VALORES, ¿CADUCOS O PERENNES?

Ya podemos decir, oficialmente, que el verano se ha terminado y con más o menos gana, nos adentramos en el otoño y todo lo que esta estación nos depare. Nada dura eternamente y los finales y los principios siempre tienen su parte buena y su parte mala. La nostalgia es el engranaje para afrontar un desconocido futuro al que hay que llenar de experiencias, de aventuras y, por supuesto, de sueños. Nunca sabemos cuando estos se pueden hacer realidad y quizás, sea ahora el momento, en el que logremos aquello que tanto hemos anhelado. 

Lógicamente, los principios siempre son ilusionantes. Cada día es una nueva aventura que nosotros mismos afrontamos de una manera o de otra. Cada persona es un mundo y cada uno es dueño de escribir su propia historia. Nos puede gustar más o menos el guión de los demás, pero criticar algo que no es tuyo no es de recibo. La vida depende de cada uno y hay una parte que compartimos con los demás, pero nunca se puede perder la esencia de uno mismo. La hipocresía tarde o temprano sale a la luz y con ella muchas decepciones que no tienen vuelta atrás.

El tiempo pasa y las personas vamos pasando por él. Cambiamos, obviamente, porque es ley de vida, pero siempre hay algo perenne en nosotros mismos y si es caduco algo falla. Estoy hablando de la personalidad. Una personalidad que tiene su carácter, sus defectos y sobre todo, unos principios que deberían ser inquebrantables. Todos conocemos la célebre frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Su mensaje es claro y hay que mirar más allá de las palabras. 

Las palabras, una vez que son pronunciadas o escritas, siempre llevan una intención, es su misión. Ahora bien, de ellas se pueden hacer muchas lecturas. Es más, si éstas van acompañadas por gestos, la comunicación se carga de más fuerza. No negaré que me he mordido la lengua en más de una ocasión, pero es cierto que me gusta llamar a las cosas por su nombre. Los filtros que usamos en el lenguaje al igual que en las redes sociales son una fantasía para dulcificar la realidad y ésta es la que es, nos guste o no. Si hay que dar la opinión se da y si quien la pide no está dispuesto a oír determinadas palabras, quizás sea mejor que no la pida. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Eso sí, siempre tendría que primar la franqueza y la honestidad, pero hay quienes no conocen ni el significado de estas palabras. Hay muchas mas cualidades que deberían estar en los principios elementales de todos, pero siempre algunas que destacan más que otras. Observar es una gran virtud que practico a diario y precisamente, esta actitud ayuda a desenmascarar aquello que muchos quieren ocultar, pero la manera de actuar siempre delatará a quien gestiona en su propia persona varias versiones de sí mismo. 

La vida va pasando y si ahora arrancamos la estación en la que los árboles van perdiendo las hojas, quizás muchos puedan perder esas capas que ocultan tantas personalidades e intereses. Algo tendrá ser uno mismo que cuando eres fiel a tus principios suelen llover las críticas y las envidias. En fin, perenne a mi forma de ser seguiré disfrutando del otoño, de la vida, y de lo que venga porque cuando vives de regalo y la vida te da una segunda oportunidad hay muchas cosas que quedan atrás, porque lo que no te aporta no merece ni un minuto de tu tiempo. Éste dicen que es oro, pero es vida. Y ésta tiene un valor incalculable como para malgastarla. ¿No es así?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/23/valores-caducos-o-perennes/

MÉXICO Y EL VALLE: LA NOTICIA HECHA PERIÓDICO

Poco a poco vamos encarrilando el mes de septiembre. Volver a la rutina no siempre es fácil, pero como lo mejor es buscar el lado positivo de las cosas, hay que mirar al porvenir con una sonrisa. Septiembre es también un mes con muchas celebraciones. En diferentes puntos de la geografía española están festejando a sus patrones. La música seguro que no falta y la diversión está más que garantizada, por eso, al ritmo de verbenas siempre se lleva mejor los comienzos de este mes. 

Si de festejar hablamos, está claro que no me puedo olvidar, porque mi corazón así me lo indica, que para México es su mes más patrio. En apenas unos días los festejos se iniciarán como marcan las tradiciones. Obviamente, me uno a ellas porque “a nueve mil kilómetros de distancia” me dieron la oportunidad de formar parte de una gran familia periodística, de sentirme como una mexicana más y, aunque han pasado los años, esa amistad se ha vuelto inquebrantable. Sus cimientos son muy sólidos y, además, nuestra pasión por el periodismo pone la guinda a este maravilloso pastel. ‘El Valle’ también celebra este mes su aniversario, y habrá, por supuesto, que soplar por sus treinta y cuatro años. Allí me di cuenta todavía de que la esencia del periodismo está viva, sólo hay defenderla ante quien quiere acabar con ella. Su director, Pepe Nader, predica con el ejemplo. Cada día en su columna escribe sin pelos en la lengua. No importa si incomoda o no, pero la realidad es la que le dicta su opinión. Es cierto que la puedes compartir o no, pero la libertad nace en sus palabras. El periodismo incomoda y ejercerlo en un país que es líder en los asesinatos de periodistas tiene un valor extra llamado: coraje y valentía.

Por eso, nunca olvidaré esa oportunidad que me llegó estando muy lejos de mi casa. Dicen que en la vida todo pasa por algo y quizás sea cierto porque tanto lo bueno como lo malo nos va forjando nuestra forma ser, nuestro carácter y, por supuesto, va marcando nuestro camino. Precisamente, en mi camino por tierra mexicanas tuve muchas ocasiones en las que crecí como persona. También, volví a ejercer la profesión que ha sido mi vocación desde niña. Por eso, este mes toca celebrar los años que cumple ‘El Valle’. Estaré lejos de esa redacción, de esos amigos que brindarán por muchos años más, pero la distancia no puede impedir que mi mente me llevé hasta allí para abrazar a todos ellos y para agradecer a Pepe y a Sergio Nader que sigan contando conmigo. 

La verdadera amistad traspasa fronteras y el tiempo tampoco puede con ella, porque lo importante y puro siempre prevalece. El destino quiso que los “nueve mil kilómetros de distancia” se acortaran tanto y se redujeran a cero en la mítica Puerta del Sol de Madrid. Allí nos vimos y allí nos reencontramos. Fueron muchos recuerdos los que nos vinieron a la mente. El tiempo es relativo y, a pesar de los años transcurridos, fue como si nos viéramos a diario. Vivir el momento y disfrutarlo es fundamental. Por eso, brindemos, como hizo mi querida Victoria, por todo lo que nos ha unido y por la salud. 

Asimismo, estoy convencida y seguro que mi querido Pepe también, que nos quedan muchas experiencias por vivir y muchas historias por contar. Lo que está claro es que hay que ir paso a paso y disfrutar cada momento. Estos son oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. 

México marcó un antes y un después en mí. Un después maravilloso que significa mucho. La vida está llena de aventuras…Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/09/mexico-y-el-valle-la-noticia-hecha-periodico/

DARSE UN CAPRICHO

Estamos listos y dispuestos para encarrilar el mes de septiembre. Un mes, sin duda, que está marcado con los comienzos, al igual que el mes de enero. El primero del año está lleno de propósitos y de sueños por cumplir. Han pasado nueve meses y seguramente nos queden muchas cosas por hacer de esa lista que inauguró este año. Todavía hay tiempo para ello, pero hay que reconocer que septiembre podría ser esa reválida que nos recuerde que hay que ponerse manos a la obra para cumplir con nuestras propias promesas. También, no hay que olvidar que se inicia el nuevo curso y éste también está cargado de oportunidades. Unas oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. 

La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Precisamente, el crecimiento individual nos va forjando nuestro carácter para afrontar los pros y los contras de la vida. Atrás hemos dejado unas vacaciones que nos han alimentado exterior e interiormente. Todos hemos hecho algún exceso este verano, pero los caprichos son los que nos llenan de alegría para marcar los recuerdos de una manera especial. Posiblemente, hayamos reflexionado en algún momento para marcar septiembre como el mes de los cambios. Si no se consiguen tampoco hay que frustrarse, enero vuelve a poner delante de nosotros una hoja en blanco para llenarla de los anhelos o los sueños que no perecen con el paso del tiempo. 

Si bien es verdad, volver a la rutina cuesta. Vuelven los horarios, los días cada vez tienen menos luz y el verano irá cediendo para dar paso al otoño. Los grados del termómetro también irán bajando. Habrá quien lo celebre y habrá quien empiece la cuenta atrás para el verano que viene. Nunca llueve a gusto de todos, pero la vida sigue su curso y nosotros con ella. No sabemos si esas oportunidades se darán o no, sólo el tiempo nos irá mostrando las cartas del destino. Por cierto, un destino que es, casualmente, también muy caprichoso.

Quizás, para afrontar la añoranza que nos deja el verano y las vacaciones haya que darse más de un capricho para ayudarse a uno mismo. Eso sí, siempre hay que sonreír al futuro porque aunque éste sea incierto se convertirá en recuerdos. Razón no le falta a Albert Einstein cuando afirmó: “Un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse demasiado con el futuro”. Por eso, aferrándonos a nuestro “hoy” y con los sueños en la mente hagamos caso al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “No se trata sólo de prever el futuro, sino de hacerlo posible”. Hagámoslo.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/02/darse-un-capricho/

“EL SOL DE MÉXICO” EN MADRID

Caía la tarde en Madrid, pero en ese instante comenzó a amanecer en el estadio Santiago Bernabéu. Todo estaba listo para recibir a Luis Miguel, pero hasta que las pantallas no proyectasen ese sol radiante y espléndido, estaba claro que el espectáculo no iba a comenzar. Famoso es el “ahorita” mexicano y cumpliendo con ese patrón, el artista se hizo de rogar casi treinta minutos. Obviamente, los cuarenta y cinco mil asistentes estaban tan entregados a ese “sol” que la espera pasó sin pena ni gloria. Algún pitido hubo, pero la paciencia solo podía estallar con la euforia de ver a Luis Miguel sobre el escenario.

Meses llevaba el público esperando ver al “Sol de México”. Se esperaba mucho de este concierto, no hay que olvidar que Luis Miguel llevaba casi siete años sin hacer gira por España, y quizás la hora y media que duró se hizo un poco escasa pero, eso sí, no faltó ninguno de sus míticos temas. “Será que no me amas” dio el pistoletazo de salida a la música y a la alegría de todos. Por fin, el mexicano se dejaba ver con su elegancia habitual. Sabía que el público estaba rendido a él, y aprovechó eso para no darle un respiro. Fue encadenando un tema tras o otro. “Amor, amor, amor”, “Te necesito”, “Por debajo de la mesa”… y hasta hizo varios popurrís con canciones que quizás debería haber cantado enteras. Lo digo mas que nada por “Somos novios” o “La Incondicional”, pero bueno, el setlist estaba más que preparado y en él no había hueco ni para un saludo a los asistentes. Casi con los dedos de las manos se pueden contar las veces que el mexicano se dirigió a su público. “¿Se la saben?” Dijo como preludio a “La Bikina”, una canción que resonó en el Bernabéu como un auténtico himno. De hecho, la voz de Luis Miguel cedió ante la entrega del público. No podía faltar el mariachi y éste llenó de más fiesta el estadio.  

Un estadio que ovacionó los duetos virtuales que cantó Luis Miguel. “Sonríe” dejó con la boca abierta a muchos cuando en las pantallas apareció Michael Jackson. Fue una grata sorpresa al igual que “Come Fly with me” con Frank Sinatra. Éste, no es por nada y con permiso de los muy fans del anfitrión, sí es “La Voz” con mayúsculas. Escuchar a Sinatra o verlo cantar en una pantalla bien se merece una ovación.  

Es cierto que ovaciones y aplausos hubo a raudales, pero a pesar de que “el sol” iba iluminando cada vez más el escenario, la noche se iba echando en Concha Espina, pero había mucho margen hasta alcanzar la medianoche. Una pena que a las once y media pusiera el broche final con “Cuando calienta el sol”. El público no se conformó con lo que había vivido y quería más. Vitoreó a Luis Miguel hasta dejarse la voz, pero de poco sirvió porque lo único que obtuvo fue una sonrisa de gratitud del cantante que, de nuevo, fue incapaz de decir nada. Por supuesto, ante eso en el Bernabéu resonó al grito de “Oe, Oe” para intentar arrancar los “bises”, pero se encendieron las luces y la ilusión se apagó.

Y dicho esto, no negaré que disfruté, que me lo pasé bien, que tocó mi corazón al recordarme a mi México querido, que fue un buen concierto, que la espera mereció la pena, pero tengo que reconocer que “el sol de México”, a pesar de que brilló sobre el escenario de Madrid, hay detalles que se convierten en nubes y hacen que los recuerdos se encapoten un poco.

Jimena Bañuelos

23 DE ABRIL, DÍA DEL LIBRO

Nos acompañan a diario, nos alejan de la realidad, nos enseñan a vivir experiencias únicas y no nos dejan indiferentes. Los hay de intriga, de amor, de ciencia ficción, de miedo, de superación, de investigación, de cocina y muchos temas más para que cada uno encuentre el adecuado a sus gustos o su situación personal. Obviamente, estoy hablando de los libros. Estos llevan varias jornadas haciéndose un hueco en las calles para festejar que hoy es su día con mayúsculas. Un día en el que para los amantes de la lectura es difícil no caer en la tentación. Siempre hay un libro pendiente por comprar ya sea de una lista personal o de una novedad que acaba de salir de la imprenta. 

Decía Addison que “la lectura es a la mente lo que el ejercicio es al cuerpo” y si hay que hacer deporte por salud, quizás también tengamos que entrenar nuestra mente. No es un mal consejo porque, en definitiva, hay que cuidarse en todos los aspectos. Es cierto que leer no nos puede gustar a todos, pero me vienen a la mente estas palabras de Borges que suscribo al pie de la letra: “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’”, pero como recomendación no está nada mal. Quizás, si a los libros se les da una oportunidad pueden convertirse es un hábito más de vida. Es cierto que “no hay dos personas que lean el mismo libro” como afirmaba el escritor estadounidense Edmud Wilson, por eso, cada historia tiene una manera especial de marcar a los lectores. Los detalles, las enseñanzas o la forma en la que se vive el relato depende de cada uno, de ahí, que aconsejar un libro no es tarea fácil. 

Afortunadamente, desde niña me enganché a este vicio que ha llenado muchas horas de mi ocio y sobre todo me ha evadido de mi propio presente para adentrarme en historias increíbles. También hay relatos que marcan de tal manera que necesitan ser releídos de vez en cuando. Los motivos para volver a caer en sus páginas siempre serán personales y no es necesario explicárselos a nadie. Dijo el escritor francés, François Mauriac: “Dime lo que lees y te diré quien eres, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”. He de reconocer que de todos los libros que hay en mi casa, hay uno que siempre será mi debilidad. Mi propio libro, el primero y más especial, Aún tengo la vida, me recuerda, sólo con ver su portada, que estoy aquí para seguir escribiendo historias y experiencias. Han pasado seis años desde que el sueño se convirtió en una realidad. Afortunadamente el tiempo no es oro, el tiempo es vida y gracias a ella mi propia historia va cerrando capítulos, para abrir los nuevos con la ilusión y el miedo que se tiene al “folio en blanco”.

Un folio en blanco que, cuando se llena, siempre produce una tremenda satisfacción. Por eso, siendo hoy el día del libro, toca escribir esta página homenajeándoles. Eso sí, la lectura llena los trescientos sesenta y cinco del año. Nos brinda un amplio margen de temas para convertirla en nuestra mejor compañera de vida. “No importa lo ocupado que piensas que estás, debes encontrar tiempo para leer, o entregarte a una ignorancia autoelegida”, aseguró Confucio y no le faltaba razón. 

Por eso, termino parafraseando al popular escritor George R.R. Martin diciendo que “un lector vive mil vidas antes de morir. El que nunca lee solo vive una”… Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos

EL ATLETI Y LA CHAMPIONS

Dice la previsión meteorológica que van a descender las temperaturas, puede que así sea aunque estoy convencida de que a lo largo de mañana el termómetro irá subiendo hasta niveles más que elevados, alcanzando el punto más álgido a partir de las ocho de la tarde. No soy meteoróloga, pero soy una colchonera que sabe lo que va a suceder entorno al Metropolitano. Ese fenómeno meteorológico tiene un nombre y se llama Atleti. Una mezcla de anticiclón con toques de borrasca que se palpan cuando el equipo de tu vida te hace estremecer. Los rojiblancos saben muy bien de lo que hablo y están preparados para apoyar a los suyos contra viento y marea. 

La Champions vuelve a poner los corazones a prueba. En esta ocasión el rival es el Dortmund, pero no hay que achicarse porque el Atleti sabe que tiene que dejarse el alma en el terreno de juego al igual que lo haremos los hinchas desde las gradas. Gritar goles es lo que queremos para ir al partido de vuelta con los deberes hechos o casi terminados. Es el momento de soñar con “La Orejona” y los sueños con trabajo se pueden cumplir. Nunca hay que dejar de creer. Todos sabemos lo importante que es “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”, unas sabias palabras de un sabio al que todos respetamos y que nos apoyará desde el tercer anfiteatro como muchos otros. 

Habrá que armarse de mucho “coraje y corazón” porque la ocasión lo requiere. Por delante hay muchos minutos que jugar, pero el aliento de los colchoneros no cesará en ninguno de ellos. Los de Simeone saben que tienen que saltar al terreno de juego sin complejos, con seguridad y por supuesto, como dice el himno deben “luchar como hermanos defendiendo sus colores”. La actitud lo es todo. Un todo que tiene, valga la redundancia, todos los ingredientes para convertir la noche de mañana en una ola de pasión, de adrenalina, de emoción, de nervios y, por supuesto, de calor porque la temperatura, está claro, que irá en aumento desde el momento en el que empiece a funcionar el cronómetro. 

El pase a la semifinal está en juego. Hay que ir partido a partido hasta el final. Ser uno de los mejores equipos de Europa es un honor y el Atleti se merece eso y mucho más. La mejor afición estará, como siempre, arropando a los suyos. Todos listos y dispuestos para dejarnos la voz, sentir el palpitar de nuestro corazón y sufrir lo que sea necesario. Ser del Atleti implica todo eso y mucho más. Un sentimiento que no se puede explicar, es una forma de vida y tras el parón por la final de la Copa hay muchas más ganas de volver a disfrutar del Atleti y encima en un partido de Champions. 

Y dicho todo esto, solo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y las ganas me desbordan para volver a la que es mi casa futbolísticamente hablando. 

Quien no lo entienda que no me pida explicaciones… ya que solo le diré: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

LA SEMANA SANTA Y EL PORVENIR

Acabamos de estrenar el mes de abril. Atrás hemos dejado una Semana Santa que estará en el recuerdo de todos por las lluvias que han caído. Muchas procesiones han tenido que ser suspendidas y los sentimientos han brotado dejando los ojos vidriosos y derramando más de una lágrima. La devoción ha cedido ante el consuelo por la desilusión de ver los planes truncados. Mirar al cielo era el gesto más repetido, las nubes estaban ahí, y las previsiones meteorológicas no han fallado.

Es cierto que las treguas de las lluvias sí que han sido aprovechadas por los cofrades. Pudimos ver, por ejemplo, el Jueves Santo, al Cristo de la Buena Muerte custodiado por la Legión por las calles de Málaga o, el Viernes Santo, al Cristo de Los Alabarderos acompañado por la Guardia Real saliendo del Palacio Real de Madrid. Sin duda, las estaciones de penitencia se han adaptado este año a las circunstancias. Eso es, sin duda, una lección que la vida siempre nos da. Podemos hacer planes pero estos no siempre salen como pensamos. Lo importante es la capacidad que tenemos para aclimatarnos a los reveses que se nos presentan.  

La rabia, la impotencia y hasta el enojo suelen brotar desde nuestro interior cuando esos reveses se nos presentan, pero anclarse en ellos no es la mejor solución. Siempre hay que buscar alternativas. Reconozco que este año la Semana Santa ha sido algo amarga porque el tiempo no ha acompañado, pero para endulzar estos días santos hay que admitir que una buena torrija nunca está demás. Las tradiciones están para cumplirlas y para vivirlas. Dice el refrán que “a mal tiempo, buena cara” y si es con un buen dulce mejor que mejor. Así que, para sinceros, viendo llover a través del cristal y al calor de la calefacción, las torrijas y la leche frita han cobrado relevancia. 

Una relevancia que ya forma parte del pasado, el mes de abril nos brinda treinta días para escribir otro capítulo más en nuestra historia de vida. Muchos ya están pensando en la Feria de Abril de Sevilla, cambiando los capirotes por los volantes en un abrir y cerrar de ojos, pero la vida es eso. No hay mal que cien años dure y mirar al futuro es vital para dejar atrás el pasado. 

Un pasado que tiene sus luces y sombras, y únicamente los recuerdos, cuando sean necesarios, volverán a nuestra mente. Sin darnos cuenta estamos ya en el cuarto mes del año, el tiempo pasa muy deprisa y tenemos que ser conscientes de ello. La vida se nos va y lo que vivamos es lo que nos llevaremos de ella. Cada uno escogerá las experiencias que quiera disfrutar. Lo que está claro es que el tiempo es oro y es vida. Por eso, aunque no me guste hacer muchos planes, porque prefiero ir día a día, hay que reconocer que todos los madrileños tenemos puesta la vista en el puente de mayo. Quizás el tiempo nos acompañe o no, pero no está demás ir soñando con esos planes pendientes. 

La ilusión es un motor que es capaz de mover montañas, y ésta cobra un gran valor cuando la realidad la toma de la mano. Así que aferrémonos a ella y confiemos en el destino. Éste no depende de nosotros, pero la vida es pura improvisación y será ella la que decida el porvenir. Venga lo que venga, lo importante es la actitud y sobre todo valorar que estamos vivos para continuar escribiendo nuestra historia.

Jimena Bañuelos

ZOLTAR Y LOS DESEOS

Si toca quejarse del tiempo, pues nos quejamos. Es cierto que los termómetros han bajado, dicen que vienen lluvias, muy necesarias, e incluso la nieve puede hacer acto de presencia y todo esto acompañado con un viento polar que no hemos tenido en pleno invierno. Habrá que resignarse a las inclemencias meteorológicas aunque nos pese. En mi caso que anhelo con ansiedad el sol, el calor y la llegada de la primavera y el verano esta cuesta está siendo más dura que la de enero. 

Marzo llega con más luz y, a priori, con mejor tiempo. Si bien es cierto este mes concluye con la Semana Santa. Ésta suele estar marcada también por la meteorología pero nadie se atreve, de momento, a aventurarse con las predicciones para ella. Es la primera escapada vacacional que tenemos y todos aspiramos a disfrutar de ella, ya sea, solemnemente u ociosamente. Habrá que ir día a día viendo la evolución de todo. Al fin y al cabo es así como tenemos que vivir. 

Por delante, de momento, llegan los días grandes de las Fallas de Valencia. En Castellón ya hemos despedido la Magdalena con la nostalgia de lo vivido e iniciando la cuenta atrás para las fiestas del año que viene. Ahora toca acercarse a contemplar los monumentos falleros y apreciar su arte y su sátira. De ésta pueden ir sobrados porque la actualidad que hemos vivido ha dado para mucho. Nadie se libra de ser un ninot y, salvo el indultado, el resto arderán como marca la tradición. Las llamas lo consumirán todo el próximo día 19. El día del padre en el que, además, festejaremos a nuestros cómplices en la vida. 

Una vida que vamos construyendo como queremos. A veces, tiritaremos de frío y otras se nos pondrá la carne de gallina por otros motivos, pero eso es la esencia de estar vivos. Sin duda, una esencia que tiene un valor incalculable aunque en muchas ocasiones no la valoremos como se merece. Vivir es disfrutar y podemos ser “disfrutones” a nuestra manera. Cada uno tenemos nuestras metas, nuestros sueños, nuestras ilusiones a las que no tenemos que renunciar, sino que debemos pelear por ellas. Hace dos días volví a ver al mítico Zoltar. Recuerdo cuando vi al auténtico en Los Ángeles. Concede deseos como en la película de “Big”, y por un momento, me vinieron a la mente esas ilusiones que nunca se apagan aunque el calendario corra. Un deseo cumplido puede ser un sueño hecho realidad y eso es algo impagable. 

Hace una semana escribí que prefiero seguir viviendo los sueños y soñando la vida, me reafirmo en mis palabras. Llevo mucho años viviendo de regalo. Ese deseo se ha cumplido. No ha sido Zoltar, fue donante de médula, pero al fin al cabo, la vida me dio otra oportunidad. Una oportunidad que también me permite, como he dicho, continuar soñando. Sueño, con los pies en la tierra, pero sueño porque sé que algún día aquello que no me deja dormir, estará en mi despertar. La vida, esa que solo se vive una vida, cuando da una segunda oportunidad es por algo. 

Si tengo que pedir un deseo ahora mismo a Zoltar, lo tengo muy claro porque conozco mis prioridades. Acaso tú, lector, ¿lo tienes tan claro? 

La vida es ahora y en un segundo todo puede cambiar… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

UN ALTO EN EL CAMINO

Siempre es bueno hacer un alto en el camino. A veces desconectar es bueno para reiniciar nuestra mente y comenzar de nuevo. No es una huida. Es buscar una vía de escape para reforzar los pensamientos positivos. Estos son primordiales para afrontar, sin duda, la realidad vinculada a la rutina. 

Un rutina que es buena, siempre y cuando no nos genere un estrés que nos impida disfrutar de la vida. Nadie nos puede decir de qué manera tenemos que hacerlo, pero está claro que el “a vivir que son dos días” es un dicho cuyo significado se potencia en los malos momentos. No es necesario estar mal para valorar lo que tenemos. Empezar por ahí es una buena manera de ser conscientes de que en las pequeñas cosas que nos rodean hay mucha felicidad envuelta. Quizás saber desenvolverla  es algo que vas aprendiendo con el tiempo y con la experiencia. Es cierto que la madurez nos hace crecer como personas. Todos tenemos en la vida un momento que nos marcó de tal manera que nada volvió a ser como antes. 

Ese antes y después tiene que enseñarnos a mejorar en todos los aspectos de la vida. Por eso, no se nos puede olvidar la lección aprendida, pero en algún momento, serán los recuerdos los que nos muestren aquello que nos hizo cambiar. Quizás eso que sucedió en el pasado, por mucho que lo queramos olvidar nos vuelve, de vez en cuando, para mostrarnos nuestra propia esencia. 

Una esencia que me encanta recordar contemplando el mar. El susurro de las olas, el silencio, el sol como testigo y la calma, son mi mejor terapia para formatear mi disco duro. Un disco duro que está cargado de grandes momentos, pero también de lecciones muy duras que no quiero repasar, pero que son imposibles de olvidar. Frente al mar no pretendo olvidar, pero sí reforzar esa fuerza de la vida que veo en las cicatrices que han quedado. Éstas dicen que se cosen con las agujas del tiempo, pero su rastro no siempre desaparece. Tampoco pretendo que lo hagan porque ahí está, también, la esencia de la persona que soy hoy. 

Una esencia que hay que ver en los momentos en los que estas solo y en el lugar indicado. Me gusta la montaña pero frente al mar se proyectan muchos sueños, muchos deseos, muchas ilusiones y sobre todo, muchas ganas de seguir afrontando el presente con la fortaleza que la vida me mostró sin que yo misma supiera que la tenía. Aprendí a conocerme y, por eso, sé cuando se necesita una pausa. Retomar la rutina es bueno, pero no hay que dejarse llevar por ella. La vida se nos escapa de las manos y no somos conscientes de ello. 

Está claro que ser feliz es lo que cuenta y que hay que sonreír a diario. Volveré más pronto que tarde a sentarme frente al mar para abrirle mi corazón. Mientras tanto, no tengo ninguna duda de que quiero seguir viviendo los sueños y soñando la vida.

Jimena Bañuelos

EMPATÍA

Febrero tiene los días contados y eso que este año bisiesto nos brinda un 29 de febrero que para muchos estará marcado en su calendario. Los aniversarios de este día llegan ‘oficialmente’ cada cuatro años, aunque los implicados en ellos tienen el privilegio de decidir cuando festejan esta fecha tan señalada. 

El calendario es una guía que nos marca el tiempo, pero lo que hacemos con éste depende de nosotros mismos. El segundo mes del año está llegando a su fin y eso implica dar la bienvenida a marzo y con él, aunque todavía nos quede mucho invierno, llega la primavera, la luz, los días son más largos y además, la primera escapada vacacional para muchos. La Semana Santa cerrará marzo a ritmo de tambores, de silencio y solemnidad para quienes la viven a flor de piel. En cambio, las playas y las montañas serán los destinos más ociosos. Al fin y al cabo se trata de vivir como nosotros queremos sin ninguna imposición, porque la vida se nos escapa más deprisa de lo que nos creemos. 

Es cierto que somos dueños de nuestras decisiones, de nuestro tiempo, pero también es cierto que somos los responsables de no aprender de los errores y de creernos que siempre lo malo les sucede a los demás. La empatía, tengo claro, que está en peligro de extinción, porque sale a la luz en momentos puntuales pero, por desgracia, a medida que el reloj avanza y los días corren, ésta pierde toda su fuerza. Una fuerza que debería ser permanente y constante porque no sabemos que nos va a deparar el destino. 

Un destino que juega sus cartas y lo hace de una manera muy caprichosa. Podemos tener planes pero hay que asumir que estos se pueden truncar en cualquier momento. Siempre es fácil buscar soluciones porque también se aprende a afrontar los problemas, pero ante todo, hay que tener presente que este destino cuando reparte sus cartas no debe olvidarse de la salud. Ésta es primordial para todo.

Un todo que hay que valorarlo día a día. Las personas fuertes no lo pueden ser siempre porque es cierto que éstas no son de piedra por mucho que algunos lo crean. Precisamente, esa fortaleza les hace saber que batallas librar y que batallas dejar pasar porque no les merece ningún esfuerzo. Estas personas tienen muy claras sus prioridades. Quizás haya sido la vida la que con un dura lección se las haya enseñado o quizás esa vida les haya ido madurando de tal manera que su mente tiene muy claro el camino a seguir.

Y dicho esto, con la hoja del calendario de febrero a punto de ser arrancada, no queda otra que soñar con un mes de marzo ilusionante. Esa ilusión con la que se comienza el año y que no se debería de perder a lo largo de los doce meses. Está claro que el futuro, aunque es incierto, cuando éste es certero puede distar mucho de lo que nuestra imaginación nos había mostrado. Por eso, lo que tenga que ser, será; pero no dejemos por el camino esa empatía con los demás. Hemos repetido hasta la saciedad la palabra ‘resiliencia’, pero la empatía es fundamental. Hay personas que carecen de humanidad, pero eso no lo tienen que pagar, precisamente, quienes más necesitan ser arropadas. Nadie sabe las batallas que cada uno lleva en su interior. Una sonrisa es un buen escudo, pero quiero acabar con estas palabras de Molière: “Las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve.”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/02/26/empatia/

Comentarios recientes

Avatar de Gus EzeGus Eze en FRANCIA CELEBRA SU HISTORIA, E…
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en VA POR TI, SUSO. VA POR TI,…
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en MÁS ALLÁ DEL CALOR
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en ALZAD LA MIRADA
Avatar de optimistichappilya712bdab5aoptimistichappilya71… en MADRID BULLE

Archivos