MIENTRAS LLEGA DICIEMBRE

Se nos llena la boca diciendo que hay que vivir el presente. Lo decimos con convicción, como si repitiéndolo bastara para que el tiempo se detuviera y nos esperara. Pero no. La vida sigue su curso mientras nosotros corremos detrás del calendario. Y así, casi sin darnos cuenta, ya estamos en noviembre… aunque todo a nuestro alrededor grite “¡Feliz Navidad!”.

Porque es cierto que la Navidad llegará, pero parece que tiene prisa. O, quizás, somos nosotros los que tenemos prisa. Desde septiembre ya se intuía su olor a canela y sus luces LED. Ahora, cuando apenas acabamos de inaugurar el penúltimo mes del año, las calles ya lucen las bombillas, los escaparates se preparan y brillan con el entusiasmo de quien no sabe esperar, y hasta los árboles de Navidad estiran sus ramas en los centros comerciales, listos para la foto perfecta. Y claro, Mariah Carey ha vuelto. Como cada año, abre la puerta musical de la temporada con su eterno “All I want for Christmas is you”, despertando entre copos de purpurina al espíritu navideño más madrugador.

Pero entre tanta anticipación, ¿quién se acuerda del presente?

Noviembre está aquí, como siempre, con sus tardes de escasa luz, sus cielos más cubiertos y, lógicamente con planes de manta y sofá. Sin duda, es un mes tranquilo, quizás sea ese puente entre la calma y el ruido venidero. También es la nostalgia que nos invita a mirar hacia atrás, y por supuesto, hacia delante sin ansiedad. No obstante, hay que reconocer que lo estamos viviendo a medias, eclipsado por un diciembre que aún no ha llegado pero ya ocupa todo el espacio.

La verdad es que el año se nos ha escurrido como agua entre los dedos. Tal vez sea momento de parar un instante, respirar y reconciliarnos con el tiempo. Porque el tiempo no es oro, aunque lo digan. El tiempo es vida, no lo olvidemos. El oro brilla, sí, pero el tiempo se vive. Late. Se nos cuela entre las horas y deja su huella en la piel y en los recuerdos. La vida es eso que sucede mientras colgamos luces y hacemos listas de propósitos. Y quizá ahí esté el truco: recordar que no hay mejor regalo que este instante.

Ser feliz no se compra ni se promete con las uvas de Año Nuevo. Ser feliz es mirarse al espejo y sonreír de verdad, sentirse pleno. No hay que buscar esos ‘peros’ que nos ponemos a menudo. Es cierto que todavía estamos a tiempo de cumplir un propósito pendiente, de intentarlo una vez más, de creer que algo puede cambiar. Eso también es Navidad, aunque no lo envuelva un papel de regalo. Los sueños son los que nos mantienen despiertos. Son un gran motor de nuestro presente. Son el hilo invisible que da sentido al camino. Y sí, la Navidad tiene algo de eso: de magia, de ilusión, de segundas oportunidades. La Navidad llegará con ese espíritu especial, pero ojalá no necesitáramos un calendario para sentirla. Ojalá viviéramos con ese mismo espíritu todo el año, con más bondad que apariencia, con más alma que adorno.

Porque la vida, aunque esté rodeada de turrones, mazapanes, luces o regalos, no espera. Se escapa si no la abrazamos, si no la sentimos, si la dejamos ir. Así que, antes de que diciembre nos atrape con su bullicio, regalémonos, de verdad, un poco de noviembre. Escuchemos el silencio, la lluvia, la calma… Escuchémonos a nosotros mismos…Que todavía no es Navidad, aunque el mundo insista.

Y quizá ahí, en ese instante sencillo, encontremos lo que tanto buscamos: la vida misma, sin prisas y con sentido. Esa vida que nos intentan acelerar, pero que únicamente tiene un presente y es: AHORA.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/11/03/mientras-llega-diciembre/

CUANDO LOS COLORES HABLAN DE VIDA

Octubre llega siempre con un susurro especial. Uno que toca al corazón y que lleva una gran dosis de empatía. El mes se tiñe de rosa, sí, pero no por moda. Lo hace por memoria, por lucha, por vida. Porque hablar del cáncer de mama no es una tendencia: es una necesidad.

Nunca faltan los conciertos, carreras, gestos, campañas… Todo sirve cuando se trata de dar visibilidad. Porque mirar hacia otro lado nunca ha curado a nadie. Y porque todavía, aunque cueste creerlo, hay quienes siguen creyendo que esto no va con ellos. Pero va.

Va contigo, conmigo, con esa amiga que se hace la fuerte y con esa madre que nunca se queja. Va con todas. Y también con ellos, porque el cáncer no entiende de géneros, ni de edades, ni de agendas. Por eso, más allá del rosa, está la urgencia de invertir en ciencia. Porque sin investigación no hay esperanza, y sin esperanza no hay futuro. No es solo prevención. Es compromiso. El de quienes cada día se ponen la bata para buscar respuestas donde solo hay incertidumbre. Y el de quienes deberían destinar recursos sin tener que esperar a que llegue octubre para acordarse.

Obviamente, el cáncer tiene muchos colores. Una paleta infinita que no cabe ni en el arco iris más valiente. Y aunque cada lazo tiene su identidad, su historia, su lucha… el nombre es el mismo. Seis letras que llegan como un golpe seco y que parten la vida en dos. Sin duda, hay un antes y un después. Una luz y una sombra. Pero también fragilidad y coraje. Porque sí, se tiembla. Se llora. Se cae. Pero también se lucha y se va reinventado cada persona. Por supuesto que se abraza más fuerte. Y sobre todo, se vive con más intensidad.

Este domingo, cuando veas el rosa inundarlo todo recuerda que detrás de cada color hay una historia. Algunas celebran la victoria, otras están en plena batalla, pero todas comparten algo: la fuerza. Esa que aparece cuando no hay más opción. Esa que no sabías que tenías hasta que la vida te pone a prueba. Y aunque el foco esté en el cáncer de mama, no olvidemos a quienes caminan bajo otros lazos. Todos cuentan. Todos importan. Porque todos, al final, están unidos por un mismo deseo: vivir.

La actitud importa. El amor, también. A veces no se trata de tener todas las respuestas, sino de acompañar en silencio, de tender la mano sin pedir nada a cambio, de recordar que el cariño también cura. Por eso, celebremos la vida. Porque quien ha vencido al cáncer sabe que después de la tormenta, incluso el cielo parece más azul. Y porque quienes están peleando merecen todo nuestro respeto y nuestra fuerza.

Sí, el rosa se ve más estos días. Pero lo importante no es el color. Es el gesto. Es la memoria. Es la solidaridad que nos recuerda que en esta lucha nadie debería sentirse solo. Y si de colores hablamos, cada uno cuenta su propia historia. El de mi batalla es naranja, el de la vida es esperanza, el futbolístico es rojiblanco… Pero, más allá de matices, lo cierto es que los colores tienen ese poder sutil de unirnos. Está claro que la unión hace la fuerza y que entre todos podemos convertir ese arco iris en un único lazo lleno de ilusión y esperanza… Ahí radica la fuerza de la vida.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/10/13/cuando-los-colores-hablan-de-vida/

HISPANIDAD: UNA HISTORIA QUE SEGUIMOS ESCRIBIENDO JUNTOS

Aunque no será hasta el domingo cuando se celebre oficialmente el día de la Hispanidad, los actos festivos ya han comenzado en Madrid. La unión entre culturas estrecha, más que nunca, sus lazos estos días. No es tan complicado ver los vínculos que nos unen aunque el Atlántico nos separe. Esta celebración, sin duda, además de conmemorar el encuentro entre dos mundos, es una oportunidad para reflexionar sobre todo lo que compartimos las comunidades hispanohablantes: una lengua común, una herencia histórica compleja y una riqueza cultural sin límites. Todo ello visto en las tradiciones, la gastronomía, la música, los bailes…

La Hispanidad no es solo una conmemoración, es un puente. Uno que une continentes, lenguas, historias, ritmos y corazones. La compartimos millones de personas a ambos lados del Atlántico, y aunque la distancia geográfica sea evidente, hay un hilo invisible que nos conecta. Lo notas en una canción, en una palabra que suena igual en distintos acentos, en un plato que huele a infancia aunque se cocine a miles de kilómetros de donde naciste.

Hace años tuve la suerte de vivir en México. Fui con una maleta cargada de tópicos y volví con el alma llena de certezas: nada enseña más que convivir. Porque cuando vives otro país desde dentro, sin mapas ni guías, aprendes a quererlo como propio. Y eso me pasó. Allí descubrí que el picante no es lo más fuerte que tiene México, sino su gente. Su forma de abrazar, de hablar, de reír. Todavía hoy, cada otoño, espero con ganas un pan de muerto, como quien espera una postal que le traiga recuerdos de otra vida. Pero no es solo México. Es Perú, Colombia, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, y tantos otros países que forman parte de esta enorme casa que es la Hispanidad. Cada uno con su identidad, su historia, sus heridas y su belleza. Y todos, sin excepción, aportan algo que nos enriquece.

No se trata solo de compartir idioma. Se trata de aprender a mirar con otros ojos. Como he dicho al inicio, hay que dejarse empapar por la música, la gastronomía, las costumbres, las palabras distintas que en el fondo dicen lo mismo. Y sobre todo, hay que entender que todos los acentos tienen derecho a sonar sin que nadie los corrija.

La Hispanidad no debería limitarse a una semana de actos ni a una cita marcada en rojo en el calendario. La Hispanidad es un gesto diario. Es cómo miramos al que llega, cómo escuchamos al que habla distinto, cómo nos abrimos a lo que no conocemos. Si no hay integración, si no hay respeto, si no hay diálogo, entonces solo tendremos una festividad sin alma.

Este domingo toca celebrar, pero no de cualquier manera. Es necesario que la fiesta no sea solo de ruido sino que en ella haya memoria, gratitud y también esperanza. Porque en un mundo que a veces se empeña en levantar muros, recordar lo que nos une es más urgente que nunca.

Al final, la vida, como la lengua, no entiende de fronteras. Y si algo hemos aprendido los que amamos las palabras, es que cada acento es una forma de decir «estoy aquí”. En definitiva, la vida no entiende de acentos, pero sí de humanidad.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/10/07/hispanidad-una-historia-que-seguimos-escribiendo-juntos/

OTOÑO: LO QUE DEJO Y LO QUE ME QUEDO

Esta semana damos la bienvenida al otoño. El verano se nos va dejándonos la piel marcada por el sol, la rutina aún desordenada… y una estela de recuerdos que se resisten a enfriarse. Estos pueden ser perennes o caducos. De hecho, algunos se quedarán ahí, en la memoria, como fotos mentales que nos arrancan una sonrisa cuando más lo necesitamos. Pero hay que decirlo: la nostalgia tiene dos caras. A veces reconforta y otras te atrapa. Y no se puede vivir mirando hacia atrás.

La vida sigue, con todo lo que eso implica. Con sus días buenos, con los malos, con lo que se va y lo que llega. Cada día es una hoja en blanco. Y sí, puede sonar cursi, pero es verdad: tú decides cómo escribirla. A veces te sale poesía, otras veces solo garabatos, pero es tuya. Y nadie más debería decidir qué poner ahí.

Por eso, criticar lo que otro escribe en su historia personal me parece inútil. Cada quien hace lo que puede con lo que tiene. Y a veces lo hace mal, claro. Pero lo peor que puedes hacer es ir por la vida aparentando. Porque tarde o temprano, todo cae por su propio peso. La hipocresía se nota, aunque venga disfrazada de sonrisa amable.

El tiempo pasa, y nosotros también cambiamos. Es lo natural. Lo que no debería cambiar es la esencia de cada uno. Los principios. La manera de estar en el mundo. Todos tenemos defectos, eso es evidente. Pero también deberíamos tener cierta coherencia con nosotros mismos. Porque si cambias de cara según con quién estés o según qué te convenga, entonces ¿quién eres, realmente?

No hace falta decir todo lo que uno piensa, pero tampoco hay que vivir con miedo a ser claro. A veces es mejor morderse la lengua, sí, lo admito. Pero hay otras en las que no. Y no pasa nada por llamar a las cosas por su nombre. Lo que no entiendo es esa costumbre de adornarlo todo, de ponerle filtros, no solo en las redes, sino también en la vida. La realidad es la que es. No siempre gusta. Pero ocultarla solo sirve para engañarse.

Ser sincero no es ser grosero. Ser honesto no es ser cruel. Pero parece que hay quien no distingue o simplemente no le interesa. La franqueza molesta cuando desenmascara, y hay mucha gente demasiado ocupada construyendo versiones distintas de sí misma para agradar, para encajar o para manipular. Y mira, justo ahora que empieza el otoño y los árboles empiezan a soltar lo que ya no necesitan, quizás sería buen momento para que más de uno hiciera lo mismo: dejar caer capas, máscaras, personajes. Porque aunque duela, ser uno mismo es lo único que tiene sentido. No importa si te critican o algunos se molestan porque, al final, desprenderse de todo eso te hace libre.

Evidentemente, yo seguiré siendo fiel a mi forma de ser. Disfrutando de lo que venga, soltando lo que ya no suma. Porque cuando la vida te da una segunda oportunidad, aprendes a seleccionar. Lo que no aporta, se suelta y no pasa nada por dejar ir. Lo que no te llena, se deja atrás. El tiempo es vida, no oro. Y éste no está para regalárselo a quienes no lo valoran.

En definitiva, sed felices y vivid como queráis escribir vuestra propia historia. No dejéis que nadie os sostenga el bolígrafo. 

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/09/23/otono-lo-que-dejo-y-lo-que-me-quedo/

EL VALLE, MÉXICO Y YO

México está en su mes más patrio. Quedan pocos días para los festejos y desde Madrid mi corazón se une a la fiesta del país que hace unos cuantos años me abrió sus puertas y desde entonces ocupa un lugar muy especial en mi vida. Sin duda, es un país maravilloso con gente estupenda y es cierto que las noticias que muchas veces nos llegan no reflejan lo mejor del país azteca. Ahora bien, quien ha tenido la fortuna de vivirlo sabe que México es mucho más que sus titulares. Es un destino que sorprende, que enseña, que transforma. A mí, me permitió descubrir paisajes únicos, sumergirme en una cultura fascinante, y, sobre todo, encontrarme conmigo misma.

Lógicamente, estar a más de nueve mil kilómetros de distancia de mi casa no fue fácil porque cuando los tuyos están al otro lado del charco la nostalgia puede pesar demasiado. Sin embargo, también hay lugares donde, sin esperarlo, te encuentras con personas que te tienden la mano, que te ofrecen amistad sincera y te hacen sentir parte de algo. Así fue como, entre calles, sabores y voces mexicanas, llegué a sentirme como una más.

Por eso, además de celebrar a mi México, lindo y querido, también brindo por los treinta y cinco años que cumple EL VALLE. Allí tuve la oportunidad de formar parte de una gran familia periodística gracias a Pepe Nader. Aunque han pasado los años, nuestra amistad se ha vuelto inquebrantable. Sus cimientos son sólidos, y nuestra pasión compartida por el periodismo es el ingrediente que hace que nuestros vínculos sean perennes.

En EL VALLE está la esencia del periodismo y puedo asegurar que ésta sigue muy viva. Solo hace falta defenderla frente a quienes intentan apagarla. Su director, Pepe Nader, lo demuestra con hechos. Día tras día, su columna refleja una voz firme, sin censura. Puede gustar o no, pero su opinión está guiada por la realidad, y en sus palabras radica la libertad. Todos sabemos que el buen periodismo incomoda, y ejercerlo en un país donde ser periodista puede costarte la vida, requiere algo más que vocación: requiere coraje y valentía.

Sin duda, México fue un punto de inflexión en mi vida. Representó un “después” lleno de significado en muchos aspectos. Al final, la vida está hecha de aventuras y ésta fue muy especial. El escritor canadiense Robin Sharma dice: “A casi todos nos da miedo lo desconocido. No debería ser así. Lo desconocido no es más que el comienzo de una aventura, una oportunidad de crecer.” Y tiene toda la razón. 

Ahora es el momento de festejar, por eso, con la añoranza de no abrazar a mi “segunda familia” y la ilusión de volver a encontrarnos, querido Pepe, te espero pronto por acá, envío mi felicitación más sincera a todos los que hacen posible EL VALLE. Porque ni nueve mil kilómetros de distancia pueden borrar los sentimientos de este corazoncito mexicano que presume, con orgullo, de tener una columna donde “las noticias se hacen periódico”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle: https://elvalle.com.mx/2025/09/08/el-valle-mexico-y-yo/

FESTEJAR A LAS MADRES

Cuando se dice que la realidad siempre supera a la ficción no vamos desencaminados. Hace una semana el apagón dejó a España no sólo sin luz sino con las dudas de lo vulnerables que somos cuando ésta nos falta. Es cierto que duró unas horas, pero los daños son irreparables y no hay que olvidar a las víctimas de todo esto. Ahora, el Gobierno evade responsabilidades como también lo hizo con la Dana de Valencia, pero la opinión pública no comparte, en gran medida, las explicaciones que nos han dado. 

La situación fue particular y la incomunicación con los seres queridos, quizás, fue lo más difícil de llevar para muchos. Si bien es verdad, en mi entorno, una amplia mayoría de vecinos salimos a la calle porque la soledad y el aislamiento nos hizo recordar los peores momentos de la pandemia. Veíamos a los conductores como se las ingeniaban para, sin semáforos, ir cediendo el paso tanto a vehículos como a peatones. También, muchas personas se vieron en la situación de que no tenían dinero, ya que lo único válido era el efectivo. Regresó la expresión: “me ha fiado…” Eso si fue una vuelta al pasado. 

Del pasado más reciente hemos aprendido a conformarnos con lo que nos dicen. Está claro que los expertos en la materia son los que pueden dar “luz” a esas explicaciones tan necesarias. Afortunadamente el apagón duró poco, relativamente, aunque por la mente de muchos pasaron los viajes que se tenían planeados para el excelente puente de mayo. Atocha colapsó el lunes y la salida era el miércoles, no había mucho margen de maniobra. Reconozco que tenía mi billete y la ilusión de viajar para ver a mi madre y festejar con ella su día el pasado domingo. 

El día de la madre está marcado en el calendario siempre el primer domingo del mes de mayo, y aunque a ésta se la puede celebrar siempre porque madre no hay más que una, me resistía a dejar pasar su fiesta por culpa de un apagón. Los sentimientos mueven montañas y con el servicio de trenes medio restablecido pude abrazar a la persona que me ha hecho ser como soy. Ella es mi ejemplo a seguir. Ella me ha transmitido su fuerza para afrontar las adversidades, pero también me ha enseñado a disfrutar. El cariño se puede demostrar cualquier día porque hacer feliz a una madre es esencial. Cada hijo sabe como ver una sonrisa en el rostro de su madre y esa imagen es impagable porque la felicidad es contagiosa. Mi madre me enseñó que su felicidad está vinculada a la mía y, por eso, tras la experiencia más dura que hemos vivido juntas, sólo quiero sonreírle al presente. 

Un presente que nunca podrá apagar la complicidad que hay entre nosotras. Hemos vivido muchas experiencias y estoy segura de que nos quedan muchas más. Las que dependan de nosotras serán magnificas y, sin duda, nada ni nadie podrá frenar la fuerza que une a una madre y a su hija. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/05/05/festejar-a-las-madres/

 KIT DE SUPERVIVENCIA

Dicen que en la vida hay que estar preparado para todo, y es cierto porque nunca sabes lo que ésta te va a deparar. Acostumbrarse a los tiempos de bonanza siempre es fácil, pero cuando llegan los reveses, la resiliencia de cada persona es fundamental. Todos aprendimos durante la pandemia lo que este término implica y, por eso, a día de hoy hay quien odia pronunciar esta palabra. No importa como llamemos a las situaciones porque lo importante es la manera en la que las afrontamos. De hecho, sólo hay que ver como las redes sociales se han llenado de vídeos y comentarios con el que ha sido el protagonista de la semana: el kit de supervivencia. 

La Unión Europa nos instaba a todos a prepararnos ese kit para poder sobrevivir al menos setenta y dos horas en el caso de una emergencia dado que sólo se habla de aumentar el gasto en armamento. Nos pedían nuestro particular “rearme” en nuestros domicilios y lo que han conseguido, en España, ha sido un sucesión de ‘memes’ dignos de la situación. Los hay que dan rienda suelta a las carcajadas porque si hay algo que se nos da bien a los españoles es sacarle punta a todo. Muchos nos hemos acordado del desabastecimiento del papel higiénico durante la pandemia en los supermercados. Sin duda, esto será incomprensible por muchos años que pasen. De hecho, más de un humorista lo ha echado de menos en el kit de la Unión Europea. 

Estamos viviendo una época en la que hay incertidumbre política, económica… y lo único que queremos los ciudadanos es certeza de lo que está sucediendo y, por supuesto, que los que tienen que estar a la altura lo estén. Quizás, esto último hay que decirlo con la boca pequeña porque visto lo visto… Eso sí, lo del kit de supervivencia ha conseguido que por un momento nos distanciemos de nuestra realidad, de nuestra rutina y demos rienda suelta a nuestra imaginación. No sé cuántos habrán preparado el suyo, pero yo al menos, de momento, me centro en seguir disfrutando de la vida con mi particular kit de supervivencia, nunca mejor dicho. 

Ahora que la primavera ha llegado, el sol luce y los estornudos abundan por las alergias, está claro que lo que no pueden faltar son los antihistamínicos para poder vivir plenamente esta época del año. La cuenta atrás para la Semana Santa ha comenzado porque acabamos de dar la bienvenida al mes de abril. Muchos están pendientes del tiempo y de que las lluvias no arruinen las procesiones. Los más golosos ya están degustando las tradicionales torrijas. Por eso, de momento, el kit de supervivencia está en aguantar las tonterías que hay que escuchar a diario porque nadie sabe cual es la realidad de cada persona y la mochila que lleva encima. Así que, con el humor por bandera, continuemos siendo nosotros mismos que el tiempo nos dirá cual es nuestro destino y la vida es nuestro presente. 

Jimena Bañuelos

LAS FALLAS Y EL DÍA DEL PADRE

Todos sabemos que “Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor” y, por supuesto, de la pólvora. De hecho, el pasado sábado la tradicional mascletá llegó a los límites permitidos. La capital del Turia está viviendo los días grandes de las Fallas y con ellos, además de la fiesta, hay que contemplar la riqueza y la cultura que en ellas hay. Desde que las Fallas inundan las calles tras la Plantá, los valencianos y los turistas arrebatan las calles en las que no falta el sonido de los petardos, el olor a churros y la charanga de fondo. 

Valencia se merece vivir sus fiestas a pesar de todo el sufrimiento que ha marcado los últimos meses. Habrá quien no lo comprenda, pero hay ver los dos caras de la moneda ya que hay mucha gente que vive de las Fallas. Lógicamente, los valencianos no dejan caer en el olvido a los suyos y han agradecido en un ninot la labor tan importante que hicieron los voluntarios durante la Dana. A nadie se le puede olvidar que todavía hay muchas personas que necesitan ayuda. Quizás, el paréntesis de las Fallas sirva para tener en cuenta que la vida continua, porque ésta no se detiene en el sufrimiento sino que nos enseña a reconducir el día a día a pesar de las adversidades. 

Quizás, sea bueno aprovechar la Cremá para hacer borrón y cuenta nueva. Todos sabemos que ese fuego es purificador y con él debería desaparecer todo lo malo. No es fácil olvidar lo sucedido, pero está claro que mañana, 19 de marzo, las llamas prenderán la sátira de los monumentos falleros y con ellos se llevará a más de un político por delante. La esencia de todo está ahí. Será una noche de sentimientos encontrados. Habrá lágrimas pero también nacerá la ilusión, ya que la cuenta atrás para las próximas Fallas habrá comenzado. 

No me puedo olvidar que mañana es el Día del Padre y lo celebraré a pesar la distancia. Él fue mi fiel compañero de batallas en la etapa más dura de mi vida y juntos ganamos esa “guerra”. Ahora sigue a mi lado para lidiar con todo lo que surja porque el destino es caprichoso y nunca sabes lo que te va a poner por delante. Decía Rousseau que “un buen padre vale por cien maestros”, y así es, las mejores lecciones siempre se aprenden con un gran ejemplo, sin duda, el mío es de matrícula de honor. Me acusan de ser la niña de tus ojos, y si ese es mi mayor delito, acepto la condena. Y puestos a elegir prefiero una cadena perpetua. Tengo que reconocer que no eres el responsable de que sea del Atleti pero sí de que sea como soy. Me has dado mucho y sólo me pides que sonría. Es cierto que mañana festejaremos que es tu día por ser 19 de marzo, pero ya sabes que todos los días tenemos algo que celebrar. Cualquier excusa es buena para ver la felicidad reflejada en tu rostro. Es cierto que madre no hay más que una y su valor es incalculable pero un padre, si es como tú, no tiene precio. No te cambiaría por nada. Por eso, me quedo con que ya falta poco para que nos veamos. Eso sí, no olvides que la distancia aunque puede impedir un abrazo, jamás impedirá un sentimiento. Va por ti, papá.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/03/17/las-fallas-y-el-dia-del-padre/

GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR

Como suele decirse, en Madrid está “lloviendo a mares” desde hace unos cuantos días y parece que vamos a seguir así por un tiempo. Lógicamente, Neptuno está en su salsa y no hay ninguna duda de que el próximo miércoles quiere ser el rey de la capital. El pase a los cuartos de final de la Champions se sellará en el Metropolitano y todo puede pasar. Una marea rojiblanca inundará el metro, los autobuses y cualquier rincón de la capital porque los colchoneros saben que hay que apoyar a los suyos llueva o truene. El tiempo climatológico es lo de menos porque, aunque las temperaturas no sean muy altas, el estadio va a convertirse es una auténtica olla a presión. Hay que ganar y para eso, además de que tienen que darlo todo en el terreno de juego, la afición debe arropar más que nunca a los de Simeone. 

Si hay que sufrir, se sufre. Si hay que gritar, se grita. Hay que hacer todo lo que sea necesario para llevar al equipo en volandas. Neptuno quiere imponerse a Cibeles, a pesar de que el pasado sábado se  celebrara el Día Internacional de la Mujer, ya que sólo puede quedar uno. Quizás, en el Olimpo de los Dioses estén las apuestas más que hechas y sendos dioses estén buscando aliados. En Madrid

se miran de reojo, pero hay que reconocer que el capricho de la diosa Fortuna en el sorteo de emparejamiento ha sido muy grande. El ambiente está que arde y eso que Vulcano no se ha pronunciado por su favorito, pero la adrenalina va subiendo a medida que se acerca el día ‘D’ y la hora ‘H’. A estas alturas ya se están preparando las bufandas, las banderas, las pinturas o las camisetas para vivir noventa minutos muy intensos en los que no se puede fallar. Es cierto que todos estaremos pendiente de Cronos (para los griegos) o Saturno (para los romanos) y quizás en algún momento nos toque contener el aliento pero está claro que ambos dioses serán los encargados de controlar el tiempo aunque no sabemos quien de los dos estará en el polémico VAR. Con las decisiones que se tomen en vivo se sabrá si están bajo la influencia de Cibeles o Neptuno.

Sin duda, los colchoneros seguimos soñando porque Morfeo nos lo permite, pero también porque nuestro corazón bombea al ritmo que Venus quiere cuando nuestro Atleti se enfrenta al eterno rival. Estamos enamorados de nuestros colores y eso no todos lo pueden entender. En Madrid ya se respira ambiente de derbi. Las aficiones ya calientan motores y el billete para la siguiente ronda busca dueño. Ni siquiera Zeus o Júpiter saben a quien tendrán que consolar en el Olimpo, pero apuesto a que Baco quiere acompañar a Neptuno en la noche de mañana para brindar por la victoria.

A estas alturas, y con el Olimpo y la capital en modo derbi, la tribu india lo tiene claro, sólo vale: “Ganar, ganar, ganar y volver a ganar”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/03/10/ganar-ganar-ganar-y-volver-a-ganar/

RAYAS ROJIBLANCAS

El pasado sábado para unos era la noche del cine español, pero para otros era la noche del derbi. Los Goya se entregaban en Granada, por la alfombra roja pasaron muchos personajes de la crónica social española. Algunos saldrían de allí con premio y otro con la satisfacción de haber acaparado algún foco de una cámara. Sabían que en la ciudad andaluza eran los protagonistas, pero ese protagonismo también pasaba por Madrid porque todos los ojos estaban puestos en Concha Espina. No hay nada que pueda eclipsar un derbi entre los merengues y los colchoneros. La semana fue caldeando el ambiente porque había tres puntos en juego y algo más. Precisamente ese “algo” tiene un valor inexplicable. 

Si el Goya a la mejor película fue compartido, el partido también acabó en tablas. Un empate que sabe a poco. Al menos Julián Álvarez, “la araña”, picó a un Courtois en un penalti que no pudo parar. La ‘simpatía’ que tenemos los rojiblancos por el guardameta vikingo es de sobra conocida y no hay que remontarse mucho tiempo atrás para saber las maneras que éste se trae. El tiempo tenía que hacer justicia y ojalá ese picotazo le dé una reacción en la que su ego se ponga rojiblanco. 

Precisamente, y como bien dijo Simeone, los rojiblancos llegaron en autobús al Bernabéu. Una respuesta que se viralizó, pero demuestra el agotamiento que hay ante las cuestiones de siempre. El Atlético de Madrid y su afición siempre quieren ganar al eterno rival. En el terreno de juego pueden estar más o menos acertados, pero si sumar puntos es importante, hacer palpitar a toda una afición con esa victoria lo es aún más. 

Ahora bien, el derbi liguero ya ha pasado. Toca pensar en el “partido a partido”, pero es cierto que si la diosa Fortuna lo quiere los merengues y los rojiblancos se pueden volver a ver las caras en la Copa y en la Champions. Los colchoneros estamos preparados para ello aunque necesitemos revisar y poner a punto el corazón porque éste unido a nuestro coraje nos da momentos de sufrimiento, pero también grandes alegrías. Lo que nunca falla es la ilusión. De momento, seguimos soñando y esperamos un dulce despertar. 

Ser del Atleti es nunca dejar de creer y eso lo llevamos en la sangre. De Concha Espina regresamos con un punto y en autobús, por si queda alguna duda a estas alturas. Seguimos luchando por lo que queremos y es ver al Atleti campeón. Esa pasión nunca falta. Y esta semana en la que nos rodean los corazones y muchos están pensando en San Valentín; otros visualizamos a Neptuno y cantamos como lo hace el Frente: “Muchachos, Hoy viajamos juntos otra vez. Enamorado del Atleti, No lo puedes entender.” Dijo Alejandro Dumas: “La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas” y con los colores apropiados, me atrevo a añadir. Ya se sabe lo bien que sientan la rayas rojiblancas en todos los aspectos, pese a quien le pese… 

Jimena Bañuelos

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