AMISTAD

Dejarse llevar por la imaginación, de vez en cuando, no está de más. Soñar forma parte de nuestra naturaleza y esos sueños se alimentan día a día, precisamente de nuestro presente. No siempre es fácil digerir lo que la vida nos presenta y evadirse de ella también es una gran terapia. Al igual que lo es apoyarse en los amigos de verdad. Esos que están ahí silenciosamente y que te conocen tan bien que hasta entienden tus propios silencios. 

La amistad auténtica no es estática; evoluciona con el tiempo. Se fortalece, se transforma, se consolida… o se desvanece si no posee unos cimientos sólidos. A veces, el paso del tiempo revela lo que estaba oculto tras el velo de una aparente cercanía. Y aunque descubrir una traición o una decepción duele, es mejor abrir los ojos ante las primeras señales. Recordemos ese viejo proverbio turco que advierte que quien busca un amigo sin defectos, se quedará solo. Porque nadie es perfecto, y justamente ahí está la belleza de la amistad: en aceptarnos tal como somos, con luces y sombras, y seguir construyendo algo valioso juntos.

La perfección no existe y lo bonito es crecer como persona y vivir experiencias únicas con ese amigo que nos quiere tal y como somos. Decía Francis Bacon que “la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”, es cierto que quien tiene un amigo tiene un tesoro y esos amigos que son como hermanos se pueden contar con los dedos de las manos. No olvidemos que no es amistad cuando reina en el ambiente la hipocresía, la envidia y el interés.

Ser fiel a los principios es fundamental y ser leales ante quien lo dejaría todo por ayudarte en los peores momentos de la vida, también. En las buenas siempre hay manos disponibles, pero en las malas el contexto es muy distinto. Por eso, elegir a las personas adecuadas que nos acompañen en el día a día es fundamental. Todos hemos tropezado, todos hemos confiado en quien no lo merecía. Pero esos errores son lecciones valiosas que nos ayudan a crecer como personas. Nos hacen selectivos. Cada día es una oportunidad para aprender, cambiar, y seguir contando nuestra historia. Esa historia personal, única, que construimos con cada decisión, con cada experiencia, con cada vínculo y que escribimos de nuestro puño y letra. El escritor Paul Bourget decía que “una amistad noble es una obra maestra a dúo”, y no se equivocaba. Los amigos de verdad están presentes en cada capítulo, incluso en los más oscuros. A ellos, a los que han estado y siguen estando, quiero dar las gracias. Porque incluso cuando todo parece incierto, su compañía se convierte en ancla, en faro y en impulso.

En definitiva, la amistad es ese tesoro que nos une de tal manera que nos convierte en familia, de hecho, muchas veces tiene más fuerza que los lazos de sangre. Sin duda, es la familia que elegimos y hay que cuidarla, cultivarla, y, por supuesto, disfrutarla. Y si la vida está para gozarla y ésta es un suspiro, gocémosla con los amigos de verdad. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/30/amistad/

HACIENDO PLANES

Bienvenido sea el verano. A los que nos gusta la estación estival ya estábamos deseando que llegara y por fin está aquí. Lógicamente, ésta no está exenta de críticas porque el calor, es cierto, que no agrada a todos. Eso sí, la palabra “vacaciones” nos saca una sonrisa unánime. Sin duda, esta estación está llena de planes porque el ocio cobra un protagonismo esencial. Programar esos planes para los meses venideros es una opción aunque la improvisación es otra alternativa. Es una muestra muy clara de que la ansiada normalidad va perdiendo terreno.

El calendario nos presenta el verano celebrando el día de la música. De hecho, es la época de los festivales. Ésta siempre me acompaña y no entiende de estaciones. Ella ha puesto banda sonora a cada instante de mi vida. No me defino por un estilo en concreto porque cada uno tiene su momento. Además, “la música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero que no puede permanecer en silencio” como dijo Víctor Hugo. ¿A quién no le ha pasado alguna vez que una canción habla por nosotros mismos? Ahora es la época de buscar la canción del verano. Aún es pronto para saber cuál será la elegida, aunque, cada uno tendremos nuestra preferida. El criterio individual siempre se impondrá al general. Las circunstancias personales son muy determinantes. Quedan muchas experiencias por vivir y, quizás, en cada una de ellas pongamos una banda sonora distinta. La vida nos permite construir nuestros propios recuerdos al dictado de lo que hemos sentido. Siempre será mejor dar rienda suelta a esos sentimientos que estandarizarlos. 

Con el verano, llega también, una noche mágica: La famosa noche de San Juan. Una velada especial, llena de rituales. Se trata de disfrutar del día más largo y, precisamente, de la noche más corta. Esta fecha es especial en Alicante porque celebran sus fiestas patronales y aunque por todo el territorio español se encienden hogueras, en esta ocasión me centraré en las playas de Levante porque fue allí donde por primera vez, hace muchos años, salté mi primera hoguera. Con hogueras o sin ellas, en la noche de San Juan siempre se pueden pedir deseos. Todos los tenemos y cumplirlos siempre produce una satisfacción inigualable. A los malos augurios hay que alejarlos y se crea o no en esta magia, lo importante es pasar y disfrutar de esta fiesta en compañía de las personas a las que quieres. 

Eso sí, si hablamos de fiestas es bueno tener a mano el santoral porque después viene San Pedro y San Pablo, San Fermín, Santiago… No habrá olas de calor que puedan impedir aprovechar el verano al máximo. Es una necesidad olvidar la rutina ya sea en la montaña, en la playa o en ese paraíso personal en el que somos auténticos y por unos días nos centramos en nosotros mismos. Esto habría que hacerlo más a menudo porque la vida pasa y no nos damos cuenta. No olvidemos a Walt Whitman, de hecho, hasta el famoso profesor Keating en “El club de los poetas muertos” lo tenía como referente: “Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta…” En definitiva, Carpe Diem

La vida es ahora, con calor o sin él. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/23/haciendo-planes/

LIBROS 

Siempre hay un buen motivo para acercarse al parque de El Retiro de Madrid, pero si eres un amante de la lectura, está claro que la visita en estos días es más que obligatoria. La Feria del Libro está a punto de llegar a su ecuador y llena el Paseo de Coches no sólo de libros, sino de las muchas historias que en estos hay. Sin duda, son los mejores aliados para evadirnos de la rutina del día a día. Pueden ser de intriga, de fantasía, de amor, de aventuras, de historia… Por eso, no hay excusas que valgan para no leer. La variedad es muy amplia y un libro nunca te deja indiferente tanto para bien como para mal. No es fácil aconsejar a otra persona sobre uno en concreto porque los gustos son muy personales aunque en mi caso, un libro siempre es bienvenido. No tengo preferencias sobre los temas ni sobre los autores. Obviamente, tengo a mis favoritos, pero siempre me gusta descubrir a nuevos escritores que me brinden la oportunidad de disfrutar de sus letras. 

Dijo, nuestro célebre escritor, Miguel de Cervantes que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Razón no le falta porque la lectura te lleva a embarcarte en muchas aventuras. Siempre se aprende algo de ellas y éstas nos enriquecen intelectualmente y humanamente. Con el paso de los años nos vamos forjando nuestra forma de ser y la manera en la que afrontamos nuestro presente. Un libro siempre es un buen aliado y lo mejor de todo es que la variedad es tal que siempre encontraremos el idóneo para nuestra propia circunstancia. 

La Feria del Libro te permite encontrar esa obra que tienes pendiente de leer, ver a tu escritor favorito o dejarte aconsejar por un librero. Estos son motivos más que suficientes para afrontar el calor que el mes de junio nos brinda y dejarse llevar por un vicio muy saludable: la lectura. En la vida lo que de verdad importa son los pequeños momentos. Comprendí que la felicidad está ahí. De hecho, aprendes a valorarlos en las situaciones más complicadas. Hay que tener claro que en un segundo todo puede cambiar. Cuando pasas la página de una novela puede suceder lo mismo. En el fondo nuestra vida es nuestra propia novela. A veces, es una comedia, otras, un poco de drama; seguro que no le falta la intriga porque el futuro siempre es incierto, pero a pesar de todo, nuestra historia es excepcional porque es única. Es, sin duda, nuestro bestseller, pero un bestseller muy particular porque solamente nuestros verdaderos amigos y seres queridos conocerán la verdadera historia. Muchos se quedarán solo en la portada y la contraportada. Algunos, con el breve resumen, pero acceder a la esencia es un privilegio que hay que ganarse mientras la historia se va fraguando. 

Obviamente, a nadie se le puede obligar a practicar la lectura, pero sí aconsejar y, creo que es un buen consejo, porque “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’” como decía Borges. La Feria del Libro es una cita ineludible en cualquier ciudad del país. Los libros, en primavera, llenan las calles. Son la antesala del verano, una época vacacional en la que siempre viene bien echar en la maleta una obra que nos acompañe en la desconexión de la rutina. La estación estival está llamando a la puerta. La cuenta atrás ya ha comenzado y aunque el calor tenga muchos enemigos, hay a quienes nos encanta. Por eso, en una terraza, en la playa, en la montaña… en cualquier sitio es bueno aliarse con la literatura. Hay quien se centra demasiado en la “operación bikini” y nunca está demás recordar las palabras del escritor irlandés, Richard Steele: “La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo”. No diré más…

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/02/libros/

LIBERTAD Y VERDAD

Decía Gabriel García Márquez que el periodismo es “la mejor profesión del mundo” y estoy convencida de ello porque ha sido la vocación de mi vida. Recuerdo perfectamente el día que dije que quería ser periodista, y desde entonces, la profesión me ha ido atrapando y llevando a descubrir sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, todo hay que decirlo. 

Lógicamente, el periodismo ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero en ese mar de cambios, aunque duela decirlo, ha perdido su esencia. Una esencia que debe ser incuestionable e invariable y dada la situación actual hay que recuperarla más pronto que tarde. Siempre tuve claro que el periodista no está para agradar a nadie, sino que está para contar la verdad tal y como es. Ahí radica la libertad que nunca puede faltar. Ésta no puede ser coartada bajo ningún concepto. En cambio, ahora quienes se sienten incómodos con ella, la llegan a cuestionar. Es bien sabido que el periodismo, de verdad, está para incomodar y quienes se irritan por él son el reflejo de un trabajo. Las cosas son como son y si están refutadas sólo queda asumir las consecuencias de los hechos. La opinión pública puede ser muy amplia, pero la realidad es la que es. 

Es más, en estos tiempos estamos focalizando todo el periodismo en la política. Ésta rige la actualidad, pero no hay que olvidarse que el periodismo también puede contar muchas historias de carácter social que enriquecen a quien las lee o las escucha porque quizás también se puede tocar la conciencia de las personas. Hay realidades que necesitan ser contadas. No requieren convertirse en el minuto de oro porque con darles visibilidad ya han conseguido que alguien, conociendo su historia, empatice con ellos. Esa satisfacción es inigualable. No todo el periodismo está en los pasillos del Congreso. El verdadero periodismo está en muchos lugares y en muchas situaciones que necesitan de él. Conocemos a la perfección estas palabras de Ryszard Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Quizás, sea también el momento de reflexionar en ellas. 

Es cierto e innegable que el señalamiento a los medios de comunicación no es lícito bajo ninguna situación. El periodismo político está viviendo su peor crisis. No hay que olvidar jamás que la libertad de prensa es un pilar fundamental. Nunca está demás recordar que sin una prensa libre no hay democracia y esto hay que defenderlo siempre. No hay peros que valgan cuando la libertad está en juego. El periodismo se debe a los ciudadanos y esa responsabilidad hay que cumplirla aunque las presiones sean muchas. Nunca se debe renunciar a los principios y a la libertad de prensa. Quizás, más de uno tenga que volver a ver “Todos los hombres del presidente”, “La cortina de humo”, “Spotlight” o “Los archivos del Pentágono”, por ejemplo, para recordar que el buen periodismo siempre incomoda… pero ese es uno de sus pilares. 

Y los pilares siempre tienen que ser firmes y tenaces para no sucumbir ante el poder político que quiere volatilizar aquello que no le gusta. “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” afirmó con mucha certeza el escritor francés Albert Camus. Es más, para el político alemán Hans-Dietrich Genscher: “La prensa es la artillería de la libertad”. Un libertad que, sin duda, hay que defender a “capa y espada”. En definitiva, como dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida.” Nunca renunciaré a esa escuela y nunca renunciaré a mis principios. Siempre diré con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara: Soy periodista.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/26/libertad-y-verdad/

LA VIDA POR MONTERA

Dicen que cuando la vida te presente razones para llorar, hay que demostrarle que se tienen mil y una razones para reír porque ésta pasa sin darnos cuenta. Es cierto que no siempre es fácil reírse de lo que nos rodea porque somos nosotros mismos los que nos encerramos en nuestra mente y ésta tiene un poder incalculable. Por eso, es bueno contar con amigos que tienen el don de cambiar con unas pocas palabras todos los pensamientos que nublan nuestra felicidad o apagan nuestra sonrisa. 

Decía George Burns, cómico estadounidense: “Quien nos hace reír es un cómico. Quien nos hace pensar y luego reír es un humorista” y eso es lo que hicieron el pasado sábado Rubén Faura, Marcos Mas y mi querido Félix Álvarez, Felisuco, en “La noche de la risa”. Era imposible no parar de reír, las carcajadas no cesaron en ningún momento y hubo quien hasta lloró de la risa, y esto, en los tiempos que corren es impagable. Es bueno para la salud conjugar el verbo reír y dejar de lado todo lo que en la rutina nos abruma, o incluso, nos saca el peor lado de nuestro carácter. Reírse es una terapia y conectar con las personas y hacer que olviden sus problemas durante hora y media es maravilloso. He de decir que los tres monologuistas lo consiguieron. Sin duda, no recordaré sus palabras, pero jamás olvidaré ese momento en el que mi sonrisa y la de mi amiga Cristina era perenne en el rostro. 

Es cierto que una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra. Creedme cuando os digo que es muy recomendable pasarse por “La noche de la risa” en el teatro Capitol de Madrid. Hace tiempo que aprendí que una sonrisa lo cambia todo y que con ésta también se pueden lidiar las peores batallas de la vida. Es una aliada que nunca nos debería faltar. El académico francés Chamfort aseguró que “el día peor empleado es aquel en el que no se ha reído” y quizás tenga toda la razón porque los días tienen veinticuatro horas y sería my difícil no conseguir reírse ni un minuto o unos segundos a lo largo de la jornada. No hay que tomarse todo tan en serio. De hecho, son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír. No lo olvidemos. 

En el recuerdo están las experiencias que vivimos y éstas también nos hacer sonreír y reírnos de lo vivido. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro y Felisuco es uno de ellos. Derrocha talento como Rubén Faura y Marcos Mas. Estoy segura que mi amiga Cristina, otro tesoro, y yo no podremos borrar de nuestro recuerdo las carcajadas del pasado sábado. Éstas me recuerdan que “Aún tengo la vida” para seguir sonriéndola con la gente que me rodea, esa gente que sabe que vivo de regalo y me pongo la vida por montera. Así es. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/19/la-vida-por-montera/

MADRID, MADRID, MADRID

El tiempo vuela. Ya estamos en el ecuador del mes de mayo, un mes que se caracteriza por ser el de las flores, pero también en él se festeja a San Isidro. El Madrid más castizo va inundando cada rincón de la capital. Las fiestas patronales ya han comenzado y su día grande será el próximo jueves. De hecho, si durante estas jornadas, la Pradera es un constante ir y venir de chulapos y chulapas, la cita ineludible es, sin duda, el 15 de mayo. 

Siempre digo que las tradiciones están para cumplirlas, pero es que considero que son los mejores pilares que tenemos. Es cierto que éstas no siempre nos pueden gustar, pero a la hora de la verdad cada uno es libre de elegir aquellas que más le agradan. Sobre gustos no hay nada escrito. No soy una persona golosa, pero cada fiesta tiene su dulce tradicional y, ahora, puedo confesar que si tengo que elegir entre las tontas, las listas o las de Santa Clara no lo tengo tan claro. Las rosquillas siempre me han gustado aunque no estén vinculadas al santo. Las que hacía mi abuela eran una  auténtica bendición en estado puro. Hay que reconocer que son unas excelentes acompañantes para un buen café o un chocolate si se tercia. Habrá quien no perdone los churros porque estos no entienden de festividades. Los churros en la capital son “patrimonio” incuestionable.  Está claro que los más golosos están de enhorabuena porque estos manjares nunca les van a faltar. 

Ahora bien, si hablamos de manjares, quizás un buen cocido madrileño sea la mejor manera de festejar al santo, o incluso, el típico bocadillo de calamares. El tiempo está muy inestable, el calor no acaba de llegar y un buen plato de cuchara siempre sienta bien. Estas opciones agradan a muchos y digo esto con conocimiento de causa porque si tengo que hablar de gallinejas y entresijos, el estómago se me encoge, las cosas como son. Llevo muchos años en Madrid y esta ciudad tiene mucho que ofrecer. Su gastronomía es variada, pero lo de las gallinejas y los entresijos me supera. Reconozco que no soporto ni su olor ni mucho menos su sabor. Ya lo he dicho antes que cada uno tenemos que elegir nuestras tradiciones y ésta, en concreto, no va conmigo. 

No todo en las fiestas es comer, tampoco puede faltar la música y su baile tradicional. El chotis es la banda sonora que acompaña a los chulapos estos días. Hay quienes lo bailan divinamente y hay quienes lo intentan. No obstante, Madrid está llena de escenarios para que la música ofrezca todos sus ritmos a quienes pasan estos días por la capital.

En definitiva, lo importante siempre es disfrutar de la fiesta y de la compañía. Al fin y al cabo, los planes que hagamos para este San Isidro serán los recuerdos que nos guardemos en la memoria. Quizás, el día de mañana estos nos saquen más de una sonrisa y eso es la señal de que hemos aprovechado esos momentos de la vida. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/12/madrid-madrid-madrid/

FESTEJAR A LAS MADRES

Cuando se dice que la realidad siempre supera a la ficción no vamos desencaminados. Hace una semana el apagón dejó a España no sólo sin luz sino con las dudas de lo vulnerables que somos cuando ésta nos falta. Es cierto que duró unas horas, pero los daños son irreparables y no hay que olvidar a las víctimas de todo esto. Ahora, el Gobierno evade responsabilidades como también lo hizo con la Dana de Valencia, pero la opinión pública no comparte, en gran medida, las explicaciones que nos han dado. 

La situación fue particular y la incomunicación con los seres queridos, quizás, fue lo más difícil de llevar para muchos. Si bien es verdad, en mi entorno, una amplia mayoría de vecinos salimos a la calle porque la soledad y el aislamiento nos hizo recordar los peores momentos de la pandemia. Veíamos a los conductores como se las ingeniaban para, sin semáforos, ir cediendo el paso tanto a vehículos como a peatones. También, muchas personas se vieron en la situación de que no tenían dinero, ya que lo único válido era el efectivo. Regresó la expresión: “me ha fiado…” Eso si fue una vuelta al pasado. 

Del pasado más reciente hemos aprendido a conformarnos con lo que nos dicen. Está claro que los expertos en la materia son los que pueden dar “luz” a esas explicaciones tan necesarias. Afortunadamente el apagón duró poco, relativamente, aunque por la mente de muchos pasaron los viajes que se tenían planeados para el excelente puente de mayo. Atocha colapsó el lunes y la salida era el miércoles, no había mucho margen de maniobra. Reconozco que tenía mi billete y la ilusión de viajar para ver a mi madre y festejar con ella su día el pasado domingo. 

El día de la madre está marcado en el calendario siempre el primer domingo del mes de mayo, y aunque a ésta se la puede celebrar siempre porque madre no hay más que una, me resistía a dejar pasar su fiesta por culpa de un apagón. Los sentimientos mueven montañas y con el servicio de trenes medio restablecido pude abrazar a la persona que me ha hecho ser como soy. Ella es mi ejemplo a seguir. Ella me ha transmitido su fuerza para afrontar las adversidades, pero también me ha enseñado a disfrutar. El cariño se puede demostrar cualquier día porque hacer feliz a una madre es esencial. Cada hijo sabe como ver una sonrisa en el rostro de su madre y esa imagen es impagable porque la felicidad es contagiosa. Mi madre me enseñó que su felicidad está vinculada a la mía y, por eso, tras la experiencia más dura que hemos vivido juntas, sólo quiero sonreírle al presente. 

Un presente que nunca podrá apagar la complicidad que hay entre nosotras. Hemos vivido muchas experiencias y estoy segura de que nos quedan muchas más. Las que dependan de nosotras serán magnificas y, sin duda, nada ni nadie podrá frenar la fuerza que une a una madre y a su hija. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/05/festejar-a-las-madres/

 122 AÑOS ROJIBLANCOS

“Recuerdo que mi abuelo me hizo el mejor regalo que se le puede hacer a un nieto, hacerme del Atleti”. Estas palabras de Fernando Torres las suscribo al pie de la letra porque mi abuelo me hizo el mismo regalo. Es cierto que los años irán pasando pero los sentimientos no cambian, en todo caso, con el transcurrir de la vida y las experiencias estos se fortalecen aún más. El sábado, el Atlético de Madrid cumplió 122 años y toda la familia rojiblanca estaba de celebración. 

Ser del Atleti es algo que no se puede explicar, pero que une a muchos corazones que están dispuestos a darlo todo por sus colores. La historia rojiblanca comenzó en 1903 y desde entonces, página a página y capítulo a capítulo ha ido creciendo entre momentos de alegría, de sufrimiento, de lloros, de abrazos… pero con una afición que nunca ha dejado solos a los suyos porque, precisamente, nunca deja de creer. 

Por eso, el pasado sábado, mientras blaugranas y merengues, se jugaban la Copa del Rey, los colchoneros eran invitados a festejar a su equipo en el propio Metropolitano. Los ciento cincuenta mil socios que tiene actualmente el club, bien se merecen abrir las puertas a los suyos. Y ahí estaba su afición para hacer el tour por su estadio. Sus hinchas no fallan y cualquier motivo es bueno para acudir a la casa que une a todos los colchoneros con el inquebrantable coraje y corazón. 

Obviamente, y ya que era el día de la final copera, las apuestas estaban hechas y las polémicas ya protagonizaban las noticias antes de que el partido comenzara. Los protagonistas de ellas eran los árbitros. Quizás, ni culés, ni merengues puedan decir mucho de ellos porque solo hay que ver la historia del fútbol para analizar las actuaciones de los colegiados. Sin olvidar, claro está, los pagos que también han recibido. Hay quien dice que se han cargado al deporte rey, y posiblemente, lo hayan hecho, porque ahora priman otros aspectos antes que el propio deporte. Tras el pitido final y con el Barça proclamado campeón, los debates no han tardado en surgir. Es cierto que a llorar se va a la “llorería” pero las provocaciones innecesarias en las horas previas se pueden pagar muy caras. El destino es caprichoso y va a conseguir que los de Concha Espina acaben la temporada como el color de su camiseta: en blanco. De esto no hay duda, y me alegro que el tiempo ponga a cada uno en su sitio porque puedes ver toques al balón donde no los hay, pero al final, de poco te sirve cuando no consigues brindar un título a tu afición. Una afición que, por supuesto, nunca será tan buena como la rojiblanca porque los sentimientos nacen del corazón y no de los títulos. 

Y dicho esto, el sábado fue el cumpleaños del Atleti y eso era lo más importante. Al festejar al Atleti me acordé de mi abuelo que desde el tercer anfiteatro verá como su nieta sigue derrochando coraje y corazón porque este equipo es otra forma de entender la vida, es otra familia y eso que él me enseñó, jamás lo podré olvidar al igual que los recuerdos que vivimos juntos escritos en rojiblanco. 

Jimena Bañuelos

SEMANA SANTA

Estamos en la época de recogimiento y también de ponerse a cocinar. Es tiempo de torrijas y hay que cumplir con las tradiciones. Tengo huevos, leche, azúcar, cáscara de limón, canela en rama y, por supuesto, pan con mucha miga; lo único que me falta es la buena mano que tiene mi abuela para la cocina porque por mucho empeño que yo ponga, la experiencia es un grado y eso es incuestionable. Ella siempre me insiste en que hay que poner mucho cariño en su elaboración, aunque sinceramente, creo que lo dice por darme ánimos… No sé si me saldrán bien o no pero, al menos, es la mejor forma de comenzar a vivir los días más álgidos de la Semana Santa. Ésta tiene mucho que ofrecer en España. 

Famosa es la Semana Santa de Málaga. Es digno de ver el Cristo de la Buena Muerte que porta la Legión. Escucharlos entonar ‘El novio de la muerte’ pone la piel de gallina. Es un sentimiento que algunos no entenderán, pero los fervientes que llevan un año esperando a que llegue Jueves Santo no pueden contener sus lágrimas. Y eso en Málaga, porque si continuamos por Andalucía hay que hacer una parada obligatoria en Sevilla. Muchos pasos procesionan por sus calles, pero La Madrugá de Viernes Santo es especial. Se respira devoción, se respira respeto. Se escucha el silencio. 

Del sur de España, pasando por Madrid podemos llegar a Castilla y León. En ciudades como Valladolid o Zamora también hay mucho que ver, pero dado que estamos en mi tierra, voy a hablar de Burgos. Su historia y sus procesiones son el mejor motivo para ir a la ciudad que me vio nacer. El Encuentro a los pies de la catedral deja una estampa difícil de olvidar. La Semana Santa es una devoción que muchos muestran en estos días, pero también, y es muy lícito, que muchos quieran unas vacaciones en la playa o en la montaña. Es cierto que da igual el plan que se tenga para estos días porque todos estamos viendo las previsiones meteorológicas puntualmente. De hecho,  estamos mirando al cielo y no nos cansamos de pedirle una tregua de lluvias. Éstas no han cesado durante todo el mes de marzo y parte de lo que llevamos de abril.

El próximo viernes será “Viernes de Dolores” y es la antesala al Domingo de Ramos. La Semana Santa está encima y todos los preparativos están más que hechos. No importa como se quieran vivir estos días porque cada uno sabe como quiere disfrutar de su propia vida. Eso sí, siempre hay que respetar las opciones de cada uno porque como cada persona es un mundo y ese mundo lo construye como quiere. Al fin y al cabo, lo importante es ser feliz en la vida y esa felicidad tiene sus propias tradiciones, sus propias vivencias y sus propias experiencias. 

Jimena Bañuelos

 KIT DE SUPERVIVENCIA

Dicen que en la vida hay que estar preparado para todo, y es cierto porque nunca sabes lo que ésta te va a deparar. Acostumbrarse a los tiempos de bonanza siempre es fácil, pero cuando llegan los reveses, la resiliencia de cada persona es fundamental. Todos aprendimos durante la pandemia lo que este término implica y, por eso, a día de hoy hay quien odia pronunciar esta palabra. No importa como llamemos a las situaciones porque lo importante es la manera en la que las afrontamos. De hecho, sólo hay que ver como las redes sociales se han llenado de vídeos y comentarios con el que ha sido el protagonista de la semana: el kit de supervivencia. 

La Unión Europa nos instaba a todos a prepararnos ese kit para poder sobrevivir al menos setenta y dos horas en el caso de una emergencia dado que sólo se habla de aumentar el gasto en armamento. Nos pedían nuestro particular “rearme” en nuestros domicilios y lo que han conseguido, en España, ha sido un sucesión de ‘memes’ dignos de la situación. Los hay que dan rienda suelta a las carcajadas porque si hay algo que se nos da bien a los españoles es sacarle punta a todo. Muchos nos hemos acordado del desabastecimiento del papel higiénico durante la pandemia en los supermercados. Sin duda, esto será incomprensible por muchos años que pasen. De hecho, más de un humorista lo ha echado de menos en el kit de la Unión Europea. 

Estamos viviendo una época en la que hay incertidumbre política, económica… y lo único que queremos los ciudadanos es certeza de lo que está sucediendo y, por supuesto, que los que tienen que estar a la altura lo estén. Quizás, esto último hay que decirlo con la boca pequeña porque visto lo visto… Eso sí, lo del kit de supervivencia ha conseguido que por un momento nos distanciemos de nuestra realidad, de nuestra rutina y demos rienda suelta a nuestra imaginación. No sé cuántos habrán preparado el suyo, pero yo al menos, de momento, me centro en seguir disfrutando de la vida con mi particular kit de supervivencia, nunca mejor dicho. 

Ahora que la primavera ha llegado, el sol luce y los estornudos abundan por las alergias, está claro que lo que no pueden faltar son los antihistamínicos para poder vivir plenamente esta época del año. La cuenta atrás para la Semana Santa ha comenzado porque acabamos de dar la bienvenida al mes de abril. Muchos están pendientes del tiempo y de que las lluvias no arruinen las procesiones. Los más golosos ya están degustando las tradicionales torrijas. Por eso, de momento, el kit de supervivencia está en aguantar las tonterías que hay que escuchar a diario porque nadie sabe cual es la realidad de cada persona y la mochila que lleva encima. Así que, con el humor por bandera, continuemos siendo nosotros mismos que el tiempo nos dirá cual es nuestro destino y la vida es nuestro presente. 

Jimena Bañuelos

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