A MI PADRE

Decía Rousseau que “un buen padre vale por cien maestros”, y no le faltaba razón porque lo que he aprendido del mío es de matrícula de honor. Es cierto que no eres el responsable de que sea del Atleti, pero sí de que sea como soy. Eres mi amigo, mi cómplice, mi confidente y fuiste mi fiel compañero en la batalla más dura y, por eso, ganamos aquella guerra. Hemos vivido muchas experiencias juntos de las que tenemos grandes recuerdos. No hay álbum de fotos, ni memoria en un teléfono que pueda almacenar todos esos momentos. 

Tengo que reconocer que me lo has dado todo a cambio de una sonrisa, y siempre recibirás una porque verte feliz es, sin duda, lo que más anhelo. Esta felicidad es el fruto de nuestra complicidad y ésta no necesita más que una mirada para que nos entendamos. No negaré, a estas alturas, que me acusan, y con razón, de ser la niña de sus ojos, y si ese es mi mayor delito, acepto la condena. Y puestos a elegir prefiero una cadena perpetua. Es cierto que madre no hay más que una y su valor es incalculable pero un padre, si es como tú, no tiene precio. No te cambiaría por nada. 

Hoy es 19 de marzo y celebramos el Día del Padre. Lo dice el calendario y la tradición, pero tú y yo podemos festejar todos los días del año porque sabemos que el tiempo pasa muy deprisa y que éste en un segundo puede cambiar. Esa niña de tus ojos hoy te rinde un homenaje a pesar de la distancia. Hay que reconocer que no hay distancia suficiente que pueda impedir que los sentimientos lleguen. 

Unos sentimientos que nacen del corazón y cuando éste los dicta hay que plasmarlos tal y como son. Las palabras pueden ser simples letras que se han unido, pero aquí están creando un texto en el que hay algo más que letras. Mi padre siempre está ahí. Sabe escuchar y sabe aconsejar. Han pasado los años y con ellos las etapas de la vida, una vida que nos ha unido de una manera inquebrantable porque nos ha puesto a prueba y, como he dicho antes, salimos triunfantes. Sin duda, se creó un punto de inflexión muy importante. Ahí nació esa unión que nos hizo más fuertes. Y de esa fuerza hemos ido tirando para afrontar las idas y venidas de la vida. Ésta no es un camino de rosas, pero las cicatrices nos recuerdan que tenemos la piel curtida para afrontar lo que venga. Sabemos disfrutar de nuestros momentos porque también eres divertido, generoso, ingenioso, cocinillas y muchas cosas que tú y yo sabemos. La rosa más importante la compartimos a diario porque es mi madre, tu mujer y el apoyo que ambos necesitamos. 

Aprovechando que en Valencia celebran hoy ‘La Cremà’ de las Fallas, quememos de nuestra memoria aquello que nos hace daño. Pensemos, papá, que más pronto que tarde celebraremos este día juntos sin mirar al calendario. La cuenta atrás ya ha comenzado. Mientras tanto, sigamos disfrutando de la vida, eso sí, día a día.

Afortunadamente, porque ‘aún tengo la vida’ van estas palabras. No tengo un regalo que darte pero sí un homenaje que rendirte. ¡Feliz Día del Padre!

Jimena Bañuelos

ZOLTAR Y LOS DESEOS

Si toca quejarse del tiempo, pues nos quejamos. Es cierto que los termómetros han bajado, dicen que vienen lluvias, muy necesarias, e incluso la nieve puede hacer acto de presencia y todo esto acompañado con un viento polar que no hemos tenido en pleno invierno. Habrá que resignarse a las inclemencias meteorológicas aunque nos pese. En mi caso que anhelo con ansiedad el sol, el calor y la llegada de la primavera y el verano esta cuesta está siendo más dura que la de enero. 

Marzo llega con más luz y, a priori, con mejor tiempo. Si bien es cierto este mes concluye con la Semana Santa. Ésta suele estar marcada también por la meteorología pero nadie se atreve, de momento, a aventurarse con las predicciones para ella. Es la primera escapada vacacional que tenemos y todos aspiramos a disfrutar de ella, ya sea, solemnemente u ociosamente. Habrá que ir día a día viendo la evolución de todo. Al fin y al cabo es así como tenemos que vivir. 

Por delante, de momento, llegan los días grandes de las Fallas de Valencia. En Castellón ya hemos despedido la Magdalena con la nostalgia de lo vivido e iniciando la cuenta atrás para las fiestas del año que viene. Ahora toca acercarse a contemplar los monumentos falleros y apreciar su arte y su sátira. De ésta pueden ir sobrados porque la actualidad que hemos vivido ha dado para mucho. Nadie se libra de ser un ninot y, salvo el indultado, el resto arderán como marca la tradición. Las llamas lo consumirán todo el próximo día 19. El día del padre en el que, además, festejaremos a nuestros cómplices en la vida. 

Una vida que vamos construyendo como queremos. A veces, tiritaremos de frío y otras se nos pondrá la carne de gallina por otros motivos, pero eso es la esencia de estar vivos. Sin duda, una esencia que tiene un valor incalculable aunque en muchas ocasiones no la valoremos como se merece. Vivir es disfrutar y podemos ser “disfrutones” a nuestra manera. Cada uno tenemos nuestras metas, nuestros sueños, nuestras ilusiones a las que no tenemos que renunciar, sino que debemos pelear por ellas. Hace dos días volví a ver al mítico Zoltar. Recuerdo cuando vi al auténtico en Los Ángeles. Concede deseos como en la película de “Big”, y por un momento, me vinieron a la mente esas ilusiones que nunca se apagan aunque el calendario corra. Un deseo cumplido puede ser un sueño hecho realidad y eso es algo impagable. 

Hace una semana escribí que prefiero seguir viviendo los sueños y soñando la vida, me reafirmo en mis palabras. Llevo mucho años viviendo de regalo. Ese deseo se ha cumplido. No ha sido Zoltar, fue donante de médula, pero al fin al cabo, la vida me dio otra oportunidad. Una oportunidad que también me permite, como he dicho, continuar soñando. Sueño, con los pies en la tierra, pero sueño porque sé que algún día aquello que no me deja dormir, estará en mi despertar. La vida, esa que solo se vive una vida, cuando da una segunda oportunidad es por algo. 

Si tengo que pedir un deseo ahora mismo a Zoltar, lo tengo muy claro porque conozco mis prioridades. Acaso tú, lector, ¿lo tienes tan claro? 

La vida es ahora y en un segundo todo puede cambiar… Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos

UN ALTO EN EL CAMINO

Siempre es bueno hacer un alto en el camino. A veces desconectar es bueno para reiniciar nuestra mente y comenzar de nuevo. No es una huida. Es buscar una vía de escape para reforzar los pensamientos positivos. Estos son primordiales para afrontar, sin duda, la realidad vinculada a la rutina. 

Un rutina que es buena, siempre y cuando no nos genere un estrés que nos impida disfrutar de la vida. Nadie nos puede decir de qué manera tenemos que hacerlo, pero está claro que el “a vivir que son dos días” es un dicho cuyo significado se potencia en los malos momentos. No es necesario estar mal para valorar lo que tenemos. Empezar por ahí es una buena manera de ser conscientes de que en las pequeñas cosas que nos rodean hay mucha felicidad envuelta. Quizás saber desenvolverla  es algo que vas aprendiendo con el tiempo y con la experiencia. Es cierto que la madurez nos hace crecer como personas. Todos tenemos en la vida un momento que nos marcó de tal manera que nada volvió a ser como antes. 

Ese antes y después tiene que enseñarnos a mejorar en todos los aspectos de la vida. Por eso, no se nos puede olvidar la lección aprendida, pero en algún momento, serán los recuerdos los que nos muestren aquello que nos hizo cambiar. Quizás eso que sucedió en el pasado, por mucho que lo queramos olvidar nos vuelve, de vez en cuando, para mostrarnos nuestra propia esencia. 

Una esencia que me encanta recordar contemplando el mar. El susurro de las olas, el silencio, el sol como testigo y la calma, son mi mejor terapia para formatear mi disco duro. Un disco duro que está cargado de grandes momentos, pero también de lecciones muy duras que no quiero repasar, pero que son imposibles de olvidar. Frente al mar no pretendo olvidar, pero sí reforzar esa fuerza de la vida que veo en las cicatrices que han quedado. Éstas dicen que se cosen con las agujas del tiempo, pero su rastro no siempre desaparece. Tampoco pretendo que lo hagan porque ahí está, también, la esencia de la persona que soy hoy. 

Una esencia que hay que ver en los momentos en los que estas solo y en el lugar indicado. Me gusta la montaña pero frente al mar se proyectan muchos sueños, muchos deseos, muchas ilusiones y sobre todo, muchas ganas de seguir afrontando el presente con la fortaleza que la vida me mostró sin que yo misma supiera que la tenía. Aprendí a conocerme y, por eso, sé cuando se necesita una pausa. Retomar la rutina es bueno, pero no hay que dejarse llevar por ella. La vida se nos escapa de las manos y no somos conscientes de ello. 

Está claro que ser feliz es lo que cuenta y que hay que sonreír a diario. Volveré más pronto que tarde a sentarme frente al mar para abrirle mi corazón. Mientras tanto, no tengo ninguna duda de que quiero seguir viviendo los sueños y soñando la vida.

Jimena Bañuelos

EMPATÍA

Febrero tiene los días contados y eso que este año bisiesto nos brinda un 29 de febrero que para muchos estará marcado en su calendario. Los aniversarios de este día llegan ‘oficialmente’ cada cuatro años, aunque los implicados en ellos tienen el privilegio de decidir cuando festejan esta fecha tan señalada. 

El calendario es una guía que nos marca el tiempo, pero lo que hacemos con éste depende de nosotros mismos. El segundo mes del año está llegando a su fin y eso implica dar la bienvenida a marzo y con él, aunque todavía nos quede mucho invierno, llega la primavera, la luz, los días son más largos y además, la primera escapada vacacional para muchos. La Semana Santa cerrará marzo a ritmo de tambores, de silencio y solemnidad para quienes la viven a flor de piel. En cambio, las playas y las montañas serán los destinos más ociosos. Al fin y al cabo se trata de vivir como nosotros queremos sin ninguna imposición, porque la vida se nos escapa más deprisa de lo que nos creemos. 

Es cierto que somos dueños de nuestras decisiones, de nuestro tiempo, pero también es cierto que somos los responsables de no aprender de los errores y de creernos que siempre lo malo les sucede a los demás. La empatía, tengo claro, que está en peligro de extinción, porque sale a la luz en momentos puntuales pero, por desgracia, a medida que el reloj avanza y los días corren, ésta pierde toda su fuerza. Una fuerza que debería ser permanente y constante porque no sabemos que nos va a deparar el destino. 

Un destino que juega sus cartas y lo hace de una manera muy caprichosa. Podemos tener planes pero hay que asumir que estos se pueden truncar en cualquier momento. Siempre es fácil buscar soluciones porque también se aprende a afrontar los problemas, pero ante todo, hay que tener presente que este destino cuando reparte sus cartas no debe olvidarse de la salud. Ésta es primordial para todo.

Un todo que hay que valorarlo día a día. Las personas fuertes no lo pueden ser siempre porque es cierto que éstas no son de piedra por mucho que algunos lo crean. Precisamente, esa fortaleza les hace saber que batallas librar y que batallas dejar pasar porque no les merece ningún esfuerzo. Estas personas tienen muy claras sus prioridades. Quizás haya sido la vida la que con un dura lección se las haya enseñado o quizás esa vida les haya ido madurando de tal manera que su mente tiene muy claro el camino a seguir.

Y dicho esto, con la hoja del calendario de febrero a punto de ser arrancada, no queda otra que soñar con un mes de marzo ilusionante. Esa ilusión con la que se comienza el año y que no se debería de perder a lo largo de los doce meses. Está claro que el futuro, aunque es incierto, cuando éste es certero puede distar mucho de lo que nuestra imaginación nos había mostrado. Por eso, lo que tenga que ser, será; pero no dejemos por el camino esa empatía con los demás. Hemos repetido hasta la saciedad la palabra ‘resiliencia’, pero la empatía es fundamental. Hay personas que carecen de humanidad, pero eso no lo tienen que pagar, precisamente, quienes más necesitan ser arropadas. Nadie sabe las batallas que cada uno lleva en su interior. Una sonrisa es un buen escudo, pero quiero acabar con estas palabras de Molière: “Las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve.”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/02/26/empatia/

MASCLETÀ EN MADRID

“Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor” y podríamos añadir que también es la tierra de la pólvora. Una pólvora que tratan magistralmente los pirotécnicos para brindarnos entre otros espectáculos las tradicionales mascletaes. 

Quedan pocos días para que con `la Crida´ quedé inaugurado el periodo fallero, pero antes de esto ha sido en Madrid donde por primera vez se ha podido disfrutar de una mascletà como marca la tradición. Muchos han criticado la decisión del alcalde, pero a los que nos fascina y sabemos lo que ésta representa hemos apoyado su iniciativa. Para gustos están los colores, pero hay que respetar las decisiones de cada uno. Somos libres para elegir y por querer disfrutar de este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad no somos, como alguno dicen, terroristas medio ambientales. Insisto en que la libertad nos abandera y hasta dos horas antes hubo gente esperando a que se produjera el disparo de la mascletà.

El lugar elegido fue el Puente del Rey. Allí estuvimos miles de personas para vibrar con el sonido que marcó la ‘Pirotecnia Valenciana’, de Llanera de Ranes. Ésta sorprendió y no defraudó a los asistentes. Los 307 kilos de pólvora tuvieron color y ritmo para marcar esta primera mascletà en la capital como un espectáculo que el público aplaudió y pidió “otra, otra”. Asimismo, se pidió que fuera la primera de muchas.

Por supuesto, en la Ribera del Manzanares no faltaron las Falleras Mayores de Valencia y sus comitivas para cumplir con la tradición al cien por cien. Fueron ellas quienes pronunciaron la célebre frase: “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà”. Después de los ocho minutos que duró, los madrileños de nacimiento y de acogida quedamos atónitos por lo que habíamos visto. 

El calendario nos brida la oportunidad de repetir esta experiencia y de adentrarnos aún más en la tradición fallera. Los días grandes de las Fallas están señalados en el calendario y antes tierras del Mediterráneo llega la Magdalena a Castellón. La cuenta atrás para estas fiestas tradicionales ya ha comenzado y disfrutar de ellas es un placer. Son experiencias que te enriquecen como persona y que marcan unos recuerdos inolvidables. Al fin y al cabo la vida está para eso. Habrá quien prefiera criticar las tradiciones, otros preferimos disfrutar de ellas porque evolucionar no significa involucionar que es lo que parece que están haciendo algunos. La vida no permite retroceder. Hay que vivir el presente porque lo que vemos como futuro, se convierte en presente antes de lo que nos imaginamos.

Si de imaginación hablamos, muchos no se podían imaginar lo que iban a vivir el pasado domingo en el Puente del Rey, y hoy esas instantáneas ya serán imborrables. La mascletà ya forma parte de la historia de Madrid. El Madrid más valenciano no defraudó a nadie. Hay que estar orgullosos de nuestras tradiciones y disfrutar de ellas. Son nuestra identidad y ésta es irrenunciable. Yo nunca renunciaré a ella, puedo ir evolucionando como persona, pero siempre seré fiel a mis principios. En definitiva, como dijo Steve Jobs: “Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54644/mascleta-en-madrid

EL CORAZÓN ES EL QUE MANDA

Dice el refrán que “en martes y 13 ni te cases ni te embarques” y es curioso que este año el calendario haya juntado este día, tan señalado para los más supersticiosos, con la llegada de San Valentín. Eso sin tener en cuenta que, además, Don Carnal cederá su testigo a Doña Cuaresma. Todo en una semana en la que los corazones lo inundan todo. El amor está en el aire y nos guste o no Cupido vuelve a ser el protagonista como todos los años. 

Ya sea por fines comerciales o porque realmente los sentimientos están ahí, el amor nunca debería  faltar. Y no me refiero solo al amor en pareja sino al amor propio. Éste es fundamental porque es la esencia de nosotros mismos. Es el que nos permite creer en nuestras posibilidades, afrontar el presente con sus idas y venidas y, por supuesto, mostrarnos a los demás tal y como somos. Nuestras virtudes y nuestros defectos hacen que seamos únicos e irrepetibles. Sin duda, esto es lo más importante que tenemos como personas. Es cierto que las hay más volubles o más falsas, si queremos ser más claros, pero al final, la hipocresía siempre saldrá a la luz. No se puede fingir siempre porque controlar nuestra forma de ser y nuestros sentimientos es muy complicado cuando estos no son reales. 

El corazón y la mente hacen un tándem muy bueno, pero cuando discrepan somos nosotros mismos los que no sabemos a cual de los dos hacer caso. Siempre tendremos la duda de si la decisión ha sido correcta, pero es cierto que, popularmente hablando, el corazón es el que manda. 

Y manda porque día a día bombea y nos da la vida a la que tenemos que darle nuestra mejor versión, porque solo hay una y es irrepetible al igual que nosotros, insisto. Por eso, con el Carnaval agotando sus horas, y San Valentín llamando a la puerta hay que dejarse llevar. Con pareja o sin ella siempre hay alguien a quien querer y siempre hay alguien que nos quiere. Es cierto que el cariño se demuestra a diario, pero no está demás celebrar, si se quiere, lo que la tradición y el calendario marcan. 

Al fin y al cabo, vivimos para disfrutar y coleccionar momentos. Esos momentos están etiquetados por una fecha, un lugar, una persona… En definitiva, por un recuerdo que nos saca una sonrisa en el momento en el que más lo necesitamos. Dicen que no hay que mirar al pasado, pero hay que hacerlo cuando éste nos muestra su cara más amable. En él reside la esencia de lo que somos hoy. Vemos de qué manera hemos ido evolucionando y en lo que nos hemos convertido. Construir buenos recuerdos está en muestra mano. El calendario es un ayudante de guión, pero la historia principal está escrita por cada uno de nosotros. 

Una historia que tendrá de todo, desde drama hasta comedia, y en la que no faltará el amor en ningún momento. Éste es un fiel compañero de vida y se demuestra en las buenas y en malas. Suscribo esta frase de Pablo Neruda: “Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida”, y aconsejo que no nos olvidemos de ella.  

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54376/el-corazon-es-el-que-manda

LA VIDA ES UN CARNAVAL 

Febrero ha comenzado dándonos una tregua meteorológicamente hablando. El sol lo ilumina todo y he de reconocer que a los que nos apasiona el calor, por muy poco que suba el termómetro, siempre éste es bienvenido. Es cierto que todavía queda mucho invierno por delante, pero estos paréntesis son un lujo que no se pueden desaprovechar. Las opciones de ocio son innumerables y, depende de nosotros mismos exprimir al máximo cada minuto que la rutina nos deja libre. 

Una libertad que está condicionada en el día a día por los horarios. Estos no siempre son los deseados, pero precisamente cuando los dejamos de lado consiguen que disfrutemos más de los momentos que la vida nos brinda. No hace falta hacer grandes cosas para disfrutar esos momentos. Quizás sea más importante tener bien aprendida la lección en la que sabemos valorar como se merece cada instante de nuestra vida. No hay que olvidar que en un segundo todo puede cambiar y, sólo por eso, tenemos que tener bien presente que ser feliz es lo que cuenta. 

Una felicidad que siempre puede ir unida a alguna festividad que otra. Por delante llega el Don Carnal que cederá ante Doña Cuaresma en unos días. Hasta que ésta llegué con el tradicional entierro de la sardina toca disfrutar con mayúsculas. Buscar el disfraz apropiado no siempre es fácil, pero dejarse llevar por las sátiras y las parodias es mucho más sencillo. Famosos son los carnavales de Cádiz o de las Islas Canarias, pero en cada rincón de España hay fiesta asegurada. Además, con Don Carnal lleva, precisamente, otro tipo de paréntesis. Éste se caracteriza por hacer de la rutina algo diferente y sacar una sonrisa ante la dura realidad que vivimos en el día a día. No siempre es fácil hacerlo, pero los profesionales en esto de las comparsas lo hacen de maravilla. Es un alivio para  la mente ver el presente con otra perspectiva. Fue Ramón de Campoamor quien escribió en su poema “Las dos linternas” el verso más universal y más propio para estos días: “Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. A algunos les encantarán las sátiras, a otros ni media sonrisa conseguirán sacarles, y más, si son los protagonistas, pero ser un personaje público es lo que tiene. Todo tiene un precio y Don Carnal sabe quien se merece su atención. 

Y sin perder la atención de lo importe, sigamos disfrutando todo lo que podamos. Si alguien duda de esto que escuche a la reina de la salsa. Celia Cruz siempre nos animó con sus canciones porque la vida es, precisamente, un carnaval y “las penas se van cantando”. De hecho, “es para reír, para gozar, para disfrutar” porque “hay que vivir cantando”. No nos olvidemos que “todo aquel que piense que la vida siempre es cruel, tiene que saber que no es así, que tan solo hay momentos malos y todo pasa”.

Dado que todo pasa, mientras el tiempo corre, gocemos como diría Celia Cruz y pongamos un poco de “azúcar” a los momentos amargos. Quizás ese azúcar llegue estos días a ritmo de chirigota… Lo que está claro es que “La vida es un carnaval”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54118/la-vida-es-un-carnaval

DÍAS SEÑALADOS

Enero está a punto de agotarse. Parece que fue ayer cuando iniciamos este calendario y sin darnos cuenta vamos a pasar la primera página para poner el broche final al primer capítulo. La historia depende de quien la escriba, por eso, para algunos este mes habrá sido muy satisfactorio, en cambio, para otros la cuesta de enero habrá sido más pronunciada de lo normal. Sin embargo, todos coincidimos en lo primordial que es adaptarse a las circunstancias, y plasmarlas como mejor podamos en la memoria de los recuerdos. Ahí reside la importancia de lo acontecido.

He de reconocer que este viaje al que llamamos vida tiene sus pros y sus contras. Viajar no solo es conocer nuevos lugares, nuevas costumbres o tener experiencias diferentes. El verbo viajar también se debe conjugar a nivel personal. Este viaje tiene como único destino conocernos a nosotros mismos. Quizás, esto sea más costoso porque el vértigo de vernos frente a nuestros puntos más débiles no sea tarea fácil. Esa experiencia puede ser la más bonita o la más dura si no estamos preparados para ella. 

Es cierto que con el paso del tiempo vamos cambiando. Los años nos transforman física y mentalmente. Nuestra personalidad se forja con lo que vivimos, con lo que vamos aprendiendo, y es bueno que ésta sea férrea porque la fuerza de la mente es vital, ya que los planes de la vida cambian de la noche a la mañana. Puedes cancelar un viaje, perder un avión, un tren, o un autobús, por ejemplo, pero cuando la vida se une al destino y ésta da un giro de ciento ochenta grados a los planes, esto no hay manera de solucionarlo. Si es para bien será la felicidad la que lo inundará todo pero si no es así, fortalecer tu mente y afrontar el porvenir es la clave para encauzarlo todo. 

Con ese todo me refiero a todos los aspectos que son importante para nosotros en ese momento. La mente sabe cuando necesita recordarte determinados momentos de tu vida. Esto siempre lo hace, por supuesto, con el calendario en la mano. El dos de febrero siempre será el día que me dieron la peor noticia de mi vida, pero también el día que me convirtió con mucha fuerza, mucho coraje, y mucho valor en la persona que soy hoy. El presente viene marcado por el pasado, pero éste aunque duela recordarlo, me ayuda a comparar como estoy ahora, y únicamente por eso tengo motivos de sobra para sonreírle a la vida. Ese antes y el después de oír aquel diagnóstico será inolvidable pero me puso frente al espejo de una realidad diferente en la que nunca hubiera pensado, pero esa realidad me cambió y me descubrió cosas de mí misma que ni yo conocía. 

Siempre digo que de lo malo hay que quedarse con lo mejor. Y sigo creyendo en eso a “pies juntillas”. El próximo domingo será el Día Mundial contra el Cáncer y hasta en eso el destino quiso que ese día de hace muchos años viera en primera persona la primera bolsa de quimio de las muchas que vieron después. No sé si todo sucede por algo porque esto no se puede demostrar, pero, sinceramente, sí que lo creo. 

Y creo que la vida me dio una gran lección aunque ésta fuera muy dura. Me marcó, por supuesto, pero también me cambió. No me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me enseñó. Soy una superviviente que solo quiere ser feliz porque si la vida me ha dado una segunda oportunidad es para poner en práctica la dura teoría que aprendí y las prioridades que me marqué. Luché, gané y eso se traduce en vivir sin ponerle ningún ‘pero’ a esta vida.

Jimena Bañuelos

Enlace en el periódico El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/53877/dias-senalados

SUEÑOS COPEROS Y SUEÑOS OCIOSOS

Superada la resaca del derbi de Copa y ya con las pulsaciones y la emoción en unos valores más normales arranca otra semana en la que todo o nada. Dijo en su día Simeone que hay que ir “partido a partido” y como es lógico los partidos, al igual que los días hay que vivirlos como únicos e irrepetibles, pero el billete para la semifinal de la Copa del Rey busca dueño. 

Un dueño que pasa por otros noventa minutos de pura adrenalina. Menos mal que la fortuna ha querido que el Atleti se mida al Sevilla en el que ha demostrado que es su fortín. El próximo jueves el Metropolitano volverá a reunir a una afición que espera poder cantar los goles de los suyos y acabar celebrando la victoria. Ésta no sabemos si estará cargada de sufrimiento y agonía, pero seguro que lo estará de emoción. Si hay una afición que sabe dejarse la garganta y darlo todo por sus colores, sin duda, esos son los colchoneros.  

Unos colchoneros que jamás podrán olvidar el derbi de copa, pero que saben que en unos días se volverán a medir a su eterno rival en su casa, pero todo eso ya llegará porque, de momento, el futuro pasa por apear al Sevilla de la competición copera. 

Un copa que tiene todavía muchos candidatos a los que les quedan muchos minutos de competición. Estoy convencida que más de una polémica va a haber, pero el fútbol es lo que tiene. Si bien es verdad, la polémica y la crispación está en distintos ámbitos de nuestra vida. Es difícil huir de ella, pero no es imposible. Quizás alejarse del presente en otro destino sea la clave para olvidar la rutina que lo condiciona todo. En definitiva, la palabra “vacaciones” o “escapada” es capaz de curar y desconectar nuestra mente. Algo más que necesario en los tiempos que corren. 

Buscar un destino no siempre es fácil, pero FITUR es una buena opción para conocer lo que hay dentro y fuera de nuestras fronteras. La Feria Internacional de Turismo que comienza esta semana en Madrid es el oasis en el que se puede hacer un paréntesis para buscar ese destino que nos llene de ilusión para un futuro vacacional. Un futuro que ahora lo vemos lejano, pero que será un presente más pronto que tarde ya que el tiempo pasa más deprisa de lo que nos creemos. Dicen que el tiempo es oro, pero también es vida y, por eso, escribir el mejor guión para ella es fundamental. 

Y fundamental, para los que nos gusta viajar, es conocer diferentes destinos. FITUR es el primer encuentro, quizás de ahí salgan sueños que puedan hacerse realidad. Para el psiquiatra español, Luis Rojas Marcos, viajar es una buena forma de aprender y de superar miedos, coincido con él, por eso si la vida de por sí es un viaje, que ésta nos lleve a infinidad de destinos hasta que nuestro billete llegue a su fin. En definitiva, ¡vivamos! 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/53627/suenos-coperos-y-suenos-ociosos

EL CARA A CARA DE NEPTUNO Y CIBELES

Dice la previsión meteorológica que el tiempo en los próximos días va a ser frío y desapacible en Madrid, pero no especifica que el próximo jueves la temperatura irá en aumento progresivamente en la capital en los aledaños del Metropolitano. A medida que pase la tarde y se acerque la noche, concretamente las nueve y media, el Metropolitano pasará a convertirse en una olla a presión. No hay ninguna borrasca especial, ni ninguna Dana, hay un derbi de copa que no deja indiferente a nadie. 

Los blancos presumen de la victoria de la Supercopa, pero la memoria es muy selectiva y cada uno elige sus propios recuerdos de los últimos encuentros. De todas maneras es el momento de hacer apuestas, los aficionados de cada equipo lo tienen claro pero me imagino en el Olimpo de los Dioses a Neptuno y a Cibeles buscando aliados; en Madrid se miran de reojo y es que la que ha liado la diosa Fortuna ha sido buena. Ha jugado con el fuego de Vulcano y eso son palabras mayores. 

Estos partidos llevan consigo una gran dosis de adrenalina. A estas alturas ya están preparadas las bufandas, las banderas, las pinturas o las camisetas para vivir noventa minutos muy intensos en los que no se puede fallar porque los errores se pagan caros. Cronos (para los griegos) o Saturno (para los romanos) serán los encargados de controlar ese tiempo aunque no sabemos quien de los dos estará en el polémico VAR. Con las decisiones que se tomen en vivo se sabrá si están bajo la influencia de Cibeles o Neptuno. Esperemos que éste sepa guardar bien su casa y no permita que los  de fuera campen a sus anchas. 

De momento está claro que los rojiblancos tienen las gargantas preparadas para animar a los suyos, del corazón es mejor no hablar porque el de los colchoneros no hay cardiólogo que lo entienda. Es cierto que el sentimiento atlético nunca cambiará. Su afición gane, pierda o empate siempre está a su lado, pero en un partido ante su máximo rival, el aliciente es aún mayor. 

Derrotar al eterno rival es, de momento, un sueño, pero el jueves puede ser una realidad. Será mejor que Neptuno vaya hablando con Morfeo, con permiso de Cibeles, para que el sueño acabe con un dulce despertar rojiblanco. Por delante quedan noventa minutos de tensión, de pasión, de muchos nervios, pero si alguien que sabe sufrir esa es la afición colchonera. Su casa es su fortín y, por eso, no van a dudar en darlo todo para apear al eterno rival de la Copa. Estoy convencida de que los rojiblancos lucharán y derrocharán “con coraje y corazón”

Ese corazón que gracias al influjo de Venus está enamorado de sus colores desde el día que comenzó a palpitar. Esto nadie lo puede explicar pero es así. Por eso, si en la tierra hay que unir fuerzas en el Olimpo también. Seguro que Neptuno ya ha hablado con Marte para que envíe la suya. 

Todo está preparado para el derbi. Las aficiones ya calientan motores y el billete para la siguiente ronda busca dueño. Ni siquiera Zeus o Júpiter saben a quien tendrán que consolar, seguramente sea Zeus quien deba acudir con premura a Concha Espina. Será bien recibido. Otros esperarán a Baco tras la llamada de Neptuno. 

A estas alturas, y con el Olimpo en modo derbi,  la tribu india lo tiene claro, sólo vale: Ganar, ganar y volver a ganar. Y si es al Real Madrid…¿Qué más se puede pedir?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/53375/el-cara-a-cara-de-neptuno-y-cibeles

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