Saldaña

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan”. Eso decía el autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry. Tiene parte de razón porque la memoria es selectiva, pero ese no es mi caso. Volver al colegio era la frase que más me costaba pronunciar siendo una niña. Ahora, muchos años después volver a pisar el patio de Saldaña fue algo especial. Fue, sin duda, un torrente de buenos recuerdos. Quizás, la frase apropiada para el pasado 30 de mayo sería la del escritor americano, Joseph Heller: “He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.”

Porque siendo una niña, en esas aulas de primero de la ESO decidí ser periodista. Una vocación que me llegó muy pronto pero que no cambiaría por nada del mundo. Allí comenzó siendo un sueño que hoy es una realidad. De sueños, precisamente, hablé en el pregón de las fiestas del colegio ante un público que me recordaba a mí. El tiempo ha cambiado algunas cosas pero ha mantenido las más importantes. Las lecciones de vida y valores que aquella niña aprendió aun siguen muy presentes.

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En Saldaña dando el pregón. Con Javi, profesor de Educación Física

Soñar es libre pero para cumplir los sueños hay que trabajar y mucho. No es fácil afrontar las dificultades pero rodeándote de las personas indicadas se puede llegar muy lejos. Nunca me imaginé que daría ese pregón, pero el destino hizo que allí estuviera. No tardé en contestar a Javi cuando me hizo la propuesta porque cuando el corazón habla no hay nada más qué decir. Todavía pude ver cara conocidas. Profesores que me habían dado clase y que continúan al pie del cañón. La memoria es selectiva pero no he olvidado ni sus nombres, ni sus caras y ni las asignaturas que ellos impartían. Fueron años que creía olvidados hasta que volví a entrar por la puerta del colegio y subí las escaleras que me conducían al patio. En definitiva, fue un honor compartir con todos ellos, esos minutos en los que me dejé llevar por mi experiencia en la vida. En definitiva, me dejé llevar por Aún tengo la vida. Porque ese sueño ya es una realidad y comienza, precisamente, en el colegio Saldaña.

Les decía a los alumnos que cuando cumples un sueño puedes llegar “hasta el infinito y más allá” porque ése es su lema en este curso. Es más, la película de Toy Story deja grandes enseñanzas, por ejemplo, la amistad, el trabajo en equipo y la valentía ante lo desconocido. Precisamente, yo no conocía a mi público pero tenía a mi favor que ya había estado en su situación. Ser mayor es lo que quieres cuando eres un niño, y cuando pasan los años, lo importante no es no perder al niño que llevas dentro de ti. Es fundamental mantener ese espíritu ante la vida, porque ella es la responsable de darte las lecciones más importantes. A mí me enseñó a conjugar el verbo “vivir” de una manera muy diferente a como lo hizo mi profesor de lengua. Y tras esa lección ahora recuerdo perfectamente las palabras del escritor irlandés, Bernard Shaw: “Ves cosas y dices, “¿por qué?” Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, “¿por qué no?” En definitiva es: Ahora o nunca.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

¿Permanencia?

“No puedes. Tienes una permanencia de seis meses”. En más de una ocasión he escuchado estas palabras. Me lo han dicho en Movistar, en Vodafone, en Ono y seguro que en alguna compañía más. Pero jamás pensé que me lo dirían en el Centro de Salud. España no dejará nunca de sorprenderme…

Sólo quería cambiarme de médico de familia pero creo va a estar complicado por la permanencia de la que nadie me había informado. Presentaré la solicitud que me han dado y por si acaso me lo deniegan me informaré si hay programa de puntos…Porque nunca se sabe… También necesito renovar el botiquín de mi casa…r-5

Pero la cuestión va más allá de si son seis meses, nueve, doce o los que sean. La cuestión es que todos tenemos días buenos y malos. Pero el culpable de nuestro mal humor o malestar no es el primero que se te pone por delante. Hay que tener cuidado con cómo se dicen las cosas, muchas veces, eso, es más importe que el mensaje en sí. Que razón tenía Séneca cuando afirmó: “Lo que has de decir, antes de decírselo a otro, dítelo a ti mismo”.

Así que sin perder la sonrisa he comenzado a aguantar no sólo el temporal invernal que había en la calle sino el que había detrás del mostrador. Puedo entender que el ambiente esté tenso, que las quejas en sanidad sean constantes y que el descontento sea general pero yo no tengo la culpa. Existen unos mínimos de educación a los que nunca se debe renunciar. Pueden estar muy mal las cosas pero no todo vale…

Dicen que hay que tratar a las personas como te gustaría que te tratasen, lo de esta mañana ha sido la clara excepción a la norma. Prefiero recordar que “cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla” como decía el escritor francés Maupassant. Aunque lo único que me han dicho claro ha sido: “Vuelva usted mañana”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)