Más es Más

Es un recorrido que me encanta hacer porque según me acerco a la parada de Pirámides mi adrenalina va subiendo. Anoche fue diferente. La ribera del Manzanares se preparaba no para gritar los goles sino para cantar el repertorio de Alejandro Sanz. El ambiente era diferente pero las ganas de pasarlo bien se palpaban en cada rincón del Vicente Calderón.

Dicen que lo bueno se hace esperar. Y aunque la espera para este concierto único ya fue larga, los minutos hasta que se apagaron las luces se hicieron eternos. Eso sí, si hay algo que no puede fallar en el Calderón es la animación, y el público lo sabe. Varias olas y videos fueron preparando a las 50.000 personas que se reunieron en el ya histórico Más es Más.

Con Ana y Rosa disfrutando de una noche única

Recuerdo que la primera vez que canté Corazón Partío fue en la Plaza de Toros de Burgos, entonces era una niña, y aunque han pasado muchos años de eso, anoche disfruté con la misma ilusión. En esta ocasión, me acompañaban dos grandes amigas. Con Ana y Rosa he vivido muchos momentos, pero nunca un concierto en la que ha sido nuestra casa futbolísticamente hablando. Dijo Alejandro Sanz que en la vida todo es posible, que hay que luchar por nuestros sueños y no le falta razón. Sueños tengo muchos y con esfuerzo pueden ser una realidad. Gracias a que Ana peleó estoicamente en Internet por conseguir las entradas, hemos llenado la memoria de unos recuerdos que, sin duda, serán inolvidables.

Como hace veinte años, con Hoy que no estás arrancó el concierto, esta vez le acompañaba Dani Martín. Fue el primero de la larga lista de invitados que pisarían el escenario. Pablo López, Juanes, Malú, Laura Paussini, Juan Luis Guerra, Pastora Soler, Pablo Alborán… fueron enamorando a un público que estaba rendido a las notas de Sanz. Eso sí, el momento que cautivó a los asistentes lo protagonizó Niña Pastori entonando Cuando nadie me ve. Hasta Alejandro Sanz se emocionó cuando la de San Fernando cantó a su Cai.

 Y aunque la noche prometía ser perfecta, en los campos de fútbol siempre hay alguna protesta. En esta ocasión los pitos no se los llevó el árbitro sino que cayeron sobre los responsables de las pantallas. Unas pantallas en las que se proyectaban buenas imágenes pero olvidaban enseñar a los verdaderos protagonistas: Los cantantes. Aún así y después de más de dos y media de concierto, Alejandro Sanz ganó por goleada. Tuvo palabras de agradecimiento, homenajeó al Vicente Calderón que anoche cerró su etapa y se llevó el cariño de un público que coreaba su nombre.

Las despedidas son tristes, nadie se quería marchar y acompañado por las luces de los juegos artificiales dijo adiós. Un adiós que se convirtió en un hasta luego. En Madrid siempre, querido Alejandro, juegas en casa. Así que tus seguidores ya han comenzado la espera para tu próxima cita. Porque, no lo olvides, tu público tiene ganas de Más.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

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Murió por ser periodista

Las miradas hablan por sí solas. Y la de Griselda Triana está cargada de emociones. Por un lado, ves su fortaleza y por el otro, el dolor de perder a un ser querido. Los sentimientos encontrados no son fáciles de manejar, pero esta gran madre sabe que solo hablando claro y luchando conseguirá saber la verdad.

“El 15 de mayo el tiempo se detuvo”. Tras recibir una llamada telefónica de Ismael Bojórquez, director del semanario Ríodoce, todo se tiñó de negro. Del negro propio del luto cuando se enteró de que Javier Valdez, su marido, había sido asesinado a tiros en Sinaloa. Lo vio tendido boca abajo, una imagen que sin duda te parte el corazón. Asumió que no volvería a escribir, no volvería a luchar por contar la verdad y sobre todo, no volvería a recibir sus abrazos, a hablar con sus hijos… Y tantas cosas más…

Duelo por Javier Valdez

Tras escuchar los suspiros de Griselda y los míos; y ver sus ojos cristalizados y mi carne de gallina, hablamos de Javier. Un periodista de raza que nunca renunció a sus principios. Estaba comprometido con su oficio. Ese oficio del que Gabriel García Márquez decía que era el mejor del mundo. El periodismo para Valdez era dar nombres y apellidos a cada una de las víctimas, decir la verdad aunque doliera, y combatir a base de tinta al narcotráfico que tantas veces denunció. Él mismo dijo: “Siento que el narco sometió al Gobierno, sometió a los empresarios y está sometiendo a los periodistas. Quiere ese silencio cómplice, no quiere que se le mencione”. Esto es periodismo puro en un país en el que en 17 años han matado a 126 periodistas, de los cuales, 36 han sido asesinados durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Datos que sitúan a México como el tercer país más peligroso del mundo para ejercer esta profesión. Solamente lo superan Siria y Afganistán, y están en conflicto bélico.

Ese es el panorama actual, es una realidad y por ello, Griselda tiene claro que “el miedo no puede naturalizarse. El miedo no puede ser normal”. Obviamente, me confiesa que Javier tuvo miedo pero era tal la vocación que sentía en su interior que siempre encontraba una “justificación”, por llamarlo de alguna manera, para tirar para adelante y seguir siendo el que era. No duda, ni la tiembla la voz cuando asegura que México necesita a este tipo de periodistas: “Personas que no se van a callar; que no sean periodistas de oficina, sino que sean periodistas de calle”. Porque es ahí donde está la realidad, donde se combate, donde hay que vencer a ese miedo del que tanto se sigue hablando.

El periódico El Valle de México recoge estas palabras. Comprometidos con el periodismo.

Con su voz, Griselda busca respuestas y apoyos. Esa voz que se quebranta cuando nombra a Javier y que se vuelve tierna cuando habla de sus hijos. Tania, tiene 23 años y es bióloga. Francisco, de 18, está a punto de entrar en la universidad para estudiar la misma pasión de su padre. Sin duda, el periodismo es vocacional y eso es lo que preocupa a esta madre que ya perdió a su marido y no quiere que la vida de su hijo se la puedan arrebatar. Pero la valentía de Javier está en el ADN de Francisco, gran escritor y lector desde niño.

Tras una intensa conversación de las que dejan huella, Griselda y yo nos fundimos en un fuerte abrazo porque las dos amamos a México. Allí pude ejercer la que también es mi vocación. Griselda no está sola en esta búsqueda de la verdad, ya que las investigaciones no avanzan, y eso dice mucho. A veces, reconoce que se siente sola cuando la gente se burla o justifica lo que ha sucedido. Pues bien, desde España y arropada en la Asociación de la Prensa por muchos compañeros sabes, Griselda, que no lo estás. Y como bien decía Javier, y me recuerdas segundos antes de despedirnos: “Al periodismo le hace falta ciudadanía”. A lo que añado, al Periodismo le hacen falta más Javier Valdez, en México y en España.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

De Cercanías y Confidencias con Coti

“Cuando puedas contar tu historia sin derramar lágrimas, sabrás que por dentro ya te curaste.” Parece fácil porque el paso del tiempo dicen que cura las heridas. Pero no siempre que echamos la vista atrás somos lo suficientemente fuertes para afrontar los recuerdos de lo vivido. Ahora bien, reconozco que cuando tengo que hablar de la etapa más dura de mi vida, las lágrimas no llegan a caer por mi rostro. Porque desde entonces, he aprendido a vivir, a disfrutar y sobre todo, a afrontar los retos que la vida me ha ido poniendo por delante, sabiendo que ya soy la triunfadora de la batalla más dura que me ha tocado pelear. Cuando luchas por tu vida y ganas, ya te curtes para lo que venga. Si bien es verdad, siempre quedan cicatrices que marcan dónde has estado pero no a dónde llegarás.

El tiempo ha pasado y me ha llevado a conocer a grandes personas, a vivir en diferentes lugares y, sobre todo, a disfrutar de cada segundo. Por eso, hace meses en menos de un minuto compré la entrada para ver a Coti. No iba a ser mi primer concierto de este año, ni tampoco el último; pero sí iba a ser el más especial. Su gira Cercanías y Confidencias brindaba la oportunidad de ver y escuchar a este argentino en estado puro. Acompañado por sus guitarras, la armónica, el piano y el bandoneón fue interpretando cada uno de sus temas transmitiendo un sentimiento que solo en petit comité puede llegar a poner la carne de gallina. El púbico estaba más que atento a las distintas anécdotas que Coti fue contando ya que cada canción tiene su por qué.

Coti interpretando “Días”

Se cantó Tu nombre, Otra vez, Te quise tanto, Antes que ver el sol… y llegó el momento que me demostró que hay una cicatriz que me pellizca directamente en el corazón. Ya me sabía la historia de la canción y aunque intenté ser fuerte, no lo conseguí. Color Esperanza fue la banda sonora de mi lucha. En un segundo recordé aquel 25 de marzo, día en el que me la dedicó un buen amigo, vi la habitación del hospital donde la escuché, la cara de mi madre y de las enfermeras y, sobre todo, me veía yo postrada en una cama con aquel pijama que era mi uniforme de lucha. Todo eso con tan solo dos acordes. Dejé que las lágrimas salieran porque no tenía ningún motivo para detenerlas. Ya lo dice la canción: “Sé que hay en tus ojos con solo mirar”. Ahora bien, desde anoche, esas gotas saladas ya son más dulces, aunque me siga emocionando una nueva imagen vendrá a mi cabeza… será la de Coti y su guitarra a escasos cinco metros de mi quien ponga, además de lágrimas, una sonrisa en mi cara porque “la tristeza algún día se va” para seguir “tentando al futuro con el corazón”.

Un corazón que palpita al son del día a día, que sabe que “es mejor perderse que nunca embarcar”, que “lo imposible se puede lograr” y que hay que “quitarse los miedos y sacarlos afuera”. Y aun sabiendo lo que este concierto me iba a recordar, puedo afirmar que las dos horas y media que disfruté con Coti serán inolvidables. No fue un concierto más, fue un concierto de cercanías y confidencias que muy pocos pueden hacer.

Con el público en pie, este argentino, padre de dos parejas de mellizos, se despidió de Madrid con su Canción de Adiós… Aunque mejor, si me lo permites, nos decimos “Hasta Pronto”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Ricky Martin: Pura Adrenalina

Se apagó la luz y se oyeron los primeros gritos. Así comienza el ritual de todos los conciertos. Ya quedaban pocos segundos para ver sobre el escenario del antiguo Palacio de Deportes a Ricky Martin. Tras un juego de luces rojas y blancas, sonaron los primeros acordes y la adrenalina ya estaba en niveles más que elevados.

Con el móvil en lo alto y las gargantas más que preparadas, todos los asistentes comenzamos a bailar al ritmo que fue marcando el puertorriqueño. Su primera canción fue en inglés y muchos se la tomaron como un calentamiento para las casi dos horas que quedaban por delante. Porque si hay algo que define a Ricky Martin es que derrocha energía en todo lo que hace.

Sin perder ni un minuto se fueron sucediendo los primeros temas hasta que Ricky saludó a su público de Madrid. Nos pidió que cantáramos, que bailáramos, pero sobre todo que disfrutáramos y lo pasáramos bien. Porque si hay algo importante en la vida es aprovechar cada momento. Acompañada por Rosa y por Ana fuimos siguiendo el frenético ritmo del concierto. Y fue con Vente Pa’ Aca cuando estalló la euforia en todos los fans, ya que antes y con cierto asombro escuchamos una versión algo peculiar, por lenta me refiero, de She Bangs.

Ricky Martin en pleno baile en Madrid

Siempre hay alguna anécdota y en esta ocasión me quedo por decirlo de alguna manera con el bilingüismo que está ahora tan de moda. Ricky Martin cantó Living la vida Loca y The Cup of Life en inglés pero cuando el público tomaba la palabra lo hacía en español. Unimos nuestras voces, pero sobre el escenario se oía una versión y en la pista otra. Algo curioso, pero eso sí, bien sincronizado.

Dejando al margen esto, no faltaron a la cita míticas canciones como María, La Bomba, Por arriba, por abajo… y a estas alturas del concierto el público ya estaba más que enamorado porque antes de hacernos bailar nos dio un disparo al corazón con sus baladas. Y es que cuando Ricky se pone tierno solo se oyen suspiros a tu alrededor.

Pero como todo lo bueno se acaba, ya sin voz pero con más ganas si cabe que al principio, sonó la más esperada de la noche. La mordidita puso el broche final a un concierto difícil de olvidar.

Y llegados a este punto, me permito decirle a Ricky Martin que canté, que bailé, que disfruté y que me lo pasé más que bien. Así que: Misión Cumplida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

El legado del Vicente Calderón

He llorado, he reído, he gritado, he saltado, he cantado, he sufrido… Eso y mucho más solo lo ha podido conseguir un lugar: El Vicente Calderón. Los que tienen sangre rojiblanca y palpitan al ritmo del Atlético de Madrid saben de lo que hablo. En la ribera del Manzanares todo era posible. Cuando el Atleti jugaba en casa el territorio indio se llenaba de un ambiente inigualable. En las buenas y en las malas, los colchoneros siempre estaban ahí. No importaba si hacía frío, calor, o incluso si llovía, porque la afición rojiblanca es única, y eso, nadie lo puede negar.

El Vicente Calderón será inolvidable

Las despedidas nunca son agradables y más, cuando la que ha sido tu casa durante cincuenta años cierra sus puertas. En las mudanzas siempre son los recuerdos los que asaltan nuestra memoria. Obviamente tengo muchos, pero nunca olvidaré el día que volví al Calderón después de mi dura batalla. Reconozco que lloré de alegría porque fue el premio a la victoria más importante de mi vida. Allí, acompañada por mi padre y buenos amigos he visto al Barça, al Madrid, al Valencia, a la Juve, al Bayern… y no importaba si era un partido de Liga, de Copa o de Champions porque la intensidad de las gradas siempre era la misma. Ver ganar a los que defienden tus colores en el terreno de juego es una gran satisfacción, aunque “casi siempre” que se iba al Calderón el sufrimiento estaba garantizado. No obstante, eso era lo de menos, porque está escrito en nuestro ADN rojiblanco.

Ahora, con nostalgia, toca cerrar una etapa en la historia colchonera. El Paseo de los Melancólicos y la ribera del Manzanares ya no serán lo mismo. Atrás quedan los momentos vividos tanto en el cielo como en el infierno, “el pupas” dejó de ser tan pupas con grandes victorias. La próxima vez que vaya a ver al Atleti con mi equipación puesta ya no me bajaré en el metro de Pirámides, se me hará raro pero el Metropolitano nos espera. Cambiaremos de estadio, incluso de escudo, pero hay algo que siempre permanecerá perenne: Los sentimientos son inalterables. Seguiremos derrochando coraje y corazón, nunca dejaremos de creer y, por supuesto, siempre orgullosos de nuestros colores.

Como colchonera, hablar del Metropolitano me recuerda no solo al pasado de mi equipo sino que es decir su nombre y pensar, eso sí, con la mirada al cielo, en quién me inculcó ese “sentimiento que no se puede explicar”. Y como no hay palabras que describan todo lo que el Vicente Calderón me ha dado, solo puedo decir que el Atleti siga dando alegrías a mi corazón. Aquí comienza una nueva etapa, seguro que llena de triunfos, de noches cardíacas, de minutos inacabables… Pero sabemos que el Atleti combate y se levanta así que pensemos en el futuro, y por supuesto…

¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Eurovisión: Cinco puntos para el gallo de Manel Navarro

Dice el refrán que lo que mal empieza, mal acaba. Y es que desde el primer momento, la elección de Manel Navarro para representar a España en Eurovisión estuvo marcada por la polémica. Si hacemos memoria, por primera vez el público no tuvo la última palabra y eso, no gustó. La matemáticas no mienten y para quitarles la razón se la tuvieron que quitar al público.

En el festival de Eurovisión, nuestro país ha participado cincuenta y seis veces, de las cuales, ha obtenido dos victorias y cuatro segundos puestos. Cifras que forman parte de la historia eurovisiva porque España, en muchas ocasiones, ha pasado desapercibida por Europa en la tabla de puntaciones. Hasta ayer solo en dos ocasiones nuestro país había quedado en el último lugar. Primero fue Remedios Amaya con ¿Quién maneja mi barca?, después Lydia Rodríguez con No quiero escuchar y Manel Navarro hizo realidad eso de que no hay dos sin tres.

Manel Navarro actuando en Eurovisión

Al de Sabadell le gustaba el puesto en el que iba a actuar. Iba último en las casas de apuestas y los tres minutos de actuación llamaron la atención a muchos que ni siquiera conocían la canción. Ese momento en el que Manel hace un gallo fue la mecha que incendió Twitter. Uno tras otro, fueron apareciendo los memes más ingeniosos sobre el grave fallo de Manel Navarro. La canción ya era lo de menos. El protagonista había cambiado. El público, que no le había elegido, tenía motivos más que suficientes para “dar caña” a nuestro representante.

¿Qué se podía esperar de las puntuaciones? No mucho. Afortunadamente el cero desapareció del resultado pero con cinco miseros puntos no se puede ir muy lejos. Algunos hasta los consideran inmerecidos porque el ridículo en Kiev es imperdonable. Muy lejos nos pillan los 758 puntos que proclamaron campeón a Salvador Sobral con su tema Amar pelo dois. Él si que se convirtió en el auténtico “gallo del corral”, y nunca mejor dicho, porque en Portugal será la próxima edición del festival.

Hasta el año que viene hay tiempo para olvidar lo que pasó anoche en Eurovisión. La actuación y el gallo de Manel Navarro ya están escritos en los anales de la historia. Ya lo dice la sabiduría popular: El tiempo pone a cada uno en su lugar. Y lo de Manel es un claro ejemplo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Mítica noche de Carlos Vives y su fiesta para todos

Llevaba meses esperando ese día, por no decir años. Fue en el 2013, la última vez que bailé y canté al ritmo que me marcaba “el rey del vallenato”. Carlos Vives tenía preparada la mejor fiesta para todos en el Wizink Centre de Madrid. Ya se sabe que cuando Vives sale al escenario, la música se convierte en la mejor inyección de adrenalina llevando a la alegría a niveles más que elevados.

Eran la siete y media de la tarde cuando el antiguo Palacio de Deportes abrió sus puertas para acoger a las miles de personas que estaban dispuestas a darlo todo a ritmo de cumbias y vallenatos. Tras una larga espera, amenizada gracias a la charla con Nathalie, Andrés y su gente, llegó el momento más deseado. Se encendieron las luces rojas del escenario y solo faltaba el director Carlos Vives para que comenzara la acción. Hubo un pequeño retraso que, sin duda, le fue perdonado cuando sonaron los acordes de La Bicicleta. Fue la primera canción aunque en esta ocasión la bici no apareció. Con la gracia que caracteriza a este colombiano, aclaró que se le había salido la cadena. Aún así, bromas aparte se iniciaron dos horas de baile intenso, de canciones más que conocidas, en definitiva, un concierto digno para el recuerdo.

Carlos Vives brilla en Madrid

Precisamente, es en el recuerdo donde se guardan las buenas experiencias de la vida. Particularmente, Carlos Vives siempre trae a mi cabeza grandes momentos. Es verdad que también me trae nostalgia. Me acuerdo de buenos amigos que tengo al otro lado del charco, como Gustavo, un colombiano orgulloso de su tierra y que anteayer disfrutó viendo los videos de este concierto. Pero esa añoranza no puede superar a la perenne sonrisa con lo que Vives cautiva a sus seguidores. Dicen que “la sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.” Algo así me pasa a mi con “el rey del vallenato”. Carlos Vives me llena de positividad hasta en los malos momentos.

Sonó la mítica Gota Fría, la popular Fruta Fresca, El rock de mi pueblo con Morat y ya rondando el final Carito dio paso a La Bicicleta está vez sí con Carlos subido en ella. El público seguía cantando con la misma intensidad que al principio. Algunos ya con la voz muy perjudicada querían más. Porque cuando estás disfrutando el presente, el tiempo pasa más deprisa. Ahora no sabemos cuando te volveremos a ver por Madrid. Así que, Carlos, date prisa, porque las esperas son largas y ya te echamos de menos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

Brave UP: Un mejor colegio lo hacemos todos

El tiempo pasa y las cosas cambian. No se puede comparar el pasado con el presente y mucho menos con lo que nos espera en el futuro. Sin lugar a duda, la que se ha convertido en la protagonista de nuestras vidas es la tecnología. Los móviles, que son como ordenadores, nos informan al minuto de las últimas noticias, los goles de nuestro equipo favorito, los mensajes que recibimos, hasta si es nuestro turno en alguno de los juegos que tengamos descargados. En definitiva, es nuestra aliada en el día a día.

Brave UP apuesta por la convivencia

Facilitarnos las cosas es primordial. Las aplicaciones las hay de todo tipo pero hay una que ha llamado mi atención por tener un componente social que está por desgracia de plena actualidad. Frenar el acoso escolar está en manos de todos. Hace años, en Chile nació Brave UP. Su creador Álvaro Carrasco quiere mejorar la convivencia en los centros docentes. En España, la responsable de que este proyecto cruce el charco se llama Paula Bañuelos. Una bilbaína afincada en Madrid, madre de dos niñas, que quiere aliarse con la tecnología para mejorar la relación en las aulas. Esta aplicación, disponible para móviles y ordenadores, está basada en la comunicación, el conocimiento y la prevención. En ella se integran servicios para padres, profesores y alumnos quienes cuentan con un canal de comunicación privado. Además, dispone de otras funciones como calendario, tablón de anuncios… hasta un muro como en las redes sociales más populares. Todos sus servicios son muy prácticos y fáciles de utilizar, aunque “el rey” de la aplicación es el botón “Brave UP”. Gracias a él, cualquier miembro de la comunidad puede comunicar de manera confidencial una situación de acoso tanto a nivel personal como a un tercero.

Dicen que cuando un problema tiene solución, deja de ser un problema. Brave UP nace con un objetivo muy claro y en la mano de todos está erradicar el Bullying que se ha propagado por las escuelas. Su reputación es más que buena, en Chile ya son más de doce colegios y en torno a diez mil alumnos los que han confiado en esta aplicación. Además, el proyecto fue premiado en el 2014 como Mejor Emprendimiento Social de América.

Decía Henry Ford que “la mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”, así que es el momento de afrontarlo y apostar por Brave UP, ¿no crees?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Más información en:

Mail: enmadrid@braveaup.cl

Teléfono: 659.212.376

 

Con voz de mujer

Así somos, es decir, la realidad en estado puro. Ésta fue la sensación con la que salí el otro día después de ver “A por ellos, con voz de mujer”. Un obra muy propia para este mes en el que celebramos el Día Internacional de la Mujer. En el teatro Arlequín de Madrid se encuentran cuatro amigas, cada una con su propio carácter y su peculiar visión de los hombres y del matrimonio. En casi una hora y media, Puri, Juana, Rosa y Carmen no solo dicen verdades como puños sino que además, hacen llorar de la risa a todos los que acudan a la boda que están preparando.

Pero a la visión de estas cuatro mujeres hay que añadir el punto de vista de los hombres. Para ello está el marido de Juana, que al igual que las protagonistas es el responsable de retratar a los hombres. Y a juzgar por las carcajadas de los asistentes, lo hace más que bien. Es un homenaje a la mujer que además lleva alguna lección de vida.

Por las mujeres

Marzo es el mes de la primavera y nuestro mes. Aunque estemos en pleno siglo XXI, las mujeres seguimos teniendo un día para “reivindicar” nuestros derechos. Ésos que ya pedían en 1908 en el teatro Garrick de Chicago Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt. Ese acto ya se conoció como “Día de la Mujer” pero fue en febrero de 1909 cuando se celebró por primera vez en Estados Unidos el Día Nacional de la Mujer. En esta ocasión unas quince mil mujeres se manifestaron por las calles de Nueva York exigiendo sus derechos. Fueron las pioneras y tenían las ideas muy claras. Ahí comenzó el primer capítulo de una historia que todavía no tiene final.

En 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional por los derechos de la Mujer, pero no hay que olvidar que el año tiene trescientos sesenta y cinco días. Este año el tema es “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”. Queda mucho tiempo para esa fecha. No sé como estará la situación entonces, esperemos que mejor. De momento, lo que va a desaparecer del diccionario es eso del “sexo débil”, Mathama Gandhi lo tenía claro: “Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior.”

Así que sigamos defendiendo lo que nos corresponde. Me vienen a la cabeza las palabras de John F. Kennedy: “Yo no digo que todos sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades”. Ahí queda eso…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

Unidos por el destino y la pulsera solidaria

“La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” decía John Lenon, y no le faltaba razón. La vida o el destino siempre nos da sorpresas ya sea para bien o para mal. Y en todas ellas hay grandes lecciones que aprender. Lecciones que pueden marcar cambios en nuestra actitud, en nuestro carácter, en definitiva, en nosotros mismos. Hace años aprendí que hay que afrontar las cosas como vengan porque adaptarse a las circunstancias es vital para sobrellevarlas.

Con fuerza y optimismo resistí aquel doloroso 2006. Recuerdo que tenía muchos planes por hacer pero de la noche a la mañana todo cambió. Mis sueños no se truncaron pero sí se alteraron. Buscaba ganarle la batalla a una leucemia y lo conseguí. Si bien es verdad, la lucha fue muy dura pero aun así me reafirmo en algo que ya he dicho en más de una ocasión: “Nunca me alegraré de haber tenido un cáncer pero sí de todo lo que me ha enseñado”. Mi vida cambió hace once años, me privó de muchas cosas. La década de los veinte fue diferente pero aun así el destino me ha recompensado con otras aventuras y sobre todo con grandes personas que ahora están en mi lista de amigos.

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Con la pulsera de la solidaridad, entre todos lo conseguiremos. Diseño imagen: Daniela Franco

Y en esa lista están María y Carlos. La vida es caprichosa y quiso que nos conociéramos el año en el que celebrábamos nuestro décimo aniversario de la victoria. Mientras yo estaba en el Hospital de la Princesa soñando con un donante de médula, ella y su hijo se encontraban en el Hospital Sant Joan de Déu ganándole la batalla a un sarcoma de Ewing. Todos salimos victoriosos y por supuesto, muy agradecidos a los equipos médicos que lucharon con nosotros. Carlos en aquel entonces tenía solo 8 años y escribió un poema de 20 versos en los que con la inocencia de un niño relató lo que estaba pasando: “Esta enfermedad es una “bolita” / que siempre está “enfadadita”, / a mi me molestó, / y el médico la encontró. / Me hicieron una resonancia, / madre mía, “que ansia”! / después a una habitación me subieron / y allí unos días me tuvieron. / Durante unos días me daban medicación / y yo tenia mucho dolor. / A casa llegué / y feliz me quedé! / Al cabo de un mes me operaron / y una cicatriz me dejaron. / Poco a poco hago recuperación / y ya puedo correr hasta mi habitación. / Espero estar del todo curado. / Para ver a mi profesorado. / Muchas cartas he recibido / gracias a los mejores amigos que he tenido.” De ahí, nació la pulsera solidaria para ayudar a la investigación del cáncer infantil. No es una pulsera cualquiera, es una pulsera cargada de generosidad. Porque los que hemos ganado la batalla al cáncer sabemos que toda investigación es poca. La unión hace la fuerza y juntos podemos conseguir que el cáncer nunca gane.

Carlos consiguió que su madre desterrará de su vocabulario la expresión “yo no podría” por la de “se puede”. Y precisamente como querer es poder, los dos Aun tenemos la vida para cumplir nuestros sueños y para ayudar a los que luchan. Yo ya tengo mi pulsera. ¿Y tú? Únete a nosotros. Te esperamos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Más información en:

Twitter: @graciasati2011

Instagram: @pulserasolidaria

Facebook: Pulsera solidaria por la investigación del cáncer infantil

Mail: graciasati2011@gmail.com