A SERGIO NADER

No voy a negar que tengo un nudo en la garganta, que estas palabras se tiñen de luto porque hay noticias que caen como un jarro de agua fría sin avisar. Nunca pensé que te dedicaría un artículo porque te has ido. De hecho, en septiembre, hace apenas un mes y medio, a pesar de la distancia quise celebrar contigo y tu hermano Pepe el aniversario de El Valle. Fue allí donde nos conocimos y donde nació nuestra particular familia vinculada al periodismo y a ese periódico que siempre estará en mi cabecera de medios. 

La vida te enseña, muchas veces, a base de golpes, pero de estos hay que reponerse. No sé el tiempo que nos llevará a los que te conocíamos asumir tu ausencia, pero estoy convencida que jamás te vamos a olvidar y, por eso, siempre vas a estar con nosotros. Alberto Cortez escribió estos versos que resuenan mucho ahora mismo en mi cabeza y a la vez hacen que mi corazón se quiebre, pero siento que te los mereces allá donde estés: “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar, con la llegada de otro amigo./ Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se puede apagar, ni con las aguas de un rí­o./ Cuando un amigo se va, galopando su destino, empieza el alma a vibrar, porque se llena de frío”. 

Precisamente, ese frío tenemos que llenarlo con el calor de nuestros abrazos. Seguramente, mi querido Pepe los necesite al igual que toda la familia. Es cierto que estoy a nueve mil kilómetros de distancia de México, pero, aún así, no hay distancia que pueda impedir la llegada de los sentimientos y eso es lo que hoy estas palabras quieren transmitir a todas esas personas las que tras conocer tu partida, se nos han puesto los ojos vidriosos. Es cierto que los recuerdos regresan para mostrarnos todo lo que hemos vivido y, por eso, mi mente me ha llevado a México, a esa redacción que tanto quiero, a verte en tu mesa, a recordar tu caballerosidad, en definitiva, a volver a vivir el pasado en el presente. 

Dicen que el tiempo cura la heridas, pero las cicatrices permanecen. Nada será igual porque ya no estás, pero los que seguimos vivos tenemos la responsabilidad de mantener tu legado vivo. Nos costará al principio, pero nos guiarás cuando lo necesitemos. Ya te estamos echando de menos. Acaba de pasar el Día de Muertos y, te aseguro que nunca te vamos olvidar. Desde España te honro, tendré que recomponerme porque como se dice aquí “cuando un amigo se va, algo se me muere en el alma”.

Y dicho esto, tengo que agradecer a la vida, a que “aún tengo la vida” que te pusiera en mi camino. México siempre será especial y la familia Nader también. Me duele escribir estas palabras de despedida, pero sé que los recuerdos se han inmortalizado y en ellos siempre estarás, querido Sergio. 

Descansa en Paz.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/11/04/a-sergio-nader/

HOMENAJEANDO A LOS QUE NO ESTÁN 

Octubre está llegando a su fin y como marca la tradición estamos en la época de Don Juan, de los buñuelos, de los huesos de santo y, por supuesto, es momento de honrar a los que ya no están. El Día de Muertos, en México, es una fecha más que señalada y es digna de ver porque los altares no dejan indiferente a nadie.

El tiempo pasa pero los recuerdos siempre permanecen. Hace diez años viví un Halloween al más puro estilo americano, pero también viví y fui participe de una de las tradiciones más espectaculares que recuerdo. Todo se tiñe de naranja, pero no del naranja de las calabazas sino del naranja de la flor de Cempasúchitl. Ésta junto con las ‘calaveritas’ de todos los diseños, protagonizan la festividad que fue declarada en Francia por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Y es que el Día de Muertos es “…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo…”

Sin duda, la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos como decía Cicerón. No hace falta que sea noviembre para echar de menos a los que no están porque ya escribió el historiador francés Lamartine: “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.” Tengo claro que el amor nunca muere por mucho que pase el tiempo. De hecho, hace años era mi abuela la que traía siempre los huesos de santo, tan queridos por unos y tan odiados por otros. Siempre he sido más de buñuelos, pero su ilusión al llegar a casa con una cajita de su dulce favorito bien merecía hacer el esfuerzo y comerse uno. Es cierto que “sólo se muere cuando se olvida. Y yo nunca te olvido” como decían en la película de ‘Coco’. Son días de nostalgia, pero también hay que ver en los recuerdos esa alegría de todos los momentos vividos con quienes aprendimos lecciones  de la vida difíciles de olvidar. Quizás, nos ayudaron a forjar nuestra personalidad, en mi caso, no lo dudo, por eso, extrañar a quienes queremos es lo normal y no es necesario que sea únicamente un día en el calendario. 

Y como de tradiciones he hablado y todos sabemos que toda fiesta que se precie tiene un dulce que la acompaña, además de los españoles, desde hace diez años en mi casa no puede faltar el pan de muerto. No soy muy de cocinar pero con el delantal puesto y acompañada por la harina, el azúcar, la mantequilla, la levadura, los huevos y el resto de los ingredientes se hornea un auténtico pan de muerto en el que no pueden faltar: la representación del cráneo, el sabor a azahar en honor a los fallecidos, los huesos del difunto que son las lágrimas derramadas y la forma circular que equivale al ciclo de la vida y la muerte. 

Los que estamos vivos tenemos que seguir adelante a pesar de las ausencias. “Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años” como dijo Abraham Lincoln.

Jimena Bañuelos

TIEMPO AL TIEMPO

Van pasando los días y con ellos va pasando nuestra vida. Disfrutar cada momento es esencial. Sabemos que esa es la premisa que debemos tener en la mente, pero a veces perdemos esa perspectiva en nuestra cabeza con el único afán de querer correr en el tiempo. Así lo único que conseguimos es que la vida se nos vaya por adelantado y no disfrutar de ese presente del que tanto hablamos. El “carpe diem” es ahora, porque el futuro ya llegará. Por eso, me inquieta que sin haber vivido Halloween, sin haber rendido homenaje a los que ya no están, sin ver representado el Don Juan, ya tengamos las luces de Navidad instaladas en las calles de Madrid. Es cierto que más vale prevenir que curar, pero quizás esto se nos está yendo de las manos. 

Sinceramente, no soy yo muy de calabazas pero sí de buñuelos o de pan de muerto. Con esfuerzo me como un hueso de santo pero el turrón tendrá que esperar. La vida es hoy y hasta que suene el bombo de la lotería de Navidad, con el que tradicionalmente arrancan las fiestas, me niego a vivir en un futuro que me nuble mi presente. Estamos apurando los días que le quedan al mes de octubre que acabará con la noche más terrorífica del año, pero al margen de esta tradición adquirida, todavía quedan muchas experiencias por vivir. No se trata de ir contra corriente, ni de criticar por criticar, simplemente estoy hablando de disfrutar del tiempo, del ahora, porque cada cosa tiene, precisamente, su tiempo, su momento y no es justo empañarlo todo con algo que está por venir y que llegará como marca la tradición con la ilusión que le corresponde. 

Vivimos marcados por una rutina y con ella vamos escribiendo nuestro día a día. No hay ninguna necesidad de saltarse ningún capítulo. Habrá tiempo para comprar regalos, para ver las luces en todo su esplendor aunque nos invadan con lo que está por llegar, por motivos de sobra conocidos, somos nosotros mismos los que tenemos que hacer frente a lo que nos quieren imponer. Estoy convencida que a más de uno le ha nacido un «Grinch» interior que no tenía. Poco se habla de las consecuencias que tienen la antelación excesiva y las imposiciones. 

Quizás, ese «Grinch» tenga más razón de ser cuando este fin de semana demos la bienvenida al horario de invierno. Dormiremos una hora más y eso puede mitigar ese enojo interno, aunque lo peor para mí es ver como la luz de los días se pierde en escasas horas. Habrá que resignarse porque es el tiempo el que rige y nosotros debemos extraerle todo el meollo como he dicho al principio. Por eso, no hay ninguna necesidad de adelantar tan descaradamente los acontecimientos. Disfrutemos del otoño, de sus encantos y de todo lo que nos brinda. Creemos su propia banda sonora, en unos días, especialmente en México, todo se teñirá de naranja y quizás, recordemos a Coco pero los que ya no están nos enseñaron, precisamente, a vivir el presente, a disfrutar del ahora. Hagámoslo

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/10/21/tiempo-al-tiempo-3/

UNIDOS POR TODOS LOS COLORES

Octubre siempre se tiñe de rosa. Es cierto que el cáncer tiene muchos colores, pero por el Día Mundial contra el Cáncer de Mama se organizan muchas actividades. Dar visibilidad es muy importante y ya sea con conciertos, carreras, espectáculos o campañas especiales… la concienciación es vital.

Con el rosa como telón de fondo se busca no sólo poner en valor la prevención con las revisiones periódicas, sino también, la investigación. Sin ella pocos avances se pueden hacer, pero para ello es primordial que se invierta en la ciencia. No puede caer en el olvido, por ejemplo, de quienes nos gobiernan. Los diagnósticos de cáncer, en general, van en aumento y lo cierto es que mejorar los tratamientos e incluso personalizarlos es lo que los investigadores han conseguido con el paso del tiempo, pero todavía queda mucho por hacer. Por eso, la investigación, sea el día que sea, siempre debería ser esencial.

El cáncer no sólo se tiñe de rosa. Son muchos los tipos que hay y cada uno tiene su señal. Si hablamos de colores, el arco iris no puede englobar a todos. Les da un color que los identifica, pero en el fondo el primer nombre de la enfermedad es el mismo. Seis letras que unidas muestran en un instante la cara y la cruz de la vida. Afrontar el jarro de agua fría que te cae cuando oyes esa palabra en un diagnóstico no es fácil, pero de luchadores está lleno el mundo. Sin duda, el próximo sábado, las que han vencido a la enfermedad son las heroínas de las que lo están sufriendo. Está bien buscar un reflejo que te inspire a pelear. Ante esta dura enfermedad, sentirse querido y apoyado es la mejor combinación para todos los pacientes de cáncer sin importar de que tipo sea. 

La actitud lo es todo y ser optimista ayuda mucho. No es fácil afrontar los cambios que conlleva esta enfermedad pero sí se puede hacerla frente con algo tan importante como es la fuerza de la vida. Esa fuerza que está en nosotros mismos y aunque la desconozcamos sale a la luz cuando más la necesitamos. De ahí, que no haya que olvidar la frase: “Nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción”. Y con esa fuerza y rodeada de tus seres queridos eres capaz de hacer frente a todo.

Por eso, el sábado todo se teñirá de rosa aunque lo más importante es transmitir fuerza a quien lo necesita y pedir ayudas para esa investigación de la que muchos se olvidan. Casualmente, la gran olvidada es la clave para buscar nuevos y mejores tratamientos. Insisto, que aunque el rosa sea el protagonista, los lazos son de muchos colores y todos igual de importantes. Me alegra ver que los colores nos unen por una buena causa y que la solidaridad inunda cada actividad que se hace. 

Y enviando toda mi fuerza a quienes luchan contra el cáncer y celebrando la vida por haber ganado esa batalla, está claro que después de eso ser feliz es lo que cuenta. Además, y ya que he hablado de colores, estos tienen su lenguaje dependiendo de para qué los usemos. El de mi batalla es naranja, el de la vida es esperanza, el futbolístico es rojiblanco y da igual el color porque lo que tengo claro es que los colores unen a las personas y en la vida nada es por casualidad. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/10/14/unidos-por-todos-los-colores/

MÉXICO, PAÍS INVITADO

Las celebraciones por la Hispanidad ya han comenzado y mientras la presidenta de México se empeña, sin sentido, en una petición de perdón; en Madrid, México ha sido el país invitado a dichos festejos. La diversidad, el mestizaje y la unión de culturas ha quedado retratada en el Desfile conmemorativo del pasado sábado por la calles del centro de la capital. Disfrutar de la fiesta, la alegría, la música y las tradiciones siempre es enriquecedor. Las catrinas pasaron luciendo muy orgullosas por la Gran Vía. Ya queda menos para que México rinda homenaje a los muertos como una festividad digna de ser vivida porque la grandeza de sus altares no hay palabras que las describan. 

Dice el lema de este año que en Madrid caben todos los acentos. Es cierto que la capital de España es una ciudad muy acogedora y en ella hay una multiculturalidad que se ve a diario por sus calles. Sin embargo, estos días se festeja la Hispanidad cuyo día siempre estará marcado en el calendario en el 12 de octubre, pero ya se sabe, también, que cuando hay que organizar una fiesta, eso a los españoles no se nos da nada mal y cuando en ésta se junta todo el folklore hispano la diversión está más que asegurada. Por eso, con ese espíritu que reina en el ambiente, la reciente nombrada presidenta de México no es quien para empañar la unión de dos pueblos que están hermanados desde hace mucho tiempo. Es cierto que la ignorancia es atrevida y no le vendría nada mal leer a las señora Sheinbaum un poco de historia. Quizás cambie de opinión y deje de lado una leyenda negra que está intentado propagar únicamente con fines políticos. Tiene un sexenio por delante para indagar en la historia de México y como presidenta del país no le vendría nada mal. 

Dejando al margen la política y la polémica, ahora de lo que se trata es de disfrutar. México siempre será especial para mí. Allí conocí a grandes amigos y aunque nos separan más de nueve mil kilómetros de distancia, ésta no ha sido capaz, ni lo será, de romper los lazos que nos unen. El tiempo ha querido que este año me haya reencontrado con muchos de ellos y eso ha fortalecido nuestra amistad. La vida nos juntó y, por eso, siempre tenemos momentos para brindar. Podemos festejar la Hispanidad, pero la amistad siempre está por encima de los días señalados. Eso sí, el próximo sábado, aquí, es fiesta nacional. 

Madrid se ha volcado un año más con la Hispanidad. Hay un programa con todo lo que ha organizado. Manuel Turizo llenó el pasado domingo la calle Alcalá. La organización del concierto ha dejado mucho que desear para un público que se quedó sin poder disfrutar de su artista favorito. Por delante quedan, entre otros, Diego Torres o Los Sabandeños. Si las lluvias no lo impiden habrá que poner el broche final con ellos el próximo fin de semana. Eso sí, nunca hay que olvidar que ante todo, como bien canta el argentino, hay que pintar todo de color esperanza. Solo así sabremos sonreír ante lo inesperado o ante la ignorancia de quien quiere que todo sea de otro color. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/2024/10/07/mexico-pais-invitado/

HASTA EL FIN DE MIS DÍAS

Un empate y unas imágenes que han dado la vuelta al mundo. Esa podría ser la conclusión de un derbi que se fue calentando durante los días previos. Obviamente, la rivalidad es máxima pero nunca se deben cruzar los límites y lo digo en ambos sentidos. 

El ambiente, el pasado domingo, en el Metropolitano era increíble. La asistencia marcó su récord y la afición tras recibir a los suyos quería ver uno de esos partidos que representan algo más que noventa minutos de juego. Es cierto, como bien decía el increíble tifo, “hasta el fin de mis días” seré colchonera y defenderé mis colores allá por donde vaya, pero también es cierto que cuando el ambiente está muy caldeado y la tensión se palpa en él hay que ser muy conscientes de lo que se hace y, por supuesto, de lo que se dice. 

El Real Madrid siempre será el eterno rival. Decir los motivos para justificar eso me llevaría a escribir demasiadas páginas y no tengo ni espacio, ni tiempo, ni ganas para hacerlo porque los rojiblancos saben perfectamente de lo que hablo. Reconozco que el himno el domingo me puso la piel chinita, como dicen en México, y durante todo el día con mi camiseta puesta fui viendo a colchoneros y merengues por Madrid. Unos nos sonreíamos cómplices de los colores, porque la familia rojiblanca se entiende y con los otros una simple mirada. Una rivalidad sana de esas que sabes que existe pero que en el fondo es un partido de fútbol. 

Precisamente, este partido de fútbol ya está marcado para la historia. Nunca justificaré la violencia, pero tampoco la provocación. Innecesarias las dos. Es más, el portero merengue por muy crecido que esté sabe a quién le debe ser quien es ahora mismo. Comparto estas palabras de Simeone en la rueda de prensa posterior al derbi, él dice mejor que nadie lo que hay que hacer: “La gente que ha cometido esos incidentes, el club tendrá que tomar una decisión como se tiene que tomar. No necesitamos a esa gente en la tribuna, necesitamos a la gente que nos impulsa, la gente que nos acompaña, la gente que nos apoya, la gente que piensa en el club y en el equipo. Necesitamos de esa gente.” Pero añadió esto: “Eso no justifica generar las situaciones que se generan, porque nosotros como protagonistas también podemos ayudar a que esas cosas no sucedan porque la gente no reacciona porque sí, reacciona por algo. Para mí sanción al que provoca. Así equilibramos.”

Todo esto es triste pero cierto. Y razón no le falta a Simeone. El primer gol merengue fue el principio de todo lo que vino después. Menos mal que el jarro de agua fría tenía que llegar en el tiempo de descuento con el gol de Ángel Correa. Un empate que sabe a mucho, porque las críticas a la mejor afición del mundo seguirán llenando titulares, pero por una oveja negra no se puede generalizar. La realidad es muy manipulable, pero las imágenes ahí están. Luego pedirán respeto, pero éste hay que ganárselo. Ha pasado el derbi y la vida, no lo olvidemos, continúa. Para unos seguirá siendo rojiblanca, para los otros me importa bien poco. Mi casa es la que me preocupa y se hará lo que se tenga que hacer, si los otros consienten determinadas actitudes, allá ellos, pero nunca serán ejemplo de nada por mucho que se crean que lo son. 

El tiempo pone a cada uno en su sitio y la vida, para mí, seguirá cargada de ese coraje y corazón que nunca me falla. Es cierto que del Atleti seré “hasta el fin de mis días”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/30/hasta-el-fin-de-mis-dias/

VALORES, ¿CADUCOS O PERENNES?

Ya podemos decir, oficialmente, que el verano se ha terminado y con más o menos gana, nos adentramos en el otoño y todo lo que esta estación nos depare. Nada dura eternamente y los finales y los principios siempre tienen su parte buena y su parte mala. La nostalgia es el engranaje para afrontar un desconocido futuro al que hay que llenar de experiencias, de aventuras y, por supuesto, de sueños. Nunca sabemos cuando estos se pueden hacer realidad y quizás, sea ahora el momento, en el que logremos aquello que tanto hemos anhelado. 

Lógicamente, los principios siempre son ilusionantes. Cada día es una nueva aventura que nosotros mismos afrontamos de una manera o de otra. Cada persona es un mundo y cada uno es dueño de escribir su propia historia. Nos puede gustar más o menos el guión de los demás, pero criticar algo que no es tuyo no es de recibo. La vida depende de cada uno y hay una parte que compartimos con los demás, pero nunca se puede perder la esencia de uno mismo. La hipocresía tarde o temprano sale a la luz y con ella muchas decepciones que no tienen vuelta atrás.

El tiempo pasa y las personas vamos pasando por él. Cambiamos, obviamente, porque es ley de vida, pero siempre hay algo perenne en nosotros mismos y si es caduco algo falla. Estoy hablando de la personalidad. Una personalidad que tiene su carácter, sus defectos y sobre todo, unos principios que deberían ser inquebrantables. Todos conocemos la célebre frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Su mensaje es claro y hay que mirar más allá de las palabras. 

Las palabras, una vez que son pronunciadas o escritas, siempre llevan una intención, es su misión. Ahora bien, de ellas se pueden hacer muchas lecturas. Es más, si éstas van acompañadas por gestos, la comunicación se carga de más fuerza. No negaré que me he mordido la lengua en más de una ocasión, pero es cierto que me gusta llamar a las cosas por su nombre. Los filtros que usamos en el lenguaje al igual que en las redes sociales son una fantasía para dulcificar la realidad y ésta es la que es, nos guste o no. Si hay que dar la opinión se da y si quien la pide no está dispuesto a oír determinadas palabras, quizás sea mejor que no la pida. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Eso sí, siempre tendría que primar la franqueza y la honestidad, pero hay quienes no conocen ni el significado de estas palabras. Hay muchas mas cualidades que deberían estar en los principios elementales de todos, pero siempre algunas que destacan más que otras. Observar es una gran virtud que practico a diario y precisamente, esta actitud ayuda a desenmascarar aquello que muchos quieren ocultar, pero la manera de actuar siempre delatará a quien gestiona en su propia persona varias versiones de sí mismo. 

La vida va pasando y si ahora arrancamos la estación en la que los árboles van perdiendo las hojas, quizás muchos puedan perder esas capas que ocultan tantas personalidades e intereses. Algo tendrá ser uno mismo que cuando eres fiel a tus principios suelen llover las críticas y las envidias. En fin, perenne a mi forma de ser seguiré disfrutando del otoño, de la vida, y de lo que venga porque cuando vives de regalo y la vida te da una segunda oportunidad hay muchas cosas que quedan atrás, porque lo que no te aporta no merece ni un minuto de tu tiempo. Éste dicen que es oro, pero es vida. Y ésta tiene un valor incalculable como para malgastarla. ¿No es así?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/23/valores-caducos-o-perennes/

CUMPLIENDO 18 AÑOS… GRACIAS A MI DONANTE DE MÉDULA 

Más de seis mil quinientos cincuenta días después de aquel ‘día cero’ sigo celebrando el mejor regalo que me han hecho nunca. Aquel catorce de septiembre de hace dieciocho años era el día más anhelado por mí. Iba a marcar un antes y un después. La vida me daba otra oportunidad gracias a la generosidad de mi donante de médula. A aquel joven alemán siempre le estaré eternamente agradecida. Han pasado los años y aunque no hay que mirar atrás, hay recuerdos que la mente nos los proyecta como si hubieran sucedido el día anterior. 

Precisamente, por mi mente ronda aquella habitación del hospital de La Princesa, aquel ir y venir de las enfermeras y la hematóloga, las miradas que cruzaba con mis padres cuando me agarraban la mano para asegurarme que todo iba a salir bien y, por supuesto, esa fortaleza que salía de mi cuerpo cuando apenas podía andar o sujetar un bolígrafo. Todo eso y, por supuesto, la imagen de ese ‘regalo alemán’ que iba a entrar en mi cuerpo para dar un giro de ciento ochenta grados a la leucemia que lo truncó todo. Era el principio del final. Estaba cada vez más cerca de tomar, de nuevo, las riendas de mi vida. Ese había sido mi sueño desde el momento en el que me diagnosticaron y aunque hubo momentos muy complicados, tenía a grandes aliados conmigo. Eran el aliento para seguir adelante, pero necesitaba a ese donante, a mi Hans, como yo le llamo. Sigue siendo mi Hans y continuaré brindando por él y por las experiencias que me quedan por vivir. Quiero seguir sumando días a ese 14 de septiembre porque el tiempo no es oro, el tiempo es vida.  

Reconozco que afrontar aquel presente fue una prueba muy complicada. La vida cuando te enseña, a veces, pone lecciones muy complicadas; pero reconozco que aprendí demasiadas cosas de mí misma y, por supuesto, de la vida. Las prioridades cambian y más cuando sólo tienes 21 años y, de repente, te ves en una cama de un hospital donde sólo importa el hoy y te aferras a esos sueños que, quizás, te den algo de paz. Soñar nunca está demás porque puedo asegurar que hoy muchos de los sueños que surgieron en los peores momentos, entre quimios y vómitos, se han hecho realidad. 

Una realidad que hoy, 14 de septiembre, me muestra como estoy hoy y como estaba hace dieciocho años. No voy a negar que se me pone la carne de gallina y hasta alguna lágrima sale de mis ojos, pero son las consecuencias de poder decir bien alto que ‘Aún tengo la vida’. Una vida cargada de sueños, aunque tengo que ser sincera y reconocer que también convivo con algún daño colateral que otro y, obviamente, unos días se llevan mejor que otros, pero que nadie puede juzgarme por ello. De hecho, esas cicatrices no son una debilidad, son la muestra más evidente de lo que es ‘la fuerza de la vida’. Lógicamente, lo único que importa es creer en uno mismo y centrarse en lo que realmente importa: saber conjugar sin ningún ‘pero’ el verbo vivir. 

Tengo claro que la vida, esa que sólo se vive una vez, cuando da segundas oportunidades es por algo. Seguiré sonriendo al presente porque motivos no me faltan. Hoy cumplo 18 años de esta segunda oportunidad. Brindo por la salud, por Hans, mi donante, y sobre todo, brindo por seguir sumando días a ese ‘día cero’ que tan marcado está en el calendario. Día que pasa, día que no vuelve. Sin duda, la vida es lo que nos queda por vivir. Por eso, celebrémosla.

Jimena Bañuelos

MÉXICO Y EL VALLE: LA NOTICIA HECHA PERIÓDICO

Poco a poco vamos encarrilando el mes de septiembre. Volver a la rutina no siempre es fácil, pero como lo mejor es buscar el lado positivo de las cosas, hay que mirar al porvenir con una sonrisa. Septiembre es también un mes con muchas celebraciones. En diferentes puntos de la geografía española están festejando a sus patrones. La música seguro que no falta y la diversión está más que garantizada, por eso, al ritmo de verbenas siempre se lleva mejor los comienzos de este mes. 

Si de festejar hablamos, está claro que no me puedo olvidar, porque mi corazón así me lo indica, que para México es su mes más patrio. En apenas unos días los festejos se iniciarán como marcan las tradiciones. Obviamente, me uno a ellas porque “a nueve mil kilómetros de distancia” me dieron la oportunidad de formar parte de una gran familia periodística, de sentirme como una mexicana más y, aunque han pasado los años, esa amistad se ha vuelto inquebrantable. Sus cimientos son muy sólidos y, además, nuestra pasión por el periodismo pone la guinda a este maravilloso pastel. ‘El Valle’ también celebra este mes su aniversario, y habrá, por supuesto, que soplar por sus treinta y cuatro años. Allí me di cuenta todavía de que la esencia del periodismo está viva, sólo hay defenderla ante quien quiere acabar con ella. Su director, Pepe Nader, predica con el ejemplo. Cada día en su columna escribe sin pelos en la lengua. No importa si incomoda o no, pero la realidad es la que le dicta su opinión. Es cierto que la puedes compartir o no, pero la libertad nace en sus palabras. El periodismo incomoda y ejercerlo en un país que es líder en los asesinatos de periodistas tiene un valor extra llamado: coraje y valentía.

Por eso, nunca olvidaré esa oportunidad que me llegó estando muy lejos de mi casa. Dicen que en la vida todo pasa por algo y quizás sea cierto porque tanto lo bueno como lo malo nos va forjando nuestra forma ser, nuestro carácter y, por supuesto, va marcando nuestro camino. Precisamente, en mi camino por tierra mexicanas tuve muchas ocasiones en las que crecí como persona. También, volví a ejercer la profesión que ha sido mi vocación desde niña. Por eso, este mes toca celebrar los años que cumple ‘El Valle’. Estaré lejos de esa redacción, de esos amigos que brindarán por muchos años más, pero la distancia no puede impedir que mi mente me llevé hasta allí para abrazar a todos ellos y para agradecer a Pepe y a Sergio Nader que sigan contando conmigo. 

La verdadera amistad traspasa fronteras y el tiempo tampoco puede con ella, porque lo importante y puro siempre prevalece. El destino quiso que los “nueve mil kilómetros de distancia” se acortaran tanto y se redujeran a cero en la mítica Puerta del Sol de Madrid. Allí nos vimos y allí nos reencontramos. Fueron muchos recuerdos los que nos vinieron a la mente. El tiempo es relativo y, a pesar de los años transcurridos, fue como si nos viéramos a diario. Vivir el momento y disfrutarlo es fundamental. Por eso, brindemos, como hizo mi querida Victoria, por todo lo que nos ha unido y por la salud. 

Asimismo, estoy convencida y seguro que mi querido Pepe también, que nos quedan muchas experiencias por vivir y muchas historias por contar. Lo que está claro es que hay que ir paso a paso y disfrutar cada momento. Estos son oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. 

México marcó un antes y un después en mí. Un después maravilloso que significa mucho. La vida está llena de aventuras…Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/09/mexico-y-el-valle-la-noticia-hecha-periodico/

DARSE UN CAPRICHO

Estamos listos y dispuestos para encarrilar el mes de septiembre. Un mes, sin duda, que está marcado con los comienzos, al igual que el mes de enero. El primero del año está lleno de propósitos y de sueños por cumplir. Han pasado nueve meses y seguramente nos queden muchas cosas por hacer de esa lista que inauguró este año. Todavía hay tiempo para ello, pero hay que reconocer que septiembre podría ser esa reválida que nos recuerde que hay que ponerse manos a la obra para cumplir con nuestras propias promesas. También, no hay que olvidar que se inicia el nuevo curso y éste también está cargado de oportunidades. Unas oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. 

La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Precisamente, el crecimiento individual nos va forjando nuestro carácter para afrontar los pros y los contras de la vida. Atrás hemos dejado unas vacaciones que nos han alimentado exterior e interiormente. Todos hemos hecho algún exceso este verano, pero los caprichos son los que nos llenan de alegría para marcar los recuerdos de una manera especial. Posiblemente, hayamos reflexionado en algún momento para marcar septiembre como el mes de los cambios. Si no se consiguen tampoco hay que frustrarse, enero vuelve a poner delante de nosotros una hoja en blanco para llenarla de los anhelos o los sueños que no perecen con el paso del tiempo. 

Si bien es verdad, volver a la rutina cuesta. Vuelven los horarios, los días cada vez tienen menos luz y el verano irá cediendo para dar paso al otoño. Los grados del termómetro también irán bajando. Habrá quien lo celebre y habrá quien empiece la cuenta atrás para el verano que viene. Nunca llueve a gusto de todos, pero la vida sigue su curso y nosotros con ella. No sabemos si esas oportunidades se darán o no, sólo el tiempo nos irá mostrando las cartas del destino. Por cierto, un destino que es, casualmente, también muy caprichoso.

Quizás, para afrontar la añoranza que nos deja el verano y las vacaciones haya que darse más de un capricho para ayudarse a uno mismo. Eso sí, siempre hay que sonreír al futuro porque aunque éste sea incierto se convertirá en recuerdos. Razón no le falta a Albert Einstein cuando afirmó: “Un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse demasiado con el futuro”. Por eso, aferrándonos a nuestro “hoy” y con los sueños en la mente hagamos caso al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “No se trata sólo de prever el futuro, sino de hacerlo posible”. Hagámoslo.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/02/darse-un-capricho/

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