A mi madre

Es valiente. Es luchadora. Es cariñosa. Es amable. Es fuerte. Podría seguir usando adjetivos porque se merece muchos calificativos, pero lo puedo resumir diciendo que es única. De niña quería ser como ella y ahora, muchos años después intento seguir todos sus consejos y enseñanzas. No hay ninguna duda de que estoy hablando de mi madre. Hoy, como cada primer domingo de mayo, es el día de la madre y la protagonista eres tú.

No te he regalado flores porque tu misma eres una de ellas. Eres, sin duda, la rosa de mi vida. Una rosa tan especial como la de la película La Bella y La Bestia. Una rosa que se mantiene firme ante la adversidad, pero que no pierde su esencia aunque las situaciones sean complicadas. Eres una rosa sin espinas porque como decía el escritor estadounidense Fitzgerald “puedes acariciar a la gente con tus palabras”, y esto no lo puede decir cualquiera. Eres una rosa que hay que cuidar porque eres sensible y puro sentimiento, pero los que te queremos sabemos como protegerte para que tu día a día sea como te mereces.

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Madre e hija

Dicen que la unión de una madre con su hijo es la más fuerte. Esto no es una hipótesis es una realidad. Juntas hemos vivido muchas experiencias. Las buenas son fáciles de recordar. Hemos ido a conciertos, al cine, de vacaciones, incluso al fútbol, pero también para ser justos con la vida hemos pasado momentos muy duros. Aún así hemos sabido aprender de ellos porque, mano a mano, le ganamos la batalla al cáncer y, mano a mano, también, aprendimos a valorar las pequeñas cosas de la vida. Desde el año en el que todo cambió, nuestra unión se fortaleció; porque de lo malo hay que quedarse con lo mejor. Y eso es lo que hemos hecho para seguir disfrutando intensamente cada minuto que estamos juntas, cada conversación que tenemos, en definitiva, cada momento madre e hija.

Decía George Herbert, poeta británico, que “una buena madre vale por cien maestros” y yo tengo a la mejor. Porque además eres hija de otra gran mujer que nos ha enseñado no solo a ser fuertes sino a no perder la sonrisa. Ya sé, mamá, porque eres como eres. Llevas en los genes la fortaleza y la grandeza de mi abuela y, eso, no hay ninguna ciencia que lo pueda rebatir. Ha sido la vida, a lo largo de los años, la que ha demostrado con hechos cómo sois y cómo nos habéis enseñado a crecer. Gracias a las dos porque madre no hay más que una, pero sentimientos hay demasiados.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

De una hija a su padre

No eres el responsable de que sea del Atleti pero sí de que sea como soy. Me has dado mucho y tan sólo me pides que sonría. Fuiste fiel compañero de batalla y ganamos la guerra. Decía Rousseau que “un buen padre vale por cien maestros”, y así es, las mejores lecciones siempre se aprenden con un gran ejemplo, sin duda, el mío es de matrícula de honor. Festejaremos que es tu día por ser 19 de marzo pero ya sabes que todos los días tenemos algo que celebrar. Cualquier excusa es buena para ver la felicidad reflejada en tu rostro.

Madre no hay más que una y su valor es incalculable pero un padre, si es como tu, no tiene precio. No te cambiaría por nada. Me acusan de ser la niña de tus ojos, y si ese es mi mayor delito, acepto la condena. Y puestos a elegir prefiero una cadena perpetua. Es cierto, como decía Jardiel Poncela que “por muy severo78456203_XS que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre” pero en la vida de todo se aprende. Dice el refranero que “quien bien te quiere te hará llorar”, pero cuidado, porque las lágrimas no siempre son de tristeza. Son mares de sentimientos que no todos entienden.

Ya sé por qué hoy es tu día. Cuentan los anales de la historia que Sonora Smart Dodd, en 1909, mientras escuchaba el sermón en la iglesia por el Día de la Madre pensó en su padre, un veterano de guerra viudo que además de luchar por su país sacó adelante a seis hijos y una granja. Sonora pensó que su padre merecía un día especial en el calendario. Así que solicitó a las autoridades de Spokane (Estados Unidos) ese deseo. Un sueño que vio hecho realidad. La fecha: el tercer domingo de junio. Así nació esta fiesta al otro lado del charco. En España, corría el año 1948 cuando una maestra de escuela madrileña, Manuela Vicente Ferrero, a petición de un grupo de padres que reclamaba un día en su honor escribió un artículo titulado “El magisterio español”. Tal fue la repercusión que marcó en el calendario la fecha de hoy. Al parecer así comenzó todo: Reivindicando lo que se quiere.

Y, sencillamente, porque aún tengo la vida van estas palabras. El corazón me las dicta. Sentía que algo te debía. No tengo un regalo que darte pero sí un homenaje que rendirte.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)