aquí, la música es algo que la gente escucha mientras está en un bar tomando algo con los amigos, pero no reclama tanto la atención por saber qué grupo es, qué artista es, quién toca el bajo… Sin embargo, en México hay mucho más arraigo, adoran a sus artistas y a nosotros nos quieren como si fuéramos de allí. ¡Cómo no vamos a echar de menos a los mexicanos!” concluyen.

Coincido con ellos en que México es especial y me da envidia sana que vayan porque yo también extraño a su gente y más después de lo que hemos vivido. Aún así, la vida continúa y ellos tienen el mejor pasaporte para ir allí. Se llama “La esquina de Rowland”. De su último disco dice el propio David Summers: “No creo que exagere si digo que es uno de los mejores discos que hemos hecho en nuestra carrera” porque “hemos tenido tiempo, primero yo para componer y escribir y hacer un montón de canciones que eso es lo que hay que hacer, para después hacer esa búsqueda y quedarse con diez o quince canciones buenas.” Asimismo, “hemos tenido todo el tiempo del mundo para prepararlo, para grabarlo, para cocinarlo, para matizarlo sin límite. No teníamos una fecha de entrega, no teníamos presupuesto. No teníamos nada que nos impidiera darle mil vueltas a los temas. Esto nos ha permitido hacer un disco con canciones seleccionadas, con las letras y los arreglos cuidados y la verdad es que es así como hay que hacer todos los discos aunque no siempre se puede ya que, a veces, careces de ese tiempo porque estás de gira o con proyectos”.

Aprovecho esta opinión de Summers para escribir que, en mi modesta opinión, es un disco muy bueno con catorce temas que transmiten de principio a fin. Los Hombres G dicen que siempre intentan sorprender un poco. Les gusta innovar aunque todo lo que hagan va a sonar a Hombres G. De hecho, aseguran: “Lo que más nos preocupa y en lo que más interés ponemos es en que nuestra personalidad esté en el disco como nuestra manera de contar nuestras historias. Realmente solo nos preocupa sonar a nosotros mismos”.

Indudablemente, ellos mismos asienten: “Somos conscientes de que nuestra música ha traspasado generaciones, pero somos conscientes ahora que hemos visto que nuestra música ha conseguido ese milagro aunque nunca lo pretendimos. Nunca habíamos pensado que nuestra música iba a traspasar generaciones y que íbamos a estar aquí cuarenta años después. Se ha producido de una manera natural y gracias a nuestro público, que ha sido siempre increíble y maravilloso, y que a su vez ha traspasado nuestra música a sus hijos y a otras generaciones.” Es cierto que ahora a sus conciertos van familias enteras y tienen muy claro que esto es de agradecer. Obviamente, “eso solo se consigue haciendo canciones bonitas y haciéndolas toda la vida. No se puede bajar nunca el listón y, por supuesto, no se puede decepcionar nunca al público” reiteran. 

Con una premisa tan clara es lógico pensar que los Hombres G siempre van a estar a la altura y van a cumplir con lo que se espera de ellos. De hecho, “La esquina de Rowland”, además de contar con la excelente colaboración del mexicano Carlos Rivera de quien solo tienen buenas palabras, viene cargada de videoclips porque “ahora la gente ve la música. Es la cultura de la imagen, las redes sociales, la inmediatez. Se juntan las dos disciplinas: la música y el vídeo. Si haces un disco pero no haces videoclips es como si hubieses dejado el disco a la mitad. De ahí que nuestros próximos singles vayan acompañados de un videoclip sí o sí como ya ha sucedido con los anteriores. Es una manera de tener el disco vivo. En esta era de la inmediatez las cosas duran muy poco.” 

Precisamente, no ha sido poco lo que han durado los clásicos, los cuales, no faltarán en los conciertos. Ellos no se cansan de cantarlos y su público tampoco, porque se entrega al cien por cien dejándose, incluso, la voz o como ellos dicen: “Habremos cantado “Sufre Mamón” miles de veces y cada vez que la cantamos vemos al público que enloquece completamente”. “El poder de la música los hace atemporales”. David Summers decía que no se veía con 50 años cantando “Sufre Mamón» y ya ha superado esa barrera. Para ellos, “las canciones son entes que tienen más poder que uno mismo”. De hecho, no dudan en afirmar: “Ellas están por encima de nosotros. Aguantan el paso del tiempo mejor que nosotros y seguirán ahí cuando nosotros nos muramos”. Su intención  es ir añadiendo “a ese grupo de clásicos otros temas como sucedió con “Lo Noto” o “Me siento bien”. Realmente lo importante es hacer clásicos y no hacer hits que duran un verano o un año o dos como mucho. Los clásicos se quedan para siempre.”

Y para siempre estarán Hombres G en la historia de la música y en la historia de nuestras vidas. Sinceramente, la vida son etapas y muchas de ellas están marcadas con un antes y un después como les sucedió a David Summers, a Rafael Muñoz, a Javier de Molina y a Daniel Mezquita en la sala Astoria de Madrid en el 85. Un lugar y una fecha que tienen grabado en la memoria porque fue el principio de todos los éxitos y experiencias que han venido después. Este grupo de amigos, con el que comenzaba este texto, sabe apreciar el presente sin perder de vista la perspectiva de la realidad. Valoran la salud y es lo que le piden al 2022 porque con ella podrán seguir haciendo lo que hacen. Su humildad y cercanía tienen el premio que se merecen: Un público que les echa de menos cuando tardan en subirse a los escenarios. Ahora, los mexicanos en Monterrey, Puebla, Ciudad de México, Querétaro, Torreón, San Luís Potosí, Aguascalientes y Guadalajara podéis disfrutar de su directo. Unos conciertos que no van a defraudar porque llevan la marca Hombres G. Siempre su lema de vida ha sido: “Voy a pasármelo bien” y con esta premisa nada puede salir mal porque la actitud en el día a día es fundamental. Por eso, si tras leer este lema has comenzado a tararear una mítica canción, no hay ninguna duda de que los Hombres G han escrito algún capítulo de tu vida. Quizás, sea el momento de dejar atrás el pasado más reciente y marcar un antes y un después en la pandemia al ritmo que marcan los Hombres G. Es tan sencillo como dejarse llevar. La cuenta atrás ha comenzado y creedme amigos mexicanos que la fiesta está asegurada. Bien sabéis allá que la vida está para disfrutarla. 

¿Vais a perder la ocasión de descubrir que tiene de especial “La esquina de Rowland”? ¿Vais a dejar pasar la oportunidad de comprobar el estado del marcapasos de Marta, de gritar “sufre mamón” o de viajar hasta Venezia? Sé que no porque el público mexicano está esperando a Hombres G y los Hombres G están deseando encontrarse con su público de allá. Con esta combinación nada puede salir mal ya que todo apunta a que “vais a pasarlo muy bien”. ¡A disfrutar!

Entrevista publicada en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/sociales-y-espectaculos/story/28240/mexico-nos-lo-ha-dado-todo-hombres-g

Fotos de Daniel Summers

A HOMBRES G 

Confieso que el sábado no “me levanté dando un salto mortal ni echando un par de huevos en mi sartén” porque lo que más anhelaba era un café que me espabilara después de “pasármelo bien”. Si hay que buscar a los responsables de esto, está claro que son los Hombres G

David Summers y compañía colgaron el cartel de no hay entradas en su concierto en el Palacio de Deportes de Madrid. Después de lo que hemos vivido, volver a llenar estos recintos es un chute de adrenalina tanto para los artistas como para su público. Reencontrarse siempre es bueno, y en esta ocasión “La esquina de Rowland” era la disculpa perfecta, y más que justificada, para acudir a escuchar a quienes son historia en la música de mi país. Presentaban su nuevo trabajo, un disco cargado de grandes temas, catorce concretamente. Uno de ellos es “Se me sale el corazón”, un dueto con el mexicano Carlos Rivera, pero que sin él también te llega muy profundo. Summers sabe transmitir sentimientos como nadie cuando está encima de un escenario. Reconozco que el público se entregó a Hombres G desde los primeros acordes. Es difícil resistir las emociones que todos llevamos dentro cuando los clásicos comienzan a sonar. Una mezcla de nostalgia nos envuelve a todos, pero las ganas de recuperar la normalidad que la pandemia nos arrebató de la noche a la mañana superan con creces las restricciones que todavía nos quedan. Precisamente, el último concierto que vi antes de que la Covid-19 lo cambiara todo fue de Hombres G en noviembre de 2019. Por cierto, fue una noche inolvidable como la del viernes.

Un viernes que se ha convertido en un recuerdo que ha marcado un antes y un después ya que me reencontré con la música en directo. Algo que echaba mucho de menos. Es cierto que “La esquina de Rowland” quedó un pelín eclipsado por los clásicos. Sin duda, esos temas nos hicieron vibrar a las miles de personas que allí nos encontrábamos. “Lo mejor estaba por llegar” porque ellos notaron que queríamos cantar, por eso, no dudaron en pedirnos que “Nos soltáramos el pelo” y “Visitáramos su bar” para darlo todo al ritmo que nos iban marcando. Estaba claro que nadie se iba a escapar del compás de “El ataque de las chicas cocodrilo» ni mucho menos del de “Marta tiene un marcapasos.» Por supuesto que hubo un momento en el que todos entonamos “Devuélme a mi chica” a pleno pulmón dejándonos la voz en la mascarilla, pero lo importe era que el Palacio de Deportes retumbara con esos acordes. También, musicalmente nos llevaron a “Venezia” y nos dejaron “Temblando” solo con “Un par de palabras.” 

Precisamente, palabras de cariño devolvió David Summers a su público de Madrid. Reconozco que me gusta vivir el presente. Esa lección ya la tenía aprendida antes de la pandemia porque la vida se encargó de ello. Es cierto que hay que “pasar página”, “ahora y siempre” pero, a veces, es bueno recapacitar en esas lecciones del pasado. Después de recordar esas dos horas de concierto y de tomarme ese café tan necesario no sé por qué me viene a la mente todo lo que he vivido y recuerdo que “Aún tengo la vida” mientras tarareo sin querer: “Me siento bien / Como si todo empezara otra vez /Me siento bien/ Me siento bien / Es como un despertar /Una luz especial /Es como un sueño pero real / Me siento bien/ Fenomenal.”

Y con esa actitud la vida te tiene que sonreír, como las sonrisas que nos sacaron los Hombres G. Gracias por ese par de horas de vuelta a la normalidad perdida. Decía Tolstoi: “La música es la taquigrafía de la emoción”. Y lo es. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace de El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27640/a-hombres-g