Rendidos a Carlos Rivera

Se define como una persona soñadora, perseverante, pero sobre todo luchadora. Yo también destacaría su humildad. Y es que Carlos Rivera tiene muy claro que cuando el corazón le dice que vale la pena luchar por algo, él “va a por ello”. Este mexicano al que no le gusta el chile, salvo que éste se encuentre en las gominolas, ha hecho vibrar y sentir a todo el Wizink Centre de Madrid “que la vida hay que disfrutarla y que hay que vivirla como quieras”. Y es que desde que salió al escenario cautivó a los asistentes no solo con su perenne sonrisa sino con el sentimiento que transmite cuando interpreta las letras de sus canciones.

Sé, porque él me lo ha dicho, que es un buen conocedor del Folklore por ejemplo de Violeta Parra o Mercedes Sosa, entre otras; que suele escuchar música en español de grandes artistas y amigos como Pablo López, Abel Pintos, Tony Torres, Pablo Alborán, Vanesa Martín… Aunque no duda en afirmar que su canción favorita es Vivo por ella y eso se nota porque es hablar de música y su mirada brilla con luz propia. Eso sí, si hablamos de su tierra hay dos rancheras especiales: Luz de Luna y Cartas Marcadas. Esta última era la favorita de su abuela y eso lo lleva en el corazón.

Con Carlos Rivera en la sala Michael Jackson

Y, precisamente, la noche del sábado iba de música. Arrancó el concierto al ritmo de Quedarme aquí para ir embelesando al público canción a canción. Para ello no estuvo solo. Con India Martínez y A tu vera pusieron los pelos de punta a más de uno. Lo mismo hicieron Rozalén, Antonio José y Marta Sánchez. Aunque hay que reconocer que con su compatriota Fela Domínguez nos llevaron hasta la mismísima África. El Rey León lo fue todo para él y en él hay mucho de ese Simba que lucha y no se rinde, que se cae y se levanta más fuerte. Porque es decirle a Carlos Rivera, “Hakuna Matata” y automáticamente se ríe de felicidad y eso, como él mismo reconoce, es vital. Lo mismo piensa de los sueños porque “la gente se ha olvidado de soñar” y eso es algo que no está en la mente de Carlos; ya que los sueños se cumplen si se lucha por ellos. Y tiene toda la razón. En la vida nunca hay que dejar “que nadie te diga que no se puede” y sobre todo tener muy claro que “el hubiera no existe”. Es el presente donde hay que escuchar los latidos del corazón que son el mejor motor que tenemos para creer que todo es posible.

Con mensajes como éste y después de más de dos horas y media disfrutando del momento, me vas a permitir Carlos que te diga algo que no te dije el otro día. Canto “que todo lo bueno llega para recordarnos que lo vivido valió la pena”, afirmo que Aun tengo la vida para seguir soñando y nunca olvido “que todo lo malo lo va borrando nuestra alegría”. Por eso, brindo con una Michelada con clamato, tu bebida favorita, para que nunca nos falten los sueños y nunca perdamos la sonrisa.

Compadre, sabes que México me tiene robado el corazón, aun tengo tiempo para ir a Monterrey a cerrar también la gira Yo Creo por allá. Pero aún así, apúrate en tu nuevo disco que España ya te extraña. Nos vemos pronto. Y siempre “Hakuna Matata”, amigo.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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¡Hasta pronto Alejandro Sanz!

Dice el refranero español que todo llega a quien sabe esperar y aunque la espera se nos hizo larga porque no sé Desde Cuando tenía la entrada. Por fin, el pasado martes Pisando Fuerte llegamos al Palacio de Deportes a cantar todas y cada una de las canciones de Alejandro Sanz. Queríamos disfrutar y vaya que si lo hicimos. La felicidad se respiraba en el ambiente. Las sonrisas llenaban nuestras caras, sin duda, a esa hora y en ese momento me encontraba en el “paraíso buscado”.

Gira Sirope de Alejandro Sanz. Último concierto.Madrid

Gira Sirope de Alejandro Sanz. Último concierto. Madrid

La gira Sirope ha sido larga, pero el destino ha querido que nos juntáramos en el último concierto. No siempre querer es poder, pero los caprichos de la vida, ésa que no es un Camino de rosas, hicieron de esa noche un recuerdo para siempre. Comenzó el concierto con una canción que me enamoró desde el primer día. Deja que te bese fue la mejor dosis de adrenalina que pude recibir para vivir intensamente las dos horas que quedaban por delante. Acompañada de Rosa, Almudena y Ana estaba dispuesta a darlo todo. Obviamente, entregué mi voz a las canciones de Alejandro Sanz quien, a su vez, es gobernado por el Capitán Tapón. Mande quien mande, hay una premisa muy clara: La música no se toca. Y eso, es algo que todos los que estábamos allí cantamos con más o menos afinación…

Prometió sorpresas. Las hubo y muy buenas. Con Rosana llegamos a Labana, de ahí al No me compares con Pablo López. Incomparable fue Lo Ves con India Martínez para culminar con Cuando nadie me ve, ante los miles de espectadores, con Niña Pastori. A estas alturas el público ya estaba rendido a un Sanz que llevaba la bandera de Madrid en el cuello y solo podía vitorear su nombre. No es lo mismo contarlo que vivirlo. La experiencia es la que deja huella en los recuerdos. Esos recuerdos que en los días malos pueden ser la mejor fuente de positividad. Yo ya los he archivado, posiblemente los necesitaré…

Y llegados hasta aquí, y como no me gustan los finales ni las despedidas… solo puedo decirle a Alejandro Sanz: Amigo mío, Mi soledad y yo esperaremos hasta junio, posiblemente, Viviendo deprisa, mientras le ponemos tiritas al Corazón partío… Vuelve pronto porque la cuenta atrás para el próximo concierto ha comenzado…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)