POR LA INVESTIGACIÓN

Todos los días son el día “D”. Unos están marcados en nuestro calendario personal. Son días que, para bien o para mal, recordamos lo que sucedió y tal y como sucedió. En cambio hay otros que vienen marcados en el calendario internacional. En éste los festejos son de todo tipo, existe el día de los gatos, del chocolate, de los abuelos… y, por supuesto, el día en el que se visualizan muchas enfermedades. Es triste que algunas solo sean mencionadas en dicha jornada, pero nunca está de más prestar atención a este tipo de calendarios.

He hablado de días personales. Obviamente un claro ejemplo es el 14 de septiembre. El día que me sometí a un trasplante de médula que lo cambió y que festejo como un cumpleaños de vida. Una vida que me regaló aquel chico joven alemán que en su día se hizo donante de médula. Pues bien, tres días más tarde y como marca la tradición, cada tercer domingo del mes de septiembre es el Día Mundial del Donante de Médula Ósea. Lógicamente, me tocaba celebrar a mi “Hans” era su día y el día de muchas personas que con un pinchazo de generosidad han cambiado la historia de quienes como yo, en su día, están esperando un donante de médula compatible. Estos días aunque sean oficiales también están en mi propio calendario. De una manera o de otra es imposible olvidar aquella jornada y a aquella persona a la que estaré eternamente agradecida. 

Pues bien, aunque septiembre está a punto de acabar, el pasado sábado se celebró el Día Mundial de Investigación contra el Cáncer. Una investigación que tiene que ser prioritaria y en la que hay que invertir más de lo que se hace. La cura depende de quienes pasan horas y horas estudiando y analizando todo tipo de pruebas para buscar una cura. Un cura que es en beneficio de todos. Ojalá todos valoraran la investigación como lo hacemos algunas personas. Por eso, la generosidad de quienes se vuelcan para poner su granito de arena en la investigación, siempre tendrán mi apoyo. Agradezco a Carlos Barbado, a David Aguado y a Óscar Díez que impartieran tres masterclass de ciclo indoor por una buena causa en beneficio de la Fundación Cris contra el Cáncer. Pedalear con ellos es un lujo y así lo disfrutaron las doscientas personas que se subieron a las bicis y se dejaron llevar por el ritmo, la energía y el buen rollo que había en el ambiente. Iniciativas como ésta hay muchas y son un claro ejemplo de la generosidad de quienes participan en ellas. No negaré que siempre estoy dispuesta a unirme a este tipo de eventos. Son, sin duda, muy enriquecedores en lo personal porque además de contribuir a una buena causa nunca está demás conocer a distintas personas que siempre te aportan algo. Reitero mi gratitud a estos profesionales que consiguieron que las bicis estáticas se movieran con la solidaridad y el compromiso que cada pedalada tenía. 

La investigación contra el cáncer nos implica a todos. Ésta no distingue de lazos de colores porque la investigación los une a todos. Cada uno colabora como puede, pero los que de verdad tienen que invertir tendrían que hacer un examen de conciencia y valorar qué hacen con el dinero de todos. La salud siempre será primordial porque sin ella pocas cosas se pueden hacer. Por eso, insistamos en que la investigación deje de ser secundaria y se convierta en algo primordial. Creo que la pandemia nos ha enseñado cual es su importancia. No lo olvidemos. Aquí hablo del cáncer pero hay muchas  enfermedades más. Seamos conscientes y apostemos por quienes velan por buscar las respuestas que nuestra salud necesita. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37819/por-la-investigacion

 CUESTIÓN DE PRINCIPIOS

Esta semana daremos la bienvenida al otoño. El final del verano está cerca y, nos guste o no, de él ya solo nos quedarán los recuerdos. Unos recuerdos que nos llenarán de sonrisas si tenemos que recurrir a ellos en un momento dado. La añoranza de lo vivido es una arma de doble filo porque la nostalgia no siempre es buena compañera de vida. Vivir requiere disfrutar y dejar atrás, a su vez, lo vivido. Cada día es una nueva aventura que nosotros mismos afrontamos de una manera o de otra. Cada persona es un mundo y cada uno es dueño de escribir su propia historia. Nos puede gustar más o menos el guión de los demás, pero criticar algo que no es tuyo no es de recibo. La vida depende de cada uno y hay una parte que compartimos con los demás, pero nunca se puede perder la esencia de uno mismo. La hipocresía tarde o temprano sale a luz y con ella muchas decepciones que no tienen vuelta atrás.

El tiempo pasa y las personas vamos pasando por él. Cambiamos, obviamente, porque es ley de vida, pero siempre hay algo perenne en nosotros mismos y si es caduco algo falla. Estoy hablando de la personalidad. Una personalidad que tiene carácter, sus defectos y sobre todo, unos principios que deberían ser inquebrantables. Todos conocemos la célebre frase de Groucho Marx: “Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Su mensaje es claro y hay que mirar más allá de las palabras. 

Las palabras, una vez que son pronunciadas o escritas, siempre llevan una intención, es su misión. Ahora bien, de ellas se pueden hacer muchas lecturas. Es más, si éstas van acompañadas por gestos, la comunicación se carga de más fuerza. No negaré que me he mordido la lengua en más de una ocasión, pero es cierto que me gusta llamar a las cosas por su nombre. Los filtros que usamos en el lenguaje al igual que en las redes sociales son una fantasía para dulcificar la realidad y ésta es la que es, nos guste o no. Si hay que dar la opinión se da y si quien la pide no está dispuesto a oír determinadas palabras, quizás sea mejor que no la pida. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Eso sí, siempre tendría que primar la franqueza y la honestidad, pero hay quienes no conocen ni el significado de estas palabras. Hay muchas más que debieran estar en los principios elementales de todos, pero siempre algunas cualidades destacan más que otras. Observar es una gran virtud que practico a diario y precisamente, esta actitud ayuda a desenmascarar aquello que muchos quieren ocultar, pero la manera de actuar siempre delatará a quien gestiona en su propia persona varias versiones de sí mismo. 

La vida va pasando y si ahora arrancamos la estación en la que los árboles van perdiendo las hojas, quizás muchos puedan perder esas capas que ocultan tantas personalidades e intereses. Algo tendrá ser uno mismo que cuando eres fiel a tus principios suelen llover las críticas y las envidias. En fin, perenne a mi forma de ser seguiré disfrutando del otoño, de la vida, y de lo que venga porque cuando vives de regalo y la vida te da una segunda oportunidad hay muchas cosas que quedan atrás, porque lo que no te aporta no merece ni un minuto de tu tiempo. Éste dicen que es oro, pero es vida. Y ésta tiene un valor incalculable como para malgastarla. 

Sed felices y vivid como queráis escribir vuestra propia historia. No dejéis que nadie os sostenga el bolígrafo. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37592/cuestion-de-principios

CUMPLIENDO 16 AÑOS… GRACIAS A MI DONANTE DE MÉDULA

Olvidar el pasado es relativamente fácil siempre y cuando éste no llame a la puerta de tu mente y entre sin ser invitado. No se puede bloquear aquello que marcó un antes y un después. A veces, lo más duro no es dejar atrás el pasado sino aprender a empezar de cero. Y hace dieciséis años anhelaba que todo saliera bien en mi “día cero”. Un día con el que soñé desde que la leucemia truncara todos mis planes. Aquel cambio de guión fue muy duro para una joven de veintiún años que lo único que quería era disfrutar de los últimos cursos en la universidad. Sin embargo, la vida tenía otros planes cargados de una lección, precisamente, de vida difícil de olvidar. Reconozco que maduré de la noche a la mañana y mis prioridades cambiaron a la misma velocidad. La supervivencia requiere de fuerza y ésta aprendí a sacarla no sé bien de dónde, pero siempre estuvo a mi lado. Reconozco que flaqueé, pero quienes estuvieron conmigo en todo ese proceso fueron, sin saberlo, los motores por los que estaba dispuesta a soñar con el futuro en todas las habitaciones por las que pasé hasta que llegó el día del trasplante médula. 

La incertidumbre no es buena compañera, pero la esperanza siempre prevaleció ante las dudas que iban surgiendo en los diferentes ciclos de quimioterapia. Reconozco que he podido olvidar pasajes de aquel 2006, pero hay capítulos que los llevo grabados a fuego en el corazón y en la memoria. Hoy es un día en el que celebro la generosidad de mi donante y, por supuesto, la vida. Cumplo dieciséis años cargados de grandes momentos y de sueños cumplidos, pero no puedo no emocionarme al revivir en mi mente y sin yo quererlo aquella tarde en la habitación de La Princesa. El ir y venir de la enfermeras, de las auxiliares, de las doctoras y, por supuesto, la imagen de mi madre y mi padre cogiéndome la mano siempre que estaban a mi lado. Ahí reside eso que llaman la fuerza de la vida porque todo iba a cambiar a partir de ese día cero. Se acababa la quimio y la radio y con el paso de los días y los meses volví a tomar las riendas de mi vida. Tenía claro que el miedo no me podía impedir vivir. Poco a poco, todo se fue encarrillando y la segunda oportunidad que me dio la vida me ha llevado a soplar hoy otra vela más. 

Una vela que tiene nombre y apellidos aunque no lo conozca, pero ese donante lo cambió todo. Sé que vivo de regalo y soy consciente de ello, pero sé, también, que el mejor regalo que me han hecho nunca llegó en el peor momento de mi vida. “Tienes un donante de médula compatible” fue la frase de mi hematóloga. No venía envuelta en ningún paquete pero traía una sonrisa, una emoción y una vitalidad inigualable. Soñé con el “día cero” durante meses y cuando pasó todo el proceso a pesar del cansancio sabía que llegaría el momento de volver a disfrutar de la vida como nunca antes lo había hecho. 

Ahora, dieciséis años después, los días previos al 14 de septiembre me desvelan los recuerdos. No sé si el tiempo podrá borrar eso porque el pasado determina el futuro. Todo cambió de repente para mal cuando me dieron el diagnóstico y para bien cuando supe que tenía un donante compatible. Está claro que en un segundo todo puede cambiar. 

No puedo acabar este día de celebración sin hacer un llamamiento a la donación de médula. Muchos  pacientes están esperando marcar el “día cero” en su calendario personal. Un pinchazo de generosidad lo puede cambiar todo y creedme que es inolvidable vivir ese momento. 

Por eso y dado que “aún tengo la vida” brindaré un año más por la salud y sin ponerle ningún pero al verbo “vivir” seguiré luchando por mis sueños. Ya dijo Kierkegaard que “la vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante”…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

HISTORIA

Estamos encarando la recta final del verano. Nos guste o no el otoño está llamando a nuestras puertas y afortunadamente las lluvias comienzan a llegar porque la sequía ya es evidente. Hemos pasado mucho calor a lo largo de los meses estivales, pero nos guste o no nuestro armario irá cambiando de ropa en los días venideros. Todo pasa aunque lo importante es disfrutar de cada momento. 

Y si de momentos hablamos, está claro que este mes de septiembre está marcado en la Historia. El fallecimiento de la reina Isabel II no ha dejado indiferente a nadie. Recordar sus setenta años de reinado conlleva adentrase de lleno en la historia. Obviamente, la prensa se volcó con esta noticia y son muchos los que analizan cómo serán los años venideros del reinado de Carlos III. Reino Unido se tiñó de luto y poco a poco irá recobrando su normalidad. Al fin y al cabo es ley de vida. 

Como también lo es mirar al futuro. Eso sí, éste muchas veces está marcado por el pasado. Es importante conocer la historia. Septiembre es el mes patrio en México. Una fiesta que está marcada en el calendario de todos. La pandemia, sin duda, marcó un antes y un después, pero poco a poco todo tiene que ir recuperando la normalidad. Por eso, hay que festejar que se va viendo la luz al final del túnel y que en gran medida hemos superado una etapa muy dura que también está escrita en la historia universal.

Muchos libros recogerán lo acontecido en los últimos días y, por supuesto, los años de la pandemia pero todavía nos quedan muchos capítulos por escribir. Hay que pasar página y mirar al futuro que aunque sea incierto nos va mostrando día a día lo que nos depara. Ahora que el verano toca a su fin, afrontemos los últimos meses del año con la esperanza, por ejemplo, de cumplir los propósitos pendientes de enero. También son meses en los que hay comienzos. Ya hablamos de esto hace unas semanas y por supuesto, para los más previsores, la Navidad está a la vuelta de la esquina. De momento y siendo conscientes de que nos quedan muchos días para cerrar el capítulo del 2022, festejemos lo que nos toca festejar y vivamos lo que el destino nos tenga preparado. Ya nos enseñó la pandemia que los planes pueden cambiar de la noche a la mañana. 

Y al igual que los mexicanos tienen marcado en su calendario su fiesta nacional, yo esta semana también tengo mi día más especial. Además, no puedo dejar de recordar que el próximo sábado se celebrará el Día Internacional del Donante de Médula. Celebrar la generosidad también es importante porque de ella dependen muchas vidas. Además, dar a conocer la donación de médula, tan desconocida para muchos, es primordial para que el futuro de muchos cambie de la noche a la mañana y puedan escribir un nuevo capítulo es su historia personal. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37417/historia

OPORTUNIDADES

Estamos todos de vuelta para encarrilar el mes de septiembre. Volver a conectar con la rutina es primordial para que la cuesta arriba sea menos dura. Este mes está vinculado a los comienzos, a las oportunidades y son, precisamente estas últimas, las que generan mucha ilusión e incertidumbre. Siempre hay una de cal y una de arena, pero tiene que prevalecer siempre lo positivo. El tiempo será el responsable de saber si estas oportunidades se dan o no. El destino es caprichoso y juega mejor que nadie con la incógnita del futuro.

Un futuro en el que figuran varias celebraciones este mes. Y cuando se trata de festejar no hay disculpa que valga. De todas ellas, hoy me centro en quienes me dieron la oportunidad de formar parte de su familia periodística. El Valle me acogió cuando viví en México demostrándome que la esencia del periodismo todavía vive al otro lado del charco. Su director, Pepe Nader, predica con el ejemplo. Cada día en su columna escribe sin pelos en la lengua. No importa si incomoda o no, pero la realidad es la que le dicta su opinión. Es cierto que la puedes compartir o no pero la libertad nace en sus palabras. El periodismo incomoda y ejercerlo en un país que es líder en los asesinatos de periodistas tiene un valor extra llamado coraje y valentía. Por eso, nunca olvidaré esa oportunidad que me llegó estando muy lejos de mi casa. Dicen que en la vida todo pasa por algo y quizás sea cierto porque tanto lo bueno como lo malo nos va forjando nuestra forma ser, nuestro carácter y, por supuesto, va marcando nuestro camino. 

En mi camino por tierra mexicanas tuve muchas ocasiones en las que crecí como persona. También, profesionalmente, volví a ejercer la profesión que ha sido mi vocación desde niña. Por eso, este mes toca celebrar los treinta y dos años que cumple El Valle. Estaré lejos de esa redacción, de esos amigos que brindarán por muchos años más, pero la distancia no puede impedir que mi mente me llevé hasta allí para abrazar a todos ellos y para agradecer a Pepe y a Sergio Nader que sigan contando conmigo. La verdadera amistad traspasa fronteras y el tiempo tampoco puede con ella porque lo importante y puro siempre prevalece. Llegará el día, estoy segura, de que nos podremos volver a abrazar y los nueve mil kilómetros de distancia se reducirán a cero en la mítica Puerta del Sol de Madrid. Por eso, con estos valores por bandera este mes toca brindar por muchos motivos, pero hay que ir paso a paso y disfrutar cada momento. 

Por eso, los momentos son oportunidades que se nos presentan día a día de diferentes maneras. La vida en sí misma nos brinda a diario veinticuatro horas únicas e irrepetibles. Dice el escritor canadiense Robin Sharma: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.”

Seamos aventureros. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/37190/oportunidades

VOLVER Y SEGUIR

Dar la bienvenida a septiembre es lo que nos toca. El mes de agosto llega a su fin y con él se van muchas vivencias, muchas instantáneas que ya forman parte de nuestros recuerdos, para afrontar, de la mejor manera posible, la vuelta a la rutina. Afortunadamente, el verano no ha terminado y todavía hay días para hacer más de una escapada para que la mítica “depresión posvacacional” sea más llevadera. La cuestión es aferrarnos a todo lo que nos queda por vivir. Los recuerdos más recientes nos sacarán más una sonrisa a pesar de la nostalgia que ellos llevan implícitos. Eso sí, lo vivido ya no nos lo va quitar nadie

Sea el mes que sea, de lo que se trata es de vivir el presente. Un presente al que hay que adaptarse según las circunstancias, pero no hay que dejar de aprovechar todas las oportunidades que éste nos brinde. Septiembre es el mes de los comienzos. En julio y agosto hemos podido desconectar de todo, lo cual, es un gran alivio para nuestra mente. Las vacaciones están para eso y cumplir su misión está en nuestras manos. Ya no hay vuelta atrás porque lo hecho, hecho está. Obviamente, podemos viajar a lo largo del todo el año y desconectar en cualquier momento de ocio. No podemos darle a la rutina el poder de llenarlo todo, porque en el día a día también tenemos que tener momentos para nosotros mismos. Ahí radica nuestro momento. Ese momento en el que podemos mitigar el estrés y la monotonía. Los días pueden parecer iguales pero no lo son. Vendrán marcados por unos horarios, pero veinticuatro horas dan para mucho. Hay que apoyarse en todo aquello que nos gusta. Todavía tengo libros pendientes por leer, películas y series que deseo ver y aunque haya exprimido el verano al máximo no me ha dado tiempo a todo. Eso sí, disfrutar lo he disfrutado como me ha pedido el cuerpo. En el fondo lo que te llevas, además de un tono bronceado, es la sonrisa que te sale al recordar determinados momentos. 

Unos momentos que ya forman parte del pasado. Un pasado al que vendrá bien recurrir en la dureza del invierno. Es cierto que el tiempo pasa, más o menos, deprisa y ya queda menos para el verano que viene. Hasta entonces solo nos queda mirar hacia delante y pensar en todo lo que nos queda por vivir. De entrada la vuelta al cole y con ella la llegada a los supermercados de los turrones. La Navidad está a la vuelta de la esquina y seguro que más de uno ha vuelto de sus vacaciones con un décimo de lotería. Lo de ser previsor, según en qué cosas, se nos da bastante bien. Vayamos día a día, pero es cierto que con septiembre también comienza el último trimestre del año. Dicen que será duro en muchos aspectos, pero habrá que tirar para adelante como sea. De todas maneras, siempre podemos pensar en rematar este año y hacer borrón y cuenta nueva en el que viene. Septiembre es el mes de los comienzos, pero nunca podrá desbancar a enero cuando el calendario da vértigo por todo lo que nos queda por delante. 

Ahora, aunque cueste volver, hay que hacerlo. La vida son etapas, son momentos y de cada uno hay que quedarse con lo mejor. Como dijo el poeta estadounidense, Rober Frost: “En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante.” 

Sigamos.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/36962/volver-y-seguir

 EL VIAJE 

Si la vida es un viaje, viajemos a ese destino que nos haga felices. Éste no tiene que ser un lugar, a veces, es un momento o un instante que nos marca un antes y un después en nuestro rostro. El viaje a la felicidad depende de nosotros mismos aunque es cierto que el entorno ayuda mucho. Además, los cómplices en el camino a esa sonrisa perenne son fundamentales. En definitiva, ser feliz es lo que cuenta porque ya se encarga la vida de ponernos a prueba. 

El verano es una de las épocas en las que más nos movemos. Las vacaciones y el ir y venir haciendo maletas son motivos suficientes para sonreír al día a día más agotador. Cuando estamos ociosos exprimimos cada minuto hasta acabar derrotados. Ese cansancio es el que cura el estrés de la rutina que nos agota de otra manera. Está claro que alejarse de ella siempre sienta bien, por eso, no hay que mirar al calendario todavía porque, aunque septiembre está cerca, todavía quedan muchos jornadas para rematar este mes como se merece. Agosto es el horizonte al que miramos en los peores momentos de nuestra rutina. Sería un delito desaprovechar aquello que hemos anhelado. 

Anhelar estar de vacaciones es inspirador cuando piensas en ese destino o en esos planes que quieres hacer cuando llegue el momento. Es cierto que mirar al futuro siempre es incierto y hay que vivir el día a día, pero soñar no es un delito porque también ayuda a recargar esas pilas que en algún momento dado flaquean. Cuando los planes se frustran, la decepción viene con ese contratiempo, pero hemos aprendido a reinventarnos y a buscar otras alternativas, que siempre las hay, para sonreír a la vida. Está claro que no siempre es fácil sobrellevar la adversidad, pero si ésta es subsanable no hay que darle más importancia. Todo pasa por algo y quizás esa felicidad que queríamos lejos de casa está a la vuelta de la esquina. 

Seamos realistas y aunque ya hablamos de la pandemia casi en pasado, no podemos olvidar que un verano sin restricciones como éste es lo que nos pedía el cuerpo. Cualquier plan es bienvenido porque atrás hemos dejado las prohibiciones que limitaban nuestros deseos. Solo por eso ya tenemos muchos motivos para sonreír al calor que estamos pasando, a los paseos por la playa, a los festivales de música, a las excursiones por la montaña… y tantos planes a los que nos lleva nuestra mente. Una mente que nos ha enseñado que tiene que ser entrenada para la adversidad y que ahora está en boca de todos porque la salud mental también es importante. Ha sido ignorada durante mucho tiempo, pero del tiempo de pandemia hemos aprendido que sin ella nada funciona igual. De ahí que hay que aprovechar la estación estival para darle un respiro a nuestra cabeza. La fuerza de la mente también necesita descansar. Cada uno sabe qué tiene que hacer para que ésta desconecte. El deporte ayuda y las vacaciones también; pero hay que mimarla día a día, todos los meses del año porque la fuerza de la mente es nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga. Lo que nos decimos o susurramos a nosotros mismos es tan importante que puede marcar un antes y un después en nuestra actitud.  

Una actitud que ante todo tiene que ser positiva, porque la vida es ese viaje que transcurre y no se detiene mientras nosotros buscamos la felicidad.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/36725/el-viaje

TIEMPO AL TIEMPO

Va pasando el verano entre olas de calor y pequeños respiros térmicos, pero el calendario nos dice que septiembre está cada vez más cerca. Por eso, hay que exprimir los días que nos quedan hasta que éste sea el protagonista de nuestro calendario. A estas alturas de la estación estival, lo de disfrutar tiene que estar más que aprendido porque si no mal vamos. Atrás quedaron los veranos de las prohibiciones para dar paso a la normalidad que un día se esfumó. 

Es cierto que todos, en algún momento dado, nos hemos quejado de calor, porque veranos como éste nos los hemos conocido. Unos lo achacarán al cambio climático y otros, simplemente, nos adaptaremos a las circunstancias con unos buenos baños en la playa, en la piscina… tiraremos de granizados y de helados y así todo se lleva mejor. Ya vendrá el invierno para recordarnos estas temperaturas y estos calores. Todo llega, solo hay que darle tiempo al tiempo. 

Y el tiempo, precisamente, es el que ha hecho que Leiva no pudiera actuar en Castellón. El viento de poniente no solo puso a prueba la resistencia de las personas a unos grados de más, sino que, por seguridad, canceló la que iba a ser una noche mágica al lado del Mediterráneo. Hubo quien se quedó con muchas ganas de cantar todos sus temas, pero ya sabemos que en la vida hay que ir “partido a partido”. Una canción que une muchos sentimientos y a muchos aficionados al deporte rey.

Un deporte rey que ha dado la bienvenida a otra temporada más. La Liga ha comenzado mientras media España está ociosa y todavía no quiere saber si su equipo gana o pierde. Como hay que ir “partido a partido”, de reojo puedo estar pendiente de lo que hacen los de Simeone aunque, es cierto, que de momento esas rayas torcidas solo las puedo asimilar con el vaivén de las olas del mar. Ese mar que lo cura todo, que te hace soñar despierto, que te llena de ilusión, que te inspira a mirar hacia delante y sobre todo, que te despeja la mente dejando atrás los malos momentos. No siempre es fácil desconectar y dejar la mente en blanco, pero a mi el sonido de las olas, su movimiento y contemplar desde la orilla el agua sin fin me ayuda y mucho. Eso si, mis preferencias por Neptuno vienen de nacimiento, de quien me transmitió un sentimiento inexplicable hacia unos colores que siempre defenderé. No sé qué pensará desde el tercer anfiteatro cuando haya visto que las rayas nos han tocado torcidas este año… En fin, menos mal que en esta forma de vivir que muchos no pueden entender, ponemos en alza otros valores que están por encima del marketing, entre otras cosas.

De momento y teniendo muy presente el “ganar, ganar, ganar y volver a ganar” de mi Atleti, también tengo que “apurar, apurar y apurar” lo que me queda al lado del Mediterráneo. En la vida hay tiempo para todo, pero es cierto que cada cosa a su tiempo… 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/36482/tiempo-al-tiempo

VOY A PASÁRMELO BIEN

Los responsables del título de este artículo tienen nombres y apellidos. Llevan muchos años siendo los culpables de que cada vez que pronunciamos esa expresión entonemos en nuestra mente, con más o menos acierto, las notas que en su día escribieron en la partitura. David, Dani, Rafa y Javi o lo que es lo mismo, Hombres G han conseguido que su música pase de generación en generación. Confieso que el de Castellón no fue mi primer concierto en lo que llevan de gira con su último disco “La esquina de Rowland”, pero la sensación de disfrutar, de alegría, de buen rollo sigue intacta. No afecta el número de veces que los veas sobre el escenario porque la premisa de “voy a pasármelo bien” no falla. Ellos abanderan esta expresión y con ese tema arrancaron su show y dieron rienda suelta a las voces de un público que estaba entregado a ellos. Obviamente, sonaron temas de “La esquina de Rowland”, pero no faltaron los clásicos en los que los espectadores enloquecieron. No importó el calor, ni la humedad porque Hombres G consiguió que todos sudáramos la “gota gorda” al compás que nos iban marcando. Ya nos avisó David Summers que están a punto de cumplir los 40 años sobre los escenarios, así que habrá que ir preparándose para la próxima gira. Nunca viene mal que nos recuerden que en la vida hay que pasarlo bien.

Os animo a disfrutar de ellos en directo, pero si no es posible no hay disculpas que valgan porque el viernes se estrena en los cines la comedia por excelencia de este verano. El ritmo lo ponen “Hombres G” con una banda sonora que hace que se te vayan los pies en la propia butaca. Además, si eres de los que te arrancas a cantar a las primeras de cambio, también lo harás en la sala del cine. “Voy a pasármelo bien” te traslada al pasado y al presente al mismo tiempo. Te cuenta una historia de amor, de amistad, de recuerdos, de añoranza pero también consigue sacarte muchas sonrisas y más de una carcajada y, eso, en los tiempos que corren es una necesidad urgente. La película que dirige David Serrano tiene un guión brillante. Es amena y muy entretenida. Raúl Arévalo, Karla Souza y Dani Rovira encabezan un cartel en el que no hay que perder de vista la espectacular interpretación de los más jóvenes. Su talento te traslada al año 1989, a los recuerdos de la EGB y todo lo que esa época supuso. El paso del tiempo va cambiando a las personas. Las va moldeando, pero muchas veces la esencia de ellas permanece intacta. Y es ésta, precisamente, la que hace que los recuerdos inolvidables cobren más fuerza. El destino también juega sus bazas en el cine y en la vida real; en el antes y en el ahora como se puede ver en esta película. Os animo a verla y sobretodo a disfrutarla dejándoos llevar por lo que ella os transmita. Sentimientos hay muchos y buena música también. Avisados estáis.

En definitiva y con el permiso de David, de Dani, de Rafa y de Javi me atrevo a decir que “Voy a pasármelo bien” es el título de este artículo, el título de una canción y el de una película, pero siendo sincera debería ser un lema que abandere nuestras vidas porque cuando la vida te da una segunda oportunidad, como es mi caso y vives de regalo, lo único que deseas en el día a día es pasártelo bien y sonreír a pesar de las dificultades. Unos días te levantarás dando un salto mortal y otros medio dormido y arrastrando las zapatillas, pero lo importante es recordar que estamos aquí y que el presente vuela. Por eso, mientras pueda y gracias a que “aún tengo la vida” no negaré que “voy a pasármelo bien”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/36248/voy-a-pasarmelo-bien

OCIO

Las vacaciones tienen su protocolo. Hay a quien preparar las maletas le genera cierto estrés y eso que es el pistoletazo de salida para romper con el día a día. Es cierto que no olvidarse nada es complicado, pero ahí está el riesgo, sobre todo, de quienes apuran hasta el último momento. Ese pensamiento de “me he dejado algo” dura poco porque cuando ya se está en el destino, o asumes el olvido con la rabia contenida o te adaptas al despiste buscando el lado positivo que, sin duda, se resume en una palabra: vacaciones.

El ocio coge el testigo que la rutina deja, por excelencia, en agosto. Un mes que es anhelado por muchos. De ahí, que las sonrisas iluminen los rostros para ir borrando las ojeras que a lo largo del año han ido dejando huella en nuestras cara. Dicen que los ojos hablan por si solos y es cierto que al hablar de las vacaciones y de los planes pensados estos siempre se iluminan mucho más. No importa cuales sean estos planes porque la felicidad depende única y exclusivamente de nuestros gustos. Unos gustos que no tienen un canon preestablecido y afortunadamente nos dan la libertad para aprovechar al máximo los días de descanso.

Unos días de descanso que no siempre son tan de descanso porque las vacaciones también pueden ser agotadoras. Aprovechar al máximo conlleva exprimir el tiempo hasta límites insospechados. Hacer excursiones para conocer sitios nuevos es algo primordial, cuando tu destino es un lugar nuevo en tu agenda de viajes. Reconozco que soy de las que me gusta ver y adentrarme en todo lo que los sitios me ofrecen cueste lo que cueste. Por ejemplo, si hay que madrugar para ver un bonito amanecer se hace porque la vida son esos momentos únicos que no vuelven. Ese conjunto de experiencias que refuerzan más la fuerza de la mente. El verano está para recargar las pilas y, por supuesto, para desconectar. La pilas, poco a poco, se van llenando porque a estas alturas del año llegan, en muchos casos, bajo mínimos pero lo importante es dejarse llevar por el presente que ahora nada tiene que ver con el del resto del año. La rutina cambia y con ella nuestra forma de vivir.

Vivir es, precisamente, el verbo que tenemos que conjugar ahora y siempre, y, a ser posible, sin ponerle ningún “pero”. Ya sabemos que la perfección no existe y quizás mientras se busca se va perdiendo esa vida que solo se vive una vez. El tiempo dicen que es oro, pero la vida es única y está en nuestras manos sacarla todo el meollo. Y ese meollo ahora son las vacaciones. Agosto acaba de empezar y por delante nos presenta treinta y un días para llenarlos de vida, y recuerdos que nos impulsen hacia delante cuando el otoño se nos ponga cuesta arriba.

Y dicho esto, confieso que planes no me faltan y libros pendientes de leer tampoco. Por eso, y sin más dilación seguiré escuchando el sonido del mar, observando la grandeza de las montañas que me rodean y continuaré adentrándome en las historias que las novelas me ofrecen. Eso sí, no me olvido que en unos días se estrena la comedia musical de este verano. Tomen nota porque “Voy a pasármelo bien” es un buen título y buen lema para este mes. Toca disfrutar de agosto y el día doce ponerle como banda sonora a los Hombres G.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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