LA VIDA ES UN CARNAVAL 

Febrero ha comenzado dándonos una tregua meteorológicamente hablando. El sol lo ilumina todo y he de reconocer que a los que nos apasiona el calor, por muy poco que suba el termómetro, siempre éste es bienvenido. Es cierto que todavía queda mucho invierno por delante, pero estos paréntesis son un lujo que no se pueden desaprovechar. Las opciones de ocio son innumerables y, depende de nosotros mismos exprimir al máximo cada minuto que la rutina nos deja libre. 

Una libertad que está condicionada en el día a día por los horarios. Estos no siempre son los deseados, pero precisamente cuando los dejamos de lado consiguen que disfrutemos más de los momentos que la vida nos brinda. No hace falta hacer grandes cosas para disfrutar esos momentos. Quizás sea más importante tener bien aprendida la lección en la que sabemos valorar como se merece cada instante de nuestra vida. No hay que olvidar que en un segundo todo puede cambiar y, sólo por eso, tenemos que tener bien presente que ser feliz es lo que cuenta. 

Una felicidad que siempre puede ir unida a alguna festividad que otra. Por delante llega el Don Carnal que cederá ante Doña Cuaresma en unos días. Hasta que ésta llegué con el tradicional entierro de la sardina toca disfrutar con mayúsculas. Buscar el disfraz apropiado no siempre es fácil, pero dejarse llevar por las sátiras y las parodias es mucho más sencillo. Famosos son los carnavales de Cádiz o de las Islas Canarias, pero en cada rincón de España hay fiesta asegurada. Además, con Don Carnal lleva, precisamente, otro tipo de paréntesis. Éste se caracteriza por hacer de la rutina algo diferente y sacar una sonrisa ante la dura realidad que vivimos en el día a día. No siempre es fácil hacerlo, pero los profesionales en esto de las comparsas lo hacen de maravilla. Es un alivio para  la mente ver el presente con otra perspectiva. Fue Ramón de Campoamor quien escribió en su poema “Las dos linternas” el verso más universal y más propio para estos días: “Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. A algunos les encantarán las sátiras, a otros ni media sonrisa conseguirán sacarles, y más, si son los protagonistas, pero ser un personaje público es lo que tiene. Todo tiene un precio y Don Carnal sabe quien se merece su atención. 

Y sin perder la atención de lo importe, sigamos disfrutando todo lo que podamos. Si alguien duda de esto que escuche a la reina de la salsa. Celia Cruz siempre nos animó con sus canciones porque la vida es, precisamente, un carnaval y “las penas se van cantando”. De hecho, “es para reír, para gozar, para disfrutar” porque “hay que vivir cantando”. No nos olvidemos que “todo aquel que piense que la vida siempre es cruel, tiene que saber que no es así, que tan solo hay momentos malos y todo pasa”.

Dado que todo pasa, mientras el tiempo corre, gocemos como diría Celia Cruz y pongamos un poco de “azúcar” a los momentos amargos. Quizás ese azúcar llegue estos días a ritmo de chirigota… Lo que está claro es que “La vida es un carnaval”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54118/la-vida-es-un-carnaval

DÍAS SEÑALADOS

Enero está a punto de agotarse. Parece que fue ayer cuando iniciamos este calendario y sin darnos cuenta vamos a pasar la primera página para poner el broche final al primer capítulo. La historia depende de quien la escriba, por eso, para algunos este mes habrá sido muy satisfactorio, en cambio, para otros la cuesta de enero habrá sido más pronunciada de lo normal. Sin embargo, todos coincidimos en lo primordial que es adaptarse a las circunstancias, y plasmarlas como mejor podamos en la memoria de los recuerdos. Ahí reside la importancia de lo acontecido.

He de reconocer que este viaje al que llamamos vida tiene sus pros y sus contras. Viajar no solo es conocer nuevos lugares, nuevas costumbres o tener experiencias diferentes. El verbo viajar también se debe conjugar a nivel personal. Este viaje tiene como único destino conocernos a nosotros mismos. Quizás, esto sea más costoso porque el vértigo de vernos frente a nuestros puntos más débiles no sea tarea fácil. Esa experiencia puede ser la más bonita o la más dura si no estamos preparados para ella. 

Es cierto que con el paso del tiempo vamos cambiando. Los años nos transforman física y mentalmente. Nuestra personalidad se forja con lo que vivimos, con lo que vamos aprendiendo, y es bueno que ésta sea férrea porque la fuerza de la mente es vital, ya que los planes de la vida cambian de la noche a la mañana. Puedes cancelar un viaje, perder un avión, un tren, o un autobús, por ejemplo, pero cuando la vida se une al destino y ésta da un giro de ciento ochenta grados a los planes, esto no hay manera de solucionarlo. Si es para bien será la felicidad la que lo inundará todo pero si no es así, fortalecer tu mente y afrontar el porvenir es la clave para encauzarlo todo. 

Con ese todo me refiero a todos los aspectos que son importante para nosotros en ese momento. La mente sabe cuando necesita recordarte determinados momentos de tu vida. Esto siempre lo hace, por supuesto, con el calendario en la mano. El dos de febrero siempre será el día que me dieron la peor noticia de mi vida, pero también el día que me convirtió con mucha fuerza, mucho coraje, y mucho valor en la persona que soy hoy. El presente viene marcado por el pasado, pero éste aunque duela recordarlo, me ayuda a comparar como estoy ahora, y únicamente por eso tengo motivos de sobra para sonreírle a la vida. Ese antes y el después de oír aquel diagnóstico será inolvidable pero me puso frente al espejo de una realidad diferente en la que nunca hubiera pensado, pero esa realidad me cambió y me descubrió cosas de mí misma que ni yo conocía. 

Siempre digo que de lo malo hay que quedarse con lo mejor. Y sigo creyendo en eso a “pies juntillas”. El próximo domingo será el Día Mundial contra el Cáncer y hasta en eso el destino quiso que ese día de hace muchos años viera en primera persona la primera bolsa de quimio de las muchas que vieron después. No sé si todo sucede por algo porque esto no se puede demostrar, pero, sinceramente, sí que lo creo. 

Y creo que la vida me dio una gran lección aunque ésta fuera muy dura. Me marcó, por supuesto, pero también me cambió. No me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me enseñó. Soy una superviviente que solo quiere ser feliz porque si la vida me ha dado una segunda oportunidad es para poner en práctica la dura teoría que aprendí y las prioridades que me marqué. Luché, gané y eso se traduce en vivir sin ponerle ningún ‘pero’ a esta vida.

Jimena Bañuelos

Enlace en el periódico El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/53877/dias-senalados

DÍA DE MUERTOS Y SU PAN

Toda fiesta va vinculada a un dulce y ahora estamos en la época de los buñuelos y los huesos de santo. Por eso es un buen momento para meterse en la cocina y con el delantal puesto ponerse manos a la obra. Delante de mí tengo harina, azúcar, mantequilla, huevos y el resto de los ingredientes pero esta vez los dulces españoles van a ser sustituidos por el tradicional pan de muerto mexicano. Un dulce que está vinculado con uno de los días más internacionales que tiene México

Es cierto que el tiempo pasa pero los recuerdos permanecen y, por eso, me apetece volver a México a través de sus tradiciones, sin olvidar por supuesto que estamos en la época también de Don Juan. Festejar el Día de Muertos es rendir un homenaje a quienes ya nos están con nosotros pero que nos han marcado de una manera o de otra. El tiempo pasa, las cosas cambian pero los recuerdos no se olvidan. Hace años era mi abuela la que traía siempre los huesos de santo, tan queridos por unos y tan odiados por otros. Siempre he sido más de buñuelos pero su ilusión al llegar a casa con una cajita de su dulce favorito bien merecía hacer el esfuerzo y comerse uno. Los recuerdos siempre vuelven o como decía Cicerón: “La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos”. 

Una memoria que se rinde en los altares del Día de Muertos. Una fiesta que hace años, en Francia, fue declarada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Sin duda, esta festividad es “…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo…” Tuve la suerte de vivirla en tierras aztecas y he de reconocer que te marca un antes y un después. La UNESCO afirmó que “ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad…”

Es cierto que a este lado del charco como al otro los difuntos son honrados por las familias. La ausencia siempre se va a notar pero aprender a vivir con ella es los que nos toca a los que estamos vivos. Con esos recuerdos unos visitamos los cementerios y otros construyen los míticos altares. Los primeros se llenan de lágrimas, de flores y de sentimientos en un día en el que el negro del luto por la pérdida cambia de color. En México, la protagonista es la flor de Cempasúchitl que, además de ser el símbolo del resplandor del sol, significa que la persona no ha sido olvidada. Una flor que tiñe todo de naranja. Un color que no es de Halloween y que simboliza mucho más que las calabazas.

Lo cierto es que no hace falta que sea noviembre para echar de menos a los que no están porque ya escribió el historiador francés Lamartine: “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.”

Jimena Bañuelos

Enlace a El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/51027/dia-de-muertos-y-su-pan

12 DE OCTUBRE

Aunque no será hasta el jueves cuando se celebre oficialmente el día de la Hispanidad, los actos festivos ya han comenzado en Madrid. La unión entre culturas estrecha, más que nunca, sus lazos estos días. No es tan complicado ver los vínculos que nos unen aunque el Atlántico nos separe. La Hispanidad ofrece muchas culturas de las que todos nos podemos enriquecer. Es importante valorar las tradiciones, la gastronomía, la música, los bailes… y todo lo que envuelve la Hispanidad.  

Aprender nunca está demás y abrir los horizontes personales enriquece mucho. Nunca podré olvidar  todo lo que México me enseñó. Allí, a nueve mil kilómetros de mi hogar, encontré otro. Los cambios siempre nos enseñan y hay que valorar con la mente muy abierta lo que otras culturas nos pueden ofrecer. Llegué al país azteca conociendo perfectamente los tópicos que todos conocemos de él, pero con el paso de los días y los meses fui convirtiéndome en una mexicana más. Aquella experiencia fue inolvidable y aunque hace muchos años de aquello y no he regresado por allí, los recuerdos siguen perennes en mi mente. Hay tradiciones que sigo cumpliendo y, por ejemplo ya espero con ganas poder disfrutar de un pan de muerto como manda la tradición. México es mucho más que el picante aunque éste sea lo que lo abandera. México tiene una riqueza ambiental, gastronómica, cultural y, por supuesto, lingüística que no te dejan indiferente. 

Es cierto que estoy hablando de México porque me robó el corazón, pero en unos días será el colombiano, Carlos Vives, el que protagonice el concierto más esperado de esta Hispanidad. Confieso que me gusta su música y que he tenido la ocasión de verle de gira por España más de una vez. Aquí también tiene su público. Un público que espera con ganas moverse al ritmo de sus vallenatos. El entorno no puede ser mejor. La Puerta de Alcalá y sus aledaños acogerán al colombiano y a todos los que se acerquen hasta allí sin importar el acento que tengan. 

Si de acentos hablamos todos son bienvenidos. Es cierto que esta semana cobran más protagonismo, pero lo justo es que el resto del año todos convivan sin importar la entonación al hablar o las expresiones regionales. La integración tiene que ser la bandera que rija la sociedad porque sin ella la Hispanidad será solo una festividad en el calendario. 

Un calendario que nos muestra lo que vamos viviendo y que nos dice lo que está por venir, pero en ningún momento nos indica cómo tenemos que disfrutar los días venideros. Por eso, sigamos festejando los días porque ahí radica la vida. No podemos pedir más, la vida no entiende de acentos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/50287/12-de-octubre

A EL VALLE Y A MÉXICO

Semana de fiesta para México. Ese país que me abrió sus puertas hace unos años y el que ocupa una parte de mi corazón. Es verdad que las noticias que nos llegan del país azteca a este lado del charco nunca son buenas generalizando, pero a nueve mil kilómetros de Madrid hay un destino que brinda la oportunidad de conocer lugares maravillosos, aprender costumbres de otras culturas e incluso te conoces a ti mismo. Al menos, eso me sucedió a mí. Fueron muchos los días que pasé extrañando a mi país pero sintiéndome, a la vez, como una mexicana más. 

La distancia no siempre se lleva bien. El Atlántico puede ser eterno pero lo bueno es encontrar en el destino a personas que sin conocerte mucho te brindan oportunidades y te ofrecen su amistad. Es preciso celebrar el día grande de México como se merece porque hay algo que me dice que así lo tengo que hacer y además, no solo es México es EL VALLE también el que festeja su aniversario. 

Un aniversario que me llena de alegría porque gracias a Pepe Nader y a su hermano, Sergio, tengo un hueco que me sigue vinculando a México y, por supuesto, que me blinda esa amistad que nació hace muchos años. Si hablamos de periodismo, EL VALLE es un buen ejemplo. Mantener la esencia del que como dijo Gabriel García Márquez “es el mejor oficio del mundo” no siempre es fácil. Todos sabemos que las presiones externas existen y cada vez más, pero siempre hay alguien que resiste. Esa resistencia, para mí, es el periodista de vocación. El que valora el periodismo desde su esencia. No estaría de más hacer un repaso de las grandes películas que el cine nos ha dado para recordar lo que de verdad importa. Es cierto que con el paso del tiempo y el avance de las tecnologías nada es como es antes, pero si antes se juntaban los tipos para crear textos y contar la verdad; ahora que es mucho más fácil juntar y corregir esos textos, hay “otros factores” que lo impiden. No seré yo quien los analice porque creo que están claros, lo que sí tengo claro son mis principios y esos no los cambio por nada. 

Y hablando de cambios, México sí que los necesita pero EL VALLE sólo puede ir a mejor. La base es sólida y se adapta al destino y lo que éste nos depare. Es de justicia decir que extraño ver a quienes forman esa redacción y una buena plática con el director. Estoy convencida de que ese destino que juega las cartas, en una baza me dará la oportunidad de conjugar el verbo “extrañar” en pretérito. Mi particular cuenta atrás ha comenzado, mientras tanto, vayan desde Madrid mis felicitaciones para todos y mi agradecimiento a EL VALLE. Nueve mil kilómetros de distancia no pueden acabar con los sentimientos de este corazoncito mexicano que presume de tener una columna donde “las noticias se hacen periódico”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49276/a-el-valle-y-a-mexico

SEPTIEMBRE

Siempre la vuelta de vacaciones cuesta asumirla, pero si además el tiempo no acompaña el retorno a la rutina es más duro. Ha llegado una DANA que ha plagado todo los rincones de agua. Era necesario que lloviera pero cambiar el bikini por el paraguas no es tan agradable. Los cambios hay que asumirlos y el primero de todos es volver a transformar el día a día saliendo del paréntesis que es la estación estival. 

Septiembre es un mes de comienzos y no sólo por la inevitable vuelta al cole, sino porque es un mes  que tiene un matiz de esas ilusiones que también tenemos a comienzos de año. Han pasado nueve meses desde que por nuestra mente pasaran los míticos propósitos de Año Nuevo y, ahora, es el momento de recordar los que tenemos pendientes y de ilusionarnos con la que está por llegar. Es cierto que muchos pasan por esa depresión pos vacacional, pero el poder de la mente es capaz de hacer frente a eso con nuevos sueños por cumplir. Nunca es tarde para luchar por aquello que realmente nos va a llenar de una felicidad inexplicable.

La felicidad no tiene unos ingredientes concretos, porque depende de nosotros mismos. Los niños anhelan ver a sus compañeros de colegio y los adultos, lo reconozcamos o no, tenemos esos sueños que ya he mencionado y que no debemos renunciar a ellos. Ir superando las adversidades recargan el motor que nos mueve día a día. La rutina es una carrera de obstáculos con sus subidas y sus bajadas, pero el verano ha sido el mejor aliado para hacer frente a lo que nos deparan los últimos meses de este año. No negaré que también septiembre es un mes nostálgico porque los recuerdos de las instantáneas tomadas vendrán a nuestra mente en más de una ocasión, pero eso es la vida. Hay que seguir para adelante y recordar los momentos que nos han sacado más de una sonrisa. 

Un sonrisa que nunca nos debe de faltar por mucha pena que nos dé decir “el final del verano”, pero todavía estamos en verano. No tendremos el mar, ni la montaña, ni el sol perenne de julio y agosto pero sí la esperanza de aferrarnos a los últimos días de la que es mi estación favorita. Ya llegará el otoño con sus cosas, pero el presente es hoy y es ahora. Con paraguas o sin él, hay que seguir disfrutando. Septiembre me lo recuerda todos los años porque es un mes que me llena de vida pero también me trae, sin yo quererlo, los momentos más duros por los que he pasado. La cara y la cruz de la vida siempre van de la mano. De la primera gozamos sin valorarla demasiado y de la segunda aprendemos a la fuerza. Por eso, demos a este mes que acaba de comenzar la posibilidad de ser el mejor del año porque día a día iremos sumando experiencias que nos harán crecer como personas y nos enseñarán a comprender eso que llamamos vida y que no tiene un manual que nos la explique. 

Ser feliz es lo que cuenta porque el tiempo aunque es relativo; el tiempo es oro y éste vale lo mismo llueva, truene o haga sol. El tiempo, en definitiva, es vida. 

Jimena Bañuelos

TRADICIONES EN SAN FERMÍN

Avisados estamos de que viene otra ola de calor, pero el verano tiene estas cosas. Lo normal es que el termómetro suba y nos toque sobre llevarlo de una manera o de otra. Bienvenidas son las piscinas, las playas y por supuesto las sombras en la montaña. Cada uno decide como afrontar estos embistes de la estación estival. Un verano que arrancó, precisamente, con el calor de las hogueras de San Juan y desde entonces vamos enlazando una fiesta tras otra. Pamplona está celebrando un San Fermín con todas sus tradiciones, la ciudad se viste de rojo y blanco para vivir una semana con una intensidad frenética. Casualmente, los toros allí son bienvenidos. No voy a entrar en polémica pero es la realidad. 

Como todos los años, y como marca mi particular tradición, a las ocho de la mañana, con más o menos sueño, hay que estar frente al televisor. Desde niña viví muchos encierros con mi abuelo y, por eso, desde que nos dejó sigo levantándome para verlos con la sensación de que sigue a mi lado. Los sentimientos se encienden con una chispa de recuerdos y estos no los podemos controlar porque la vida nos los va mostrando sin avisar. El calendario es un buen aliado para la rutina, pero también es el responsable de que haya fechas que nos pellizquen el corazón aunque intentemos disimular. 

Se puede disimular durante unas horas en el día, pero siempre llega el momento en el que el corazón nos pide dar riendas suelta a eso que nos está haciendo sobreactuar. Los sentimientos son los que son y los recuerdos no se pueden cambiar porque están escritos a sangre y fuego en nuestra memoria. Es cierto que unos son más agradables que otros, pero tanto los buenos como los malos permanecen en nuestra mente. Olvidar no es tan fácil como nos quieren hacen creer porque siempre habrá algo que nos lleve al pasado. 

Y el pasado aunque esté escrito en pretérito, en ocasiones, recurre al presente. Esto es bueno si sirve, por ejemplo, para coger fuerzas para el futuro o para rendir un homenaje a quienes ya nos están con nosotros. Por eso, con el chupinazo de Pamplona y sabiendo que nos dejaste un nueve de julio de hace muchos años siendo yo una niña, continúo viviendo estas fiestas como si estuvieses conmigo. Es cierto, querido abuelo, que “sólo se muere cuando se olvida, y yo nunca te olvido” porque compartí contigo grandes experiencias, me enseñaste muchas cosas. Probablemente más de las que tú te podías imaginar, y sin duda, me marcaste mucho. En mí hay una parte de ti y bien orgullosa que estoy de ello. 

Seguiré fiel a mis principios, también a los futbolísticos que me inculcaste. Siempre el rojiblanco presente en nuestra vida. Una vida que disfrutaré como tú lo hacías. Te fuiste muy pronto pero tu legado es eterno. Nos faltarían tipos de tu imprenta para escribir todo aquello que nos dejaste. Ya no hablo solo por mí sino por todos los que tuvimos la suerte de convivir contigo. 

Recordar a quien quieres mirando al pasado siempre es bueno, porque nuestro presente está marcado por lo que hemos vivido siendo unos niños. La memoria es selectiva, pero sabe a qué aferrarse y, sin duda, en mi caso, aferrarme a mi abuelo nunca está de más. Ese es el motor que nunca me ha fallado esté donde esté. Va por ti abuelo. Te echo de menos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/47026/tradiciones-en-san-fermin

EL ESCUDO DE TODOS

“Aquí me pongo a contar, motivos de un sentimiento que no se puede explicar”. Con esta gran verdad comienza el himno del Centenario del Atleti, pero es que sólo los que entendemos esta forma de vivir sabemos de lo que hablamos. Es, una de nuestras premisas, que nunca hay que dejar de creer y que hay que luchar como hermanos, por eso, la vuelta a nuestro verdadero escudo es el mejor regalo que los rojiblancos podemos tener, precisamente, por el 120 aniversario de nuestro equipo. 

Un símbolo que vuelve al año que viene y que, sinceramente, nunca se tuvo que ir. Quizás, la polémica se pudo haber evitado con una votación como la que se ha hecho ahora. Es cierto que el tiempo pasa y las cosas van cambiando, pero esto no se puede aplicar a todo. Los sentimientos tienen sus propias reglas porque las dicta el corazón. El escudo antiguo es nuestra vida, nos representa y en él hay muchos recuerdos inolvidables. Estoy convencida de que todos podemos mirar la grada del tercer anfiteatro del Metropolitano e imaginarnos la sonrisa de quienes ya nos están derrochando esa felicidad por recuperar aquello que era nuestro. 

Y tan nuestro que es un triunfo que la afición ha valorado y celebrado como una gran victoria. No es para menos. Confieso, y los que me conocen bien lo saben, que nunca me gustó que giraran al oso. No tengo un explicación clara que dar, simplemente, que si el cambio ya me chocó, lo del oso me impactó porque no le encuentro sentido. Afortunadamente, ahora va a volver todo a la normalidad. Mi escudo es el escudo con el que aprendí lo que es ser del Atleti. En él hay una historia personal escrita de mi puño y letra. Hay recuerdos de todo tipo, pero los más emotivos consiguen que se pongan los ojos vidriosos. Por ejemplo, durante la experiencia más dura de mi vida, anhelaba volver al Vicente Calderón “con mi papá de la mano” como canta Sabina y ver a mi Atleti. Recuerdo que lloré y besé ese escudo al que también me aferré en las distintas habitaciones del hospital. Aquel sueño se cumplió y mi papá y yo entramos en nuestra casa rojiblanca sabiendo que habíamos ganado un “partido” complicado y una de las fiestas tenía que ser al lado del Manzanares. 

“El escudo no se toca” llevaba gritando la afición muchos años. Y no se debe de tocar porque está tatuado en nuestra piel y en nuestro corazón. Y si se toca, no puede ser sin permiso y sin una causa justificada. Afortunadamente, el coraje y corazón que también nos abandera nos ha acompañado hasta conseguir una votación vinculante. Nos puede costar un fichaje, pero ganamos más de lo que perdemos. Estoy convencida de ello. Los colchoneros hemos dado una lección de constancia. Dijo Simeone: “Si se cree y se trabaja, se puede”. Pues dicho y hecho. Nadie ha olvidado a Luis Aragonés afirmando: “ Y usted no pise ese escudo”.

En definitiva, un escudo que es una segunda piel, un escudo que nos saca sonrisas, un escudo que es nuestra seña de identidad, un escudo que nos une y no nos separa… Un escudo que está de vuelta y nos llena de felicidad. Y esto es lo más importante. La cuenta atrás ha comenzado y su bienvenida será como se merece. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Viñeta de Jorge Crespo

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46769/el-escudo-de-todos

ILUSIONES 

Estamos en verano y le hemos dado la bienvenida como se merece. La noche de San Juan marca un antes y un después. Las tradiciones están para cumplirlas, y con hoguera o sin ella, siempre se puede hacer un punto de inflexión en este año. Dejar atrás el pasado y quemar o borrar de nuestra mente aquello que nos hace daño siempre será positivo. Es bueno pedir deseos y tener sueños pendientes por cumplir. Estos son nuestra mejor motivación para seguir adelante y afrontar las adversidades que se nos van presentando. No son pocas, pero en la balanza también están las ilusiones para equilibrarla. 

Unas ilusiones que varían de unas personas a otras y están condicionadas, sin duda, por la propia situación. De una manera o de otra, Ortega y Gasset tenía razón. En el fondo, la célebre cita: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” nos marca nuestro presente y nuestro entorno. Todo puede cambiar pero para ello tiene que haber una actitud. Ésta se puede apoyar en quienes están dispuestos a ayudarte a convertir esa circunstancia en algo mejor, o al menos, a añadirle un oasis de esperanza en ella. 

Ilusión es, precisamente, lo que se vivió hace una semana en el Hospital Niño Jesús de Madrid. Un hospital en el que hay historias muy duras de pequeños luchadores que, desde su inocencia, viven la parte más dura de la vida. Sin embargo, son un ejemplo a seguir. Verles sonreír no tiene precio y eso es lo que consiguieron Lorca y el Mago Roncero en el salón de actos. No puedo negar que mi pasado vino a mi presente porque, en el fondo, mi corazón tiene cicatrices que en determinados momentos se sienten aún más. No obstante, por eso, había que contagiarse de la inocencia de los más pequeños y dejarse llevar por la magia y la música. Dos grandes compañeras que siempre ayudan en las peores situaciones. 

Con los acordes de la guitarra de Lorca recordamos, los más mayores, canciones que hemos cantado en más de una ocasión. Aquel verano de “Bésame en la boca” forma parte de la vida de muchos. La música se intercaló con la magia del Mago Roncero. La expectación era máxima porque nadie supo como se anudaron los pañuelos, como pudo averiguar el destino de un viaje o la carta que habían seleccionado. La magia no solo estuvo en sus manos. La magia estuvo en el ambiente porque hacer sonreír dentro de un hospital no es fácil, pero no es imposible. Lorca y Roncero consiguieron que durante casi hora nos olvidáramos de nuestra circunstancia. El coctel era perfecto: ilusión más sueños más música más magia no podía fallar. Y no lo hizo.

La vida se va llenando de capítulos. Unos son más amables que otros y las historias se van escribiendo día a día. El martes veinte de junio no fue un martes rutinario en el Niño Jesús. El veinte de junio se escribió de otra manera. Cada uno destacará de él lo que quiera, pero yo me quedo con que la esperanza y la fuerza nacen de uno mismo, pero si le añades unas notas musicales o la magia de la vida todo se lleva mejor. Lo importante es ser feliz y no perder la sonrisa.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46515/ilusiones

ALEJANDRO FERNÁNDEZ, EL ALMA DE MÉXICO EN MADRID

A las puertas del verano y con un calor propio de la época, Madrid esperaba con ansias al artista mexicano que llevaba cinco años sin venir por España. Él dijo que nos han pasado muchas cosas en este tiempo. Ha sido una pesadilla lo que hemos vivido, pero sus fans estaban esperando la cita  para reencontrarse con el artista. Bajo la atenta mirada de su madre y con un WiZink Center lleno hasta la bandera, Alejandro Fernández no defraudó.

El reloj marcaba las nueve y media de la noche y como buen mexicano se hizo de rogar. “Ahorita empieza” se escuchaba entre el público y los que sabemos el verdadero significado del “ahorita” mexicano sabíamos que la hora tenía ese matiz de esperada. Eso, en definitiva, fue lo de menos porque por delante teníamos dos horas y media de concierto para disfrutar del talento de este gran artista. Arrancó su gira “Amor y Patria” con la canción “Tantita Pena” que puso al público en pie recibiéndole entre aplausos. La espera ya era lo de menos, porque desde el momento en el que sonaron los primeros acordes, lo que importaba era disfrutar de lo que “El Potrillo” y su equipo nos tenían preparado. 

El cóctel de canciones entre el pop y mariachi fueron embriagándonos a todos de una emoción que se iba notando a medida que pasaba la noche. Las banderas mexicanas no faltaron porque, sin duda, Alejandro Fernández es el alma de este país. Es más, toda Hispanoamérica estaba representada en los asientos y en la pista del Palacio de Deportes de la capital. Eso sí, el mexicano no dudó en abrazar la bandera de España sobre el escenario porque sabe que aquí es tan querido como al otro lado del charco.

Sus canciones fueron emocionándonos a todos. Recorrió las de su último disco pero no faltaron los clásicos que rindieron al público a sus pies. “Canta Corazón», “Me dediqué a perderte”, “Se me va la voz”, “Se que te duele”, “Hoy tengo ganas de ti”, “Abrázame”, “Mátalas”… y así una lista de canciones que culminaron con un gran homenaje a su padre, Vicente Fernández. Por supuesto, con el corazón en un puño “El  Rey” sigue siendo el rey haya donde esté. 

“Quiero que vuelvas” es algo más que un tema. Es una petición propia de que ya estoy restando días para el próximo concierto en Madrid. México significa mucho para mí. En tierras aztecas viví una temporada que me marcó y me enseñó grandes lecciones vida. Allá dejé a grandes amigos y el paso del tiempo y la distancia no ha conseguido romper esos lazos. Más pronto que tarde estoy segura de que nos volveremos a encontrar. De momento, el culpable de emocionar y remover todos esos grandes recuerdos tiene nombre y apellido: Alejandro Fernández. No es un reproche, es mi gratitud por conseguir que me olvidara del presente, y despertar esa parte de mi corazoncito mexicano que tanta vida me da. 

En definitiva, querido Alejandro, la espera ha merecido la pena, pero que no pasen otros cinco años. Este “ahorita” sí que se nos ha ido de madre en el tiempo como dirían allá. Por eso, espero que quieras pronto “volver, volver” tal y como cantaste el pasado sábado en Madrid. Gracias por acercarme a mi gente mexicana a través de la música. Un gran hilo conector que, sin duda, cruzó el charco desde que sonaron los primeros acordes. Ahora, con la resaca del concierto, y ya que no la cantó Alejandro Fernández, lo hago yo aunque no estoy a la altura, pero sí me llena de sentimientos cuando hablo o canto a mi México, lindo y querido…

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46254/alejandro-fernandez-el-alma-de-mexico-en-madrid

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