UN MITO, UNA FE Y CINCO GOLES: EL ATLETI VOLVIÓ A SER EL ATLETI

A nadie le sorprenderá a estas alturas que afirme con rotundidad que soy del Atleti desde que tengo memoria. No por moda, ni por rebeldía, ni por llevar la contraria a nadie. Soy del Atleti porque mi abuelo, que ahora ve los partidos desde el tercer anfiteatro, me inculcó que en esta vida hay que luchar con el corazón. Con él vi muchos encuentros de nuestro Atleti y recuerdo que me explicaba las jugadas como si fueran poesía épica y me susurraba al oído, cuando el Atleti perdía en el último minuto, que los nuestros siempre vuelven.

Por eso, el sábado, mientras los merengues recogían los trozos de su ego en el Metropolitano, pensé en él. Me lo imaginaba cantando con nosotros ese quinto gol, sonriendo con la complicidad de los que saben que el fútbol no siempre es justo… pero a veces lo es. Y por esto, por él y por todos los colchoneros que defendemos nuestros colores con la cabeza muy alta y dado que el cinco está de moda… Aquí van cinco razones que explican por qué este derbi fue mucho más que una victoria:

La primera: Nunca dejes de creer. Sobre todo, no dejes de creer cuando enfrente tienes al vecino altivo que presume de títulos como quien saca la vajilla buena cuando vienen visitas. Pero el Atleti creyó. Creyó cuando la lógica decía otra cosa. Creyó cuando otros se replegarían. Creyó que no solo se podía ganar, sino golear. Y así, entre cánticos, llegó el primero, el segundo… y no paró hasta la “manita”. Aquí no creemos en milagros, sino en esfuerzo. Y ningún derbi se pierde si se juega con el empuje de una afición que nunca falla.

La segunda: Porque luchan como hermanos. Y no como esos compañeros de oficina con camisetas blancas que se miran raro cuando las cosas se tuercen. En el Atleti se lucha por el de al lado. Se aprieta hasta la última jugada. Y sí, se gana en bloque. Los aficionados se unen a su equipo para darles aún más empuje. Julián Álvarez demostró que sabe lo que significa este escudo: garra, entrega, cero postureo. El argentino corrió, presionó y marcó. La araña picó y dejó marca en el eterno rival. Vino a contagiar el hambre, como ese hermano mayor que se ensucia las botas el primero para que los demás no tengan miedo de saltar al barro.

La tercera: Coraje y Corazón. Eso que no se entrena ni se compra. De hecho, no cabe en un Excel ni sale en las estadísticas. El Atleti jugó con alma. Cada jugador sabía que este partido no era uno más. Era el partido. Coraje para pelear cada centímetro. Corazón para convertirlo en espectáculo. Porque cuando uno juega desde el alma, el resultado viene solo. 

La cuarta: Partido a partido. Porque así se sobrevive a los tropiezos, a las lesiones, a los empates con sabor a derrota y a los domingos grises que parecen lunes. No hemos arrancado la temporada como soñábamos, pero el calendario tenía guardado un punto de inflexión con nombre y apellidos: derbi madrileño. Y ahí, justo ahí, el Atleti despertó como despiertan los gigantes. Se acabaron las dudas. Cuando enfrente está el eterno rival, no hay margen para la siesta. Se juega con pasión, con orgullo y con esa rabia contenida que solo se libera cuando le metes cinco goles al que se cree invencible. Porque a este equipo le costará arrancar… pero cuando arranca…Ruge el Metropolitano.

Y la quinta: Ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Lo dijo Don Luis. Lo repite el Metropolitano. Y esta vez, se hizo carne. Ganar al Madrid vale más que tres puntos. Es un acto de justicia cósmica. Es recordarle al mundo que aquí también hay fútbol, historia y pasión. Ganamos en el campo, ganamos en la grada, ganamos en orgullo. Y volveremos a ganar, aunque no siempre con cinco goles. Pero sí con lo mismo de siempre: coraje, corazón y una grada que nunca deja de creer.

En fin, cinco goles, cinco razones. Y una niña que creció escuchando a su abuelo decir: «Somos del Atleti, y eso ya es ganar»… Y tenía razón.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/09/29/un-mito-una-fe-y-cinco-goles-el-atleti-volvio-a-ser-el-atleti/

EL ATLETI Y LA CHAMPIONS

Dice la previsión meteorológica que van a descender las temperaturas, puede que así sea aunque estoy convencida de que a lo largo de mañana el termómetro irá subiendo hasta niveles más que elevados, alcanzando el punto más álgido a partir de las ocho de la tarde. No soy meteoróloga, pero soy una colchonera que sabe lo que va a suceder entorno al Metropolitano. Ese fenómeno meteorológico tiene un nombre y se llama Atleti. Una mezcla de anticiclón con toques de borrasca que se palpan cuando el equipo de tu vida te hace estremecer. Los rojiblancos saben muy bien de lo que hablo y están preparados para apoyar a los suyos contra viento y marea. 

La Champions vuelve a poner los corazones a prueba. En esta ocasión el rival es el Dortmund, pero no hay que achicarse porque el Atleti sabe que tiene que dejarse el alma en el terreno de juego al igual que lo haremos los hinchas desde las gradas. Gritar goles es lo que queremos para ir al partido de vuelta con los deberes hechos o casi terminados. Es el momento de soñar con “La Orejona” y los sueños con trabajo se pueden cumplir. Nunca hay que dejar de creer. Todos sabemos lo importante que es “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”, unas sabias palabras de un sabio al que todos respetamos y que nos apoyará desde el tercer anfiteatro como muchos otros. 

Habrá que armarse de mucho “coraje y corazón” porque la ocasión lo requiere. Por delante hay muchos minutos que jugar, pero el aliento de los colchoneros no cesará en ninguno de ellos. Los de Simeone saben que tienen que saltar al terreno de juego sin complejos, con seguridad y por supuesto, como dice el himno deben “luchar como hermanos defendiendo sus colores”. La actitud lo es todo. Un todo que tiene, valga la redundancia, todos los ingredientes para convertir la noche de mañana en una ola de pasión, de adrenalina, de emoción, de nervios y, por supuesto, de calor porque la temperatura, está claro, que irá en aumento desde el momento en el que empiece a funcionar el cronómetro. 

El pase a la semifinal está en juego. Hay que ir partido a partido hasta el final. Ser uno de los mejores equipos de Europa es un honor y el Atleti se merece eso y mucho más. La mejor afición estará, como siempre, arropando a los suyos. Todos listos y dispuestos para dejarnos la voz, sentir el palpitar de nuestro corazón y sufrir lo que sea necesario. Ser del Atleti implica todo eso y mucho más. Un sentimiento que no se puede explicar, es una forma de vida y tras el parón por la final de la Copa hay muchas más ganas de volver a disfrutar del Atleti y encima en un partido de Champions. 

Y dicho todo esto, solo puedo añadir que gracias a esta bendita locura, ya tengo lista la camiseta, el corazón a punto, y las ganas me desbordan para volver a la que es mi casa futbolísticamente hablando. 

Quien no lo entienda que no me pida explicaciones… ya que solo le diré: ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

EL CARA A CARA DE NEPTUNO Y CIBELES

Dice la previsión meteorológica que el tiempo en los próximos días va a ser frío y desapacible en Madrid, pero no especifica que el próximo jueves la temperatura irá en aumento progresivamente en la capital en los aledaños del Metropolitano. A medida que pase la tarde y se acerque la noche, concretamente las nueve y media, el Metropolitano pasará a convertirse en una olla a presión. No hay ninguna borrasca especial, ni ninguna Dana, hay un derbi de copa que no deja indiferente a nadie. 

Los blancos presumen de la victoria de la Supercopa, pero la memoria es muy selectiva y cada uno elige sus propios recuerdos de los últimos encuentros. De todas maneras es el momento de hacer apuestas, los aficionados de cada equipo lo tienen claro pero me imagino en el Olimpo de los Dioses a Neptuno y a Cibeles buscando aliados; en Madrid se miran de reojo y es que la que ha liado la diosa Fortuna ha sido buena. Ha jugado con el fuego de Vulcano y eso son palabras mayores. 

Estos partidos llevan consigo una gran dosis de adrenalina. A estas alturas ya están preparadas las bufandas, las banderas, las pinturas o las camisetas para vivir noventa minutos muy intensos en los que no se puede fallar porque los errores se pagan caros. Cronos (para los griegos) o Saturno (para los romanos) serán los encargados de controlar ese tiempo aunque no sabemos quien de los dos estará en el polémico VAR. Con las decisiones que se tomen en vivo se sabrá si están bajo la influencia de Cibeles o Neptuno. Esperemos que éste sepa guardar bien su casa y no permita que los  de fuera campen a sus anchas. 

De momento está claro que los rojiblancos tienen las gargantas preparadas para animar a los suyos, del corazón es mejor no hablar porque el de los colchoneros no hay cardiólogo que lo entienda. Es cierto que el sentimiento atlético nunca cambiará. Su afición gane, pierda o empate siempre está a su lado, pero en un partido ante su máximo rival, el aliciente es aún mayor. 

Derrotar al eterno rival es, de momento, un sueño, pero el jueves puede ser una realidad. Será mejor que Neptuno vaya hablando con Morfeo, con permiso de Cibeles, para que el sueño acabe con un dulce despertar rojiblanco. Por delante quedan noventa minutos de tensión, de pasión, de muchos nervios, pero si alguien que sabe sufrir esa es la afición colchonera. Su casa es su fortín y, por eso, no van a dudar en darlo todo para apear al eterno rival de la Copa. Estoy convencida de que los rojiblancos lucharán y derrocharán “con coraje y corazón”

Ese corazón que gracias al influjo de Venus está enamorado de sus colores desde el día que comenzó a palpitar. Esto nadie lo puede explicar pero es así. Por eso, si en la tierra hay que unir fuerzas en el Olimpo también. Seguro que Neptuno ya ha hablado con Marte para que envíe la suya. 

Todo está preparado para el derbi. Las aficiones ya calientan motores y el billete para la siguiente ronda busca dueño. Ni siquiera Zeus o Júpiter saben a quien tendrán que consolar, seguramente sea Zeus quien deba acudir con premura a Concha Espina. Será bien recibido. Otros esperarán a Baco tras la llamada de Neptuno. 

A estas alturas, y con el Olimpo en modo derbi,  la tribu india lo tiene claro, sólo vale: Ganar, ganar y volver a ganar. Y si es al Real Madrid…¿Qué más se puede pedir?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/53375/el-cara-a-cara-de-neptuno-y-cibeles

SER DEL ATLETI 

Hace más de un mes volvió la Liga, ahora ha vuelto la Champions y el Atleti sigue siendo el Atleti. Hay cosas que no cambian, pero el sentimiento sin igual por los colores rojiblancos son intocables. Los colchoneros sabemos, porque lo sufrimos a diario, de lo que es capaz el equipo que dirige Simeone. Somos conscientes de que hasta que no se pita el final de un partido todo es posible, pero hemos comenzado a vivir en una montaña rusa de sufrimiento que es demasiado veloz para el mes en el que nos encontramos. Queda por delante mucha temporada y los corazones ya han infartado en algún momento. Quizás, haya que hacer un poco de autocrítica para ver como se afrontan los encuentros venideros. Es cierto, y eso no está en nuestra mano, que la fortuna también influye por no hablar de los que visten de negro, pero lo importante es ver en los nuestros a un equipo que se deja la piel en el terreno de juego. 

Los colchoneros hemos demostrado que sabemos ganar, y lo más importante, que sabemos perder porque nuestros colores están por encima de todo. Eso no lo pueden decir otros equipos por mucho que intenten menospreciar al Atleti. En su día dijo Simeone que había que ir “partido a partido” y es cierto que vivir el presente y pensar en el día es, sin duda, lo que provoca que el trabajo tenga un objetivo claro. Además, ese futuro cercano llegará a ser el presente y habrá que vivirlo con la intensidad que se merece. De hecho, ese famoso lema ha calado en jugadores y entrenadores de otros equipos. Quizás el del Atleti no vaya tan desencaminado a la hora de afrontar los partidos. Eso sí, la teoría está clara y el espíritu también, ahora toca ver los resultados y sumar puntos. La afición anhela cantar los goles y darlo todo desde las gradas del Metropolitano o desde donde esté. 

Pues dicho y hecho, y en el mejor escenario posible. En casa y ante el eterno rival. Ni uno ni dos, tres goles de cabeza para demostrarles a los merengues que el Atleti reina en su casa. Puede tener altibajos pero siempre derrocha coraje y corazón cuando los de Concha Espina se acercan al Metropolitano. La euforia se instaló en un ambiente que olía a fiesta. Eso es el Atleti. Deja recuerdos que no se olvidan, deja momentos grabados a fuego en el corazón. Nadie puede comprender nuestra forma de entender la vida, ni pretendemos que lo hagan. Los colchoneros somos así y sabemos disfrutar cada momento, cada gol, al igual que sabemos sufrir. Por eso, que no nos den lecciones porque cuando menos te lo esperas somos los rojiblancos los que las damos. Lo del derbi del domingo fue una master class ante quienes presumen de títulos, una lección de humildad que puede escocer, y mucho, pero que ya está grabado en los anales de esta Liga. La vida te enseña a golpes en muchas ocasiones y en el deporte rey lo hace a base de goles, de victorias y de derrotas. Está claro que los de Simeone supieron dar la batalla al Real Madrid. Ahora, es el momento de pedirles cabeza, nunca mejor dicho, para lo que queda de temporada. 

Una temporada que no sabemos lo que nos depara. Lo iremos viendo y sufriendo, pero siempre con la cabeza muy alta. Siempre estaré orgullosa de mi Atleti y por eso, la mejor forma de concluir estas palabras es gritando con una sonrisa de oreja a oreja: “¡Aúpa Atleti!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/49754/ser-del-atleti

120 AÑOS MOLESTANDO

La mejor manera de despedir el mes de abril es festejando el aniversario del Atleti. Todos los años, el día 26 está marcado en el calendario de los colchoneros como un día especial, pero en esta ocasión las 120 velas que tenía su tarta merecieron un especial homenaje. Hubo partido, hubo victoria y, por supuesto, hubo cánticos a raudales porque la afición siempre está orgullosa de  los colores. Para la ocasión, el Metropolitano se llenó de banderas que se ondearon a la vez que el himno se sentía en cada rincón del estadio. Eso solo fue el principio de lo que vendría después. 

Los rojiblancos sabemos que con el Atleti todo puede suceder. Sabemos perfectamente cual es nuestro ADN, pero lo asumimos y a pesar de ver como íbamos por debajo en el marcador, el día tenía que tener un final feliz. Gritar los goles en el estadio fue, sin duda, lo que todos anhelábamos y los nuestros nos concedieron ese deseo de aniversario. 

Un aniversario en el que hasta las rayas rojiblancas cedieron el protagonismo a la camiseta con  nuestros orígenes. El pasado estuvo presente para ver como el espíritu continua intacto por muchos años que pasen. La afición es la responsable de que la familia rojiblanca se una siempre en las buenas y las malas. Homenajeamos a las leyendas y vimos y aplaudimos el spot que nos recuerda que llevamos 120 años molestando… y los que nos quedan porque “partido a partido” seguimos vibrando como al principio.

Un principio que, sin duda, a muchos nos recordó a nuestro propio pasado. Un pasado que también te lleva a pensar en quienes están en el tercer anfiteatro y con quienes has crecido celebrando muchos momentos en la historia del Atleti. Por ejemplo, era una niña cuando conquistamos el doblete, pero lo tengo grabado a fuego en la memoria, a fuego porque lo viví con quien me inculcó el verdadero sentimiento colchonero. Gracias a él, el Atleti es mi forma de entender la vida. Es cierto que muchos no lo entienden, pero, sinceramente, tampoco tengo ni tiempo ni ganas para explicárselo. Soy del Atleti y siempre lo seré. Haber vivido el 120 aniversario fue algo muy especial que ya forma parte de mis vivencias rojiblancas pero todavía me quedan muchas más.

La vida, más allá del fútbol, la disfruto “partido a partido” y es cierto que “nunca dejo de creer” porque sé cual es el motor que me mueve para extraer todo su meollo. Ser feliz es primordial y cada uno decide como quiere serlo. Tengo muchos sueños por cumplir y estos no siempre son fáciles de lograr, de hecho, en más de una ocasión tendré que poner mucho “coraje y corazón” para conseguirlos, pero esto no me importa porque aprendí, hace años, que aún tengo la vida para, precisamente, ponerme la vida por montera. Quizás, a muchos les moleste, pero si mi Atleti lleva 120 años molestando, yo puedo seguir siendo yo misma pese a quien pese. Es lo que hay.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/44453/120-anos-molestando

ALIRIÓN, ALIRÓN, EL ATLETI ES CAMPEÓN

Qué manera de sufrir, qué manera de ganar y qué manera de remontar tiene el Atlético de Madrid. Así, partido a partido, llegó la jornada decisiva y en Valladolid, además del himno, se cantó el alirón. Un alirón cargado de sentimiento porque el Atleti es, precisamente, un sentimiento sin igual, otra forma de entender la vida y solo los que llevamos ADN colchonero sabemos de lo que hablamos. No se puede explicar algo inexplicable, de ahí que muchos no nos puedan entender. Del Atleti se nace y, por eso, el sábado al grito de campeones me acordé mirando al cielo de la persona que me hizo amar estos colores desde niña. ¡Bendito tercer anfiteatro! Él me enseñó muchas cosas y me marcó la estela futbolística a seguir. La vida en rojiblanco es especial y formar parte de esta gran familia es algo indescriptible. En las buenas y en las malas, la mejor afición del mundo siempre está ahí. Por eso, no era de extrañar que muchos se desplazaran a Pucela a arropar a los de Simeone en los aledaños de Zorrilla. El resto, con el corazón en un puño, estábamos preparando el recibimiento en Neptuno. El rey del mar estaba listo para reinar en la capital y lo hizo. De hecho, envidia tiene La Cibeles que este año no ha recibido ninguna copa, es más, la temporada la han terminado tan blanca como su camiseta. En fin, en la vida unos ríen y otros lloran; unos saben ganar y perder y otros solo saben protestar, pero el tiempo pone a cada uno en su sitio y el sitio del Atleti es, indiscutiblemente, el primero en la tabla. 

Es fácil decir: “Nunca dejes de creer”, pero lo importante no es decirlo sino creerlo. Ahí nace la fuerza que te lleva a conquistar aquello que persigues; ya sea en el fútbol o en la vida. De hecho, aquellos que aseguraban que el Atlético no aguantaría la presión son los que hoy callan en las redes, critican por criticar y niegan la superioridad de quienes ya pueden presumir de ser campeones. La vida da muchas vueltas y el fútbol muchas más. Nunca se puede subestimar o despreciar a nadie. Me emociono como una colchonera más cuando veo a los míos triunfar, pero las lágrimas de Luis Suárez lo dicen todo. Lágrimas de alegría que llevan implícitas un mensaje a quienes dudaron de él. El Atlético le recibió con los brazos abiertos y la familia rojiblanca lo acogió sabiendo que nos iba a dar grandes momentos. Momentos que ya son historia del club y recuerdos inolvidables en nuestra memoria colchonera. 

Si nos quieren criticar por la celebración que lo hagan, porque los que hablan siempre son los mismos, los que se veían campeones y se quedaron en el segundo lugar. Lo que está claro es que en el Olimpo de los Dioses, Zeus está consolando a Cibeles mientras Neptuno está de fiesta cumpliendo a rajatabla la letra de la canción de Leiva y Sabina: “En el trono de Neptuno donde no cabe ninguno/Que no sepa soñar partido a partido”. Y así, partido a partido, infarto a infarto y derrochando mucho coraje y corazón hemos “seguido coronando montañas, hemos seguido conquistando escaleras, en el tiempo de descuento, regateando al porvenir”. Si esto lo has leído cantando sabes de lo que hablo… 

En definitiva, el Atleti es campeón, Madrid se tiñe de rojiblanco y nuestra forma de entender la vida es lo que nos ha llevado hasta aquí. Hoy y siempre: “¡Aúpa Atleti!”

Jimena Bañuelos (@14ximenabs) 

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/22982/alirion-aliron-el-atleti-es-campeon

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