PARTIDO A PARTIDO

Quedan poco más de diez días para que termine el mes de agosto, las horas de sol ya empiezan a escasear y la vuelta a la rutina se asoma en el horizonte. Hay que reconocer que el verano, a pesar de la ola de calor que hemos pasado, se va agotando poco a poco y con él las vacaciones más anheladas de todo el año. Todavía hay margen para seguir disfrutando de la estación estival, pero en todos los finales siempre existe algún principio. Los amantes del deporte rey estén o no ociosos seguro que celebran la vuelta de la Liga.

Por delante hay treinta y ocho jornadas para animar al equipo que nos hace palpitar el corazón. Reconozco que ni en vacaciones desconecto de mis colores porque estos siempre me acompañan allá donde voy. Orgullosa de ser colchonera en la playa, en la montaña, en la piscina, en el tren… Ahora bien, sé que “partido a partido” iremos soñando y sufriendo a la vez, pero también sé que nunca hay que dejar de creer porque la temporada acaba de empezar y la actitud es fundamental. 

Los primeros noventa minutos de esta Liga se jugaron ante el Espanyol lejos de su fortín, pero en la cabeza de esta afición está la noche de bienvenida en el Metropolitano del próximo jueves, donde los nuevos jugadores recibirán el cariño de su gente y conocerán de primera mano qué significa defender esta camiseta y este escudo. La afición los acogerá como siempre: con pasión, exigencia y una entrega incondicional. Del Atleti se nace y comprenderán porque es un sentimiento que no se puede explicar. El coraje y corazón que tienen que plasmar en el terreno de juego no les va a faltar desde las gradas. 

La afición del Atlético de Madrid es el latido más profundo del club, un amor que se siente en cada rincón del alma. No somos simples seguidores; somos un ejército de corazones rojiblancos que laten al unísono, dispuestos a darlo todo. No hay distancia, ni adversidad, que pueda apagar su pasión. En cada partido, en cada grito, en cada momento de sufrimiento y alegría, la afición rojiblanca se entrega por completo, como si cada jornada fuera una cita con el destino. Los colchoneros siempre estamos en las buenas y en las malas sin dudar ni un segundo, porque ser del Atleti no se mide en victorias, sino en sentimientos. Esa devoción que no entiende de rendirse, esa lealtad que no pide explicaciones. 

Los colores rojiblancos son una forma de vida que une a generaciones. Por eso, el tercer anfiteatro siempre está muy presente. El Atleti es capaz  de transformar el sufrimiento en fuerza y, sobre todo, te hace sentir parte de algo mucho más grande. En cada cántico, en cada abrazo, se siente el palpitar de una afición que vive, respira y sueña con el Atleti. Y eso, queridos amigos, no tiene precio.

Y dicho esto, será el próximo sábado cuando debuten en el primer partido de la temporada en casa y el Metropolitano se volverá a teñir de rojo y blanco. Una imagen que ya se echaba de menos. Ahora toca pelear cada balón y no rendirse. El camino acaba de empezar, pero la ambición es clara: aspirar a todo, pelear por cada título, por cada victoria. La Liga acaba de comenzar, pero la ilusión no tiene freno. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/18/partido-a-partido/

AGOSTO: EL TIEMPO EN MOMENTOS

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones, sin duda, es el mes de agosto. Aunque los tiempos han cambiado, lo cierto es que sigue siendo por excelencia la época del año en la que la rutina de la mayoría cede ante el ocio. Ahora bien, no hay que olvidar que las vacaciones también tienen su propio protocolo. Para algunos, hacer las maletas puede ser una fuente de estrés, a pesar de que ese momento marca el inicio de una pausa más que necesaria. Lo cierto es que acordarse de todo es casi imposible, sobre todo si se deja para última hora. No todos somos previsores…Esa sensación de “algo se me ha olvidado” suele aparecer, pero, es cierto, que desaparece muy rápido: cuando ya estás en el destino que llevas anhelando durante muchos días. Si eso sucediera, solo queda asumirlo con una pizca de rabia y, por supuesto, aliviarla buscando el lado bueno de las cosas, es decir, repitiendo una y otra vez, la palabra mágica: vacaciones.

Como un relevo bien ensayado, agosto recoge el testigo del deber y lo transforma en tiempo para disfrutar. Es el mes más esperado, deseado, de hecho, son muchos los que llevan desde enero restando jornadas para ver que esos planes con los que soñaban ya son una realidad. Y en esa realidad, las sonrisas surgen solas y empiezan a borrar poco a poco esas ojeras que se han ido acumulando durante el año. Dicen que los ojos no mienten, y es verdad, porque cuando hablamos de vacaciones, brillan de una manera distinta, incluso, me atrevo a decir que especial. Da igual cuáles sean los planes, porque la felicidad se mide por lo que a cada uno le gusta. No hay normas, ni fórmulas. Solo la libertad de vivir los días libres a tu manera, sin horarios.

Eso sí, hay que reconocer que no siempre se descansa tanto porque las vacaciones también pueden convertirse en un auténtico maratón. Aprovechar al máximo conlleva exprimir el tiempo hasta límites insospechados. Hacer excursiones para conocer sitios nuevos es algo primordial cuando tu destino es un lugar nuevo en tu agenda de viajes. Reconozco que soy de las que me gusta ver y adentrarme en todo lo que los sitios me ofrecen cueste lo que cueste. Por ejemplo, si hay que madrugar para ver un bonito amanecer se hace porque la vida son esos momentos únicos que no vuelven. Ese conjunto de experiencias que refuerzan más la fuerza de la mente. El verano está para recargar las pilas y, por supuesto, para desconectar. La pilas, poco a poco, se van llenando porque a estas alturas del año llegan, en muchos casos, bajo mínimos pero lo importante es dejarse llevar por el presente que ahora nada tiene que ver con el del resto del año. La rutina cambia y con ella nuestra forma de vivir.

Vivir. Ese es el verbo que debemos conjugar todo el año, pero ahora con más motivo. Vivir sin ponerle “peros”, sin buscar la perfección que no existe. Porque mientras la buscamos, puede que se nos escape lo que realmente importa: el ahora. El tiempo es oro, sí, pero la vida es única. Y está en nuestras manos aprovecharla al máximo.

Agosto acaba de arrancar. Tenemos por delante muchos días para llenarlos de experiencias, de aventuras, de instantes y recuerdos que nos acompañen cuando vuelva el frío y la rutina. En mi caso, ya tengo planes y libros esperando. Así que, sin más, seguiré escuchando el sonido del mar, contemplando la majestuosidad de las montañas y dejándome llevar por las historias que me regalan las páginas de una buena novela. En definitiva, cuando el verano se apague y la rutina regrese, lo único que quedará será lo vivido. Y en ese balance silencioso de la época estival, ser feliz es lo que cuenta.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/04/agosto-el-tiempo-en-momentos/

EL CID, BURGOS Y YO

El mes de julio avanza a un ritmo frenético, de hecho, sus días se cuentan con los dedos de una mano y su hoja del calendario está a punto de caer. Ahora bien, este mes ha traído un homenaje que enlaza el presente con el pasado porque la estatua del Cid Campeador de mi tierra ha cumplido setenta años. El homenaje que los burgaleses rindieron a uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad demostró que el protagonista no solo fue Rodrigo Díaz de Vivar sino también, el espíritu de una ciudad que nunca olvida sus raíces. 

Es cierto que Burgos es un derroche de Historia. Las calles burgalesas no son solo piedra y asfalto. Son memoria viva. Cada rincón guarda una historia, una emoción, una parte de nosotros. Y aunque hoy la tecnología nos permite guardar imágenes, vídeos, fragmentos de tiempo que no queremos perder, hay recuerdos que no caben en una pantalla porque los que se sienten y no se ven quedan grabados en el corazón para la eternidad. 

Hay que asumir que los tiempos cambian, pero hay cosas que permanecen inmutables a él. La grandeza de la Catedral sigue siendo sobrecogedora. El Arco de Santamaría continúa siendo una puerta al pasado. El Espolón es testigo de tantos paseos, de tantos encuentros. Y el Cid, firme y sereno, sigue allí, frente al Teatro Principal, como si nos cuidara en silencio y diera la bienvenida a todos los visitantes. Verlo ahora, con siete décadas de historia a sus espaldas, impone. Y emociona.

No negaré que muchos hablan del frío de Burgos, pero quienes la conocen bien saben que su calor no está en el clima, sino en su gente. En una conversación sin prisa, en una morcilla compartida, en el vino que acompaña los recuerdos. Por eso, como dice el himno de Zurita y Calleja, no puedo decir nada malo de esta ciudad porque es “la tierra sagrada donde yo nací”. Y aunque pasen los años y la distancia me aleje de mis raíces, aún se me eriza la piel cuando lo escucho, recordando la primera vez que lo canté del brazo de mi abuelo, un burgalés de pro.

A veces, basta una canción para que la memoria despierte. O una imagen. O una promesa. Frente a la placa que recuerda el juramento de Rodrigo Díaz de Vivar, una vez prometí no olvidarme nunca de quién soy ni de dónde vengo. Prometí, también, volver, aunque solo fuera con el pensamiento. Y en días como estos, con la ciudad celebrando la figura de su héroe, es imposible no sentirse cerca, aunque esté lejos.

Los setenta años de la estatua de bronce ya son historia y, sin duda, todos seguimos escribiendo la nuestra. Somos los héroes de todo lo que superamos porque somos los autores de nuestros pasos, narradores de lo que sentimos y testigos de lo que elegimos. Por eso, no se trata solo de lo que nos ocurre, sino de cómo decidimos contárnoslo. La vida, al final, es cuestión de actitud: nos reparte las cartas, pero no nos dice cómo jugar la partida. Y en ese juego largo e impredecible, lo que marca la diferencia es cómo decidimos afrontar el presente. Sin duda, hay que valorar el tiempo, no darlo por hecho, vivirlo con intención… No hay que olvidar que en un segundo todo puede cambiar. Y sí, a veces es necesario hacer borrón y cuenta nueva. Pero cuando esto suceda, que sea con valentía, sabiendo que los comienzos no suelen ser fáciles, pero sí llenos de posibilidad.

“Por vosotros, los señores, los que en castillos moráis… por los burgaleses… por el pueblo llano… por las mujeres y niños…” Así arrancaba el cantar del juglar en el Poema del Cid, una invocación que mi abuelo conocía de memoria y que recitaba con verdadera emoción. Hoy, esas palabras resuenan con más fuerza que nunca, ya que lo importante, es cómo nos plantamos ante la vida. La actitud lo cambia todo, y la fortaleza es su mejor vasalla… ¿Te has parado a pensar alguna vez cómo sería la novela de tu vida? ¿Te gustaría leerla? ¿Cambiarías algo? Siempre hay una página nueva esperando a ser escrita. Siempre hay una oportunidad para darle un giro. Porque nunca es tarde… si la dicha es buena.

Jimena Bañuelos

APAGAR VELAS E ILUMINAR DESEOS

Año tras año, se repite el mismo ritual pero la única diferencia es que ante nuestros ojos hay una vela más. Me refiero a ese ritual que aprendimos desde niños y que conecta el pasado que se va y el  futuro que se asoma tímidamente. El instante de soplar las velas ante la tarta de cumpleaños es una acto muy sencillo porque no importa cuántos años cumplamos ni cómo sea el pastel sino que en ese instante siempre se genera un silencio. Todos sabemos que formular un deseo antes de apagar esas velas es algo especial. Es cierto que los deseos no hay que decirlos para que se cumplan, pero también es cierto, que pedir algo ante una tarta es como pedirle a la vida aquello que más anhelamos. 

La vida es esa tarta que vamos elaborando poco a poco y que va cambiando los ingredientes a medida que vamos creciendo y vamos madurando. Además, con el paso del tiempo la receta se va escribiendo con las lecciones y las heridas que vamos curando. No es fácil seguir cocinando cuando lo único que quieres es quitarte el delantal y darlo todo por perdido, pero si algo me ha enseñado el tiempo es que siempre tenemos un vela que nos guía en los momentos más tenebrosos. Quizás, esas velas que ponemos sobre la tarta sean esos faros diminutos que nos recuerdan que seguimos alumbrando el camino, aunque a veces no sepamos bien hacia dónde vamos. Es cierto que, además, podemos ser el punto de referencia de los que están a nuestro alrededor o de quienes nos aprecian porque los caminos, muchas veces, se entrelazan.

Ayer soplé mis velas. Sobre el deseo no diré nada, porque éste puede ser grande o pequeño, pero si hay algo que aprendí en mi infancia es que los deseos se piden con los ojos cerrados. Es maravilloso revivir ese instante en el que miras a tu interior y sientes el cosquilleo de que conectas con la ilusión del niño que fuiste. Quizás, algo de esa magia hay que ponerle a la vida porque en ella está la esperanza de cumplir esos sueños y deseos. Es cierto que, con los años, la rutina nos puede impedir ver más allá de lo que tenemos delante, pero poder elaborar durante un año otro piso de la tarta de nuestro cumpleaños es mucho más importante que preocuparse de aquello que tiene solución. 

Los deseos siempre son un buen motor en nuestro camino. No son sólo una ilusión pasajera, son, sin duda, una palpitación a nuestro corazón en el que nos decimos: “todavía espero”, “todavía voy a conseguir” o “todavía me atrevo”. Lo importante es saber que ese deseo es pura vida. Por eso, soplar una vela no es sólo cumplir un año más. Es una promesa a nosotros mismos de que queremos algo más en nuestro recorrido vital.  

En definitiva, la vida, con todas sus luces y sombras, sigue siendo un escenario perfecto para desear.  Por eso, con el sabor de la tarta en la boca y mi deseo recién pedido, espero que al año que viene pueda decir que se ha cumplido con una gran sonrisa, porque sé que nunca dejaré de creer en lo que sueño, en lo que vivo, en la magia de las velas y por supuesto, porque tengo claro que siempre vale la pena seguir intentándolo… 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/07/21/apagar-velas-e-iluminar-deseos/

¿DÓNDE NACEN LOS SUEÑOS?

Sin darnos cuenta estamos en el ecuador del mes de julio. A estas alturas del verano ya hemos superado varias olas de calor, pero es lo que nos toca en la estación estival. Es cierto que la última Dana nos ha dado un respiro, meteorológicamente hablando, pero también nos ha hecho recordar sentimientos e imágenes imborrables en la memoria. El tiempo pasa y las heridas cicatrizan, aunque a veces, el dolor vuelve al presente. No obstante, la perspectiva ante el ahora depende mucho de las personas y lo que éstas han vivido a lo largo de su vida… Es curioso como estando en verano no cesan las constantes quejas contra el calor, algo que va implícito en esta estación. Si éstas sirven para desahogarse, soltar el estrés acumulado y la irritación que provoca el termómetro desbocado, habrá que aceptarlo aunque no hay porqué compartirlo. 

En mi propósito de buscar siempre el lado positivo de las cosas, me aferro a pensar que las vacaciones están cada vez más cerca. También hay que darle una oportunidad a esas pequeñas escapadas que consiguen que desconectemos de la rutina. Son esos oasis donde podemos refrescar nuestro cuerpo y nuestra mente hasta que comience el verdadero tiempo de ocio. 

A mí, por ejemplo, la playa me brinda ese instante de desconexión tan necesario. En ella, logro escapar, aunque sea por instantes, del guión rutinario que marca mis días. Es un buen sitio para construir castillos en la arena que me permiten hacer borrón y cuenta nueva. Estos los moldeamos a nuestro antojo. Pueden ser más grandes o más pequeños pero siempre serán el reflejo de nuestra imaginación. Una imaginación que, haga calor o no, siempre nos acompaña para construir sueños y para hacernos pensar que todo puede cambiar. 

Los castillos en la arena tienen una duración determinada y cuando caen podemos volver a levantar otro igual o más grande que el anterior. Incluso podemos aferrarnos a la arena mojada que todos sabemos de su fortaleza. En la vida, sucede algo parecido porque de nosotros depende que cuando caigamos nos levantemos con más fuerza y más seguridad en nosotros mismos. La autoestima es ese castillo invisible que se va moldeando con los años. Lógicamente, sufre grietas, se resiente con el tiempo, pero no debe caer porque ser fiel a uno mismo es el mejor cimiento posible. El que dirán nunca podrá erosionar a quien conoce perfectamente sus virtudes y, por supuesto, sus defectos. De los primeros y de los segundos siempre se aprende pero también evolucionan a medida que vamos cumpliendo años. 

Un verano más, frente al mar, doy forma a nuevos castillos de arena mientras mi mirada se pierde en el horizonte infinito del Mediterráneo que ha sido testigo de mis pasos y mis sueños. En sus aguas dejé anhelos que, con el tiempo y el esfuerzo, se hicieron realidad. Hoy me acompaña una serena sensación de satisfacción por lo alcanzado, pero también una inquietud latente que me empuja a seguir soñando. Porque la vida no sólo se trata de vivirla y disfrutarla, también hay que soñarla y despertarse en el momento justo para que la imaginación ceda ante nuestra acción y, obviamente, ante la realidad. 

Una realidad llena de ilusiones porque éstas son el mejor motor para afrontar las adversidades que también las hay. Aún así, seamos conscientes de que el calor se pasará y con él la estación estival porque cada día que vivimos es único e irrepetible. Los castillos de arena no se construyen solo en la playa. Los castillos de arena están…   (Lo que sigue… que lo escriba cada quien con lo que sueña, con lo que siente, con lo que vive.)

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/07/15/donde-nacen-los-suenos/

QUE LE DEN MORCILLA

Bruselas ha hablado. Y cuando Bruselas habla, tiemblan las etiquetas, los embutidos… y el sentido común. En España no estamos para tonterías y lo digo porque con el calor los niveles de irritabilidad ascienden de manera exponencial. Esos que, decidieron atarnos los tapones de las botellas, no vaya a ser que se escapen, ahora les ha dado por mirar mal a la morcilla de Burgos. Se ha convertido en su enemigo público como si no hubiera otros problemas…

Sí, como lo leen. No me ha dado ningún golpe de calor pero sí que me ha “encendido” que se cuestionen un producto que tiene Denominación de Origen Protegida. ¡Ojo! Porque no es un embutido cualquiera. No hablamos de un producto de laboratorio, hablamos de arroz, cebolla, sangre y siglos de sabiduría gastronómica. Y esto es incuestionable porque es historia con arroz, identidad en tripa natural. Es Burgos en estado puro, servido en cazuela de barro o en una rebanada de un buen pan. Es una tradición que no cabe en sus gráficas ni en sus informes de riesgo cardiovascular. Dicen que es «poco saludable». Que si la sangre, que si la grasa, que si el etiquetado podría confundir a algún ciudadano europeo, posiblemente, con exceso de sensibilidad y falta de paladar. Ahora bien, cuando vienen los turistas no se privan de ningún manjar español.

Entiendo que la señora Úrsula Von der Leyen se quiera preocupar por lo que comemos, pero quizás pueda pensar en esas barritas envasadas, en las hamburguesas de lentejas, en los filetes de laboratorio, o en otros productos que son pura química, pero la morcilla de Burgos no se toca y lo dice una burgalesa que, además, se llama Jimena. Un nombre que me lleva a hacer alusión al mítico Cantar del Mío Cid: «¡Qué buen vasallo si hubiera buen señor!” La morcilla es el vasallo. Europa, empieza a parecer el señor equivocado.

Por eso, desde estas humildes palabras, invito a la señora Von der Leyen a que venga a Burgos, sin agenda, sin escoltas, como una ciudadana europea más y se coma una buena ración de morcilla, con su pan de hogaza, su pimentón y su punto crujiente. Y si se atreve a añadirle un huevo de codorniz y degustar una “cojonuda”; cuando termine, que no va a dejar ni la miga del pan porque se va a chupar los dedos, que se suba a un atril en la Plaza Mayor o a los pies de la Catedral y les diga a los burgaleses, en su cara, que su morcilla no cumple con los estándares europeos. A ver qué tal le va. No hay valor para eso. 

Evidentemente, en mi tierra se defiende la morcilla como se defiende una bandera o la catedral y estoy segura que muchos españoles se unen a dar esta batalla. Porque el pueblo, este pueblo, sabe lo que vale. Ya está bien de controlarlo todo y de normas absurdas. ¿Qué será lo próximo?… La riqueza culinaria de España da mil vueltas a la de cualquier país… Será que eso también molesta.

Y ahora, en honor a Úrsula, tengo más ganas de tapear con una buena ración de morcilla, de chorizo, de torreznos, de cecina  … Lo único que me falta por decir es: Que le den morcilla. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/07/07/que-le-den-morcilla/

AMISTAD

Dejarse llevar por la imaginación, de vez en cuando, no está de más. Soñar forma parte de nuestra naturaleza y esos sueños se alimentan día a día, precisamente de nuestro presente. No siempre es fácil digerir lo que la vida nos presenta y evadirse de ella también es una gran terapia. Al igual que lo es apoyarse en los amigos de verdad. Esos que están ahí silenciosamente y que te conocen tan bien que hasta entienden tus propios silencios. 

La amistad auténtica no es estática; evoluciona con el tiempo. Se fortalece, se transforma, se consolida… o se desvanece si no posee unos cimientos sólidos. A veces, el paso del tiempo revela lo que estaba oculto tras el velo de una aparente cercanía. Y aunque descubrir una traición o una decepción duele, es mejor abrir los ojos ante las primeras señales. Recordemos ese viejo proverbio turco que advierte que quien busca un amigo sin defectos, se quedará solo. Porque nadie es perfecto, y justamente ahí está la belleza de la amistad: en aceptarnos tal como somos, con luces y sombras, y seguir construyendo algo valioso juntos.

La perfección no existe y lo bonito es crecer como persona y vivir experiencias únicas con ese amigo que nos quiere tal y como somos. Decía Francis Bacon que “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”, es cierto que quien tiene un amigo tiene un tesoro y esos amigos que son como hermanos se pueden contar con los dedos de las manos. No olvidemos que no es amistad cuando reina en el ambiente la hipocresía, la envidia y el interés.

Ser fiel a los principios es fundamental y ser leales ante quien lo dejaría todo por ayudarte en los peores momentos de la vida, también. En las buenas siempre hay manos disponibles, pero en las malas el contexto es muy distinto. Por eso, elegir a las personas adecuadas que nos acompañen en el día a día es fundamental. Todos hemos tropezado, todos hemos confiado en quien no lo merecía. Pero esos errores son lecciones valiosas que nos ayudan a crecer como personas. Nos hacen selectivos. Cada día es una oportunidad para aprender, cambiar, y seguir contando nuestra historia. Esa historia personal, única, que construimos con cada decisión, con cada experiencia, con cada vínculo y que escribimos de nuestro puño y letra. El escritor Paul Bourget decía que “una amistad noble es una obra maestra a dúo”, y no se equivocaba. Los amigos de verdad están presentes en cada capítulo, incluso en los más oscuros. A ellos, a los que han estado y siguen estando, quiero dar las gracias. Porque incluso cuando todo parece incierto, su compañía se convierte en ancla, en faro y en impulso.

En definitiva, la amistad es ese tesoro que nos une de tal manera que nos convierte en familia, de hecho, muchas veces tiene más fuerza que los lazos de sangre. Sin duda, es la familia que elegimos y hay que cuidarla, cultivarla, y, por supuesto, disfrutarla. Y si la vida está para gozarla y ésta es un suspiro, gocémosla con los amigos de verdad. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/30/amistad/

HACIENDO PLANES

Bienvenido sea el verano. A los que nos gusta la estación estival ya estábamos deseando que llegara y por fin está aquí. Lógicamente, ésta no está exenta de críticas porque el calor, es cierto, que no agrada a todos. Eso sí, la palabra “vacaciones” nos saca una sonrisa unánime. Sin duda, esta estación está llena de planes porque el ocio cobra un protagonismo esencial. Programar esos planes para los meses venideros es una opción aunque la improvisación es otra alternativa. Es una muestra muy clara de que la ansiada normalidad va perdiendo terreno.

El calendario nos presenta el verano celebrando el día de la música. De hecho, es la época de los festivales. Ésta siempre me acompaña y no entiende de estaciones. Ella ha puesto banda sonora a cada instante de mi vida. No me defino por un estilo en concreto porque cada uno tiene su momento. Además, “la música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero que no puede permanecer en silencio” como dijo Víctor Hugo. ¿A quién no le ha pasado alguna vez que una canción habla por nosotros mismos? Ahora es la época de buscar la canción del verano. Aún es pronto para saber cuál será la elegida, aunque, cada uno tendremos nuestra preferida. El criterio individual siempre se impondrá al general. Las circunstancias personales son muy determinantes. Quedan muchas experiencias por vivir y, quizás, en cada una de ellas pongamos una banda sonora distinta. La vida nos permite construir nuestros propios recuerdos al dictado de lo que hemos sentido. Siempre será mejor dar rienda suelta a esos sentimientos que estandarizarlos. 

Con el verano, llega también, una noche mágica: La famosa noche de San Juan. Una velada especial, llena de rituales. Se trata de disfrutar del día más largo y, precisamente, de la noche más corta. Esta fecha es especial en Alicante porque celebran sus fiestas patronales y aunque por todo el territorio español se encienden hogueras, en esta ocasión me centraré en las playas de Levante porque fue allí donde por primera vez, hace muchos años, salté mi primera hoguera. Con hogueras o sin ellas, en la noche de San Juan siempre se pueden pedir deseos. Todos los tenemos y cumplirlos siempre produce una satisfacción inigualable. A los malos augurios hay que alejarlos y se crea o no en esta magia, lo importante es pasar y disfrutar de esta fiesta en compañía de las personas a las que quieres. 

Eso sí, si hablamos de fiestas es bueno tener a mano el santoral porque después viene San Pedro y San Pablo, San Fermín, Santiago… No habrá olas de calor que puedan impedir aprovechar el verano al máximo. Es una necesidad olvidar la rutina ya sea en la montaña, en la playa o en ese paraíso personal en el que somos auténticos y por unos días nos centramos en nosotros mismos. Esto habría que hacerlo más a menudo porque la vida pasa y no nos damos cuenta. No olvidemos a Walt Whitman, de hecho, hasta el famoso profesor Keating en “El club de los poetas muertos” lo tenía como referente: “Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta…” En definitiva, Carpe Diem

La vida es ahora, con calor o sin él. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/23/haciendo-planes/

LIBROS 

Siempre hay un buen motivo para acercarse al parque de El Retiro de Madrid, pero si eres un amante de la lectura, está claro que la visita en estos días es más que obligatoria. La Feria del Libro está a punto de llegar a su ecuador y llena el Paseo de Coches no sólo de libros, sino de las muchas historias que en estos hay. Sin duda, son los mejores aliados para evadirnos de la rutina del día a día. Pueden ser de intriga, de fantasía, de amor, de aventuras, de historia… Por eso, no hay excusas que valgan para no leer. La variedad es muy amplia y un libro nunca te deja indiferente tanto para bien como para mal. No es fácil aconsejar a otra persona sobre uno en concreto porque los gustos son muy personales aunque en mi caso, un libro siempre es bienvenido. No tengo preferencias sobre los temas ni sobre los autores. Obviamente, tengo a mis favoritos, pero siempre me gusta descubrir a nuevos escritores que me brinden la oportunidad de disfrutar de sus letras. 

Dijo, nuestro célebre escritor, Miguel de Cervantes que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Razón no le falta porque la lectura te lleva a embarcarte en muchas aventuras. Siempre se aprende algo de ellas y éstas nos enriquecen intelectualmente y humanamente. Con el paso de los años nos vamos forjando nuestra forma de ser y la manera en la que afrontamos nuestro presente. Un libro siempre es un buen aliado y lo mejor de todo es que la variedad es tal que siempre encontraremos el idóneo para nuestra propia circunstancia. 

La Feria del Libro te permite encontrar esa obra que tienes pendiente de leer, ver a tu escritor favorito o dejarte aconsejar por un librero. Estos son motivos más que suficientes para afrontar el calor que el mes de junio nos brinda y dejarse llevar por un vicio muy saludable: la lectura. En la vida lo que de verdad importa son los pequeños momentos. Comprendí que la felicidad está ahí. De hecho, aprendes a valorarlos en las situaciones más complicadas. Hay que tener claro que en un segundo todo puede cambiar. Cuando pasas la página de una novela puede suceder lo mismo. En el fondo nuestra vida es nuestra propia novela. A veces, es una comedia, otras, un poco de drama; seguro que no le falta la intriga porque el futuro siempre es incierto, pero a pesar de todo, nuestra historia es excepcional porque es única. Es, sin duda, nuestro bestseller, pero un bestseller muy particular porque solamente nuestros verdaderos amigos y seres queridos conocerán la verdadera historia. Muchos se quedarán solo en la portada y la contraportada. Algunos, con el breve resumen, pero acceder a la esencia es un privilegio que hay que ganarse mientras la historia se va fraguando. 

Obviamente, a nadie se le puede obligar a practicar la lectura, pero sí aconsejar y, creo que es un buen consejo, porque “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’” como decía Borges. La Feria del Libro es una cita ineludible en cualquier ciudad del país. Los libros, en primavera, llenan las calles. Son la antesala del verano, una época vacacional en la que siempre viene bien echar en la maleta una obra que nos acompañe en la desconexión de la rutina. La estación estival está llamando a la puerta. La cuenta atrás ya ha comenzado y aunque el calor tenga muchos enemigos, hay a quienes nos encanta. Por eso, en una terraza, en la playa, en la montaña… en cualquier sitio es bueno aliarse con la literatura. Hay quien se centra demasiado en la “operación bikini” y nunca está demás recordar las palabras del escritor irlandés, Richard Steele: “La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo”. No diré más…

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/02/libros/

LIBERTAD Y VERDAD

Decía Gabriel García Márquez que el periodismo es “la mejor profesión del mundo” y estoy convencida de ello porque ha sido la vocación de mi vida. Recuerdo perfectamente el día que dije que quería ser periodista, y desde entonces, la profesión me ha ido atrapando y llevando a descubrir sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, todo hay que decirlo. 

Lógicamente, el periodismo ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero en ese mar de cambios, aunque duela decirlo, ha perdido su esencia. Una esencia que debe ser incuestionable e invariable y dada la situación actual hay que recuperarla más pronto que tarde. Siempre tuve claro que el periodista no está para agradar a nadie, sino que está para contar la verdad tal y como es. Ahí radica la libertad que nunca puede faltar. Ésta no puede ser coartada bajo ningún concepto. En cambio, ahora quienes se sienten incómodos con ella, la llegan a cuestionar. Es bien sabido que el periodismo, de verdad, está para incomodar y quienes se irritan por él son el reflejo de un trabajo. Las cosas son como son y si están refutadas sólo queda asumir las consecuencias de los hechos. La opinión pública puede ser muy amplia, pero la realidad es la que es. 

Es más, en estos tiempos estamos focalizando todo el periodismo en la política. Ésta rige la actualidad, pero no hay que olvidarse que el periodismo también puede contar muchas historias de carácter social que enriquecen a quien las lee o las escucha porque quizás también se puede tocar la conciencia de las personas. Hay realidades que necesitan ser contadas. No requieren convertirse en el minuto de oro porque con darles visibilidad ya han conseguido que alguien, conociendo su historia, empatice con ellos. Esa satisfacción es inigualable. No todo el periodismo está en los pasillos del Congreso. El verdadero periodismo está en muchos lugares y en muchas situaciones que necesitan de él. Conocemos a la perfección estas palabras de Ryszard Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Quizás, sea también el momento de reflexionar en ellas. 

Es cierto e innegable que el señalamiento a los medios de comunicación no es lícito bajo ninguna situación. El periodismo político está viviendo su peor crisis. No hay que olvidar jamás que la libertad de prensa es un pilar fundamental. Nunca está demás recordar que sin una prensa libre no hay democracia y esto hay que defenderlo siempre. No hay peros que valgan cuando la libertad está en juego. El periodismo se debe a los ciudadanos y esa responsabilidad hay que cumplirla aunque las presiones sean muchas. Nunca se debe renunciar a los principios y a la libertad de prensa. Quizás, más de uno tenga que volver a ver “Todos los hombres del presidente”, “La cortina de humo”, “Spotlight” o “Los archivos del Pentágono”, por ejemplo, para recordar que el buen periodismo siempre incomoda… pero ese es uno de sus pilares. 

Y los pilares siempre tienen que ser firmes y tenaces para no sucumbir ante el poder político que quiere volatilizar aquello que no le gusta. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” afirmó con mucha certeza el escritor francés Albert Camus. Es más, para el político alemán Hans-Dietrich Genscher: “La prensa es la artillería de la libertad”. Un libertad que, sin duda, hay que defender a “capa y espada”. En definitiva, como dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida.” Nunca renunciaré a esa escuela y nunca renunciaré a mis principios. Siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/26/libertad-y-verdad/

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