BURGOS ES RAÍZ, HISTORIA Y DIGNIDAD

Hay chistes que no hacen gracia. Comentarios repetidos que ya no son bromas, sino burlas que delatan ignorancia. El otro día ante un texto en inglés leí este comentario: “traducido también al español… para los de Burgos o Soria”. ¿De verdad eso le hace gracia a alguien? ¿Quién necesita rebajarse a ese nivel para llamar la atención?

Solo quien no conoce Burgos puede permitirse el lujo de despreciarla. Solo quien no ha pisado sus calles ni ha escuchado a su gente puede intentar reírse con chistes fáciles. Porque Burgos es historia viva, cabeza de Castilla y ejemplo de dignidad. En esta ciudad nació buena parte de lo que hoy entendemos por España. Burgos ha sido siempre raíz, cimiento y empuje. Y no lo dice un localismo inflado: lo dice la historia, los hechos, la realidad. Y si hablamos de cultura, Burgos no solo fue cuna del castellano: fue cuna de héroes, sabios y exploradores del alma humana. Aquí nació El Cid Campeador, más allá del mito, como símbolo de lealtad, valentía y sentido del deber. De estas tierras también salió Félix Rodríguez de la Fuente, el hombre que enseñó a generaciones a mirar al mundo natural con respeto y admiración. Y en Atapuerca, esta ciudad guarda uno de los patrimonios más importantes de la humanidad: las huellas de nuestros antepasados, una puerta directa al origen. Porque quien camina por Burgos no pisa solo historia, pisa cultura viva. Y eso no se aprende en memes ni en chistes: se aprende viajando, escuchando, y sobre todo, respetando.

Es más, si la ciudad impone respeto, su gente lo merece aún más. El burgalés no es de alarde ni de ruido, pero sí de principios, de palabra y de constancia. Gente trabajadora, discreta, resistente. Gente que no grita pero que actúa. Que no presume, pero que responde. Que lleva su tierra en la piel y en el alma. Burgaleses de pro que viven con los pies en el suelo y la cabeza bien alta. En Burgos se valora lo auténtico, lo que se gana con trabajo, lo que se respeta con el tiempo. La fidelidad a las raíces no es una moda: es una forma de vivir.

El orgullo burgalés no necesita escudos ni pancartas. Se demuestra en el día a día: en los abuelos que cuentan historias sin perder la memoria, en los padres que educan con esfuerzo, en los jóvenes que se marchan sin romper el vínculo. Se demuestra en esa frase tan sencilla y tan cargada de sentido: “soy de Burgos”, dicha con la frente en alto, sin adornos, sin necesidad de explicación porque podrás sacar a un burgalés de Burgos… pero jamás podrás sacar Burgos de un burgalés.

Así que no, Burgos no es un chiste ni es un cliché. Lógicamente, sus gentes no son blanco de bromas. Burgos es piedra firme, alma serena y convicción profunda. Y quien no lo entienda, quizás debería pasar por la ciudad. Escuchar. Mirar. Aprender. Y dejar de hablar desde la ignorancia. Que nadie se equivoque: reírse de Burgos y de los burgaleses es retratarse a uno mismo. Es demostrar que no se ha aprendido nada. Porque cuando uno menosprecia a quien mantiene la cabeza alta con humildad, lo que revela es su propia pequeñez. Burgos es tierra firme, gente de palabra y cultura de raíz.

Jimena Bañuelos

Enlace en EL VALLE (México): https://elvalle.com.mx/2025/10/20/burgos-es-raiz-historia-y-dignidad/

EL CID, BURGOS Y YO

El mes de julio avanza a un ritmo frenético, de hecho, sus días se cuentan con los dedos de una mano y su hoja del calendario está a punto de caer. Ahora bien, este mes ha traído un homenaje que enlaza el presente con el pasado porque la estatua del Cid Campeador de mi tierra ha cumplido setenta años. El homenaje que los burgaleses rindieron a uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad demostró que el protagonista no solo fue Rodrigo Díaz de Vivar sino también, el espíritu de una ciudad que nunca olvida sus raíces. 

Es cierto que Burgos es un derroche de Historia. Las calles burgalesas no son solo piedra y asfalto. Son memoria viva. Cada rincón guarda una historia, una emoción, una parte de nosotros. Y aunque hoy la tecnología nos permite guardar imágenes, vídeos, fragmentos de tiempo que no queremos perder, hay recuerdos que no caben en una pantalla porque los que se sienten y no se ven quedan grabados en el corazón para la eternidad. 

Hay que asumir que los tiempos cambian, pero hay cosas que permanecen inmutables a él. La grandeza de la Catedral sigue siendo sobrecogedora. El Arco de Santamaría continúa siendo una puerta al pasado. El Espolón es testigo de tantos paseos, de tantos encuentros. Y el Cid, firme y sereno, sigue allí, frente al Teatro Principal, como si nos cuidara en silencio y diera la bienvenida a todos los visitantes. Verlo ahora, con siete décadas de historia a sus espaldas, impone. Y emociona.

No negaré que muchos hablan del frío de Burgos, pero quienes la conocen bien saben que su calor no está en el clima, sino en su gente. En una conversación sin prisa, en una morcilla compartida, en el vino que acompaña los recuerdos. Por eso, como dice el himno de Zurita y Calleja, no puedo decir nada malo de esta ciudad porque es “la tierra sagrada donde yo nací”. Y aunque pasen los años y la distancia me aleje de mis raíces, aún se me eriza la piel cuando lo escucho, recordando la primera vez que lo canté del brazo de mi abuelo, un burgalés de pro.

A veces, basta una canción para que la memoria despierte. O una imagen. O una promesa. Frente a la placa que recuerda el juramento de Rodrigo Díaz de Vivar, una vez prometí no olvidarme nunca de quién soy ni de dónde vengo. Prometí, también, volver, aunque solo fuera con el pensamiento. Y en días como estos, con la ciudad celebrando la figura de su héroe, es imposible no sentirse cerca, aunque esté lejos.

Los setenta años de la estatua de bronce ya son historia y, sin duda, todos seguimos escribiendo la nuestra. Somos los héroes de todo lo que superamos porque somos los autores de nuestros pasos, narradores de lo que sentimos y testigos de lo que elegimos. Por eso, no se trata solo de lo que nos ocurre, sino de cómo decidimos contárnoslo. La vida, al final, es cuestión de actitud: nos reparte las cartas, pero no nos dice cómo jugar la partida. Y en ese juego largo e impredecible, lo que marca la diferencia es cómo decidimos afrontar el presente. Sin duda, hay que valorar el tiempo, no darlo por hecho, vivirlo con intención… No hay que olvidar que en un segundo todo puede cambiar. Y sí, a veces es necesario hacer borrón y cuenta nueva. Pero cuando esto suceda, que sea con valentía, sabiendo que los comienzos no suelen ser fáciles, pero sí llenos de posibilidad.

“Por vosotros, los señores, los que en castillos moráis… por los burgaleses… por el pueblo llano… por las mujeres y niños…” Así arrancaba el cantar del juglar en el Poema del Cid, una invocación que mi abuelo conocía de memoria y que recitaba con verdadera emoción. Hoy, esas palabras resuenan con más fuerza que nunca, ya que lo importante, es cómo nos plantamos ante la vida. La actitud lo cambia todo, y la fortaleza es su mejor vasalla… ¿Te has parado a pensar alguna vez cómo sería la novela de tu vida? ¿Te gustaría leerla? ¿Cambiarías algo? Siempre hay una página nueva esperando a ser escrita. Siempre hay una oportunidad para darle un giro. Porque nunca es tarde… si la dicha es buena.

Jimena Bañuelos

QUE LE DEN MORCILLA

Bruselas ha hablado. Y cuando Bruselas habla, tiemblan las etiquetas, los embutidos… y el sentido común. En España no estamos para tonterías y lo digo porque con el calor los niveles de irritabilidad ascienden de manera exponencial. Esos que, decidieron atarnos los tapones de las botellas, no vaya a ser que se escapen, ahora les ha dado por mirar mal a la morcilla de Burgos. Se ha convertido en su enemigo público como si no hubiera otros problemas…

Sí, como lo leen. No me ha dado ningún golpe de calor pero sí que me ha “encendido” que se cuestionen un producto que tiene Denominación de Origen Protegida. ¡Ojo! Porque no es un embutido cualquiera. No hablamos de un producto de laboratorio, hablamos de arroz, cebolla, sangre y siglos de sabiduría gastronómica. Y esto es incuestionable porque es historia con arroz, identidad en tripa natural. Es Burgos en estado puro, servido en cazuela de barro o en una rebanada de un buen pan. Es una tradición que no cabe en sus gráficas ni en sus informes de riesgo cardiovascular. Dicen que es «poco saludable». Que si la sangre, que si la grasa, que si el etiquetado podría confundir a algún ciudadano europeo, posiblemente, con exceso de sensibilidad y falta de paladar. Ahora bien, cuando vienen los turistas no se privan de ningún manjar español.

Entiendo que la señora Úrsula Von der Leyen se quiera preocupar por lo que comemos, pero quizás pueda pensar en esas barritas envasadas, en las hamburguesas de lentejas, en los filetes de laboratorio, o en otros productos que son pura química, pero la morcilla de Burgos no se toca y lo dice una burgalesa que, además, se llama Jimena. Un nombre que me lleva a hacer alusión al mítico Cantar del Mío Cid: «¡Qué buen vasallo si hubiera buen señor!” La morcilla es el vasallo. Europa, empieza a parecer el señor equivocado.

Por eso, desde estas humildes palabras, invito a la señora Von der Leyen a que venga a Burgos, sin agenda, sin escoltas, como una ciudadana europea más y se coma una buena ración de morcilla, con su pan de hogaza, su pimentón y su punto crujiente. Y si se atreve a añadirle un huevo de codorniz y degustar una “cojonuda”; cuando termine, que no va a dejar ni la miga del pan porque se va a chupar los dedos, que se suba a un atril en la Plaza Mayor o a los pies de la Catedral y les diga a los burgaleses, en su cara, que su morcilla no cumple con los estándares europeos. A ver qué tal le va. No hay valor para eso. 

Evidentemente, en mi tierra se defiende la morcilla como se defiende una bandera o la catedral y estoy segura que muchos españoles se unen a dar esta batalla. Porque el pueblo, este pueblo, sabe lo que vale. Ya está bien de controlarlo todo y de normas absurdas. ¿Qué será lo próximo?… La riqueza culinaria de España da mil vueltas a la de cualquier país… Será que eso también molesta.

Y ahora, en honor a Úrsula, tengo más ganas de tapear con una buena ración de morcilla, de chorizo, de torreznos, de cecina  … Lo único que me falta por decir es: Que le den morcilla. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/07/07/que-le-den-morcilla/

SEMANA SANTA

Estamos en la época de recogimiento y también de ponerse a cocinar. Es tiempo de torrijas y hay que cumplir con las tradiciones. Tengo huevos, leche, azúcar, cáscara de limón, canela en rama y, por supuesto, pan con mucha miga; lo único que me falta es la buena mano que tiene mi abuela para la cocina porque por mucho empeño que yo ponga, la experiencia es un grado y eso es incuestionable. Ella siempre me insiste en que hay que poner mucho cariño en su elaboración, aunque sinceramente, creo que lo dice por darme ánimos… No sé si me saldrán bien o no pero, al menos, es la mejor forma de comenzar a vivir los días más álgidos de la Semana Santa. Ésta tiene mucho que ofrecer en España. 

Famosa es la Semana Santa de Málaga. Es digno de ver el Cristo de la Buena Muerte que porta la Legión. Escucharlos entonar ‘El novio de la muerte’ pone la piel de gallina. Es un sentimiento que algunos no entenderán, pero los fervientes que llevan un año esperando a que llegue Jueves Santo no pueden contener sus lágrimas. Y eso en Málaga, porque si continuamos por Andalucía hay que hacer una parada obligatoria en Sevilla. Muchos pasos procesionan por sus calles, pero La Madrugá de Viernes Santo es especial. Se respira devoción, se respira respeto. Se escucha el silencio. 

Del sur de España, pasando por Madrid podemos llegar a Castilla y León. En ciudades como Valladolid o Zamora también hay mucho que ver, pero dado que estamos en mi tierra, voy a hablar de Burgos. Su historia y sus procesiones son el mejor motivo para ir a la ciudad que me vio nacer. El Encuentro a los pies de la catedral deja una estampa difícil de olvidar. La Semana Santa es una devoción que muchos muestran en estos días, pero también, y es muy lícito, que muchos quieran unas vacaciones en la playa o en la montaña. Es cierto que da igual el plan que se tenga para estos días porque todos estamos viendo las previsiones meteorológicas puntualmente. De hecho,  estamos mirando al cielo y no nos cansamos de pedirle una tregua de lluvias. Éstas no han cesado durante todo el mes de marzo y parte de lo que llevamos de abril.

El próximo viernes será “Viernes de Dolores” y es la antesala al Domingo de Ramos. La Semana Santa está encima y todos los preparativos están más que hechos. No importa como se quieran vivir estos días porque cada uno sabe como quiere disfrutar de su propia vida. Eso sí, siempre hay que respetar las opciones de cada uno porque como cada persona es un mundo y ese mundo lo construye como quiere. Al fin y al cabo, lo importante es ser feliz en la vida y esa felicidad tiene sus propias tradiciones, sus propias vivencias y sus propias experiencias. 

Jimena Bañuelos

BURGOS, MIS RAÍCES

Cada vez que voy por Burgos los recuerdos de mi infancia vuelven a mi memoria sin poder evitarlo, algo muy lógico dado que es mi ciudad natal. Las calles de esta localidad castellana están cargadas de Historia, una historia que día a día van escribiendo los burgaleses. Sin duda, el móvil siempre me acompaña allá donde voy y, ahora, con el avance de la tecnología se ha convertido en el compañero que no puede faltar porque gracias a él, además de llamar y mandar mensajes, inmortalizamos muchos momentos para que se conserven en nuestra memoria y en la suya. Lógicamente, si olvidamos algún matiz en nuestra mente, el responsable de “refrescar” ese recuerdo será el teléfono. 

Es cierto que los tiempos cambian, pero es importante conocer bien la Historia que nos precedió. Burgos es una ciudad llena de riqueza y quien la conoce bien se enamora de ella. Nunca me cansaré de ver la grandeza de su Catedral, de atravesar el Arco Santamaría, de pasear por El Espolón, de ver al Cid Campeador frente al Teatro Principal, son algunos ejemplos de lo que esta localidad ofrece a los visitantes. Es cierto que su fama, meteorológicamente hablando, no es buena, pero el frío se combate excelentemente con su variada gastronomía. Es, sin duda, otra de sus “grandes” riquezas. Obviamente, de Burgos no puedo decir nada malo porque, tomando como referente el himno que Zurita y Calleja compusieron, es “la tierra sagrada donde yo nací”. Pasarán los años y se me seguirá poniendo la carne de gallina cuando canto o escucho este himno porque fue con mi abuelo, un ferviente burgalés, con quien lo canté por primera vez cogida de su brazo. Ese recuerdo, no me lo mostrará el móvil, pero sí el corazón.  

Frente a la placa que conmemora el famoso juramento de Rodrigo Díaz de Vivar me prometí volver a mi ciudad más pronto que tarde. Es curioso como a veces no somos conscientes de lo rápido que pasa el tiempo. Febrero ha superado su ecuador. Se nota que los días son más largos, la luz nos acompaña por más tiempo y con las alergias ya dejando más de un estornudo, está claro que la primavera y el mes de marzo están más cerca.

Continuamos escribiendo mucha propia historia, la historia de nuestra vida. Los capítulos van pasando y de nuestro puño y letra nos vamos narrando a nosotros mismos aquello que nos sucede en el día a día. Es importante saber como contarnos lo acontecido porque afrontarlo de una manera o de otra puede ser vital. La vida es una actitud, nos reparte las cartas pero no nos dice como jugarlas porque la partida es larga y todo depende de uno mismo. Es importante valorar el tiempo y no malgastarlo porque todo puede cambiar. Es cierto que se puede hacer borrón y comenzar una nueva página en blanco, pero si esto sucede hay que hacerlo con valentía y coraje ya que los principios no suelen ser fáciles.  

“Por vosotros, los señores, los que en castillos moráis, por vosotros, los burgaleses, los que vivís en ciudad, por vosotros, pueblo llano, hartos ya de trabajar, por las mujeres y niños, que rondan por el ferial, por estos y por los otros, por los de aquí y de allá, vecinos y forasteros que vinisteis al lugar, sin distinción, para todos comienza aquí mi cantar.” Así es la popular invocación del juglar en el Poema del Cid que tan bien se sabía mi abuelo. La actitud es el principio de todo y la fortaleza su mejor vasalla. ¿Te has parado a pensar cómo sería la novela de tu vida?… ¿Te gustaría?… Siempre hay un momento en el que la historia puede dar un giro… Nunca es tarde si la dicha es buena.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/02/17/burgos-mis-raices/

SENTIDO ÚNICO

Hemos dejado atrás la Semana Santa. Una Semana Santa que muchos calificarán, sin duda, como especial porque tras dos años sin ver salir los pasos a la calle, la normalidad ha vuelto a ser la protagonista. Menos mal, porque aunque la lluvia hizo acto de presencia en los primeros días, después ha dado una tregua para dar paso al silencio, a los tambores y a la solemnidad de quienes viven estas fechas con devoción. Por supuesto, no hay que olvidar que el ocio es libre y cada persona decide como pasar este primer puente del año. Después de todo lo que hemos vivido, las ganas podían con todo porque la necesidad de desconectar se palpaba en el ambiente. Muchos destinos y un único fin: disfrutar. 

Precisamente, ese verbo sabemos conjugarlo todos. Ya sea con amigos o con la familia, lo que de verdad importa es ser feliz porque el tiempo pasa y no vuelve. Estos días también han sido especiales para mí. He recordado la Semana Santa que viví en Roma hace unos años. Por mucho que las cosas cambien, las tradiciones siempre se mantienen. Es cierto que lo que hemos echado de menos, ahora lo hemos vivido como si fuera la primera vez. Una primera vez que siempre es inolvidable, hablemos de lo que hablemos. También, no me puedo olvidar que en la distancia he podido ver por la televisión las procesiones de Burgos. Era una niña cuando viví “El Encuentro” a los pies de la catedral. Este Jueves Santo, lo pude ver como nunca lo había visto porque aunque las pantallas son frías los sentimientos brotan del corazón. Además, hay que agradecer a esas cámaras los planos que mostraron nunca vistos. La perspectiva lo cambia todo.

Y tanto que si cambia que la solemnidad del Viernes Santo se trasladó desde el interior de la Catedral a las calles de la ciudad. Todavía seguimos homenajeando a la Seo por sus ochocientos años, pero motivos no nos faltan. Que le voy a hacer si estoy rendida a su Majestad ya sea de día o de noche. Me alegró ver la plaza de San Fernando abarrotada de gente para ver las procesiones y aunque Burgos tiene fama por su frío, el tiempo acompañó con un sol espléndido para que se lucieran todas las tallas. 

Sin duda, esta Semana Santa tiene motivos para quedar en el recuerdo de todos. Ha sido, además, el preludio al fin de las mascarillas en interiores. Mañana todo cambia y ésta se quedará solo en determinados lugares. Parecía que este momento no iba a llegar nunca, pero ya es una realidad. Es cierto que el virus sigue con nosotros, pero mientras se comporte como hasta ahora hay que ir quitando las restricciones que quedan. La normalidad está imperando aunque, es cierto, que nada volverá a ser como antes porque la pandemia ha marcado y mucho. De una manera o de otra, todos tenemos ese punto de inflexión en nuestras vidas. Lo importante es que hemos superado ola tras ola como hemos podido, hemos plantado cara a lo desconocido y hemos aprendido que la vida en un segundo puede cambiar. “Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.” Lo dijo la escritora Agatha Christie. Un sentido que nos tiene que conducir a la felicidad y ésta cada uno sabe donde la puede  encontrar…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/32641/sentido-unico

DEJAN HUELLA

La vida es esa historia que vamos escribiendo de nuestro puño y letra. En ella, como en todas las historias, hay personajes protagonistas que nos acompañan a lo largo de los años. Otros, son secundarios por un tiempo limitado y los hay que, aunque no están en nuestro día a día, han dejado una huella en nosotros y se han convertido en gratos recuerdos. Además, con el paso del paso del tiempo los roles pueden ir cambiando. Decía Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito: “Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan”. 

Ya desde la niñez vamos forjando nuestra personalidad y carácter. Ese pasado es la base de nuestro futuro. Esa niña que vivía en Burgos conserva muchos recuerdos y vivencias, pero también no olvida a esas personas que la fueron mostrando poco a poco la realidad. Obviamente, la vida son etapas y la primera de ellas siempre arranca en el colegio. Ahí fueron mis profesores los que me enseñaron las asignaturas que me tocaban cada curso me gustaran o no, pero también me enseñaron unos valores y otro tipo de lecciones en los que el examen no iba tener una nota ya que sería la vida la que me pondría a prueba. La memoria es selectiva, de ahí, que algunos de esos profesores hayan caído en el olvido y, en cambio otros, se han convertido en amigos a día de hoy. 

Esa niña ha crecido y ha ido superando etapas. Del colegio pasó al instituto y de ahí a la universidad. Tenía razón Henry Adams cuando afirmó: “El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puede decir cuando se detiene su influencia”. Esa influencia vive en nosotros y somos nosotros mismos los que la vamos moldeando y cultivando con la ayuda del tiempo. Mucho se está hablando estos días de la supresión de la Filosofía o de las calificaciones. Como es lógico hay detractores a estas decisiones, abiertamente yo estoy en ese bando. La Filosofía me enseñó muchas cosas, pero sin duda, la de hacerme preguntas es la quiero destacar. No concibo dejarme llevar sin más por lo que me digan. Desde pequeña apuntaba maneras. Podía ser rebelde con causa o sin ella pero siempre he sido fiel a mis principios. Unos principios que defenderé siempre. Además, agradezco enormemente a quienes me ayudaron a forjarlos. Las calificaciones siempre tuve claro que eran unas cifras que me impulsaban a mejorar. Lo pensé en Saldaña, mi colegio; en Comuneros de Castilla, mi instituto y en el CEU, mi universidad. La esencia es ser tú mismo y para ello hay que madurar en tiempo y forma. Es lógico que quieran eliminar la cultura porque desde la ignorancia es muy fácil manipular. Como dijo el filósofo Amos Bronson Alcott: “La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.”

Estamos viviendo unos años veinte que, de momento, poco tienen de felices. Arrancaron con una pandemia que todavía no ha finalizado y después se han ido sucediendo acontecimientos que han dado un vuelco a nuestros planes. Todos hemos tirado recuerdos para revivir momentos que nos dieran un empujón hacia delante. No estaría demás que volviéramos a leer nuestra propia historia y recordáramos a esos maestros y profesores que estaban al pie del cañón para darnos lo mejor. Las personas que están en nuestra memoria es por algo. Vaya desde aquí mi gratitud a mis maestros y profesores. Ya no hablo solo de Filosofía porque cada asignatura tiene su porqué. Un porqué que la vida te muestra en el momento oportuno. Y acabo con esto de Albert Einstein: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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FOTOGRAFÍAS

El mes de agosto llega a su fin y con él se lleva muchos amaneceres, muchas puestas de sol, muchas vivencias y muchas instantáneas que nos ayudarán a afrontar el mes de septiembre. Un mes marcado por la vuelta al cole y la vuelta a la rutina. Menos mal que el verano todavía no ha terminado y nos quedan días para disfrutar de una escapada que otra los fines de semana. Cualquier plan es bueno para mitigar la denominada depresión posvacacional que no es tal si nos aferramos a las muchas experiencias que nos quedan por vivir. 

Experiencias que ayudan a seguir creando recuerdos. Hay fotos que cuando las vemos inventan sonrisas y a pesar de la nostalgia que en ellas encontramos, lo vivido ya no nos lo quita nadie. Por eso, septiembre es un buen mes para ir a Burgos. La ciudad sigue volcada con el VIII Centenario de su catedral y desde hace una semana se han unido a los festejos “Las Alas de México”. La obra de Jorge Marín ya está en la Plaza de Santa María para el deleite de todos. Retratarse con ellas va a ser casi una obligación. Me alegra ver como México está presente en mi tierra gracias a la obra de este escultor. Sin duda, es otro buen motivo a añadir a la lista y visitar la capital castellana. No nos olvidemos que también están las Edades del Hombre. Si Burgos derrocha cultura por sus calles, ahora con la celebración del centenario mucha más. Por cierto, la obra del escultor mexicano estará presente en tierras del Cid hasta el 22 de marzo. Por delante quedan seis meses para disfrutar de la grandeza de sus alas ya que miden 450 centímetros de alto y pesan 1,836 kilos. Están hechas de bronce y las creó hace once años. 

Quizás, la foto en esas alas sea una buena manera para volar hacia lo que deseamos y dejar atrás aquello que nos roba la ilusión. Las instantáneas también son una buena medicina sin receta. Y lo mejor es que se pueden tomar en cualquier momento. Ahora, que no nos desprendemos del móvil para nada, siempre llevamos con nosotros el mejor viaje al pasado. No es cierto que no sea bueno mirar atrás. Simplemente, tenemos que ser selectivos con lo que nos quedamos. Y eso depende de cada uno. Yo siempre me quedaré con lo mejor y confieso que anhelo ver la obra del escultor mexicano. Todo llegará.

Como han llegado las medallas de la burgalesa Marta Fernández en los Juegos Paralímpicos. Lo anuncié hace semanas y me enorgullece poder contarlo. Es un ejemplo de superación a seguir. Sin duda, es un sueño cumplido para ella porque los sueños no son fáciles de cumplir aunque con constancia y tenacidad se logran. Vaya desde aquí mi más sincera felicitación. De nuevo, las fotografías son esenciales porque Marta se verá con la medalla colgada una y otra vez y ese recuerdo estará cargado de emoción.

No siempre es cierto que una imagen vale más que mil palabras, pero ver una imagen en un momento determinado lo puede cambiar todo. La mente tiene mucho poder y alimentar nuestros pensamientos no solo de palabras también tiene sus efectos. Las buenas imágenes imborrables están ahí para ayudarnos cuando todo es más negro de lo que creemos. Si el pasado nos ayuda, ¿por qué renunciar a él? Seamos selectivos

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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A LO SIMONE BILES EN BURGOS

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Club Gimnasia Burgos

En tiempos de confinamiento cualquier entretenimiento es bueno. Ahora, que la tecnología ha avanzado y las redes sociales están al rojo vivo, los retos se han ido abriendo paso para mostrar las habilidades, o no, de quienes aceptan todo lo que se les pone por delante. Al principio, y dado su protagonismo, el papel higiénico se convirtió en algo, no solo esencial en el carrito de la compra, sino que adquirió su protagonismo haciendo con él todo tipo de habilidades. Muchos subieron a sus historias la satisfacción de haber superado el reto y tras éste otros les aguardaban para llenar las horas vacías que la cuarentena trae consigo. Confieso que no soy muy de retos aunque sí que veo de lo que son capaces de hacer mis amigos. Muchos, de hecho, me han sorprendido porque nunca me los hubiera imaginado haciendo determinadas cosas… pero todo vale para sacar una sonrisa a los tuyos y a los demás.

Si bien es cierto, no todos los retos están al alcance de todo el mundo porque para emular a Simone Biles hay que estar muy bien preparado si no quieres acabar en el hospital o con más de un moratón. La gimnasta americana siempre sorprende con su potencial en todas las competiciones, pero ahora pasa, como muchos atletas, su tiempo en casa. Dejar de entrenar es un error, pero sí se puede uno adaptar a las circunstancias como lo han hecho en el Club de Gimnasia de Burgos. Es obvio que me fijé en ellos porque como dice el himno de mi ciudad: “Tierra sagrada donde yo nací” y ésta tira mucho. Saliendo de este paréntesis estos chicos siguen entrenando como pueden y además aceptaron el reto de la estadounidense. Ver el vídeo es una maravilla porque demuestra que todo es posible si se trabaja para ello. Sé que tienen muchos sueños, sé que entrenan muy duro, sé que se esfuerzan, sé que compatibilizan sus entrenamientos y sus estudios, sé que no se rinden, sé que son infatigables y estoy convencida de que llegarán muy lejos. De hecho, no pienso perder de vista todo lo que hagan. Avisados estáis… No olvidéis que todo sacrificio, tarde o temprano, tiene su recompensa. Cuando se disfruta de lo que se hace, en este caso del deporte, es muy difícil alejarse de aquello que nos saca sonrisas, alguna que otra lágrima, pero mucha satisfacción. Ahora estos gimnastas son muy jóvenes y nadie sabe lo que les deparará la vida, pero estoy segura de que el deporte siempre estará con ellos.

Si no suelo aceptar retos, por supuesto, el de Biles menos. Eso sí, el deporte me da vida, me da fuerza y me permite alejarme de la rutina, de la situación en la que nos encontramos y me evade a mi mundo. Ése que solo yo entiendo y en el que estoy, generalmente, acompañada por mi música favorita, para simplemente dejarme llevar. Confieso que sigo entrenando en casa porque querer es poder siempre venciendo a la pereza; algo que seguro también le sucede a más de un miembro del club. Chicos, ahora no hay competiciones pero todo volverá a ser “más o menos” como antes, pero hasta entonces os animo parafraseando a Aristóteles: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”. Y dicho esto, seguid como hasta ahora, campeones.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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