TODO LLEGA 

Se nos llena la boca diciendo que hay que vivir el presente, pero, a veces, eso se nos olvida y vivimos un presente eclipsado por un futuro que sabemos que más pronto que tarde va a llegar. La Navidad está a menos de cuarenta días, pero su ambiente se llevaba palpando desde el pasado mes de septiembre. Ahora, el furor por estas fiestas es imparable. Las luces ya cuelgan de las calles, se están ultimando los montajes de los árboles de Navidad, ya se puede visitar algún Belén y poco nos queda para que los villancicos sean la banda sonora de todos los lugares. No hay que olvidar que el mítico “All I want for Christmas” de Mariah Carey comenzó a sonar en cuanto Halloween cedió su paso al mes de noviembre. Habrá tiempo para todo, pero ese tiempo es nuestra vida, es nuestro presente y tiene que vivirse de igual manera. 

Hemos cruzado el ecuador de este mes. El año, si nos ponemos a pensar, ha volado porque el ritmo es frenético y no está demás pararse a reflexionar y darle un respiro a ese tiempo que va escribiendo nuestra historia particular. La vida es lo que nos queda por vivir, por eso, tenemos que valorar cada momento como único e irrepetible. El tiempo no es oro, el tiempo es vida

Una vida que cada uno decide como quiere vivir. La búsqueda de la felicidad depende de uno mismo. Hay que mirarse en el espejo y ver ese reflejo con una sonrisa y pensar qué cosas nos llevan a obtener esa línea de expresión en la cara que lo cambia todo. Ser feliz es lo que cuenta, y por eso, nadie nos puede impedir buscar esa felicidad donde consideremos que está. Su receta no es fija porque los ingredientes varían en función de la persona. Aún estamos a tiempo de cumplir algún propósito que tengamos pendiente para este año, lograrlo, será una satisfacción. Ahí también radica la felicidad, la constancia… la oportunidad de ver como un sueño se hace realidad. 

Los sueños son los que no nos dejan dormir. La vida nos da la oportunidad de luchar por ellos y eso siempre merece la pena. La Navidad, sin duda, es una época de sueños e ilusión, es un tiempo mágico por muchas razones, pero quizás sea bueno no adelantar todo lo que es material en el calendario porque lo bueno sería tener una Navidad de trescientos sesenta y cinco días al año… Quizás ese espíritu, esos valores, esos buenos deseos sean los que tengan que primar frente al egoísmo, la hipocresía y tantas cosas que eclipsan la calidad del ser humano. 

En definitiva, vivamos sin ponerle peros a la vida porque ésta en un segundo puede cambiar, y el presente es hoy, no mañana. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/11/18/todo-llega/

TIEMPO AL TIEMPO

Van pasando los días y con ellos va pasando nuestra vida. Disfrutar cada momento es esencial. Sabemos que esa es la premisa que debemos tener en la mente, pero a veces perdemos esa perspectiva en nuestra cabeza con el único afán de querer correr en el tiempo. Así lo único que conseguimos es que la vida se nos vaya por adelantado y no disfrutar de ese presente del que tanto hablamos. El “carpe diem” es ahora, porque el futuro ya llegará. Por eso, me inquieta que sin haber vivido Halloween, sin haber rendido homenaje a los que ya no están, sin ver representado el Don Juan, ya tengamos las luces de Navidad instaladas en las calles de Madrid. Es cierto que más vale prevenir que curar, pero quizás esto se nos está yendo de las manos. 

Sinceramente, no soy yo muy de calabazas pero sí de buñuelos o de pan de muerto. Con esfuerzo me como un hueso de santo pero el turrón tendrá que esperar. La vida es hoy y hasta que suene el bombo de la lotería de Navidad, con el que tradicionalmente arrancan las fiestas, me niego a vivir en un futuro que me nuble mi presente. Estamos apurando los días que le quedan al mes de octubre que acabará con la noche más terrorífica del año, pero al margen de esta tradición adquirida, todavía quedan muchas experiencias por vivir. No se trata de ir contra corriente, ni de criticar por criticar, simplemente estoy hablando de disfrutar del tiempo, del ahora, porque cada cosa tiene, precisamente, su tiempo, su momento y no es justo empañarlo todo con algo que está por venir y que llegará como marca la tradición con la ilusión que le corresponde. 

Vivimos marcados por una rutina y con ella vamos escribiendo nuestro día a día. No hay ninguna necesidad de saltarse ningún capítulo. Habrá tiempo para comprar regalos, para ver las luces en todo su esplendor aunque nos invadan con lo que está por llegar, por motivos de sobra conocidos, somos nosotros mismos los que tenemos que hacer frente a lo que nos quieren imponer. Estoy convencida que a más de uno le ha nacido un «Grinch» interior que no tenía. Poco se habla de las consecuencias que tienen la antelación excesiva y las imposiciones. 

Quizás, ese «Grinch» tenga más razón de ser cuando este fin de semana demos la bienvenida al horario de invierno. Dormiremos una hora más y eso puede mitigar ese enojo interno, aunque lo peor para mí es ver como la luz de los días se pierde en escasas horas. Habrá que resignarse porque es el tiempo el que rige y nosotros debemos extraerle todo el meollo como he dicho al principio. Por eso, no hay ninguna necesidad de adelantar tan descaradamente los acontecimientos. Disfrutemos del otoño, de sus encantos y de todo lo que nos brinda. Creemos su propia banda sonora, en unos días, especialmente en México, todo se teñirá de naranja y quizás, recordemos a Coco pero los que ya no están nos enseñaron, precisamente, a vivir el presente, a disfrutar del ahora. Hagámoslo

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/10/21/tiempo-al-tiempo-3/

CIRCLASSICA: SUEÑOS E ILUSIONES

Gente, gente y más gente. Colas, colas y más colas. Así podríamos resumir el macro puente que hemos vivido en Madrid la semana pasada. La cuenta atrás para las fechas navideñas está más avanzada y las ganas de disfrutar del ambiente van en aumento.  

Los villancicos ya se escuchan en todas partes, las compras ya se están haciendo y los turrones y demás dulces esperan decorar los platos en los hogares para endulzar a las personas lo que queda de año y dar la bienvenida al que viene.

Del que viene siempre se espera que sea mejor que el anterior, pero hasta que nos tomemos las uvas toca rematar este presente y si es posible sacar ese niño que todos tenemos dentro para buscar la ilusión que los deseos navideños nos producen. Es cierto que en el interior algunos tienen al famoso Grinch y es respetable porque estas fechas producen sentimientos encontrados. Pasar página del pasado no siempre es fácil. Quizás sea más sencillo, en esos casos, pasar esa página al ocho de enero. Si el tiempo dependiera de nosotros mismos habría muchas más posibilidades, pero lo único que tenemos es el poder de saber de qué manera queremos afrontar este presente tan nostálgico a la vez que mágico. 

Y hablando de magia, ésta es especial en Circlassica. Era una niña la última vez que fui a un circo y aunque han cambiado algunas cosas la esencia sigue siendo la misma. Siempre se dice que el circo es una gran familia y es evidente que lo es, no solo por lo que se ve sino por lo que transmite. Con la boca abierta dejaron a grandes y pequeños Anastaiia Vashchenko, Fly Gonzalez, Super Silva, The Erosrider, Icarios, Skating Flash, Ives &Ambra y Johnny Rico. Soñar y creer en los sueños es el mejor guión que puede tener Circlassica. Lo imposible es posible con constancia, trabajo e ilusión. Sin duda, es fundamental creer en uno mismo y está claro que los límites nos los ponemos nosotros. El autoestima hay que cuidarlo y mimarlo porque lo que nos susurramos a nuestro propio oído tiene mas poder y fuerza que lo que nos puedan decir los otros. La mente puede ser nuestra gran aliada, pero también nuestra peor enemiga si la ponemos en nuestra contra. 

No se trata de dudar de nosotros, se trata de creer y sobre todo, de crecer como personas a través de las experiencias y los sentimientos. Unos sentimientos que nos enseñan nuestras fortalezas y debilidades, pero en el fondo son la esencia de lo que nos dicta el corazón. Y es, precisamente, el corazón en Circlassica el que decide acelerarse ante lo imposible. El ver para creer nunca tuvo más sentido, aunque también ese corazón es el que palpita como el de un niño y aplaude ante los logros conseguidos. Ese palpitar es el que calma el alma, el que te hace olvidar la realidad que hay fuera de la carpa, el que te aleja de los problemas para adentrarte durante dos horas en otro mundo. Un mundo de infancia y adultez que se entremezcla con la música, el espectáculo y, por supuesto, las sonrisas. Si las sonrisas son pura fuerza vital, quizás el público de Circlassica y sus sonrisas sean el mejor motor para que el show marque un antes y un después en la mente de todos. Las sonrisas dan vida y de allí sales con la ilusión por bandera. Momentos así son los que hace que la vida se llene de recuerdos a los que recurrir cuando ésta muestre su lado menos amable. 

A Circlassica hay que ir y dejarse llevar por la emoción y pensar que los límites los pones tú. ¿Nos arriesgamos por nuestros sueños?

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/52485/circlassica-suenos-e-ilusiones

CICATRICES

Las calles están abarrotadas de gente y la cuenta atrás para la Navidad ha comenzado. Quedan veinte días para que la época de los deseos y las buenas intenciones lo inunde todo. No está demás sacar la inocencia del niño que todos llevamos dentro para afrontar la nostalgia que está por venir. 

Un porvenir que se tiñe de dulces, de luces, de fiestas y de una hipocresía que en muchos casos en más evidente que nunca. El día a día va forjando a las personas y va mostrando con sus acciones su calidad humana. No porque estemos en diciembre eso va a cambiar. El camino se hace andando y el espíritu de la Navidad no puede nublar el juicio de todo un año. La experiencia es la madre de la ciencia y seguro que en todo lo que va dando de sí el 2023, ésta nos ha mostrado alguna realidad que nos ha dejado boquiabiertos tanto para bien como para mal aunque, generalmente, son las negativas las que nos marcan más. Las cicatrices que determinadas personas o situaciones han dejado son imborrables. Se pueden “olvidar” los momentos, pero lo que deja huella siempre produce un cambio de actitud que no se puede disimular. Las personas podemos ser más o menos transparentes, pero al final los sentimientos siempre afloran de una manera o de otra. Y, quizás, cuando estos lo hacen es porque esa cicatriz ya dolió demasiado. 

Cada persona es como es porque con el paso de los años, además de soplar más velas, ha forjado una personalidad, que si es fiel a sus principios, se vuelve inquebrantable. Las decepciones duelen, pero la sensación de soltar lastre conlleva un alivio que produce un efecto positivo en quien lo experimenta. 

Estamos en la época en la que los propósitos rondan por nuestras cabezas y quizás recibamos  felicitaciones inesperadas de las fiestas, pero la esencia de todo está en nosotros mismos. Valorar el año que dejamos atrás puede ser el principio para afrontar el nuevo calendario con otro punto de vista. Hacer borrón y cuenta nueva no es fácil, pero tampoco es imposible. 

Imposible no hay nada y los sueños y los deseos que lo inundan todo, más en el mes de diciembre, están ahí por algún motivo que tengamos que descubrir cada uno de nosotros. Ser feliz es lo que cuenta y, por eso, no puedes dejar que todos los ingredientes de esa felicidad los ponga cualquier persona. Quizás se equivoque y trunque una sonrisa que nadie puede quitarte del rostro.

Un rostro que en Navidad se ilusiona por las sonrisas de las personas que queremos. Además, se palpa la nostalgia de los que no están. Las ausencias duelen, pero más debería doler no saber disfrutar este presente como quien nos enseñó a poner el Belén o el árbol, a cantar nuestros villancicos y a soñar siempre buscando la felicidad. 

Una felicidad, insisto, que depende de uno mismo y suscita muchas envidias. Por eso, es vital saber quien puede formar parte de ella y a quien hay que alejar. Poner distancia es bueno cuando ésta ahuyenta la amargura. “Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas” dijo Pablo Neruda.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/52219/las-personas-y-sus-cicatrices

AHÍ ESTÁ, AHÍ ESTÁ

Todavía quedan días para que acabe el mes de noviembre, pero esta semana arranca la cuenta atrás para la Navidad. Un mes es mucho tiempo, sin embargo, el encendido de las luces en las calles madrileñas y el tradicional Black Friday son, sin duda, un buen comienzo. 

Es cierto que los turrones y demás dulces llevan meses en los supermercados y la lotería para el sorteo extraordinario de Navidad está disponible desde verano, pero con la llegada del frío y las calles iluminadas todo se acentúa. Todavía el espíritu navideño no lo inunda todo, pero el próximo viernes es un buen día para comenzar a comprar los regalos a nuestros seres más queridos. Los más previsores se pondrán manos a la obra aunque la adrenalina de hacerlo en los últimos días nunca está demás. Cada uno dedica su tiempo como quiere para preparar las fiestas venideras, lo que está claro es que todavía queda un mes para planificar las cenas, las comidas, los regalos y todo lo que la Navidad conlleva. 

Hasta entonces y como regalo adelantado para todos, ya se ha quitado la lona que cubría la mítica Puerta de Alcalá. El monumento lucirá su esplendor para el deleite de todos. Los daños sufridos por la contaminación, el paso de Filomena y demás clemencias meteorológicas habían hecho mella en ella por no olvidar las grietas que han ido surgiendo con el paso del tiempo. No hay que olvidar esa canción que todos hemos tarareado en alguna vez: “Ahí está viendo pasar el tiempo, la Puerta de Alcalá”. Por eso, ahora el “Mírala, mírala” cobra más sentido. Tanto madrileños como turistas podemos pasear por el Paisaje de la Luz contemplando todo el esplendor que éste nos ofrece. 

Ya se respira Navidad en Madrid y el resto de ciudades. Todas tienen todo a punto para dar el pistoletazo de salida. Antes nos queda el puente por excelencia del año. La Inmaculada y la Constitución, tan cuestionada por unos, nos brindan a primeros de diciembre la oportunidad de disfrutar de las actividades culturales que la prenavidad nos ofrece. También, sin duda, es un buen puente para decorar los hogares, poner los belenes y prepararse para lo que está por venir…

Un futuro inmediato que nos sirve para apurar los propósitos no logrados de este año, preparar la lista de los del año que viene y por supuesto, comenzar el balance de un 2023 que como todos tendrá sus luces y sus sombras. 

Y con luces y sombras sigamos viendo pasar el tiempo y disfrutando de él porque eso es señal de que estamos vivos y éste es, sin duda, el mejor regalo que recibimos a diario y que no tiene precio. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/51737/ahi-esta-ahi-esta

HOY

El mes de octubre tiene los días contados. Es cierto que el broche final llega con la noche de Halloween. Una fiesta que respeto pero que también cuestiono. No me declararé fan de ella. Lo curioso es que en los supermercados puedes comprar unas calaveras de chocolate o el tradicional turrón duro o blando. Más vale prevenir que curar, dice el refrán español pero que en pleno mes de octubre esté el calendario de adviento es demasiada previsión. 

La Navidad no está a la vuelta de la esquina aunque las luces ya cuelguen de las calles de Madrid. Por delante queda el mes de noviembre, un mes que nos puede gustar más o menos pero, sin duda, nos llega con el cambio de hora. Para este cambio, tan cuestionado, no hay previsión que valga. Las tardes se oscurecerán antes y la falta de luz reconozco que me afecta. El verano ya está escrito en pretérito, y el otoño llegó de puntillas y ahora vivimos unas borrascas que nos han trasladado a un invierno adelantado. El tiempo nos afecta de todas maneras ya sea viendo la manillas del reloj o contemplando la ciudad desde la ventana. 

Una ventana que también trae melancolía y muchos recuerdos cuando los cambios se acercan. Ya sean las calaveras, las calabazas, el turrón, los mazapanes o el cambio de hora, todo lleva implícito un matiz que nos afecta de una manera o de otra. Habrá quien se alegre y quien comience desde ya a convertirse en el Grinch que lleva dentro. Todavía quedan muchos días para el encendido de las luces, ese será el pistoletazo de salida para la época navideña. Hasta entonces y viviendo el presente habrá que centrarse en Halloween y en el Día de Todos los Santos. La tradición aquí la marcan los huesos de santo y los buñuelos. Por supuesto que hay que recordar a los que ya no están. Reconozco que desde que viví en México, el Día de Muertos forma parte de mi tradición personal. Si unos se quedan con Halloween, otros preferimos el Día de Muertos.

“El truco o trato” en mi caso es un “trato” con el pasado para que me dé la fuerza suficiente para afrontar lo que está por venir y el “truco”, sin duda, será recordar a quienes ya nos están pero que me han dejado unas grandes lecciones que me llenan de fuerza. Sé que no estoy sola porque aunque no estén me cuidan. Son esos ángeles de la guarda que no podemos olvidar.

Por eso, si más vale prevenir que curar, en estos tiempos que corren, quizás lo idóneo sea vivir el presente sin distracciones porque el futuro es incierto y lo que tenga que venir llegará. No vaya a ser que nos arrepintamos de no haber vivido y esto no tiene cura porque el tiempo pasa y no regresa. Por eso, viendo guirnaldas o abetos, seamos conscientes que el presente es HOY.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/50784/hoy

DÍAS

La cuenta atrás para las fiestas de Navidad está llegando a su recta final. Las calles de Madrid recibieron a miles de turistas que aprovecharon el puente más largo del año para disfrutar de su iluminación, de sus espectáculos, de sus museos, y por supuesto, de las tiendas para ir comprando los regalos que traerán en su tiempo y forma Papá Noel o los Reyes Magos. Los más previsores lo tendrán todo controlado, pero habrá a quien le guste la adrenalina de salir a última hora y estresarse mientras se critican estas fechas. Lo cierto es que a todos nos gusta ver algún paquete en nuestros zapatos porque la ilusión, aunque vayan pasando los años, no se debería de perder nunca. 

El espíritu de la Navidad lo va inundando todo y ahora ya no nos podemos resistir a él. Nos guste o no, las fiestas están llamando a nuestra puerta. Ese espíritu ha ido cambiando poco a poco nuestra realidad. La ha ido tiñendo de luz, de villancicos, de dulces y de algo que solo sucede en esta época del año y que quizás sea reprochable a ese estado de amabilidad y felicidad que muchos fingen por ser Navidad. La hipocresía también aumenta en estos días y no hace falta fingir algo que no sale de dentro. El año da para mucho y diciembre es un mes más en el que no se puede cambiar lo que ha sucedido en los once meses anteriores. Posiblemente, en esto sí que haya que reflexionar en algún momento dado…

Pero bueno, dejando este matiz al margen, lo que sí que nos debería inundar a todos es el espíritu  de la infancia. Sacar el niño que llevamos dentro y disfrutar estas fechas como toca. Es cierto que cuando alguien falta en la mesa ya nada vuelve a ser como antes, pero al menos, en mi caso, esas personas que no están son, precisamente, las que me enseñaron a celebrar estas fiestas como se merecen y, por eso, aunque la nostalgia haga acto de presencia, mis ganas pueden con ella porque mirando al cielo recuerdo a la niña que un día fui y como viví a golpe de pandereta la Navidad como quienes han dejado en mí unos recuerdos imborrables. Esto también forma parte de la celebración. 

Lo que vivimos es lo que nos llevamos en esta vida, por eso, los momentos no los cambio por nada. Aprendí que en un segundo todo puede cambiar, de ahí, que cada Navidad sea especial con sus pros y sus contras pero es única e irrepetible. Quedan días para hacer el balance de este año y los propósitos no cumplidos tienen poco margen para convertirse en realidad, pero siempre, si de verdad nos importan, pueden encabezar los del año que viene. De los cumplidos no hablo porque seguro que han tenido su celebración correspondiente. 

La vida nos va enseñando día a día. Hay lecciones más sencillas que otras, pero todas nos marcan de una manera o de otra. Por ejemplo, nunca fui supersticiosa pero un martes y trece me dieron la mejor noticia de mi vida. Ya dijo Gabriela Mistral que “los días más felices son aquellos que nos hacen sabios”, algo de razón tendrá. En fin, “el día es excesivamente largo para quien no lo sabe apreciar y emplear”… Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/40190/dias

EL MUSICAL DE LA VIDA

Diciembre es un mes en el que poco a poco todo lo va envolviendo un espíritu que, nos guste o no, lo va cambiado todo a medida que pasan los días. Las calles lucen, y nunca mejor dicho, sus mejores adornos. La oscuridad de las tardes de invierno brillan gracias a ellas y son, sin duda, el preludio de lo que vamos a festejar. La Navidad cada vez está más cerca y las ilusiones y los sueños tienen derecho a aflorar más que nunca en esta época del año. 

Soñar es ilusionarse porque, precisamente, los sueños son el motor inspirador que nos mueve día a día para alcanzar aquello que sabemos que nos va a dar la felicidad que tanto anhelamos. El camino puede no ser fácil, pero la recompensa siempre merecerá la pena. Después de ver “La gran noche de los musicales”, una obra más que recomendable, podríamos decir que nuestra propia vida es un musical y nosotros vamos adaptando esas canciones a nuestras circunstancias y experiencias. Todo puede cambiar en cualquier momento, por eso, es importante saber seguir el compás que el destino nos pone por delante. 

Ahora, los villancicos comienzan a sonar. Afortunadamente, los tradicionales de zambomba y pandereta han cedido su reinado a versiones que perfectamente nos pueden acompañar en nuestra rutina prenavideña. Una rutina que nos lleva a preparar paulatinamente los planes para los días festivos. Aquellos que se consideran “El Grinch” no van a tener más remedio que pasar estos días a duras penas, porque el calendario no entiende de gustos y el tiempo pasa igual para todos. Eso sí, la actitud ayuda a que éste sea más o menos llevadero. 

Y muy llevadero y ya que he hablado de él es el musical de los musicales. El Teatro Amaya de Madrid reúne en “La gran noche de los musicales” a un elenco de artista que nos cuentan a través de los clásicos los entresijos de este género teatral, sus pros y contras, con un matiz de humor. Su talento es arrollador y no está mal revivir en noventa minutos los temas principales de “El Mago de Oz”, “El fantasma de la Ópera”, “Los Miserables”, “West Side Story”… No desvelaré el resto, pero sí puedo asegurar que es un buen recordatorio de la historia de este género. 

Madrid está plagado de musicales, los hay para todos los gustos y edades. Además, disfrutar en vivo del trabajo de quienes están sobre las tablas es un gran lujo. Reconozco que todos los que forman parte de “La gran noche de los musicales” consiguen trasladar al público a todos los escenarios posibles sin moverse de la butaca con una sencilla puesta en escena. Hacer soñar no es fácil, pero no es imposible cuando la historia es ágil y entretenida. También, tiene un gran valor ver a la orquesta sobre el escenario porque ellos también son protagonistas de esta “particular” historia. 

Y volviendo al principio y a las historias de cada uno, hay que retomar los sueños que creemos imposibles. La vida es caprichosa y “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos” como dijo Shakespeare. Eso sí, yo sé que vivo los sueños y sueño la vida.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39969/el-musical-de-la-vida

MÁS ALLÁ DE GANAR O PERDER

Poco a poco, o mejor dicho, partido a partido el Mundial de Qatar va ganando seguidores porque como es habitual la fase de grupos va dando sorpresas a los aficionados al deporte rey. En el horizonte está el llegar al dieciocho de diciembre y levantar la anhelada copa. Hasta entonces quedan muchos minutos por disputar. Está claro que los mejores se medirán en la final, también un empuje de suerte nunca viene mal. 

En España, la goleada a Costa Rica marcó un punto de inflexión. En la historia de la selección quedará marcado el primer partido de este mundial como un hito en la era, nos guste o no de Luis Enrique. Es cierto que el seleccionador tiene, como es lógico, sus admiradores y sus detractores, pero su papel es llevar a la “La Roja” hasta el final. De momento ha empezado con buen pie, pero veremos hasta dónde llega España en esta competición porque noventa minutos dan para mucho y los errores pueden salir muy caros. 

Pendía de un hilo la continuidad de la Argentina de Messi y su futuro pasaba ante su eterno rival. Reconozco que mi favorita era México por todo lo que este país me ha dado y porque en el fondo el corazón vibra con los colores que te representan. La victoria no pudo ser, pero no es de recibo ver la imágenes de las agresiones entre los hinchas en las gradas. La violencia nunca está justificada. No hay que perder la perspectiva de que es, simplemente, un partido de fútbol. A todos nos gusta ganar, pero un buen consuelo son las palabras de escritor portugués, José Saramago: “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.”

La vida es mucho más que nuestro equipo gane o pierda. Noventa minutos no van a cambiar nuestro día a día. Nos pueden eludir del presente por un instante, pero la realidad vuelve tras el pitido final. Estamos apurando noviembre y en nada arrancamos el último mes del año. Éste nos trae un magnífico puente, la final de un Mundial, la Navidad y sus tradiciones y si reflexionamos un poco, lo efímero que es el tiempo. Parece que fue ayer cuando despedíamos el verano y estamos cerca de comenzar un nuevo capítulo cuyo título es 2023. Estamos a tiempo de rematar óptimamente este año y mientras sigue rodando el balón no nos olvidemos de que “la victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén” como dijo Rudyard Kipling. El mismo que escribió: “Si en la lucha el destino te derriba. Si todo en tu camino es cuesta arriba. Si tu sonrisa es ansia insatisfecha. Si hay faena excesiva y mala cosecha. Si a tu caudal se contraponen diques, date una tregua. ¡Pero no claudiques!”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39751/mas-alla-de-ganar-o-perder

TRIUNFOS

Ya ha comenzado el mundial de Qatar, un mundial que no está exento de polémica. Es raro que en estas fechas del año tengamos que estar pendientes de las selecciones de fútbol. Qatar no ha dejado indiferente a nadie y quizás por eso, no se palpa en las calles y en los bares ese espíritu futbolero de ediciones anteriores. Es cierto que también tiene mucho que ver la evolución que ha tenido “La Roja” desde que Luis Enrique está al frente. El seleccionador español tampoco es del agrado de muchos y el descontento se convierte en apatía en un abrir y cerrar de ojos. Quedan muchos partidos por jugar hasta alcanzar la anhelada copa, pero el parón en las Ligas en plena temporada es, en el fondo, para contentar, a los auténticos beneficiarios de este mundial. A buen entendedor, pocas palabras bastan…

El miércoles será el día en el que se estrene la selección española, pero de esta fase solo me interesa un partido y éste, sin duda, es en el que se verán las caras ante Alemania. Hay algo en mí que me hace vibrar de una manera especial. Podría decir que tengo el corazón partío, pero la sangre siempre tira más. El próximo domingo veremos quién se lleva los puntos, la camiseta, sin duda, la tengo ya preparada. 

La primera semana mundialista, obviamente, llega cargada de partidos, pero a los que no nos atrae especialmente esta competición por motivos más que lógicos tenemos planes alternativos. La Navidad parece que está a la vuelta de la esquina y el jueves cuando Madrid se ilumine comenzará la cuenta atrás para las fiestas. El “Black Friday” dará el empujón necesario para ir comprando todos esos regalos que a nuestros seres queridos les hace especial ilusión. 

Unos estarán ilusionados con “La Roja” y es más que respetable, pero otros a los que la selección nos ilusionó en su momento, hemos cambiado nuestras prioridades. Esperaré con ansias a que vuelva la Liga y eso que el Atleti no está bien, pero lo cierto es que soy de tradiciones y los mundiales me gustan en verano y en países donde la libertad, el respeto y los derechos humanos sean incuestionables

Y dicho esto, y ya que he hablado de tradiciones, toca ir a ver la iluminación poco a poco, disfrutar de las comidas y cenas con amigos y, por supuesto, aprovechar cada momento porque todo pasa muy deprisa. La cuenta atrás para Navidad todavía tiene muchos días, pero en un abrir y cerrar de ojos habremos hincado el diente a los turrones, comido más de un polvorón y estaremos haciendo balance de este año. No tenemos que arrepentirnos de lo que hemos hecho, sino de lo que hemos dejado de hacer por ese miedo que nos nubla el presente. Estamos a tiempo de rematar este año como queramos. Unos están en Qatar anhelando una copa y otros anhelamos ver felices a los que queremos. Conseguir eso es el mejor triunfo de todos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/39541/triunfos

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