UN MITO, UNA FE Y CINCO GOLES: EL ATLETI VOLVIÓ A SER EL ATLETI

A nadie le sorprenderá a estas alturas que afirme con rotundidad que soy del Atleti desde que tengo memoria. No por moda, ni por rebeldía, ni por llevar la contraria a nadie. Soy del Atleti porque mi abuelo, que ahora ve los partidos desde el tercer anfiteatro, me inculcó que en esta vida hay que luchar con el corazón. Con él vi muchos encuentros de nuestro Atleti y recuerdo que me explicaba las jugadas como si fueran poesía épica y me susurraba al oído, cuando el Atleti perdía en el último minuto, que los nuestros siempre vuelven.

Por eso, el sábado, mientras los merengues recogían los trozos de su ego en el Metropolitano, pensé en él. Me lo imaginaba cantando con nosotros ese quinto gol, sonriendo con la complicidad de los que saben que el fútbol no siempre es justo… pero a veces lo es. Y por esto, por él y por todos los colchoneros que defendemos nuestros colores con la cabeza muy alta y dado que el cinco está de moda… Aquí van cinco razones que explican por qué este derbi fue mucho más que una victoria:

La primera: Nunca dejes de creer. Sobre todo, no dejes de creer cuando enfrente tienes al vecino altivo que presume de títulos como quien saca la vajilla buena cuando vienen visitas. Pero el Atleti creyó. Creyó cuando la lógica decía otra cosa. Creyó cuando otros se replegarían. Creyó que no solo se podía ganar, sino golear. Y así, entre cánticos, llegó el primero, el segundo… y no paró hasta la “manita”. Aquí no creemos en milagros, sino en esfuerzo. Y ningún derbi se pierde si se juega con el empuje de una afición que nunca falla.

La segunda: Porque luchan como hermanos. Y no como esos compañeros de oficina con camisetas blancas que se miran raro cuando las cosas se tuercen. En el Atleti se lucha por el de al lado. Se aprieta hasta la última jugada. Y sí, se gana en bloque. Los aficionados se unen a su equipo para darles aún más empuje. Julián Álvarez demostró que sabe lo que significa este escudo: garra, entrega, cero postureo. El argentino corrió, presionó y marcó. La araña picó y dejó marca en el eterno rival. Vino a contagiar el hambre, como ese hermano mayor que se ensucia las botas el primero para que los demás no tengan miedo de saltar al barro.

La tercera: Coraje y Corazón. Eso que no se entrena ni se compra. De hecho, no cabe en un Excel ni sale en las estadísticas. El Atleti jugó con alma. Cada jugador sabía que este partido no era uno más. Era el partido. Coraje para pelear cada centímetro. Corazón para convertirlo en espectáculo. Porque cuando uno juega desde el alma, el resultado viene solo. 

La cuarta: Partido a partido. Porque así se sobrevive a los tropiezos, a las lesiones, a los empates con sabor a derrota y a los domingos grises que parecen lunes. No hemos arrancado la temporada como soñábamos, pero el calendario tenía guardado un punto de inflexión con nombre y apellidos: derbi madrileño. Y ahí, justo ahí, el Atleti despertó como despiertan los gigantes. Se acabaron las dudas. Cuando enfrente está el eterno rival, no hay margen para la siesta. Se juega con pasión, con orgullo y con esa rabia contenida que solo se libera cuando le metes cinco goles al que se cree invencible. Porque a este equipo le costará arrancar… pero cuando arranca…Ruge el Metropolitano.

Y la quinta: Ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Lo dijo Don Luis. Lo repite el Metropolitano. Y esta vez, se hizo carne. Ganar al Madrid vale más que tres puntos. Es un acto de justicia cósmica. Es recordarle al mundo que aquí también hay fútbol, historia y pasión. Ganamos en el campo, ganamos en la grada, ganamos en orgullo. Y volveremos a ganar, aunque no siempre con cinco goles. Pero sí con lo mismo de siempre: coraje, corazón y una grada que nunca deja de creer.

En fin, cinco goles, cinco razones. Y una niña que creció escuchando a su abuelo decir: «Somos del Atleti, y eso ya es ganar»… Y tenía razón.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/09/29/un-mito-una-fe-y-cinco-goles-el-atleti-volvio-a-ser-el-atleti/

GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR

Como suele decirse, en Madrid está “lloviendo a mares” desde hace unos cuantos días y parece que vamos a seguir así por un tiempo. Lógicamente, Neptuno está en su salsa y no hay ninguna duda de que el próximo miércoles quiere ser el rey de la capital. El pase a los cuartos de final de la Champions se sellará en el Metropolitano y todo puede pasar. Una marea rojiblanca inundará el metro, los autobuses y cualquier rincón de la capital porque los colchoneros saben que hay que apoyar a los suyos llueva o truene. El tiempo climatológico es lo de menos porque, aunque las temperaturas no sean muy altas, el estadio va a convertirse es una auténtica olla a presión. Hay que ganar y para eso, además de que tienen que darlo todo en el terreno de juego, la afición debe arropar más que nunca a los de Simeone. 

Si hay que sufrir, se sufre. Si hay que gritar, se grita. Hay que hacer todo lo que sea necesario para llevar al equipo en volandas. Neptuno quiere imponerse a Cibeles, a pesar de que el pasado sábado se  celebrara el Día Internacional de la Mujer, ya que sólo puede quedar uno. Quizás, en el Olimpo de los Dioses estén las apuestas más que hechas y sendos dioses estén buscando aliados. En Madrid

se miran de reojo, pero hay que reconocer que el capricho de la diosa Fortuna en el sorteo de emparejamiento ha sido muy grande. El ambiente está que arde y eso que Vulcano no se ha pronunciado por su favorito, pero la adrenalina va subiendo a medida que se acerca el día ‘D’ y la hora ‘H’. A estas alturas ya se están preparando las bufandas, las banderas, las pinturas o las camisetas para vivir noventa minutos muy intensos en los que no se puede fallar. Es cierto que todos estaremos pendiente de Cronos (para los griegos) o Saturno (para los romanos) y quizás en algún momento nos toque contener el aliento pero está claro que ambos dioses serán los encargados de controlar el tiempo aunque no sabemos quien de los dos estará en el polémico VAR. Con las decisiones que se tomen en vivo se sabrá si están bajo la influencia de Cibeles o Neptuno.

Sin duda, los colchoneros seguimos soñando porque Morfeo nos lo permite, pero también porque nuestro corazón bombea al ritmo que Venus quiere cuando nuestro Atleti se enfrenta al eterno rival. Estamos enamorados de nuestros colores y eso no todos lo pueden entender. En Madrid ya se respira ambiente de derbi. Las aficiones ya calientan motores y el billete para la siguiente ronda busca dueño. Ni siquiera Zeus o Júpiter saben a quien tendrán que consolar en el Olimpo, pero apuesto a que Baco quiere acompañar a Neptuno en la noche de mañana para brindar por la victoria.

A estas alturas, y con el Olimpo y la capital en modo derbi, la tribu india lo tiene claro, sólo vale: “Ganar, ganar, ganar y volver a ganar”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/03/10/ganar-ganar-ganar-y-volver-a-ganar/

RAYAS ROJIBLANCAS

El pasado sábado para unos era la noche del cine español, pero para otros era la noche del derbi. Los Goya se entregaban en Granada, por la alfombra roja pasaron muchos personajes de la crónica social española. Algunos saldrían de allí con premio y otro con la satisfacción de haber acaparado algún foco de una cámara. Sabían que en la ciudad andaluza eran los protagonistas, pero ese protagonismo también pasaba por Madrid porque todos los ojos estaban puestos en Concha Espina. No hay nada que pueda eclipsar un derbi entre los merengues y los colchoneros. La semana fue caldeando el ambiente porque había tres puntos en juego y algo más. Precisamente ese “algo” tiene un valor inexplicable. 

Si el Goya a la mejor película fue compartido, el partido también acabó en tablas. Un empate que sabe a poco. Al menos Julián Álvarez, “la araña”, picó a un Courtois en un penalti que no pudo parar. La ‘simpatía’ que tenemos los rojiblancos por el guardameta vikingo es de sobra conocida y no hay que remontarse mucho tiempo atrás para saber las maneras que éste se trae. El tiempo tenía que hacer justicia y ojalá ese picotazo le dé una reacción en la que su ego se ponga rojiblanco. 

Precisamente, y como bien dijo Simeone, los rojiblancos llegaron en autobús al Bernabéu. Una respuesta que se viralizó, pero demuestra el agotamiento que hay ante las cuestiones de siempre. El Atlético de Madrid y su afición siempre quieren ganar al eterno rival. En el terreno de juego pueden estar más o menos acertados, pero si sumar puntos es importante, hacer palpitar a toda una afición con esa victoria lo es aún más. 

Ahora bien, el derbi liguero ya ha pasado. Toca pensar en el “partido a partido”, pero es cierto que si la diosa Fortuna lo quiere los merengues y los rojiblancos se pueden volver a ver las caras en la Copa y en la Champions. Los colchoneros estamos preparados para ello aunque necesitemos revisar y poner a punto el corazón porque éste unido a nuestro coraje nos da momentos de sufrimiento, pero también grandes alegrías. Lo que nunca falla es la ilusión. De momento, seguimos soñando y esperamos un dulce despertar. 

Ser del Atleti es nunca dejar de creer y eso lo llevamos en la sangre. De Concha Espina regresamos con un punto y en autobús, por si queda alguna duda a estas alturas. Seguimos luchando por lo que queremos y es ver al Atleti campeón. Esa pasión nunca falta. Y esta semana en la que nos rodean los corazones y muchos están pensando en San Valentín; otros visualizamos a Neptuno y cantamos como lo hace el Frente: “Muchachos, Hoy viajamos juntos otra vez. Enamorado del Atleti, No lo puedes entender.” Dijo Alejandro Dumas: “La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas” y con los colores apropiados, me atrevo a añadir. Ya se sabe lo bien que sientan la rayas rojiblancas en todos los aspectos, pese a quien le pese… 

Jimena Bañuelos

CORAJE Y CORAZÓN EN EL FÚTBOL Y EN LA VIDA

Un sentimiento que no se puede explicar pero que une a toda una familia que disfruta viendo a los suyos luchar como hermanos en el terreno de juego. El Atlético de Madrid nos está brindando muchos momentos de alegría y euforia sin dejar de lado el “sufrimiento” que va de la mano de las rayas rojiblancas. Ser del Atleti es algo que no todos pueden entender, pero los colchoneros tampoco se lo vamos a explicar porque es nuestra forma de entender la vida y de vivirla. 

El pasado sábado la victoria y los tres puntos tenían una dedicatoria especial. Hace once años nos dejó Luis Aragonés y desde el tercer anfiteatro siempre resonará que hay que “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” porque en la semana en la que se avecina el derbi con mayúsculas, está claro que nunca se puede dejar de creer. No hay que olvidar el arrojo que tenía “el Sabio de Hortaleza”. Es cierto que antes del Real Madrid y siendo fieles al “partido a partido” hay que medirse en Copa al Getafe. Habrá que pelear, como siempre; pero la satisfacción de ver a los de Simeone triunfando en su casa es algo que no se olvida y, por supuesto, se festeja cantando, si es preciso, el himno a pleno pulmón. 

El Atlético de Madrid está a un punto del líder. Todo puede cambiar en Concha Espina. No sé cual es la previsión meteorológica para el próximo sábado a las nueve de la noche, pero está claro que el ambiente estará más que caldeado dentro del Santiago Bernabéu. Neptuno y Cibeles se mirarán de reojo porque hay algo más que tres puntos en juego. Decía Aragonés que “sólo hay un campeón y va de rojo y blanco” y no le faltaba razón. Por eso, esas rayas tienen que dejar su huella en la casa del eterno rival. No hay excusas que valgan. No puede faltar el coraje y corazón que nos abandera siempre y, por supuesto, aunque toda la afición no pueda estar dentro del estadio, estará apoyando a los suyos desde distintas ubicaciones. La victoria, aunque sea sufriendo ante los merengues, siempre es mucho más dulce. El Atleti está en un buen momento y tiene que seguir cosechando triunfos y alegrías. Los corazones ya los tenemos preparados y aguantan lo que sea necesario por gritar los goles de los de Simeone. No importa si son en los noventa minutos de partido o agonizando en el añadido, los colchoneros sabemos que está en nuestro ADN llegar al límite. Tenemos hasta el sábado para “calentar” nuestra ganas de triunfo. 

Cuando digo que el Atleti es otra forma de entender la vida, me refiero también a los detalles. Ante el Mallorca pudo pasar desapercibido para muchos, pero los jugadores llevaban un brazalete verde por el Día Mundial del Cáncer que se celebra, precisamente, hoy. Reconozco que se me ponen los ojos vidriosos cuando estos días recuerdo el momento de mi diagnóstico, pero me aferré a mi fuerza y a quienes estuvieron conmigo hasta el final. Gané, sigo disfrutando de la vida y de mi Atleti porque durante todo el proceso soñé con volver al estadio de la mano de mi padre, como bien dice el himno de Sabina, y lo conseguí. Por eso, ese sentimiento inexplicable, ese coraje y corazón no pueden faltar en el día a día. La vida me ha dado otra oportunidad y la sigo escribiendo en rojo y blanco. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/02/04/coraje-y-corazon-en-el-futbol-y-en-la-vida/

HASTA EL FIN DE MIS DÍAS

Un empate y unas imágenes que han dado la vuelta al mundo. Esa podría ser la conclusión de un derbi que se fue calentando durante los días previos. Obviamente, la rivalidad es máxima pero nunca se deben cruzar los límites y lo digo en ambos sentidos. 

El ambiente, el pasado domingo, en el Metropolitano era increíble. La asistencia marcó su récord y la afición tras recibir a los suyos quería ver uno de esos partidos que representan algo más que noventa minutos de juego. Es cierto, como bien decía el increíble tifo, “hasta el fin de mis días” seré colchonera y defenderé mis colores allá por donde vaya, pero también es cierto que cuando el ambiente está muy caldeado y la tensión se palpa en él hay que ser muy conscientes de lo que se hace y, por supuesto, de lo que se dice. 

El Real Madrid siempre será el eterno rival. Decir los motivos para justificar eso me llevaría a escribir demasiadas páginas y no tengo ni espacio, ni tiempo, ni ganas para hacerlo porque los rojiblancos saben perfectamente de lo que hablo. Reconozco que el himno el domingo me puso la piel chinita, como dicen en México, y durante todo el día con mi camiseta puesta fui viendo a colchoneros y merengues por Madrid. Unos nos sonreíamos cómplices de los colores, porque la familia rojiblanca se entiende y con los otros una simple mirada. Una rivalidad sana de esas que sabes que existe pero que en el fondo es un partido de fútbol. 

Precisamente, este partido de fútbol ya está marcado para la historia. Nunca justificaré la violencia, pero tampoco la provocación. Innecesarias las dos. Es más, el portero merengue por muy crecido que esté sabe a quién le debe ser quien es ahora mismo. Comparto estas palabras de Simeone en la rueda de prensa posterior al derbi, él dice mejor que nadie lo que hay que hacer: “La gente que ha cometido esos incidentes, el club tendrá que tomar una decisión como se tiene que tomar. No necesitamos a esa gente en la tribuna, necesitamos a la gente que nos impulsa, la gente que nos acompaña, la gente que nos apoya, la gente que piensa en el club y en el equipo. Necesitamos de esa gente.” Pero añadió esto: “Eso no justifica generar las situaciones que se generan, porque nosotros como protagonistas también podemos ayudar a que esas cosas no sucedan porque la gente no reacciona porque sí, reacciona por algo. Para mí sanción al que provoca. Así equilibramos.”

Todo esto es triste pero cierto. Y razón no le falta a Simeone. El primer gol merengue fue el principio de todo lo que vino después. Menos mal que el jarro de agua fría tenía que llegar en el tiempo de descuento con el gol de Ángel Correa. Un empate que sabe a mucho, porque las críticas a la mejor afición del mundo seguirán llenando titulares, pero por una oveja negra no se puede generalizar. La realidad es muy manipulable, pero las imágenes ahí están. Luego pedirán respeto, pero éste hay que ganárselo. Ha pasado el derbi y la vida, no lo olvidemos, continúa. Para unos seguirá siendo rojiblanca, para los otros me importa bien poco. Mi casa es la que me preocupa y se hará lo que se tenga que hacer, si los otros consienten determinadas actitudes, allá ellos, pero nunca serán ejemplo de nada por mucho que se crean que lo son. 

El tiempo pone a cada uno en su sitio y la vida, para mí, seguirá cargada de ese coraje y corazón que nunca me falla. Es cierto que del Atleti seré “hasta el fin de mis días”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/30/hasta-el-fin-de-mis-dias/

SER DEL ATLETI 

Hace más de un mes volvió la Liga, ahora ha vuelto la Champions y el Atleti sigue siendo el Atleti. Hay cosas que no cambian, pero el sentimiento sin igual por los colores rojiblancos son intocables. Los colchoneros sabemos, porque lo sufrimos a diario, de lo que es capaz el equipo que dirige Simeone. Somos conscientes de que hasta que no se pita el final de un partido todo es posible, pero hemos comenzado a vivir en una montaña rusa de sufrimiento que es demasiado veloz para el mes en el que nos encontramos. Queda por delante mucha temporada y los corazones ya han infartado en algún momento. Quizás, haya que hacer un poco de autocrítica para ver como se afrontan los encuentros venideros. Es cierto, y eso no está en nuestra mano, que la fortuna también influye por no hablar de los que visten de negro, pero lo importante es ver en los nuestros a un equipo que se deja la piel en el terreno de juego. 

Los colchoneros hemos demostrado que sabemos ganar, y lo más importante, que sabemos perder porque nuestros colores están por encima de todo. Eso no lo pueden decir otros equipos por mucho que intenten menospreciar al Atleti. En su día dijo Simeone que había que ir “partido a partido” y es cierto que vivir el presente y pensar en el día es, sin duda, lo que provoca que el trabajo tenga un objetivo claro. Además, ese futuro cercano llegará a ser el presente y habrá que vivirlo con la intensidad que se merece. De hecho, ese famoso lema ha calado en jugadores y entrenadores de otros equipos. Quizás el del Atleti no vaya tan desencaminado a la hora de afrontar los partidos. Eso sí, la teoría está clara y el espíritu también, ahora toca ver los resultados y sumar puntos. La afición anhela cantar los goles y darlo todo desde las gradas del Metropolitano o desde donde esté. 

Pues dicho y hecho, y en el mejor escenario posible. En casa y ante el eterno rival. Ni uno ni dos, tres goles de cabeza para demostrarles a los merengues que el Atleti reina en su casa. Puede tener altibajos pero siempre derrocha coraje y corazón cuando los de Concha Espina se acercan al Metropolitano. La euforia se instaló en un ambiente que olía a fiesta. Eso es el Atleti. Deja recuerdos que no se olvidan, deja momentos grabados a fuego en el corazón. Nadie puede comprender nuestra forma de entender la vida, ni pretendemos que lo hagan. Los colchoneros somos así y sabemos disfrutar cada momento, cada gol, al igual que sabemos sufrir. Por eso, que no nos den lecciones porque cuando menos te lo esperas somos los rojiblancos los que las damos. Lo del derbi del domingo fue una master class ante quienes presumen de títulos, una lección de humildad que puede escocer, y mucho, pero que ya está grabado en los anales de esta Liga. La vida te enseña a golpes en muchas ocasiones y en el deporte rey lo hace a base de goles, de victorias y de derrotas. Está claro que los de Simeone supieron dar la batalla al Real Madrid. Ahora, es el momento de pedirles cabeza, nunca mejor dicho, para lo que queda de temporada. 

Una temporada que no sabemos lo que nos depara. Lo iremos viendo y sufriendo, pero siempre con la cabeza muy alta. Siempre estaré orgullosa de mi Atleti y por eso, la mejor forma de concluir estas palabras es gritando con una sonrisa de oreja a oreja: “¡Aúpa Atleti!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49754/ser-del-atleti

VIÑETA A VIÑETA

Lo último de Jorge Crespo. Viñeta censurada incluida…

Jorge Crespo: https://jorgecrespocano.com

JUNTOS

Es inevitable no tirar de recuerdos estos días. Hace un año cumplía la tradición de ir con mi padre al Wanda Metropolitano para ver al Atleti. Nunca pensé que aquel partido ante el Sevilla iba a ser el último que viviría en mi casa futbolística en tanto tiempo. Aquella jornada, a pesar de que el virus ya pululaba por el ambiente, la disfrutamos como buenos colchoneros animando a los nuestros, gritando sus goles y sufriendo en los momentos decisivos. Eso sí, no éramos conscientes de la que se nos avecinaba. Ese siete de marzo pasará a la historia de mis mejores añoranzas. Un año después, seguimos comentando los partidos del equipo de nuestro corazón por teléfono o por mensajes. Menos mal, que el destino ha querido que el derbi lo hayamos podido ver juntos porque la distancia con los seres queridos cada vez pesa más. La fatiga pandémica está aflorando por días y no siempre el nivel de fuerzas está al cien por cien. Una buena recarga de energía es vital para afrontar lo que todavía nos queda por delante. 

De la unión nace la fuerza. Si ésta te la dan tus seres queridos no existe mejor tratamiento para curar los “bajones” propios de la pandemia o de la abstemia primaveral, si queremos buscar otro culpable. A estas alturas ya sabemos valorar los pequeños momentos que la vida nos va brindando a cuenta gotas. Ya se habla de las estrictas medidas que se van a adoptar de cara a la Semana Santa, pero hasta que ésta comience hay que vivir el presente. Algo que nos ha dejado claro esta pandemia desde que se inició. La importancia del ahora es incuestionable.

Por eso, disfrutemos con las precauciones oportunas. Todavía somos muchos los que estamos esperando la vacuna y anhelamos esa inmunidad tan necesaria. La ciencia está de nuestro lado, pero en nosotros está que todo el esfuerzo de los que investigan y los que nos cuidan dé sus frutos. Los datos demuestran que si nos cuidamos podemos aplacar al virus. Ya va siendo hora de potenciar la responsabilidad individual ya que en ella reside nuestro futuro a corto plazo. Las medidas absurdas de algunos dirigentes políticos ponen de manifiesto su nula gestión, buscando culpables donde no los hay. Menos mal que todavía queda algo de sentido común.

Un sentido común del que tanto he escrito, y, sin duda, lo seguiré haciendo porque será este particular sentido el que nos lleve a “otra normalidad” en la que podamos recuperar todo lo perdido.  Nada volverá a ser como antes porque de una manera o de otra a todos nos está marcando nuestro duro presente, pero si hay algo que tengo claro es que aunque la distancia no impide un sentimiento y la tecnología nos ayuda a estar virtualmente con los nuestros; no hay nada como estar juntos. Juntos nos hemos emocionado, juntos nos hemos reído, juntos hemos disfrutado, juntos hemos librado muchas batallas y juntos brindaremos por el fin de esta pandemia. Nos quedan muchos momentos por vivir y espero que sean juntos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/20764/juntos

EL DERBI Y LAS FECHAS

Un partido más, tres puntos menos. Es el balance más simple que dejó el pasado sábado el derbi madrileño. El Atlético de Madrid comenzó con buen pie, hasta generó ocasiones de gol en la primera mitad, pero los rojiblancos se diluyeron en los últimos cuarenta y cinco minutos. Además, el gol de Benzema cayó como un jarro de agua fría. Es cierto que el Real Madrid tampoco brilló, pero en cuanto tiene ocasión el balón entra entre los tres palos. Y no se me olvida el penalti no pitado que nunca falla en esta cita futbolística… En fin, es la realidad que hay, el Atleti tiene un problema y se aleja de Europa. Mucho tienen que mejorar si quieren tener plaza europea la próxima temporada… ¡A ver si reaccionan!

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Luciendo el dorsal más especial para mí. El dorsal de Aún tengo la vida

Los que me conocen saben que mi corazón es rojiblanco, que nunca dejo de creer en los míos y a pesar de que el partido de ayer no era un partido cualquiera mi mente no estaba en el Santiago Bernabéu. Por mi cabeza se sucedían una serie de recuerdos que vuelven a mí cada año por estas fechas. Son recuerdos duros, de esos que no se olvidan ni con un derbi madrileño. Hay cosas más importantes que tu equipo gane o pierda. De ahí, que los que me escribieron un mensaje el pasado sábado no obtuvieran la respuesta que esperaban. Hace unos años, en estos días recibí la peor noticia que me han dado nunca. Fue un diagnóstico que, sin duda, dio un giro a mi vida de trescientos sesenta grados. Por eso, aunque mi corazón colchonero siempre late por mis colores, el sábado lo hacía para recordarme todo lo que he vivido. Todas las batallas que fui ganando día a día sin un guion establecido. Me emociona pensar que de todo aquello me quedan recuerdos muy duros que no podré olvidar, pero también en mí hay cicatrices que por mucho que tiren me llenan de fuerza, de vida y, sobre todo, me animan a seguir luchando por los sueños que tengo pendientes. Estas marcas grabadas en mi piel me invitan a disfrutar de quienes me rodean, a no malgastar mi tiempo en tonterías y a sonreír porque cada día es un regalo. Y no solo para mí por haber superado una leucemia, sino para todos. No lo olvidéis nunca.

Y dicho esto, a pesar de que me digan que no mire al pasado, hay días que es inevitable. Soy fuerte pero no soy de piedra. Eso sí, creedme que cuando miro para atrás no me vengo abajo. A veces, ver el pasado te da más fuerza para afrontar el presente y vivirlo sin cuestionar cómo será el futuro. Por eso, este derbi ha pasado sin pena ni gloria. Por supuesto, que me hubiese gustado ver triunfar a los míos. Eso sí, no estaba yo para dar muchos ánimos, pero estoy convencida de que el Atleti se cae y se levanta. Ya lo ha hecho y no dudo que lo volverá a hacer. A mí me pasó lo mismo. Todo mi mundo se vino abajo y, poco a poco, con mucho sacrificio, mucho trabajo, mucha perseverancia y mucha fuerza fui recomponiendo mi vida y volví a tomar sus riendas. Ésas que la leucemia me había arrebatado.

Hoy escribo con el corazón, no sé si colchonero o no. Al menos, muchos comprenderán por qué se quedaron con las ganas de hablar conmigo sobre el post partido. Mi coraje y mi corazón estaban recordando “otra liga”, la liga de la vida. La liga en la que fui sumando puntos superando los ciclos de quimio y la gané el día que me hicieron el trasplante de médula.

Y dicho esto, y superados estos días. Pensemos ya en el próximo partido. Vuelvo a ser la Jimena de siempre que se pone su bufanda para disfrutar de su Atleti gane o pierda… Pero como pierdan el próximo partido se enteran… porque Aún tengo la vida.

 

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