LO SUPERAREMOS

b101fa9bdd0c35b4319fa7cdeb1495ae_XL

Mi columna para El Valle de México

Estamos viviendo tiempos difíciles, tiempos que ni nos imaginábamos que podían suceder. Hemos visto muchas películas de plagas y epidemias pero la realidad supera a la ficción. Llevamos más de una semana confinados en nuestras casas, pasando los días lo mejor que podemos mientras por nuestras cabezas rondan numerosas preguntas a las que no somos capaces de dar respuesta. Los españoles estamos obedeciendo las recomendaciones porque en nuestra mano está vencer al coronavirus que tantas vidas se ha llevado, dejando tras de sí miles de historias desgarradoras. La incertidumbre, además, es nuestra peor aliada y más aún cuando los que tienen el poder dan ruedas de prensa sin sentido. La comparecencia del pasado sábado del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue todo un despropósito. Poco me importa que me hable de los servicios de Internet, de la disminución del consumo de queroseno o de otras tantas tonterías si no menciona cómo va a parar la pandemia. No lo dice porque no sabe cómo afrontar todo lo que estamos viviendo. Y además, los periodistas que cubren estas comparecencias tienen que aguantar el filtro que Moncloa les ha puesto llamado Miguel Ángel Oliver. No es justo, pero de momento, es lo que hay. Eso sí cuando superemos esta pandemia habrá que alzar la voz, tomar las calles y poner a cada uno en su sitio porque con la salud no se juega. Ya se ha demostrado que quien ocupa la Moncloa y quienes ocupan los ministerios sí lo han hecho. Las primeras medidas llegaron tarde y mal y ahora es mejor estar serenos, quedarnos en casa y confiar en quienes verdaderamente se están preocupando por nosotros. Aplausos para los equipos sanitarios, el Ejército, la Policía, la Guardia Civil… y todos aquellos que se exponen al virus para que pronto podamos volver a recuperar nuestras vidas.

Unas vidas que se han tenido que adaptar a la fuerza a las circunstancias. Estar en casa las veinticuatro horas puede no ser fácil, pero cada día que pasa es un día menos en esta cuenta atrás que no sabemos cuando acabará. Es una buena época para hacer aquellas cosas para las que nunca tenemos tiempo. Leer, ver una película tras otra o acabar con las temporadas de nuestras series favoritas son opciones que nos distraen pero también, hay que reconocer, que el teléfono echa humo. Muchos mensajes por responder y llamadas infinitas en el tiempo nos acercan a nuestros familiares y amigos. No hay abrazos, ni besos físicos pero sí muchos buenos deseos virtuales. La distancia no impide que los sentimientos se transmitan. Insisto, aprendamos a valorar lo que tenemos. Aprendamos que en un segundo todo puedo cambiar. Aprendamos a vivir sin ponerle peros a la vida. Ahí reside el famoso Carpe Diem. Hace años que la vida me dio una segunda oportunidad. Estuve aislada en la habitación de un hospital, sin abrazos, sin besos y hoy reconozco que aquella lección me enseñó no solo a vivir sino también a valorar, por eso, no perdamos la esperanza, no perdamos la ilusión, porque aunque veamos a los dirigentes políticos vacíos de contenidos, hay quienes se están dejando la piel por nosotros. Ellos son nuestros héroes y nosotros tendremos tiempo para brindar con ellos por la victoria al Covid-19. La vida es dura pero también es bella. Quedémonos con recuerdos de esta situación. Las cicatrices son cosidas con las agujas del tiempo. Y éste dicen que todo lo cura. Esperemos que así sea, nos quedan muchos capítulos por escribir en la historia del mundo y en la vida de cada uno.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/10701/lo-superaremos

La sonrisa del capitán Keating

Con él vivimos la historia del país de Nunca Jamás, fue un Peter Pan inolvidable. Poco hay que decir de la Sra. Doubtfire. Intensa fue la aventura que surgió por jugar a Jumanji. De Óscar, la interpretación en El Indomable Will Hunting pero sin duda, imborrables fueron las palabras del profesor John Keating en El Club de los Poetas Muertos. El “Capitán” que a través de los versos de Walt Whitman nos enseñó a extraer el meollo a la vida ha dejado huérfanos a todos sus “alumnos”. En Hollywood se apaga la sonrisa de esta estrella. No es fácil hacer reír pero él consiguió arrebatarnos más de una risotada. Y es muy cierto, que más vale una triste sonrisa que la tristeza de no volver a sonreír…

dead-poets-society-robin-williams

Dice la Real Academia de la Lengua que sonreír es : “Reírse un poco o levemente, y sin ruido”. No parece tan difícil pero a veces es muy complicado. Los problemas, las preocupaciones, las desilusiones son “ladrones” de alegrías, de sonrisas… pero por muy mal que estén las cosas siempre hay un motivo para mostrar en el rostro ese pequeño gesto que tanto agrada a todo el mundo porque … ¿A quién no le gusta una sonrisa?…

A mi desde luego me encantan. Hasta las malas noticias se aceptan mejor sin ver en la persona que tienes delante un rostro imperturbable. Porque de lo malo siempre hay que sacar lo mejor. Cuesta mucho pero si se anhela cumplir los sueños que se tienen en la vida, la fuerza de voluntad y la actitud con la que se enfrenta uno a la adversidad son primordiales. El profesor Keating nos enseñó el célebre: “Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.” Es decir, Carpe Diem: Los momentos hay que aprovecharlos…La vida te puede cambiar en un segundo… Si es para bien se asume muy fácilmente pero si se da el caso contrario…Es mejor “desafiar a la adversidad, enfrentarse al enemigo sin temor”, lo dijo Nietzsche y, por supuesto, Keating.

Las lecciones hay que ponerlas en práctica. Eso depende única y exclusivamente de uno mismo. Los sueños se pueden cumplir aunque “solo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será”, de nuevo un sonriente Keating en una escena de El Club de los Poetas Muertos… Porque “una sonrisa no cuesta nada y significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra”.

Se fue el “Oh capitán, mi capitán”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)