¿Permanencia?

“No puedes. Tienes una permanencia de seis meses”. En más de una ocasión he escuchado estas palabras. Me lo han dicho en Movistar, en Vodafone, en Ono y seguro que en alguna compañía más. Pero jamás pensé que me lo dirían en el Centro de Salud. España no dejará nunca de sorprenderme…

Sólo quería cambiarme de médico de familia pero creo va a estar complicado por la permanencia de la que nadie me había informado. Presentaré la solicitud que me han dado y por si acaso me lo deniegan me informaré si hay programa de puntos…Porque nunca se sabe… También necesito renovar el botiquín de mi casa…r-5

Pero la cuestión va más allá de si son seis meses, nueve, doce o los que sean. La cuestión es que todos tenemos días buenos y malos. Pero el culpable de nuestro mal humor o malestar no es el primero que se te pone por delante. Hay que tener cuidado con cómo se dicen las cosas, muchas veces, eso, es más importe que el mensaje en sí. Que razón tenía Séneca cuando afirmó: “Lo que has de decir, antes de decírselo a otro, dítelo a ti mismo”.

Así que sin perder la sonrisa he comenzado a aguantar no sólo el temporal invernal que había en la calle sino el que había detrás del mostrador. Puedo entender que el ambiente esté tenso, que las quejas en sanidad sean constantes y que el descontento sea general pero yo no tengo la culpa. Existen unos mínimos de educación a los que nunca se debe renunciar. Pueden estar muy mal las cosas pero no todo vale…

Dicen que hay que tratar a las personas como te gustaría que te tratasen, lo de esta mañana ha sido la clara excepción a la norma. Prefiero recordar que “cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla” como decía el escritor francés Maupassant. Aunque lo único que me han dicho claro ha sido: “Vuelva usted mañana”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Ser primeros

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Me gusta el día, me gusta la hora y, por supuesto, me gusta el plan. El sábado a las ocho, cara a cara, en el Vicente Calderón, el Atleti saltará al terreno de juego a por algo más que los tres puntos. El liderato está a noventa minutos.

En cada jornada liguera hay un partido del que todos estamos pendientes, bien por su trascendencia en la clasificación o bien por los equipos que se enfrentan. Esta semana lo tenemos todo en la ribera del Manzanares. Se ha hecho famoso “el partido a partido” que tanto ha repetido Simeone y, así, día a día hemos llegado hasta aquí. Pasadas las fiestas navideñas, los Reyes Magos de regreso y la rutina apoderándose de nuevo de nuestras vidas, el fútbol nos regala un duelo entre el Atlético de Madrid y el Barcelona.

Partidos como éste son dignos de especulaciones, quinielas y, carteles de favoritos. Especular no me apetece, la quiniela ya la he hecho y el favorito, lo tengo claro. A estas alturas no es ninguna novedad que “los colores rojiblancos van con mi forma de ser” lo dijo Sabina, y no lo pudo decir mejor. Sigo sin saber por qué soy del Atleti pero sí sé quien me inculcó el sentimiento colchonero…eso se lo agradeceré siempre. He sufrido con mis colores, defendía al “pupas” contra viento y marea, y ahora, mi equipo es la envidia de más de uno.

¿Nos tocará sufrir? ¿A nosotros? No, en tal caso a los azulgranas. Los indios siempre estamos preparados para cantar el himno, animar a los jugadores y si es preciso decirle un par de cosas al árbitro también. Si hay algo que tengo claro es que quiero disfrutar de un gran espectáculo. Eso me recuerda a Will Smith en la película En busca de la felicidad cuando dijo: “Cuando se atisba un rato de felicidad siempre hay alguien que quiere destruirla”… No digo más, ahí lo dejo.

Del Barça tengo poco que decir. El Barça es “més que un club”. No será fácil pero tampoco es imposible. Dijo Séneca que “vencer sin peligro es ganar sin gloria”. Peligro hay mucho y la gloria hay que alcanzarla. Tan filósofo como Séneca es Simeone. El tiempo pasa pero hay valores que no cambian: “Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti”. No es una cita de “El Cholo” es de Séneca, el argentino nos dice que “hay que creer ”.

Pues bien, ya sea en el Calderón, en casa o en el bar, colchoneros y culés vibrarán con los suyos. Tengo preparada la bandera, la camiseta, la bufanda y el corazón. Sólo me queda el bocadillo. Si el rojiblanco jamón serrano lo acompaño con pan tumaca me sale una combinación de lo más apetitosa, eso sí, el jamón siempre queda encima.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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