ENTRE LA NOSTALGIA Y LA RUTINA

Esta semana nos despediremos de agosto, un mes que se marcha cargado de recuerdos, de vivencias intensas, de experiencias inolvidables y de instantes que ya se han convertido en parte de nuestra historia personal. Con la nostalgia que todo esto conlleva, nos toca dar la bienvenida a septiembre, ese mes que, más que un final, representa en muchos casos un nuevo comienzo. Menos mal que el el verano aún no ha dicho su última palabra. De hecho, todavía quedan días de sol, escapadas improvisadas y momentos que pueden suavizar la temida «depresión posvacacional».

Al final, lo más importante es aferrarnos con mucha fuerza a lo que aún está por venir. Los recuerdos más recientes nos sacarán más de una sonrisa a pesar de la nostalgia que ellos llevan implícitos. Eso sí, lo vivido ya no nos lo va a quitar nadie. Son momentos que ahora habitan en el pasado, en ese rincón de la memoria donde se guardan los instantes que alguna vez fueron presente. Y ahí se quedarán, como pequeños tesoros, para recordarnos quiénes fuimos, qué sentimos, cuánto reímos y cómo amamos.

Sea el mes que sea, de lo que se trata es de vivir el presente. Un presente al que hay que adaptarse según las circunstancias, pero no hay que dejar de aprovechar todas las oportunidades que éste nos brinde. Septiembre nos ofrece un nuevo comienzo, una especie de “segundo enero” en el que redefinir metas, rutinas y prioridades. Tras un verano en el que muchos hemos desconectado (como se merece), ahora toca reconectar con lo cotidiano sin perder de vista lo esencial: no dejar que la rutina nos absorba por completo. Los días pueden parecer repetitivos, pero cada uno guarda algo distinto si sabemos mirar. Aunque vengan marcados por horarios y rutinas, veinticuatro horas siguen siendo un mundo de posibilidades. Por eso, es importante apoyarse en aquello que nos hace feliz. Aún tengo libros que esperan ser leídos, películas y series por descubrir, planes que quedaron a medias. Y aunque exprimí el verano tanto como pude, no me ha dado tiempo a todo. Eso sí, disfrutar lo he disfrutado como me ha pedido el cuerpo. En el fondo lo que te llevas, además de un tono bronceado, es la sonrisa que te sale al recordar determinados momentos. 

Ahora esos momentos ya son pasado, y eso, aunque duela, también tiene su belleza. Porque en el fondo vivir es eso: ir despidiéndose de esos momentos mientras se abren paso nuevos capítulos. El tiempo va avanzando, con o sin nosotros, y en su paso nos va enseñando que nada es para siempre, pero todo lo vivido tiene un lugar eterno en la memoria.

El verano se va alejando pero no hay que olvidar que todavía queda mucho por vivir. Septiembre marca la vuelta al cole, el regreso a la rutina, y el inicio de ese tramo final del año que parece ir más deprisa que nunca. En nada estaremos viendo turrones en los supermercados y hablando de planes navideños. De hecho, muchos regresan de sus vacaciones con un décimo de lotería en el bolsillo para tentar la suerte venidera… Eso también es aferrarse a la ilusión de lo que está por venir.

Volver cuesta, sí. Porque implica dejar atrás. Pero la vida es una suma de etapas y momentos. Como dijo el poeta Robert Frost: “En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: Sigue adelante”. Pues… Sigamos.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/25/entre-la-nostalgia-y-la-rutina/

PARTIDO A PARTIDO

Quedan poco más de diez días para que termine el mes de agosto, las horas de sol ya empiezan a escasear y la vuelta a la rutina se asoma en el horizonte. Hay que reconocer que el verano, a pesar de la ola de calor que hemos pasado, se va agotando poco a poco y con él las vacaciones más anheladas de todo el año. Todavía hay margen para seguir disfrutando de la estación estival, pero en todos los finales siempre existe algún principio. Los amantes del deporte rey estén o no ociosos seguro que celebran la vuelta de la Liga.

Por delante hay treinta y ocho jornadas para animar al equipo que nos hace palpitar el corazón. Reconozco que ni en vacaciones desconecto de mis colores porque estos siempre me acompañan allá donde voy. Orgullosa de ser colchonera en la playa, en la montaña, en la piscina, en el tren… Ahora bien, sé que “partido a partido” iremos soñando y sufriendo a la vez, pero también sé que nunca hay que dejar de creer porque la temporada acaba de empezar y la actitud es fundamental. 

Los primeros noventa minutos de esta Liga se jugaron ante el Espanyol lejos de su fortín, pero en la cabeza de esta afición está la noche de bienvenida en el Metropolitano del próximo jueves, donde los nuevos jugadores recibirán el cariño de su gente y conocerán de primera mano qué significa defender esta camiseta y este escudo. La afición los acogerá como siempre: con pasión, exigencia y una entrega incondicional. Del Atleti se nace y comprenderán porque es un sentimiento que no se puede explicar. El coraje y corazón que tienen que plasmar en el terreno de juego no les va a faltar desde las gradas. 

La afición del Atlético de Madrid es el latido más profundo del club, un amor que se siente en cada rincón del alma. No somos simples seguidores; somos un ejército de corazones rojiblancos que laten al unísono, dispuestos a darlo todo. No hay distancia, ni adversidad, que pueda apagar su pasión. En cada partido, en cada grito, en cada momento de sufrimiento y alegría, la afición rojiblanca se entrega por completo, como si cada jornada fuera una cita con el destino. Los colchoneros siempre estamos en las buenas y en las malas sin dudar ni un segundo, porque ser del Atleti no se mide en victorias, sino en sentimientos. Esa devoción que no entiende de rendirse, esa lealtad que no pide explicaciones. 

Los colores rojiblancos son una forma de vida que une a generaciones. Por eso, el tercer anfiteatro siempre está muy presente. El Atleti es capaz  de transformar el sufrimiento en fuerza y, sobre todo, te hace sentir parte de algo mucho más grande. En cada cántico, en cada abrazo, se siente el palpitar de una afición que vive, respira y sueña con el Atleti. Y eso, queridos amigos, no tiene precio.

Y dicho esto, será el próximo sábado cuando debuten en el primer partido de la temporada en casa y el Metropolitano se volverá a teñir de rojo y blanco. Una imagen que ya se echaba de menos. Ahora toca pelear cada balón y no rendirse. El camino acaba de empezar, pero la ambición es clara: aspirar a todo, pelear por cada título, por cada victoria. La Liga acaba de comenzar, pero la ilusión no tiene freno. ¡Aúpa Atleti!

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/18/partido-a-partido/

AGOSTO: EL TIEMPO EN MOMENTOS

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones, sin duda, es el mes de agosto. Aunque los tiempos han cambiado, lo cierto es que sigue siendo por excelencia la época del año en la que la rutina de la mayoría cede ante el ocio. Ahora bien, no hay que olvidar que las vacaciones también tienen su propio protocolo. Para algunos, hacer las maletas puede ser una fuente de estrés, a pesar de que ese momento marca el inicio de una pausa más que necesaria. Lo cierto es que acordarse de todo es casi imposible, sobre todo si se deja para última hora. No todos somos previsores…Esa sensación de “algo se me ha olvidado” suele aparecer, pero, es cierto, que desaparece muy rápido: cuando ya estás en el destino que llevas anhelando durante muchos días. Si eso sucediera, solo queda asumirlo con una pizca de rabia y, por supuesto, aliviarla buscando el lado bueno de las cosas, es decir, repitiendo una y otra vez, la palabra mágica: vacaciones.

Como un relevo bien ensayado, agosto recoge el testigo del deber y lo transforma en tiempo para disfrutar. Es el mes más esperado, deseado, de hecho, son muchos los que llevan desde enero restando jornadas para ver que esos planes con los que soñaban ya son una realidad. Y en esa realidad, las sonrisas surgen solas y empiezan a borrar poco a poco esas ojeras que se han ido acumulando durante el año. Dicen que los ojos no mienten, y es verdad, porque cuando hablamos de vacaciones, brillan de una manera distinta, incluso, me atrevo a decir que especial. Da igual cuáles sean los planes, porque la felicidad se mide por lo que a cada uno le gusta. No hay normas, ni fórmulas. Solo la libertad de vivir los días libres a tu manera, sin horarios.

Eso sí, hay que reconocer que no siempre se descansa tanto porque las vacaciones también pueden convertirse en un auténtico maratón. Aprovechar al máximo conlleva exprimir el tiempo hasta límites insospechados. Hacer excursiones para conocer sitios nuevos es algo primordial cuando tu destino es un lugar nuevo en tu agenda de viajes. Reconozco que soy de las que me gusta ver y adentrarme en todo lo que los sitios me ofrecen cueste lo que cueste. Por ejemplo, si hay que madrugar para ver un bonito amanecer se hace porque la vida son esos momentos únicos que no vuelven. Ese conjunto de experiencias que refuerzan más la fuerza de la mente. El verano está para recargar las pilas y, por supuesto, para desconectar. La pilas, poco a poco, se van llenando porque a estas alturas del año llegan, en muchos casos, bajo mínimos pero lo importante es dejarse llevar por el presente que ahora nada tiene que ver con el del resto del año. La rutina cambia y con ella nuestra forma de vivir.

Vivir. Ese es el verbo que debemos conjugar todo el año, pero ahora con más motivo. Vivir sin ponerle “peros”, sin buscar la perfección que no existe. Porque mientras la buscamos, puede que se nos escape lo que realmente importa: el ahora. El tiempo es oro, sí, pero la vida es única. Y está en nuestras manos aprovecharla al máximo.

Agosto acaba de arrancar. Tenemos por delante muchos días para llenarlos de experiencias, de aventuras, de instantes y recuerdos que nos acompañen cuando vuelva el frío y la rutina. En mi caso, ya tengo planes y libros esperando. Así que, sin más, seguiré escuchando el sonido del mar, contemplando la majestuosidad de las montañas y dejándome llevar por las historias que me regalan las páginas de una buena novela. En definitiva, cuando el verano se apague y la rutina regrese, lo único que quedará será lo vivido. Y en ese balance silencioso de la época estival, ser feliz es lo que cuenta.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/08/04/agosto-el-tiempo-en-momentos/

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