YO TE QUERRÉ, EL HOMENAJE A FRANCISCO ALONSO

“Tomar la vida en serio, es una tontería, hay que gozarla, hay que reír. / Tomar la vida en serio, es una tontería, pues de un berrinche, puedes morir.” Después de lo que hemos vivido en los últimos años está claro que ese podría ser el lema con el que afrontar el presente, pero esos versos van acompañados de unos acordes y forman parten de nuestra historia musical. El maestro Alonso los compuso y solo hay que ver o escuchar la zarzuela Luna de Miel en El Cairo para tararearlos como corresponde. Ahora, gracias al ‘proyecto Zarza’, y el homenaje que rinden estos jóvenes al maestro, el público del Teatro de La Zarzuela de Madrid pudo revivir algunas de las obras maestras del legado de Alonso. 

Yo te querré es el título que lleva este homenaje de José Luis Arellano a Francisco Alonso. La zarzuela hecha por jóvenes y para jóvenes es, sin duda, una gran idea. El elenco está lleno de talento y grandes voces que cautivan a un público que ve como tras el dilema de la autora y el director surge una obra que mezcla el pasado con el presente, cuyo vínculo de unión son los míticos temas de Alonso y por supuesto, el amor y las ganas de vivir. Este compositor granadino marcó una época y ahora que la música está muy marcada por determinados ritmos, viene bien acercar la zarzuela a quienes desconocen la importancia de ésta en nuestra cultura. 

Yo te querré va más allá de recordar al maestro Alonso porque es también un homenaje a nuestros padres y abuelos que en más de una ocasión nos cantaron “Por la calle de Alcalá, con la falda almidoná, y los nardos apoyaos en la cadera…” solo con escuchar el nombre de esta popular calle madrileña. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el popular pasodoble La Banderita y así con todo el listado de canciones que este espectáculo de hora y media brinda al público. Un público, por cierto, que abarca todas las edades, lo que demuestra que ‘proyecto Zarza’ cumple con su objetivo. Ahora solo falta que tenga el respaldo de las Administraciones y pueda girar por todo el país porque nuestra cultura hay que valorarla y no dejarla caer en el olvido por las modas que lo inundan todo. 

Por supuesto, si he hablado de talento sobre las tablas, lo mismo sucede con la orquesta. Es un lujo ver tocar los instrumentos en directo desde el patio de butacas y bajo la atenta dirección de Lucía Marín se nota que hay un gran trabajo para que esta obra sea un éxito. Reconozco que este magnífico proyecto cumple con su objetivo, te saca más de una sonrisa y trae, de paso, muchos recuerdos de quienes te descubrieron al maestro Alonso cantándote en algún momento alguna canción suya. Además, yo que vivo de regalo y que sé lo que es que la vida te dé una segunda oportunidad enfatizo que “tomar la vida en serio, es una tontería, hay que gozarla, hay que reír”. 

Eso sí, si cada uno somos el personaje de nuestra propia obra, siempre será mejor escribirla con una sonrisa, disfrutando de lo que nos gusta y dejando de lado los cánones que nos imponen. La banda sonora la elegimos nosotros mismos y seguro que en alguna ocasión el maestro Alonso está presente en nuestra vida, porque los abuelos y los padres nos marcan para siempre. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/42504/a-9000-km

LA VERDADERA AMISTAD

Dejarse llevar por la imaginación, de vez en cuando, no está de más. Soñar forma parte de nuestra naturaleza y esos sueños se alimentan día a día, precisamente de nuestro presente. No siempre es fácil digerir lo que la vida nos presenta y evadirse de ella también es una gran terapia. Al igual que lo es apoyarse en los amigos de verdad. Esos que están ahí silenciosamente y que te conocen tan bien que hasta entienden tus propios silencios. 

La amistad va creciendo y fortaleciéndose con los años y si esto no es así, algo la está resquebrajando. El tiempo será el responsable de mostrar la realidad que había tras esa supuesta amistad. Eso puede doler mucho cuando no se ve venir y quizás haya que tomar medidas cuando surgen las primeras grietas aunque hay que tener muy presente el proverbio turco que dice que el que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos. La perfección no existe y lo bonito es crecer como persona y vivir experiencias únicas con esa persona que nos quiere tal y como somos. Decía Francis Bacon que “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”, es cierto que quien tiene un amigo tiene un tesoro y esos amigos que son como hermanos se pueden contar con los dedos de las manos. No es amistad cuando reina en el ambiente la hipocresía, la envidia y el interés.

Ser fiel a los principios es fundamental y, por supuesto, ser leal ante quien lo dejaría todo por ayudarte en los peores momentos de la vida. En las buenas siempre hay manos disponibles, pero en las malas el contexto es muy distinto. Por eso, elegir a las personas adecuadas que nos acompañen en el día a día es fundamental. Todos nos hemos llevado más de una decepción, pero de los errores también se aprende. Crecer como personas forma parte de nuestro día a día. Ningún día es igual a otro y nosotros cambiamos con ellos. En veinticuatro horas suceden muchas cosas y las personas estamos marcadas por ellas. Sin darnos cuenta opinamos, aprendemos, tomamos decisiones… y todo eso forma parte de nuestra propia historia personal. Ésa que escribimos de nuestro puño y letra  y que nadie debería cuestionar. “Una amistad noble es una obra maestra a dúo” tal y como lo expresó el escritor francés Paul Bourget.

Está claro que los verdaderos amigos estarán en todos los capítulos de nuestra vida. Por eso, aprovecho estas letras para agradecer a quienes me han acompañado siempre y lo siguen haciendo incluso cuando la incertidumbre lo inunda todo. Es cierto que de las lágrimas nace el árbol de la vida y de esas gotas saladas crecen las ramas apropiadas para que la fortaleza sea tal que nada pueda  rompernos como personas. George Washington dijo: “La verdadera amistad es planta de lento crecimiento que debe sufrir y vencer los embates del infortunio antes de que sus frutos lleguen a completa madurez.”

En definitiva, la amistad es ese tesoro que nos une de tal manera que nos convierte en familia. Una familia que elegimos y que está presente a pesar de la distancia y el estrés de la rutina. Por eso, cuidarla es vital, pero también hay que disfrutarla al máximo, al igual que la vida. ¿No?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/42236/la-verdadera-amistad

COMPANY

Siempre se puede encontrar un buen motivo para festejar en el día a día aquello que nos saca una sonrisa. Los pequeños momentos que tan desapercibidos pasan, pueden convertirse en esenciales y gracias a ellos nuestra memoria se llena de recuerdos con un valor incalculable. La vida va pasando y aunque es larga, el tiempo vuela. Ya estamos a mediados del mes de febrero y en estas fechas, como todos los años, llega el día de San Valentín. Una fecha señalada que tiene tantos detractores como fans. En cuestiones del amor no hay nada escrito y un claro ejemplo es la excelente obra que interpreta Antonio Banderas. Company va más allá de si es mejor vivir en pareja o solo, porque está cargada de grandes reflexiones con excepcionales interpretaciones. 

El teatro Albéniz de Madrid era el lugar de encuentro para vivir casi tres horas de un teatro musical que envuelve al público desde el primer momento. Ambientada en el Nueva York de los años 70, Bobby, a quien da vida Antonio Banderas, cumple años y su vida nada tiene que ver con la de sus amigos casados. Matrimonios de lo más dispares, pero que demuestran una realidad palpable en el presente. Con un guion cargado de toques de humor y grandes temas musicales, el elenco al completo consigue que el público acabe de pie y gritando “bravos” sin cesar. Tengo que reconocer que me sorprendió Antonio Banderas en su faceta de cantante. No me lo podía ni imaginar, pero hay que reconocer su enorme talento sobre las tablas. Insisto que sus compañeros de reparto son sublimes. Una experiencia digna de vivir y quizás llena de preguntas a las que cada persona pueda responder. La vida en pareja tiene, como todo, sus pros y sus contras y lo mismo sucede con la soltería, pero la capacidad de las personas para escribir su propia historia personal supera los límites establecidos. Quizás, en la semana en la que los corazones lo inundan todo, sea la obra perfecta para ver. Una pena que su paso por Madrid llegue a su fin, pero reconozco que fue un lujo disfrutar de este espectáculo.

La vida hay que vivirla solo o en pareja, pero hay que disfrutarla. Enamorarse de ella es muy fácil porque en las buenas y en las malas siempre tiene un mensaje para nosotros. Lógicamente, siempre será más fácil recordar las buenas, pero las lecciones de las malas son inolvidables. Aprendí a quedarme siempre con lo positivo porque estamos aquí de paso y ser feliz es lo que cuenta. Dijo Charles Chaplin que “la vida es una obra de teatro que no permite ensayos; por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida…antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos”. Tengo claro que sin aplausos no me quiero quedar, por eso, intento escribir de mi puño y letra todas las experiencias que me llenan de vida y que ésta me brinda. Vivo de regalo y esa es mi mejor motivación para disfrutar del presente mirando de reojo al futuro, o como canta Antonio Banderas en Company, hay que “sentirse vivo”

Jimena Bañuelos

LA INVESTIGACIÓN EN LA VIDA

Acabamos de celebrar el Día Mundial contra el Cáncer y una de las palabras más repetidas a lo largo de la jornada fue, sin duda, la investigación. Sin ella pocos avances se pueden hacer pero para ello es primordial que se invierta en la ciencia. No puede caer en el olvido, por ejemplo, de quienes nos gobiernan. Los diagnósticos de cáncer van en aumento y lo cierto es que mejorar los tratamientos e incluso personalizarlos es lo que los investigadores han conseguido con el paso del tiempo. Por eso, todavía queda mucho por hacer y la investigación, sea el día que sea, siempre debería ser esencial.

Muchos testimonios inundaron las redes sociales y es cierto que cuando te diagnostican un cáncer tu vida cambia drásticamente, pero siempre se puede contar con la confianza de los sanitarios que te acompañarán durante todo el proceso. Ellos viven contigo tus mejores días y tus horas más bajas, pero siempre  están a tu lado para hacerte saber que no estás solo. Es cierto que yo siempre me sentí arropada por los míos y por todo el personal sanitario que vivió conmigo cada ciclo de quimio, cada sesión de radioterapia y, por supuesto, el trasplante que lo cambió todo. 

Afortunadamente, la investigación ha ido mejorando los datos se supervivencia pero insisto en que todavía queda mucho por hacer. El sábado el lazo que había que lucir era el verde. El color  de la esperanza que no se puede perder en ningún momento porque durante la lucha contra el cáncer también se vive y, por supuesto, también se sueña. Aferrarse a la vida es incuestionable cuando la incertidumbre lo inunda todo. Aprender a convivir con la enfermedad y las buenas noticias siempre llegan cuando menos te los esperas. Por eso, para que éstas sean cada vez más frecuentes hay que apostar por todos esos proyectos de investigación que necesitan inversión para poder seguir adelante. Quizás muchas respuestas a demasiadas preguntas estén esperando en los laboratorios.

La sanidad es importante y la investigación también porque sin salud pocas cosas se pueden hacer. Un cáncer te enseña a valorar el presente, a valorar las pequeñas cosas y los momentos vividos. El tiempo puede ser tu aliado o tu peor enemigo, pero mientras luchas contra el cáncer el tiempo es oro en todos los sentidos. Además, al margen de la investigación científica, está la investigación personal  y gracias a ella te las ingenias para que nada te impida hacer aquello que más deseas.

Si hablamos de sentidos, la vida hay que exprimirla con los cinco sentidos y el sexto que vas desarrollando con el tiempo y que se agudiza en los peores momentos. Decía Pau Donés que “vivir es urgente” y lo es, porque nunca sabes cuando el guión puede dar un giro inesperado y el sentimiento de arrepentimiento de lo “no vivido” puede ser desolador para nuestra mente. En definitiva, ser feliz es lo que cuenta y en la vida, a veces, es mejor pedir perdón que permiso… A buen entendedor, pocas palabras bastan. 

Jimena Bañuelos

CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE

Hay días que están grabados a fuego en el corazón, en la memoria e incluso la mirada delata que algo nos está pasando por la cabeza. Reconozco que de esos días últimamente tengo muchos, porque el calendario me presenta, estos días, los recuerdos más duros. Eso no lo puedo negar, pero reconozco que también hay en mí esa fuerza de la vida que me impulsa a afrontarlos de la mejor manera posible. Distraer la mente siempre será prioritario y aunque cueste, siempre estarán las personas que te quieren para ayudarte en los días que cuesta sonreír. 

A la vida hay que sonreírla porque su valor es incalculable, eso no quiere decir que sea fácil. Por eso, para evadirme de esta realidad e intentar olvidar los últimos días de enero y los primeros de febrero me adentré en una historia que me gusta desde siempre y en la que no falta el chocolate. Estoy hablando de “Charlie y la Fábrica de Chocolate”. Edu Soto da vida al particular Willy Wonka y, sinceramente, su interpretación es magistral. Es justo admitir que durante las dos horas y media que dura el espectáculo consiguió no sólo que sonriera sino que me riera dejando al margen la realidad que había dejado a las puertas del Espacio Ibercaja Delicias de Madrid. Un lugar que te traslada, sin duda, a la búsqueda del mítico billete dorado para poder entrar en la particular fábrica. La escenografía es inmejorable al igual que el talento de todo el elenco. Por supuesto, no pueden faltar los Oompa-Loompas y sus particularidades. Reconozco que mi debilidad es el chocolate y durante la obra te apetece en más de una ocasión. El público no tiene, lógicamente, el billete dorado, pero se lleva, sin duda, un recuerdo tan inolvidable como lo es conocer al señor Wonka. Además, está claro que los sueños se pueden cumplir, quizás nunca tengamos que renunciar a ellos porque el destino siempre jugará sus cartas.

Unas cartas que nosotros a veces manejamos, pero no tenemos la certeza de que todo seguirá  según nuestros planes. Soñar es fundamental como motor para afrontar las calamidades. A mí me ayudó en los días más duros de mi vida y, quizás, nunca pueda olvidar los recuerdos de estas fechas, pero sí pueda enmascararlos con experiencias como la de “Charlie y la Fábrica de Chocolate”. Edu Soto será siempre el Wonka español que trasladó al público de todas las edades los mensajes que van más allá y están grabados en cada billete dorado. Queda poco para que el telón de esta obra no se vuelva a levantar en Madrid, mi recomendación está clara. 

Si Charlie encontró el billete en el último momento, hasta el último día se puede disfrutar de esta obra y, por supuesto, darse un buen capricho de chocolate. A nadie amarga un dulce, y en los días más duros es cuando más se necesitan esos caprichos y a la gente que te quiere. En eso tengo suerte porque son mi billete dorado. Un billete, por supuesto, que es único y de un valor incalculable.  

Jimena Bañuelos

VIAJAR EN EL TIEMPO Y EN LA VIDA

Siempre es bueno salir de la rutina y despejar la mente de todo aquello que nos ronda por ella. Hay sueños, preocupaciones, planes o recuerdos, por ejemplo, que nos atormentan sin poder evitarlo. Hay fechas que nos erizan la piel solo con verlas en el calendario. Éstas llevan cargadas una mezcla explosiva de sentimientos encontrados que no tienen un manual de instrucciones para poder gestionarlos. Todo depende de las circunstancias personales por las que estamos atravesando, pero lo bueno es que el tiempo pasa y esas fechas también. Ahí radica la fuerza de superar los peores recuerdos que estos días me traen por las ilusiones del porvenir. También, es justo decir que el pasado cuando vuelve tiene la capacidad, además, de fortalecer. 

La vida me cambió de la noche a la mañana y, por eso, quiero mirar al futuro con la ilusión de lo bueno que está por venir. No soy de piedra y hay imágenes imborrables que perturban el sueño, pero siempre hay un despertar que te recuerda que hay que quedarse con lo mejor. Y lo mejor, sin duda, es el presente. Un presente al que hay que exprimirle cada minuto y hacer lo que más nos gusta. El ocio no puede faltar en nuestro día a día. Leer, ver una película, quedar con amigos, ir al cine o a ver un musical son siempre buenos planes pero viajar, tengo que reconocer que también me apasiona. 

La mente, como he dicho, viaja sin sacar ningún billete pero la posibilidad de descubrir el mundo es apasionante. Hace unos días, Madrid se convirtió con Fitur en el centro del turismo. Por Ifema pasaron muchos visitantes deseosos de encontrar el destino apropiado para una escapada o para unas vacaciones. Ver las imágenes de esta feria con tanto público alegran a cualquiera, porque atrás quedó todo lo que el coronavirus nos arrebató. La normalidad, aunque haya costado, está volviendo, por eso, el anhelo de conocer otros lugares también ha aumentado. 

La pandemia nos enseñó, entre otras cosas, a apreciar lo que tenemos; algunos esa lección ya la teníamos más que aprendida. En mi caso fue la vida la que me enseñó a priorizar y saber valorar las pequeñas cosas. Fue una lección de esas que no se olvidan nunca. Fue dura, de hecho reconozco que no me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me ha enseñado. Por eso, en los días más duros en los que mi vida cambió pude viajar y soñar con todos esos destinos a los que me gustaría ir. Quiero imaginar las fotografías que haría, por ejemplo, en Praga, en Viena, en Perú, en Playa del Carmen, en Córdoba, en tanto lugares recónditos que me saquen esa sonrisa cargada de felicidad y, por supuesto, cargada de vida. 

Dicen que la vida es un viaje y ésta tiene muchos viajes en su interior. Por eso, siempre estaré dispuesta a hacer las maletas para sumar vivencias a esta vida que me dio un segundo billete para seguir disfrutando de ella.  

Jimena Bañuelos

DONAR ES GENEROSIDAD

Estamos a medio camino de la cuesta de enero y seguimos afrontando este comienzo de año de la mejor manera posible. Quizás la semana pasada fuera la más complicada porque retomar la rutina después de las fiestas no siempre es fácil. Eso sí, los propósitos de año nuevo ya deberían estar en marcha, porque luego llega diciembre y todo son prisas. Enero es el mes de los comienzos y también de las ilusiones porque son el motor de lo que está por venir. Estamos escribiendo el primer capítulo de este año y sin darnos cuenta ya llevamos la mitad. Dicen que el tiempo vuela y aunque a veces nos parezca que se ralentiza, lo cierto es que solo es nuestra percepción. Todo pasa aunque nuestras circunstancias, como diría Ortega y Gasset, son las que nos marcan de una manera o de otra. 

Las circunstancias individuales solo las podemos gestionar nosotros mismos. Nos podemos apoyar en la familia y en los amigos, pero la realidad es que afrontar el presente de una manera o de otra es cuestión de actitud. Si bien es cierto, también hay muchas circunstancias que nos unen. Concretamente voy a centrarme en una que es de vital importancia para todos: la donación de sangre, de plasma y de médula. Hay que destacar el dispositivo que preparó el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid en la Real Casa de Correos. El kilómetro cero de la donación estuvo ahí durante tres días seguidos porque la generosidad de quienes se acercaron a donar es vital para llenar esas reservas que no están en su mejor momento. Informarse de la donación de médula era otra de las cosas que se podían hacer. Yo vivo de regalo gracias a la generosidad de un donante de médula, pero tengo que añadir que también durante los meses en los que peleé cara a cara con la leucemia necesité de esas bolsas de sangre que llevan implícitas la generosidad de quienes por un pinchazo ayudan a los demás. Sangre se necesita diariamente, por eso, no se puede bajar la guardia y siempre que se pueda es bienvenida la colaboración de quienes puedan donar.

Obviamente, yo no doy el perfil para ponerme en una camilla, pero sí sé agradecer esos gestos de generosidad, por ejemplo, que tanto necesité en la peor etapa de mi vida. A veces se nos olvida que la unión hace la fuerza y que en esto tenemos que ir todos a una. Nunca sabes cuando vas a necesitar la ayuda de quien voluntariamente se pinchó y dejó su sangre o su plasma a disposición de los demás. Lo de donar médula es más complejo, pero no está demás informarse de su proceso. Cuando un paciente espera que le digan: “tienes un donante de médula compatible” es porque su vida necesita un cambio de ciento ochenta grados y comenzar a vivir la segunda oportunidad que ésta le da; esa vida que como todos bien sabemos solo se vive una vez. Afortunadamente, yo escuché esas palabras y sigo sumando experiencias. El día cero marcó un final y un principio, pero lo que une “final” y “principio” es generosidad. Gracias a ella, me toca ser feliz y seguir, nunca mejor dicho, disfrutando del presente.

Jimena Bañuelos

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

La nostalgia endulzada de estos días ha dado paso a las ilusiones del año que acabamos de estrenar. Atrás quedó el pasado y sin cargar con él hay que afrontar todo lo que nos deparen los días venideros. No siempre es fácil desvincularse de él porque algún que otro lastre nos puede acompañar en nuestro día a día. Convivir con ellos, quizás, sea la mejor solución para poder disfrutar del porvenir. El destino es caprichoso y por delante nos quedan muchas jornadas hasta que vuelva a llegar el momento de hacer balance de un año a punto de caducar. 

Las ilusiones no caducan y los sueños tampoco. Pueden ir cambiando con el paso del tiempo, pero nunca dejan de existir. Son ese motor que nos impulsa a hacer cosas que no están en nuestros planes, pero es en esos momentos en los que nuestro propio empuje debe vencer al miedo. Un miedo que nos acompaña, pero que no tiene licencia para arrebatarnos la alegría y la satisfacción que conseguimos al alcanzar aquello que creíamos inalcanzable. Obviamente, y seguro que en el deseo de todos, está la salud. Sin ella poco se puede hacer. Es el pilar fundamental para afrontar los reveses que no están en la hoja de ruta que nosotros nos marcamos. Lo cierto es que a la vida poco le importa los planes que tengamos porque ya se encarga ella de hacer la correcciones precisas al guión que nosotros mismos nos hemos escrito. 

Precisamente, son esas correcciones las que nos hacen crecer como personas. Nos enseñan a descubrirnos, a valorarnos, a conocernos y, por supuesto, a adaptarnos a ellas nos guste o no. A la vida no se la puede hacer correcciones, somos las personas las que tenemos que aprovecharnos de ella para sacarle el máximo partido en las buenas y en las malas. La vida solo se vive una vez y ya que estamos de paso no es necesario ponerle tantos “peros”. Es cierto que el futuro tiene como ingrediente fundamental la incertidumbre y a su vez la emoción por ver que nos depara. No es complicado plantearse como nos gustaría que fueran los próximos meses, pero lo cierto es que en nuestra mano está convertir este año, que está recién estrenado, en el mejor de nuestras vidas y así sucesivamente. 

La esperanza dicen que es lo último que se pierde y siempre está ahí para hacernos mejorar. También ayuda, y mucho, llenarse de ella. Es una buena compañera en los buenos y los malos momentos. Siempre se puede mejorar porque la felicidad no es estática. Ésta en un segundo puede aparecer y desaparecer, pero siempre será uno de los pilares fundamentales de la vida. En definitiva, ser feliz es lo que cuenta y cada uno sabe como alcanzarla. 

Por eso, entre mi “aún tengo la vida” y “ponerme la vida por montera” hay una línea muy fina. Vivir es lo único que se puede escribir en esa línea y mientras ésta esté recubierta de salud solo puedo sonreír al día a día y disfrutar cada momento. Así serán los recuerdos que deje en el pasado cuando el 2023 se agote, pero hoy son mi presente y toca vivirlo.   

Jimena Bañuelos

DÍAS

La cuenta atrás para las fiestas de Navidad está llegando a su recta final. Las calles de Madrid recibieron a miles de turistas que aprovecharon el puente más largo del año para disfrutar de su iluminación, de sus espectáculos, de sus museos, y por supuesto, de las tiendas para ir comprando los regalos que traerán en su tiempo y forma Papá Noel o los Reyes Magos. Los más previsores lo tendrán todo controlado, pero habrá a quien le guste la adrenalina de salir a última hora y estresarse mientras se critican estas fechas. Lo cierto es que a todos nos gusta ver algún paquete en nuestros zapatos porque la ilusión, aunque vayan pasando los años, no se debería de perder nunca. 

El espíritu de la Navidad lo va inundando todo y ahora ya no nos podemos resistir a él. Nos guste o no, las fiestas están llamando a nuestra puerta. Ese espíritu ha ido cambiando poco a poco nuestra realidad. La ha ido tiñendo de luz, de villancicos, de dulces y de algo que solo sucede en esta época del año y que quizás sea reprochable a ese estado de amabilidad y felicidad que muchos fingen por ser Navidad. La hipocresía también aumenta en estos días y no hace falta fingir algo que no sale de dentro. El año da para mucho y diciembre es un mes más en el que no se puede cambiar lo que ha sucedido en los once meses anteriores. Posiblemente, en esto sí que haya que reflexionar en algún momento dado…

Pero bueno, dejando este matiz al margen, lo que sí que nos debería inundar a todos es el espíritu  de la infancia. Sacar el niño que llevamos dentro y disfrutar estas fechas como toca. Es cierto que cuando alguien falta en la mesa ya nada vuelve a ser como antes, pero al menos, en mi caso, esas personas que no están son, precisamente, las que me enseñaron a celebrar estas fiestas como se merecen y, por eso, aunque la nostalgia haga acto de presencia, mis ganas pueden con ella porque mirando al cielo recuerdo a la niña que un día fui y como viví a golpe de pandereta la Navidad como quienes han dejado en mí unos recuerdos imborrables. Esto también forma parte de la celebración. 

Lo que vivimos es lo que nos llevamos en esta vida, por eso, los momentos no los cambio por nada. Aprendí que en un segundo todo puede cambiar, de ahí, que cada Navidad sea especial con sus pros y sus contras pero es única e irrepetible. Quedan días para hacer el balance de este año y los propósitos no cumplidos tienen poco margen para convertirse en realidad, pero siempre, si de verdad nos importan, pueden encabezar los del año que viene. De los cumplidos no hablo porque seguro que han tenido su celebración correspondiente. 

La vida nos va enseñando día a día. Hay lecciones más sencillas que otras, pero todas nos marcan de una manera o de otra. Por ejemplo, nunca fui supersticiosa pero un martes y trece me dieron la mejor noticia de mi vida. Ya dijo Gabriela Mistral que “los días más felices son aquellos que nos hacen sabios”, algo de razón tendrá. En fin, “el día es excesivamente largo para quien no lo sabe apreciar y emplear”… Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/40190/dias

EL MUSICAL DE LA VIDA

Diciembre es un mes en el que poco a poco todo lo va envolviendo un espíritu que, nos guste o no, lo va cambiado todo a medida que pasan los días. Las calles lucen, y nunca mejor dicho, sus mejores adornos. La oscuridad de las tardes de invierno brillan gracias a ellas y son, sin duda, el preludio de lo que vamos a festejar. La Navidad cada vez está más cerca y las ilusiones y los sueños tienen derecho a aflorar más que nunca en esta época del año. 

Soñar es ilusionarse porque, precisamente, los sueños son el motor inspirador que nos mueve día a día para alcanzar aquello que sabemos que nos va a dar la felicidad que tanto anhelamos. El camino puede no ser fácil, pero la recompensa siempre merecerá la pena. Después de ver “La gran noche de los musicales”, una obra más que recomendable, podríamos decir que nuestra propia vida es un musical y nosotros vamos adaptando esas canciones a nuestras circunstancias y experiencias. Todo puede cambiar en cualquier momento, por eso, es importante saber seguir el compás que el destino nos pone por delante. 

Ahora, los villancicos comienzan a sonar. Afortunadamente, los tradicionales de zambomba y pandereta han cedido su reinado a versiones que perfectamente nos pueden acompañar en nuestra rutina prenavideña. Una rutina que nos lleva a preparar paulatinamente los planes para los días festivos. Aquellos que se consideran “El Grinch” no van a tener más remedio que pasar estos días a duras penas, porque el calendario no entiende de gustos y el tiempo pasa igual para todos. Eso sí, la actitud ayuda a que éste sea más o menos llevadero. 

Y muy llevadero y ya que he hablado de él es el musical de los musicales. El Teatro Amaya de Madrid reúne en “La gran noche de los musicales” a un elenco de artista que nos cuentan a través de los clásicos los entresijos de este género teatral, sus pros y contras, con un matiz de humor. Su talento es arrollador y no está mal revivir en noventa minutos los temas principales de “El Mago de Oz”, “El fantasma de la Ópera”, “Los Miserables”, “West Side Story”… No desvelaré el resto, pero sí puedo asegurar que es un buen recordatorio de la historia de este género. 

Madrid está plagado de musicales, los hay para todos los gustos y edades. Además, disfrutar en vivo del trabajo de quienes están sobre las tablas es un gran lujo. Reconozco que todos los que forman parte de “La gran noche de los musicales” consiguen trasladar al público a todos los escenarios posibles sin moverse de la butaca con una sencilla puesta en escena. Hacer soñar no es fácil, pero no es imposible cuando la historia es ágil y entretenida. También, tiene un gran valor ver a la orquesta sobre el escenario porque ellos también son protagonistas de esta “particular” historia. 

Y volviendo al principio y a las historias de cada uno, hay que retomar los sueños que creemos imposibles. La vida es caprichosa y “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos” como dijo Shakespeare. Eso sí, yo sé que vivo los sueños y sueño la vida.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39969/el-musical-de-la-vida

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