DE LOS LIBROS A LA MÚSICA

La Feria del Libro de Madrid ha bajado sus persianas. Los autores y lectores se volverán a encontrar en ella al año que viene. Leer es un vicio sano en el que no sólo aprendes sino que vives nuevas experiencias. Si hay algo que me gusta tanto como la lectura es la música. Ésta celebra su día el próximo sábado. Decía Nietzsche que “sin música la vida sería un error” y estoy totalmente de acuerdo con él. Su variedad hace que cada persona se vincule a su estilo particular, es más, siempre podemos encontrar una canción para cada momento; ya sea éste bueno o malo. 

La música también ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero siempre será un placer acudir a escuchar a tus grupos favoritos en directo. Hace unos días, haciendo “Frente al temporal” de calor que había en Madrid acudí a mi primer concierto de Alarm-Antiks! Fue en la sala Rockville y he decir que los asistentes teníamos el corazón abierto “De par en par” para dar rienda suelta a las emociones que Lara, Gonzalo, Alonso, Rodrigo y Punch nos iban a brindar. Son grandes músicos que llevan una vida entregada a cada nota que tocan. Los primeros acordes que sonaron fueron “La Señal” de que por delante se avecinaba más de una hora y media de música de verdad…No hay “Nada Más” que decir porque a buen entendedor…

Es cierto que hay “Algo de verdad” en lo que he dicho porque hay quien ha normalizado no ver, por ejemplo, los instrumentos en un concierto en directo. No hace falta pensar en una “Canción de Ciencia Ficción” porque aunque no soy una “Superinfluenser”, como cantan los Alarm-Antiks!, la realidad es esa. Respecto a esto hay muchas opiniones, pero da gusto ver a este grupo en directo. Suenan muy bien, conectan con el público y disfrutan con lo que hacen y eso se transmite mientras cantan “El cuento del Pez”, “Otra canción de amor” o “Que te puedas quedar”. Sin duda, siempre existirá “El Momento” perfecto para vivir la pasión que estos músicos le ponen a sus canciones. Son “El Brote” de pura adrenalina que lo inunda todo. Una sensación que conlleva mucha felicidad y que la transmiten. Se les quiere y está claro que “Quien queda en tu vida” son esas personas que nunca te van a fallar. Ellos lo saben y se rodearon de los suyos, es más, compartieron escenario con José María Granados, con Fernando Martín, con Nat Simons y con El Pingüino. Menos mal que no nos quedamos “Atrapados en el ascensor” pero sí volvimos a los ochenta. También hubo “Dead Flowers” o “Flores Muertas” de los Rolling Stones.

No es un “Macabro Plan” aceptar una invitación a este concierto. Mi amiga Rosa fue testigo de que todo lo que cuento es verdad. De hecho, al final “nos hizo polvo” ese derroche de energía. Menos mal que el verano está llamando a nuestra puerta y la bienvenida se la dimos con Alarm-Antiks! en  esta fiesta de verano de VinylRoute. De aquí a  “Septiembre”  nos hemos recuperado seguro porque las ganas de volver a ver a Lara, Gonzalo, Alonso, Rodrigo y Punch en directo son muchas. 

Por cierto, no he dicho que se apellidan “Aragón”. Pero si les digo que la noche terminó con un “Adiós, Don Pepito, Adiós Don José” ya se ubican. Eso sí, permitidme, queridos Alarm-Antiks!, que por una vez ese “Adiós” tan popular sea un “Hasta Pronto”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/06/16/de-los-libros-a-la-musica/

‘LOS HERMANOS ARAGÓN’: “NOS HEMOS EMOCIONADO MUCHO PREPARANDO ESTE ESPECTÁCULO Y QUEREMOS QUE EL PÚBLICO TAMBIÉN LO HAGA”

Es un honor poder preguntarles a ‘Los Hermanos Aragón’ “¿Cómo están ustedes?” Ya que al público siempre le toca responder, pero en esta ocasión el matiz es hacerles esa pregunta cuando están a escasos días de estrenar su espectáculo “Melodías o me lo cuentas” en el Teatro Capitol de Madrid. Lógicamente, tras la pregunta hubo alguna risa, pero no dudaron en contestar: “Cansados, pero contentos y bien”. Un bien que no puede faltar porque como ellos saben, fueron sus “antepayasos”, como ellos dicen, quienes dejaron esa respuesta grabada a fuego en los recuerdos de muchas generaciones. 

El tiempo pasa y hay que ir evolucionando con él. En “Melodías o me lo cuentas” va a estar la esencia de esos payasos de la tele que marcaron a los niños de su época, pero es preciso que esa esencia se nutra de la actualidad. Ahí, Lara, Rodrigo, Gonzalo, Alonso y Punch que han sido durante casi treinta y cinco años “Los Gabytos” van a cambiar las notas. “Va siendo hora de que den un salto importante y rindan un homenaje a su familia pero a la vez marquen un punto de inflexión a lo que la sociedad está acostumbrada” como dice Inma Cuevas, la directora del musical. 

Cambiar es bueno. Hay que reconocer que el apellido Aragón, si los espectadores sabemos lo que significa, no me quiero imaginar lo que les supone a ellos llevarlo día a día. Es cierto que aseguran “estar muy orgullosos de él porque es un apellido maravilloso, pero de alguna manera buscamos ser auténticos”, afirman. Es decir, quieren encontrar ese matiz personal dentro del apellido Aragón. Un buen símil sería, según ellos mismos:  “Soltar “una piel” para, desde el legado, mostrar hacia donde queremos ir”. Por eso, continúan diciendo: “De alguna manera lo que hemos creado es un espectáculo donde el público va a poder ver como creamos, y esto nos parece fantástico, porque desde nuestro lugar de juego nacerá algo nuevo. Va a ser una transición del pasado al futuro pero donde no va a faltar la nostalgia y los recuerdos”.

Es justo reconocer que ellos son grandes artistas, son multiinstrumentistas, poseen un talento admirable y me permito decir, con su permiso, que son grandes personas a las que no les falta una sonrisa en el rostro. Ellos son payasos, son músicos, son inquietos y son, sin duda, la nueva generación. De hecho, Punch es el más joven, es el hijo de Lara. 

Llevan preparando este musical desde hace muchos meses. El proceso ha sido largo aunque empezó a coger forma en el pasado mes de mayo. Explican: “Hemos estado creando una idea, yendo hacia una línea en la que la música era súper importante y que iba a ser la base del show. Estaba claro que había que hacer una dramaturgia nueva, una historia nueva, que es el antes y el después de ‘Los Hermanos Aragón’. Había que crear ese viaje”. Un viaje que reconocen es, porque realmente siempre lo han querido, “un homenaje a papá y a los tíos, pero es verdad que con este cambio de rumbo, sí queremos demostrar que las canciones que se cantaban hace sesenta años y que no se han dejado de cantar; se pueden cantar con nuevos estilos, de una manera actual que podría estar sonando perfectamente en la radio”. Ya sólo por este cambio de rumbo merece la pena celebrar la Navidad con ellos. Es más, apuntan: “En la familia nos gusta mucho jugar con los dobles sentidos, con las palabras, con el humor y éste estará constantemente en escena. Es algo que hemos mamado desde Charles Chaplin, Buster Keaton, Los Luthiers…. Nos hemos empapado de los grandes musicales de los años cincuenta, de los bailes de Jean Kelly…”

Si hablamos de la Navidad no dudan en asentir: “Lo que va a vivir el público es lo que nosotros normalmente hemos vivido en estas fechas. Es estar junta toda la familia, de hecho la priorizamos ante todo. Nuestras Navidades son muy locas, porque hay que darse cuenta que durante muchos años nuestro salón, donde nos reuníamos, a parte era un salón de ensayo por lo tanto no teníamos que irnos muy lejos para coger un instrumento. Los villancicos estaban sonando todo el rato y en todos los estilos. A casa venían amigos, y como muchos eran artistas, se unían a la fiesta. Es decir, las Navidades, en nuestro caso, siempre han sido muy destacadas. Las hemos celebrado muy a lo grande y siempre juntos…Y esa unidad y esa felicidad constante y esa locura se va a ver en el show.”

Un show que lleva mucha carga de nostalgia y de recuerdos. La memoria es selectiva, pero sabe qué imágenes del pasado puede traer al presente. Si ellos se han emocionado mientras lo creaban, no tienen ninguna duda de que al público le va a pasar lo mismo. Eso sí, la condición para disfrutar de  este espectáculo al cien por cien, sin duda, es dar rienda suelta al niño que todos llevamos dentro. Es más, destacan: “El público no va a tener más remedio que hacerlo. No se lo van a plantear. Desde el momento en el que las personas se sienten en la butaca y escuchen el primer “¿Cómo están ustedes?” Su instinto va a ser disfrutar y dejarse llevar por la historia que se cuenta y se canta. Va a ser un viaje muy emocionante que va a llegar a pequeños y a mayores.” 

Dicho esto, está claro que la participación del público va a estar muy presente, pero no hay que preocuparse porque ellos desde las tablas no van a valorar la afinación de los presentes pero sí la ilusión, la energía, la emoción y la entrega de los asistentes. Tomen nota de ello y reserven su localidad porque en Madrid estrenan el día 25 de diciembre y se marchan el día de Reyes. Quizás, haya que pedirles a sus Majestades una gira de “Los Hermanos Aragón” por nuestro país y más allá de nuestras fronteras. Recuerdan que “papá y los tíos” fueron muy queridos en muchos países. Ojalá este proyecto llegue a Argentina, a Puerto Rico, a México… Donde por cierto, hacen una mención especial a Mario Moreno “Cantinflas”. Fue Rodrigo quien destacó: “En tierras aztecas hicieron cine y se hicieron muy amigos de “Cantinflas”, el santo y seña de ese país”. Está claro que México siempre deja huella, no seré yo quien lo niegue, nuevamente con su permiso. 

Volviendo a “Melodías o me lo cuentas”, sé que el público verá más de cuarenta instrumentos y no faltarán las canciones de toda la vida como pueden ser «Susanita tiene un ratón” o “Hola, Don Pepito, hola Don José”, pero tras conocer a Lara, a Rodrigo, a Gonzalo, a Alonso a Punch y a Inma me atrevo a decir que habrá alguna sorpresa. Si hay que cantar, se canta. Si hay que llorar de emoción, se llora. Si hay que reír, se ríe. Durante la más de hora y media que dura el musical, lo único importante es disfrutar. Ellos han hecho un trabajo increíble de documentación, de creación, de visualización del pasado a nivel internacional, por eso, es justo que le pidan a los espectadores que se entreguen dando rienda suelta a los sentimientos. 

El espectáculo es para todos los públicos, incluso, para quienes no hayan tenido la oportunidad de conocer a “Los Payasos de la Tele” porque se va a vivir una evolución y ‘Los Hermanos Aragón’ quieren hacernos partícipe de ella. Ellos dicen: “Hacer esto es un regalo. Para nosotros todos los días es Navidad. Somos unos privilegiados porque hacemos lo que nos gusta”. 

Por todo esto, es justo acompañarlos en esta aventura de cambio. Sus antepayasos marcaron a muchas generaciones pero, es cierto, que no todos, y me incluyo, les pudimos responder en persona a ese “¿Cómo están ustedes?”. Ahora es el momento de hacerlo con esta nueva generación de la familia Aragón. Ellos afirman rotundamente: “Tenemos muchas ganas de estar con el público y hacerlo feliz, que es lo que más nos gusta”. Y si a ellos eso es lo que les gusta, sin duda, el público no les puede fallar, porque quien derrocha pasión, alegría y saca una sonrisa se merece lo mismo de vuelta desde el patio de butacas. Esta Navidad tiene otra banda sonora en Gran Vía gracias a “Melodías o me lo cuentas”. Se rendirá el homenaje a Gaby, Fofó y Miliki, pero al ritmo que nos marquen Lara, Rodrigo, Gonzalo, Alonso y Punch. El tiempo pasa y bienvenidos sean los cambios porque los recuerdos que estos dejen siempre serán eternos. La Navidad es pura magia y magia es lo que nos van a brindar ‘Los Hermanos Aragón’.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/12/16/nos-hemos-emocionado-mucho-preparando-este-espectaculo-y-queremos-que-el-publico-tambien-lo-haga-los-hermanos-aragon/

MÚSICA SOLIDARIA POR NAVIDAD

Siempre se dice que diciembre es un mes mágico, quizás, ahora que la Navidad está más cerca y sus duendes andan por las calles ese espíritu se sienta mucho más. La verdad es que es una época en la que la sensibilidad está a flor de piel. Quizás ésta debiera estar presente todo el año, pero esa es otra cuestión. Si bien es cierto con este mes llegan las luces, los turrones, los villancicos y muchos conciertos solidarios para ayudar a quienes más lo necesitan. 

El pasado jueves, víspera del puente de la Constitución y la Inmaculada, el Auditorio Nacional se llenó de magia, pero una magia especial porque la Orquesta Sinfónica de España, acompañada por el coro NOX, no tocó los tradicionales villancicos, transformaron grandes temas de la historia del pop español para cautivar a todo el público. Los encargados de llevar la batuta fueron Beatriz Fernández, César Guerrero y Juan Antonio Simarro a quien también vimos tocar el piano y ejercer de maestro de ceremonias. El fin era apoyar a las misiones salesianas, pero también disfrutar del momento. Ya dijo Oscar Wilde: “El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”. Doy fe que vi caer alguna lagrimilla cuando Vicky Gastelo interpretó “Sólo pienso en ti”. También Conchita puso la carne de gallina a más de uno cuando nos recordó en “Por las veces” que tenemos que querernos más porque, sin duda, la vida es “el viaje” en el que vamos aprendiendo.

Los recuerdos vienen a la mente de muchas maneras y reconozco que cuando salió Marilia tras las primeras notas de “Cuando los sapos bailen flamenco” recordé muchos momentos que creía olvidados. “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” como aseguró Platón y el alma hay que cuidarlo. Por eso, ella con el público en pie, más o menos afinado, cantó “Amores de barra” y hay que reconocer que todos nos quitamos años de encima. Fue un momento mágico, pero es que estamos en el mes, como he dicho al principio, más mágico. 

No fue magia sino una realidad que creía que no iba a ver en mi vida, pero todo es posible cuando los mejores aman su pasión. Ver a Bernardo de Los Refrescos con la Orquesta Sinfónica llama mucho la atención, lo mismo sucede con Fernando de Modestia Aparte. Ahora bien, si había que cantar “Aquí no hay playa”, el público no lo dudó. La dirección la hizo Simarro quien disfrutó como uno más. Bernardo apuntó que este tema cumple treinta y cinco años. Hay que reconocer que hubo algún suspiro, pero para eso estaba Fernando para recordarnos que los aniversarios son “Cosas de la Edad”. Otro clásico de nuestro pop que se escuchó y se cantó en el Auditorio.

La magia estaba en el ambiente y llegó a su apogeo cuando Kilema y Estíbaliz Martyn interpretaron “El sueño de Nirina”, un tema con mucha historia. Y también son historia de la música los Beatles y no faltaron para poner el broche final al concierto. La soprano, Estíbaliz Martyn, acompañada por Litus interpretaron  esta composición de Simarro con una maestría inigualable. Es cierto que todo concierto se merece unos bises y llegaron en forma de villancico con “Esta noche es Navidad” de Simarro. El público en pie, aplaudiendo con una sonrisa en la cara y feliz porque durante dos horas esa magia hizo olvidar la rutina del día a día. 

La vida son momentos y la vida es lo que nos queda por vivir, seguro que nos brinda más recuerdos como el concierto del pasado jueves. Dijo Nietzsche que “sin la música la vida sería un error” y no seré yo quien le lleve la contraria. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/12/09/musica-solidaria-por-navidad/

“EL SOL DE MÉXICO” EN MADRID

Caía la tarde en Madrid, pero en ese instante comenzó a amanecer en el estadio Santiago Bernabéu. Todo estaba listo para recibir a Luis Miguel, pero hasta que las pantallas no proyectasen ese sol radiante y espléndido, estaba claro que el espectáculo no iba a comenzar. Famoso es el “ahorita” mexicano y cumpliendo con ese patrón, el artista se hizo de rogar casi treinta minutos. Obviamente, los cuarenta y cinco mil asistentes estaban tan entregados a ese “sol” que la espera pasó sin pena ni gloria. Algún pitido hubo, pero la paciencia solo podía estallar con la euforia de ver a Luis Miguel sobre el escenario.

Meses llevaba el público esperando ver al “Sol de México”. Se esperaba mucho de este concierto, no hay que olvidar que Luis Miguel llevaba casi siete años sin hacer gira por España, y quizás la hora y media que duró se hizo un poco escasa pero, eso sí, no faltó ninguno de sus míticos temas. “Será que no me amas” dio el pistoletazo de salida a la música y a la alegría de todos. Por fin, el mexicano se dejaba ver con su elegancia habitual. Sabía que el público estaba rendido a él, y aprovechó eso para no darle un respiro. Fue encadenando un tema tras o otro. “Amor, amor, amor”, “Te necesito”, “Por debajo de la mesa”… y hasta hizo varios popurrís con canciones que quizás debería haber cantado enteras. Lo digo mas que nada por “Somos novios” o “La Incondicional”, pero bueno, el setlist estaba más que preparado y en él no había hueco ni para un saludo a los asistentes. Casi con los dedos de las manos se pueden contar las veces que el mexicano se dirigió a su público. “¿Se la saben?” Dijo como preludio a “La Bikina”, una canción que resonó en el Bernabéu como un auténtico himno. De hecho, la voz de Luis Miguel cedió ante la entrega del público. No podía faltar el mariachi y éste llenó de más fiesta el estadio.  

Un estadio que ovacionó los duetos virtuales que cantó Luis Miguel. “Sonríe” dejó con la boca abierta a muchos cuando en las pantallas apareció Michael Jackson. Fue una grata sorpresa al igual que “Come Fly with me” con Frank Sinatra. Éste, no es por nada y con permiso de los muy fans del anfitrión, sí es “La Voz” con mayúsculas. Escuchar a Sinatra o verlo cantar en una pantalla bien se merece una ovación.  

Es cierto que ovaciones y aplausos hubo a raudales, pero a pesar de que “el sol” iba iluminando cada vez más el escenario, la noche se iba echando en Concha Espina, pero había mucho margen hasta alcanzar la medianoche. Una pena que a las once y media pusiera el broche final con “Cuando calienta el sol”. El público no se conformó con lo que había vivido y quería más. Vitoreó a Luis Miguel hasta dejarse la voz, pero de poco sirvió porque lo único que obtuvo fue una sonrisa de gratitud del cantante que, de nuevo, fue incapaz de decir nada. Por supuesto, ante eso en el Bernabéu resonó al grito de “Oe, Oe” para intentar arrancar los “bises”, pero se encendieron las luces y la ilusión se apagó.

Y dicho esto, no negaré que disfruté, que me lo pasé bien, que tocó mi corazón al recordarme a mi México querido, que fue un buen concierto, que la espera mereció la pena, pero tengo que reconocer que “el sol de México”, a pesar de que brilló sobre el escenario de Madrid, hay detalles que se convierten en nubes y hacen que los recuerdos se encapoten un poco.

Jimena Bañuelos

México grande y libre, que sea el mensaje que resuene en “Malinche”: Andrea Bayardo

“Es un personaje históricamente muy castigado. Creo que ella no ha tenido el sitio que se merece en la historia de México, ni del mundo. Se le considera una traidora, por eso, la carga energética que trae consigo es importante. A mí lo que más me importa es que ella como personaje y como mujer tenga el espacio que se merece”. Así es como habla Andrea Bayardo de Malinche. No duda en afirmar que es “un reto importantísimo” para ella y, además, destaca que “Malinche fue una mujer esclava que hizo lo que pudo, en el contexto en el que estaba, con las herramientas que tuvo y que fue suficientemente paciente e inteligente para salir adelante en su tiempo”.

Un tiempo que nos muestra a la perfección Nacho Cano en su musical. Un musical que ha tardado, precisamente, demasiado tiempo en ser una realidad. En él hay muchas horas de esfuerzo y eso se nota. Nacho Cano es un trabajador nato y una persona con un talento único. Para Andrea Bayardo, trabajar con él “es una aventura”, pero destaca que es “una aventura maravillosa porque es un ser humano muy creativo, muy testarudo” aunque esto, con una sonrisa, lo dice “para bien”. Es más, y con una mirada de admiración, reitera que “es alguien que cuando quiere hacer las cosas, las hace y las defiende hasta el final y eso es algo que siempre voy a admirar de él. Alguien que tenga la fuerza de llevar adelante sus ideas y de conseguir que la gente crea en ellas y apueste por ellas.” Además, “hay que ser muy flexibles para trabajar con Nacho dentro del positivismo que eso conlleva, es decir, hay que ser positivo para seguir creando sobre la marcha porque para él, el arte es un “working progress” constante. No está terminado nunca nada y eso es un reto como artista porque hay que salir de tu zona de confort”, puntualiza. Por eso, si esta mexicana cuando supo que iba a ser Malinche vivió “un momento muy especial”, tiene bien claro que de Nacho Cano quiere aprender de “esa fuerza” para sus propios proyectos y para su vida.

Sin duda, interpretar a Malinche le va a dar esa fuerza que ella ya derrocha por naturaleza. Se nota que sobre las tablas disfruta mucho y brilla porque no deja indiferente a nadie. Es consciente de que su personaje es muy controvertido, pero lo acepta. Sabe que “cada día el público siempre es distinto”, de hecho, asegura: “Yo, como Malinche, tengo que estar muy preparada para recibir eso, para bien y para mal. Esto, a nivel emocional y a nivel técnico, hace que sea un personaje hiper difícil. Además, la obra es subir y bajar de pirámides, entrar a piscinas, cambiar de vestuario cada vez que sales y hacer un entrenamiento vocal muy específico, porque es una partitura muy aguda y muy al estilo de Nacho Cano, todo con aire, todo con intervalos super largos”. Aun así, no hay nada que se le resista a Andrea Bayardo. Ella misma reconoce: “Técnicamente, me ha retado lo más grande para poder encarnar este personaje con la fuerza que tiene y con la complejidad técnica que hay”. Pues, como humilde espectadora, créeme que superas este reto con creces.

Se nota que el teatro musical le apasiona y es cierto que si le mencionas “soy puro americano, mexicano, español” te dice: “Es algo muy especial porque es una frase muy integradora y creo que ese es el objetivo central de este proyecto”. Es más, con mucha satisfacción recuerda que ella es una persona con ancestros franceses, españoles, árabes e indígenas. Por eso, destaca: “Yo más que mucha gente sé lo que es integrar todas esas raíces y sentirte orgullosa de cada una de ellas”.

Eso sí, si nos centramos en las canciones y en las letras que se cantan en el musical, Andrea Bayardo, Malinche, lo tiene claro a la hora de elegir. Esta mexicana, de Guadalajara, es consciente de que cuando canta “México, grande, libre” se llena tanto energéticamente como espiritualmente. Dice: “Es algo que siento todos los días que necesito enviar a mi país. Es como una energía que yo la vivo con un montón de orgullo a pesar de todos los pesares y siempre quiero que ese mensaje sea el que más resuene: Que México es un país grande, hermoso, libre y mágico”.

Obviamente, los que amamos ese país sentimos que el corazón nos bombea de una manera diferente cuando escuchamos esa canción. Una canción que une y a su vez te hace extrañar al país azteca. Andrea confiesa que al menos va allí una vez al año, aunque siempre que puede vuelve a su tierra. Allí está su familia, sus amigos, sus raíces, su gente. Lleva en España siete años y renunció a muchas cosas por cumplir los sueños.

Es normal que se le ilumine la cara cuando habla de su Guadalajara natal, pero es feliz en Madrid. Su día a día, al margen de Malinche, es de lo más intenso. Reconoce que comienza a hacerse un sitio porque manifiesta: “Empiezo a tener diferentes oportunidades y estoy creciendo como artista y como persona”. Es más, está preparando un proyecto para Movistar Plus. Será Celeste en una serie que se titula igual. No todo es la interpretación en la vida de Andrea. Sin música no puede vivir y a ella le dedica parte de su tiempo. Compone, produce y está a punto de ver la luz su primer álbum. Un álbum que, por cómo habla de él, le pellizca mucho el corazón y no es para menos. De momento, podemos escuchar temas como “Lo Fácil”, “Que te vaya bien”, “Lo que no tengo” o “Malo”, pero pronto “Raicilla” será una realidad y en él nos vamos a encontrar el alma entera de Andrea Bayardo. Su nombre nos explica que “viene de una bebida alcohólica muy parecida al mezcal que solo se hace en Jalisco. Solo se le puede llamar raicilla a ese destilado de agave que se da en Jalisco, que es mi tierra. Me pareció una palabra muy bonita porque evoca a raíz y, además, es una bebida de mi casa.” Asimismo, en el disco hay una canción con ese nombre que aclara: “Habla precisamente de ser migrante y de cómo incluso estando lejos siempre tienes una sensación de estar ahí y que la nostalgia cuando tú te vas de tu casa se vuelve tu mejor amiga”.

En definitiva, en “Raicilla” nos encontraremos todo lo que ha marcado a Andrea Bayardo. En él, nos explica “se fusiona tanto mi historia personal como mi historia sentimental, familiar, como toda la influencia musical y geográfica a la que me he visto expuesta desde que decidí irme”. Es cierto que está lejos de Jalisco, pero sigue siendo muy fan del mariachi. Un sueño cumplido fue interpretar en la mítica Puerta del Sol de Madrid, con el Mariachi Vargas“México Mágico”. Afirma con una sonrisa de oreja a oreja: “Es un mariachi que yo admiro desde niña. Es el mariachi con mayúsculas. Yo canto mariachi desde los seis años y cantar con el Vargas…” Esos puntos suspensivos los deja en el aire Andrea porque es lo que le produce ver como los sueños se convierten en realidad.

Soñar forma parte de la vida, le gustaría hacer muchos duetos y ojalá te veamos cantar, por ejemplo, con Jenny and The Mexicans, David Aguilar o María Campos, entre otros. Es complicado que lo hagas con Juan Gabriel, a quien admiras, o con Rocío Dúrcal, porque ya no están; pero sus temas son eternos en el tiempo. Sé que nunca te cansas de escuchar a Lola Beltrán, pero es verdad que me gustaría verte cantar sobre un escenario no solo “Raicilla” sino “México lindo y querido”, “La Tequilera”, “Paloma Negra”, “Cucurrucucú Paloma” o “Te solté la rienda”.

Todos sabemos que sin música la vida sería un error. Como definición para la vida, no está nada mal. Si de definiciones hablamos, Andrea Bayardo se califica en términos argentinos como una persona “manija”. Tiene mucha energía y siempre está haciendo cosas. Es ambiciosa en el buen sentido de la palabra. Es conciliadora y diplomática. Le gusta siempre ver el lado bueno de las cosas. Quizás, su impaciencia sea su punto débil. Me voy a permitir añadir que Andrea Bayardo es una mujer que sabe lo que quiere y que pelea por lo que le hace feliz. Su eterna sonrisa es contagiosa. Ella igual no lo sabe, pero sí lo notamos los que hemos estado cerca de ella. Cree que es muy importante el diálogo interno y los mensajes que mandamos a nuestro cerebro, y no le falta razón. En la vida tiene que haber esa conexión interna y externa. Ese no es su lema de vida, pero sí la forma con la que afronta su rutina como Andrea y como Malinche.

A estas alturas, el tiempo ha volado y ya nos queda poco del agua de Jamaica que tanto nos gusta a las dos. También le he confesado a Andrea lo que México significa para mí, pero sin duda, nadie mejor que ella para invitar a los españoles a visitar su país. Y a los que pueden tener miedo a la inseguridad que se vive al otro lado del charco les dice: “México es un país riquísimo en tantas cosas… Yo tengo familia desde el norte hasta el sur y lo conozco casi entero y necesito que la gente lo conozca como yo. La mejor manera de conocerlo es a través de la gente buena, que es muchísima más que la gente mala. La gente buena te va a recibir con una sonrisa, con comida deliciosa y llevándote a conocer la naturaleza impresionante que está en cualquier rincón de mi país. Puedes tener desde una ciudad muy cosmopolita, con todas las facilidades, entretenimientos, lujos del mundo, como es la Ciudad de México; a lugares super espirituales, ancestrales, naturales, como Yucatán, Oaxaca, algo más tradicional con lo que hay en mi ciudad: Guadalajara. México es muchísimo más que las malas noticias. México es gente buena y naturaleza hermosa”.

Simplemente, no se puede añadir más. Ella, mejor que nadie, ha descrito su tierra. La nostalgia puede ser suspiros, su raicilla, pero lo dice de corazón y las palabras que este dicta no pueden ser cuestionadas.

Andrea Bayardo es Malinche bajo la dirección de Nacho Cano, pero Andrea Bayardo es mucho más. Con permiso de Nacho Cano, puedo decir que su Malinche, llamada Andrea, lucha por ser quien es, porque la vida es su pasión y quiere de ella no solo ser feliz, sino disfrutar en todo momento con lo que hace. Proyectos no le faltan a Andrea Bayardo e ilusión y tenacidad tampoco. Ahí está el principio del éxito, pero lo más importante de todo es su humildad, su amabilidad y su cordialidad. Esos valores hacen que esta “Malinche” luche por seguir cumpliendo sueños, unos sueños que espero podamos disfrutar todos a cada lado del charco.

México es mágico y Andrea Bayardo también.

Jimena Bañuelos

Entrevista publicada en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/05/05/mexico-grande-y-libre-que-sea-el-mensaje-que-resuene-en-malinche-andrea-bayardo/

ALEJANDRO FERNÁNDEZ, EL ALMA DE MÉXICO EN MADRID

A las puertas del verano y con un calor propio de la época, Madrid esperaba con ansias al artista mexicano que llevaba cinco años sin venir por España. Él dijo que nos han pasado muchas cosas en este tiempo. Ha sido una pesadilla lo que hemos vivido, pero sus fans estaban esperando la cita  para reencontrarse con el artista. Bajo la atenta mirada de su madre y con un WiZink Center lleno hasta la bandera, Alejandro Fernández no defraudó.

El reloj marcaba las nueve y media de la noche y como buen mexicano se hizo de rogar. “Ahorita empieza” se escuchaba entre el público y los que sabemos el verdadero significado del “ahorita” mexicano sabíamos que la hora tenía ese matiz de esperada. Eso, en definitiva, fue lo de menos porque por delante teníamos dos horas y media de concierto para disfrutar del talento de este gran artista. Arrancó su gira “Amor y Patria” con la canción “Tantita Pena” que puso al público en pie recibiéndole entre aplausos. La espera ya era lo de menos, porque desde el momento en el que sonaron los primeros acordes, lo que importaba era disfrutar de lo que “El Potrillo” y su equipo nos tenían preparado. 

El cóctel de canciones entre el pop y mariachi fueron embriagándonos a todos de una emoción que se iba notando a medida que pasaba la noche. Las banderas mexicanas no faltaron porque, sin duda, Alejandro Fernández es el alma de este país. Es más, toda Hispanoamérica estaba representada en los asientos y en la pista del Palacio de Deportes de la capital. Eso sí, el mexicano no dudó en abrazar la bandera de España sobre el escenario porque sabe que aquí es tan querido como al otro lado del charco.

Sus canciones fueron emocionándonos a todos. Recorrió las de su último disco pero no faltaron los clásicos que rindieron al público a sus pies. “Canta Corazón», “Me dediqué a perderte”, “Se me va la voz”, “Se que te duele”, “Hoy tengo ganas de ti”, “Abrázame”, “Mátalas”… y así una lista de canciones que culminaron con un gran homenaje a su padre, Vicente Fernández. Por supuesto, con el corazón en un puño “El  Rey” sigue siendo el rey haya donde esté. 

“Quiero que vuelvas” es algo más que un tema. Es una petición propia de que ya estoy restando días para el próximo concierto en Madrid. México significa mucho para mí. En tierras aztecas viví una temporada que me marcó y me enseñó grandes lecciones vida. Allá dejé a grandes amigos y el paso del tiempo y la distancia no ha conseguido romper esos lazos. Más pronto que tarde estoy segura de que nos volveremos a encontrar. De momento, el culpable de emocionar y remover todos esos grandes recuerdos tiene nombre y apellido: Alejandro Fernández. No es un reproche, es mi gratitud por conseguir que me olvidara del presente, y despertar esa parte de mi corazoncito mexicano que tanta vida me da. 

En definitiva, querido Alejandro, la espera ha merecido la pena, pero que no pasen otros cinco años. Este “ahorita” sí que se nos ha ido de madre en el tiempo como dirían allá. Por eso, espero que quieras pronto “volver, volver” tal y como cantaste el pasado sábado en Madrid. Gracias por acercarme a mi gente mexicana a través de la música. Un gran hilo conector que, sin duda, cruzó el charco desde que sonaron los primeros acordes. Ahora, con la resaca del concierto, y ya que no la cantó Alejandro Fernández, lo hago yo aunque no estoy a la altura, pero sí me llena de sentimientos cuando hablo o canto a mi México, lindo y querido…

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46254/alejandro-fernandez-el-alma-de-mexico-en-madrid

SLOMO

Si hablamos de las tontas, las listas y las del santo y estamos en el ecuador del mes de mayo; no hay ninguna duda de que Madrid celebra sus fiestas patronales. San Isidro ha recuperado también todas las tradiciones, las prohibiciones han quedado atrás y la pradera se ha llenado de chulapos y chulapas. Obviamente, el chotis no ha podido faltar. El Madrid más castizo ha vuelto al cien por cien. 

Precisamente, al cien por cien están las ganas de disfrutar. Ya se vio en la Feria de Abril de Sevilla y ahora el resto de las fiestas cogen su estela. Hay que cambiar de traje pero no de espíritu porque las circunstancias siguen siendo festivas. Y festiva fue la noche del sábado. El responsable de ello fue el Festival de Eurovisión. No soy una eurofan, de hecho no recuerdo cual fue el último festival que vi, pero este año Chanel ha conseguido que todo el país se volcara con ella. Su talento, su trabajo, su ilusión y la espectacular actuación que realizó en Turín demostraron que esta mujer es una artista como la copa de un pino. Europa quedó rendida a su “SloMo” a pesar de que su elección en el Festival de Benidorm estuvo plagada de críticas y ataques hacia ella. Afortunadamente supo reponerse y llenarse de energía para dejar a España en una tercera posición que es una victoria. Estar en el podio eurovisivo nos ha costado veintitrés años y ella ha sido la responsable de devolver a España a lo más alto. Es cierto que el preciado micrófono de cristal se lo llevaron, gracias al televoto, los representantes de Ucrania algo que es una muestra de solidaridad porque en un festival en el que hay que juzgar las canciones no se deberían mezclar otros aspectos. Reino Unido era también favorito y quedó en segundo lugar. 

Es cierto que el puesto es lo de menos porque para nosotros Chanel ya había ganado antes de subir al escenario y en tres minutos ratificó lo que todos nos esperábamos. Se comió ese escenario y desbordó energía a raudales a los asistentes y a los que estábamos en casa no nos dejó indiferentes. Se hablaba de “chanelazo” desde días antes y la predicción se cumplió. Sin duda, la cubana afincada en Cataluña ha marcado un antes y un después en Eurovisión. Podemos estar orgullosos de ella porque ha dejado la imagen de España bien arriba. El tercer puesto sabe a gloria y a victoria. Lo importante es que ella y su equipo lo hayan disfrutado. Esa experiencia no la olvidará nunca al igual que las muchas muestras de cariño que ha recibido. Por supuesto, habrá quien no opine lo mismo pero no hay que olvidar que también la envidia es muy mala. 

Y dicho esto y tras el paréntesis eurovisivo de “SloMo”, Madrid continuó con sus tradicionales fiestas. Eso sí, la resaca de Chanel va a durar un tiempo porque esta canción ya está en la historia de nuestra música y no es por nada pero tenemos todo un verano por delante. Los hay que ya se saben la coreografía, a tiempo estamos los demás; aunque lo importante es que los recuerdos de su actuación están en nuestra mente y vendrán a nosotros cada vez que empiecen los primeros acordes porque después del “Let’s go” solo hay que dejarse llevar…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/33547/slomo

EL ÚLTIMO APLAUSO

Conocida es la frase que dice: “Cuando estás feliz disfrutas de la música, pero cuando estás triste entiendes la letra” y es que hay una canción para cada momento. He de reconocer que la música es una fiel compañera de vida y marca nuestra propia banda sonora. Hay ocasiones en que el ritmo de ésta puede variar, pero siempre será el apropiado. Además, si juntamos la solidaridad con el conjunto de acordes nada puede salir mal. “El último aplauso” es un ejemplo de ello y todo por Ucrania. Un país que está sufriendo lo impensable, pero por ellos grandes artistas se subieron al escenario para dar lo mejor de sí mismos ante un público que los recibió con los abrazos abiertos. “El último aplauso” recorrerá España y os aconsejo que no dejéis pasar la oportunidad de bailar con los clásicos de nuestra música. Obviamente, el término clásico es sinónimo de perdurable y solo por eso os garantizo que merece la pena. 

Con Poty Castillo como director artístico y presentador del Tour nada puede salir mal. Su simpatía y su cercanía llegan a la gente sin mucho esfuerzo, es lo que tiene ser natural. Una cualidad de la que no todas las personas pueden presumir. Y dicho esto, con la música por bandera disfrutamos en Rivas Vaciamadrid de Los Rebeldes, de Ramoncín, de Javier Ojeda de Danza Invisible, de Javier Andreu de La Frontera, de Alejo Stivel de Tequila, de Tennessee, de Raúl, de Natalia, de Lorca, de Kike Ruiz, de Dr. Livingstone, de la Banda del Capitán Inhumano y de Modestia Aparte. La variedad era mucha, pero sus canciones se las sabia todo el público. 

La pandemia nos quitó los conciertos y la música en directo, por eso, había muchas ganas de disfrutar y como dijo Lorca de vernos las caras. Él fue uno de los primeros en salir al escenario y recordarnos lo importante que es volver a retomar nuestra vida y nuestras costumbres. Su canción “Bésame en la boca” nunca pasará de moda, porque ahora nos podemos volver a besar y los besos, tras dejar las mascarillas, tienen un valor incalculable. Dijo Poty que el hijo de Maricarmen nos iba a hacer vibrar y lo consiguió también con su “Serpiente con tacón”. Los que hemos crecido con estas canciones también recordamos perfectamente a Natalia. La primera edición de Operación Triunfo siempre será inolvidable y a ella, le guste o no, siempre será esa bejamina que ha trabajado por llegar a donde ha llegado y con proyecto nuevo a la vista. 

A la vista de todos quedó claro que Modestia Aparte nunca pasa de moda. Quizás sean “cosas de la edad” o no, pero el público se dejó llevar por “Ojos de hielo” y, por supuesto, por “Es por tu amor”. Un amor que les devolvió su público con grandes aplausos. Con los mismos aplausos que subió al escenario Raúl, aquel joven que nos marcó varios veranos y que demostró que “Sueño su boca” sigue presente en nuestra memoria. Y si me apuras hasta nos marcamos la coreografía.

Para coreografía o movimientos guiados, los que pidió la Banda del Capitán Inhumano al público. Estos son impredecibles, pero sacan grandes sonrisas y éstas son lo más valioso que hay y después de lo que hemos pasado su valor es incalculable. 

Decía Tolstoi que “la música es la taquigrafía de la emoción” y emociones, precisamente es lo que hubo en el Auditorio Miguel Ríos. Muchos artistas consiguieron que la gente hiciera un paréntesis en su rutina. En la vida hay que desconectar y gracias a ellos yo, por lo menos, conseguí dejar de lado el día a día. Es justo reconocer que todos los cantantes nos hicieron vibrar, pero obviamente quien puede presumir de hacernos saltar de verdad fue Alejo Stivel de Tequila. Sería bueno seguir al pie de la letra su canción y decir, a menudo: “Salí de casa con la sonrisa puesta, hoy me he levantado contento, de verdad”… Porque la vida son momentos y la pandemia nos ha enseñado que en un segundo todo puede cambiar. 

Por eso, gracias por este concierto. Gracias por esta iniciativa. Gracias por vuestra solidaridad y gracias por hacer que durante unas horas me olvidara de todo o de casi todo. No puedo acabar estas palabras sin rendir un homenaje a un gran amigo que ya no está con quienes le queremos. Por eso,  mirando al cielo me permito dedicar mi particular “último a aplauso” a Juan.

Gracias y que la música siempre nos acompañe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/33305/el-ultimo-aplauso

HOMBRES G: «MÉXICO NOS LO HA DADO TODO»

“Cuatro amigos que han cumplido sus sueños” así es cómo se definen, a ellos mismos, Hombres G. Llevan muchos años “trabajando y viviendo” de lo que les gusta. No dudan en afirmar que “han cumplido sus sueños” y eso es, sin duda, “una de las cosas mas difíciles de la vida”. Son conscientes del privilegio que es poder decir estas palabras, pero también les gustaría que a todos nos sucediera lo mismo porque la vida es fantástica. 

Llevan muchos años compartiendo no solo los escenarios sino compartiendo, precisamente, una vida, es decir, sus vidas. Por eso, con una sonrisa de alegría aseguran que “han evolucionado juntos”, porque globalmente todas las cosas que les han pasado les han hecho madurar y ser como son ahora. Después de charlar un rato con ellos, me permito la licencia de decir que son auténticos y muy cercanos. Cualidades que aún les hace mejores no solo encima de los escenarios. 

Precisamente, a los escenarios han vuelto después de la pandemia con un nuevo disco: “La Esquina de Rowland”. El último año y medio ha sido muy duro para todos porque todo cambió y se paralizó de la noche a la mañana. Los Hombres G, en marzo de 2020, estaban en México. De hecho, aseguran: “Es la gira que vamos a retomar ahora, nos quedaban cuatro conciertos cuando se anunció el Estado de Alarma y el confinamiento. Entonces, decidimos volver a casa pensando en que si tardábamos más días igual no podíamos regresar y acertamos en nuestra decisión porque luego todo se cerró”. Pasaba el tiempo y reconocen, abiertamente, que “todo ese año y medio casi sin tocar fue un poco angustioso” pero a su vez se dieron cuenta de que iba para largo y decidieron ponerse a trabajar y a preparar proyectos, entre ellos, “La esquina de Rowland”. “No estuvimos parados ni desesperados en casa. Simplemente, asumimos la situación y preparamos cosas para cuando nos dejaran salir” concluyen con cierta ironía. Y ya con el permiso para salir, “este verano hemos vuelto a los escenarios. Al principio con un poquito de vértigo pero ya metidos en faena totalmente”, añaden.

Ese vértigo del que hablan es lógico porque la pandemia ha modificado nuestras rutinas de momento. Ahora bien, si les preguntas que si tenían necesidad de reencontrarse con su público, su respuesta no puede ser mas contundente: “Claro que sí. Lo que pasa es que ha sido distinto a lo que esperábamos porque estábamos acostumbrados a la gente de pie cantando sin mascarilla y al principio los conciertos eran un poco extraños. Luego, nos hemos acostumbrado pero no es lo de antes. Aún así quién ha tenido más mérito es el público por aguantar esta situación. Por ir a los conciertos y estar horas sentados sin poder beber, sin poder bailar… Tiene mucho mérito, la verdad. Los conciertos de Hombres G son una fiesta. La gente canta, interactúa, se apelotona, se abraza, chilla…Esperemos que pronto vuelva lo de antes.” Además, reconocen: “El WiZink fue especial, porque se produjo una mezcla de ganas de bailar, de ganas de cantar, de ganas de volver y el público de Madrid…”

El público de Madrid les devolvió el cariño que ellos siempre ofrecen. Literalmente, se rindió a Hombres G y algo parecido sucederá al otro lado del charco. En unos días arrancan su gira por México, un país que contundentemente afirman: “Nos lo ha dado todo. Ahora mismo es el país más importante para nosotros a nivel de venta de discos, de conciertos… A México, desde la primera vez que fuimos en el 87, no hemos parado de ir. Hemos cuidado siempre nuestro público mexicano y ahora recibimos los frutos.” Admiten que de México: “Se echa de menos todo, porque tiene una personalidad muy grande, con un carácter muy fuerte. Es un país muy cálido. Se parece a España en muchas cosas. A la gente le gusta la fiesta, salir, comer y beber. Hay muy buena onda siempre, al menos con nosotros.” Y aunque la comparaciones son odiosas, no dudan en declarar: “En comparación con España, en México tienen a la música en un puesto muy importante de su vida. De hecho, el arte y la cultura lo valoran mucho. Allí cada vez hay más sitios para tocar. La cultura está muy bien tratada y cuidada. En los bares hay grupos tocando. Pones la televisión y hay gente actuando. En España, esto no lo ves. De hecho, nunca ha habido cultura musical. La música la consume un número muy pequeño de gente si lo comparamos con los millones de personas que somos”. Además, por tener más cultura musical “respetan tanto a los artistas. Tienen mucho más sentido de la creatividad. Se nota que es algo que les importa. En cambio aquí, la música es algo que la gente escucha mientras está en un bar tomando algo con los amigos, pero no reclama tanto la atención por saber qué grupo es, qué artista es, quién toca el bajo… Sin embargo, en México hay mucho más arraigo, adoran a sus artistas y a nosotros nos quieren como si fuéramos de allí. ¡Cómo no vamos a echar de menos a los mexicanos!” concluyen.

Coincido con ellos en que México es especial y me da envidia sana que vayan porque yo también extraño a su gente y más después de lo que hemos vivido. Aún así, la vida continúa y ellos tienen el mejor pasaporte para ir allí. Se llama “La esquina de Rowland”. De su último disco dice el propio David Summers: “No creo que exagere si digo que es uno de los mejores discos que hemos hecho en nuestra carrera” porque “hemos tenido tiempo, primero yo para componer y escribir y hacer un montón de canciones que eso es lo que hay que hacer, para después hacer esa búsqueda y quedarse con diez o quince canciones buenas.” Asimismo, “hemos tenido todo el tiempo del mundo para prepararlo, para grabarlo, para cocinarlo, para matizarlo sin límite. No teníamos una fecha de entrega, no teníamos presupuesto. No teníamos nada que nos impidiera darle mil vueltas a los temas. Esto nos ha permitido hacer un disco con canciones seleccionadas, con las letras y los arreglos cuidados y la verdad es que es así como hay que hacer todos los discos aunque no siempre se puede ya que, a veces, careces de ese tiempo porque estás de gira o con proyectos”.

Aprovecho esta opinión de Summers para escribir que, en mi modesta opinión, es un disco muy bueno con catorce temas que transmiten de principio a fin. Los Hombres G dicen que siempre intentan sorprender un poco. Les gusta innovar aunque todo lo que hagan va a sonar a Hombres G. De hecho, aseguran: “Lo que más nos preocupa y en lo que más interés ponemos es en que nuestra personalidad esté en el disco como nuestra manera de contar nuestras historias. Realmente solo nos preocupa sonar a nosotros mismos”.

Indudablemente, ellos mismos asienten: “Somos conscientes de que nuestra música ha traspasado generaciones, pero somos conscientes ahora que hemos visto que nuestra música ha conseguido ese milagro aunque nunca lo pretendimos. Nunca habíamos pensado que nuestra música iba a traspasar generaciones y que íbamos a estar aquí cuarenta años después. Se ha producido de una manera natural y gracias a nuestro público, que ha sido siempre increíble y maravilloso, y que a su vez ha traspasado nuestra música a sus hijos y a otras generaciones.” Es cierto que ahora a sus conciertos van familias enteras y tienen muy claro que esto es de agradecer. Obviamente, “eso solo se consigue haciendo canciones bonitas y haciéndolas toda la vida. No se puede bajar nunca el listón y, por supuesto, no se puede decepcionar nunca al público” reiteran. 

Con una premisa tan clara es lógico pensar que los Hombres G siempre van a estar a la altura y van a cumplir con lo que se espera de ellos. De hecho, “La esquina de Rowland”, además de contar con la excelente colaboración del mexicano Carlos Rivera de quien solo tienen buenas palabras, viene cargada de videoclips porque “ahora la gente ve la música. Es la cultura de la imagen, las redes sociales, la inmediatez. Se juntan las dos disciplinas: la música y el vídeo. Si haces un disco pero no haces videoclips es como si hubieses dejado el disco a la mitad. De ahí que nuestros próximos singles vayan acompañados de un videoclip sí o sí como ya ha sucedido con los anteriores. Es una manera de tener el disco vivo. En esta era de la inmediatez las cosas duran muy poco.” 

Precisamente, no ha sido poco lo que han durado los clásicos, los cuales, no faltarán en los conciertos. Ellos no se cansan de cantarlos y su público tampoco, porque se entrega al cien por cien dejándose, incluso, la voz o como ellos dicen: “Habremos cantado “Sufre Mamón” miles de veces y cada vez que la cantamos vemos al público que enloquece completamente”. “El poder de la música los hace atemporales”. David Summers decía que no se veía con 50 años cantando “Sufre Mamón» y ya ha superado esa barrera. Para ellos, “las canciones son entes que tienen más poder que uno mismo”. De hecho, no dudan en afirmar: “Ellas están por encima de nosotros. Aguantan el paso del tiempo mejor que nosotros y seguirán ahí cuando nosotros nos muramos”. Su intención  es ir añadiendo “a ese grupo de clásicos otros temas como sucedió con “Lo Noto” o “Me siento bien”. Realmente lo importante es hacer clásicos y no hacer hits que duran un verano o un año o dos como mucho. Los clásicos se quedan para siempre.”

Y para siempre estarán Hombres G en la historia de la música y en la historia de nuestras vidas. Sinceramente, la vida son etapas y muchas de ellas están marcadas con un antes y un después como les sucedió a David Summers, a Rafael Muñoz, a Javier de Molina y a Daniel Mezquita en la sala Astoria de Madrid en el 85. Un lugar y una fecha que tienen grabado en la memoria porque fue el principio de todos los éxitos y experiencias que han venido después. Este grupo de amigos, con el que comenzaba este texto, sabe apreciar el presente sin perder de vista la perspectiva de la realidad. Valoran la salud y es lo que le piden al 2022 porque con ella podrán seguir haciendo lo que hacen. Su humildad y cercanía tienen el premio que se merecen: Un público que les echa de menos cuando tardan en subirse a los escenarios. Ahora, los mexicanos en Monterrey, Puebla, Ciudad de México, Querétaro, Torreón, San Luís Potosí, Aguascalientes y Guadalajara podéis disfrutar de su directo. Unos conciertos que no van a defraudar porque llevan la marca Hombres G. Siempre su lema de vida ha sido: “Voy a pasármelo bien” y con esta premisa nada puede salir mal porque la actitud en el día a día es fundamental. Por eso, si tras leer este lema has comenzado a tararear una mítica canción, no hay ninguna duda de que los Hombres G han escrito algún capítulo de tu vida. Quizás, sea el momento de dejar atrás el pasado más reciente y marcar un antes y un después en la pandemia al ritmo que marcan los Hombres G. Es tan sencillo como dejarse llevar. La cuenta atrás ha comenzado y creedme amigos mexicanos que la fiesta está asegurada. Bien sabéis allá que la vida está para disfrutarla. 

¿Vais a perder la ocasión de descubrir que tiene de especial “La esquina de Rowland”? ¿Vais a dejar pasar la oportunidad de comprobar el estado del marcapasos de Marta, de gritar “sufre mamón” o de viajar hasta Venezia? Sé que no porque el público mexicano está esperando a Hombres G y los Hombres G están deseando encontrarse con su público de allá. Con esta combinación nada puede salir mal ya que todo apunta a que “vais a pasarlo muy bien”. ¡A disfrutar!

Entrevista publicada en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/sociales-y-espectaculos/story/28240/mexico-nos-lo-ha-dado-todo-hombres-g

Fotos de Daniel Summers

A HOMBRES G 

Confieso que el sábado no “me levanté dando un salto mortal ni echando un par de huevos en mi sartén” porque lo que más anhelaba era un café que me espabilara después de “pasármelo bien”. Si hay que buscar a los responsables de esto, está claro que son los Hombres G

David Summers y compañía colgaron el cartel de no hay entradas en su concierto en el Palacio de Deportes de Madrid. Después de lo que hemos vivido, volver a llenar estos recintos es un chute de adrenalina tanto para los artistas como para su público. Reencontrarse siempre es bueno, y en esta ocasión “La esquina de Rowland” era la disculpa perfecta, y más que justificada, para acudir a escuchar a quienes son historia en la música de mi país. Presentaban su nuevo trabajo, un disco cargado de grandes temas, catorce concretamente. Uno de ellos es “Se me sale el corazón”, un dueto con el mexicano Carlos Rivera, pero que sin él también te llega muy profundo. Summers sabe transmitir sentimientos como nadie cuando está encima de un escenario. Reconozco que el público se entregó a Hombres G desde los primeros acordes. Es difícil resistir las emociones que todos llevamos dentro cuando los clásicos comienzan a sonar. Una mezcla de nostalgia nos envuelve a todos, pero las ganas de recuperar la normalidad que la pandemia nos arrebató de la noche a la mañana superan con creces las restricciones que todavía nos quedan. Precisamente, el último concierto que vi antes de que la Covid-19 lo cambiara todo fue de Hombres G en noviembre de 2019. Por cierto, fue una noche inolvidable como la del viernes.

Un viernes que se ha convertido en un recuerdo que ha marcado un antes y un después ya que me reencontré con la música en directo. Algo que echaba mucho de menos. Es cierto que “La esquina de Rowland” quedó un pelín eclipsado por los clásicos. Sin duda, esos temas nos hicieron vibrar a las miles de personas que allí nos encontrábamos. “Lo mejor estaba por llegar” porque ellos notaron que queríamos cantar, por eso, no dudaron en pedirnos que “Nos soltáramos el pelo” y “Visitáramos su bar” para darlo todo al ritmo que nos iban marcando. Estaba claro que nadie se iba a escapar del compás de “El ataque de las chicas cocodrilo» ni mucho menos del de “Marta tiene un marcapasos.» Por supuesto que hubo un momento en el que todos entonamos “Devuélme a mi chica” a pleno pulmón dejándonos la voz en la mascarilla, pero lo importe era que el Palacio de Deportes retumbara con esos acordes. También, musicalmente nos llevaron a “Venezia” y nos dejaron “Temblando” solo con “Un par de palabras.” 

Precisamente, palabras de cariño devolvió David Summers a su público de Madrid. Reconozco que me gusta vivir el presente. Esa lección ya la tenía aprendida antes de la pandemia porque la vida se encargó de ello. Es cierto que hay que “pasar página”, “ahora y siempre” pero, a veces, es bueno recapacitar en esas lecciones del pasado. Después de recordar esas dos horas de concierto y de tomarme ese café tan necesario no sé por qué me viene a la mente todo lo que he vivido y recuerdo que “Aún tengo la vida” mientras tarareo sin querer: “Me siento bien / Como si todo empezara otra vez /Me siento bien/ Me siento bien / Es como un despertar /Una luz especial /Es como un sueño pero real / Me siento bien/ Fenomenal.”

Y con esa actitud la vida te tiene que sonreír, como las sonrisas que nos sacaron los Hombres G. Gracias por ese par de horas de vuelta a la normalidad perdida. Decía Tolstoi: “La música es la taquigrafía de la emoción”. Y lo es. 

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace de El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/27640/a-hombres-g

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