HOMENAJEANDO A LOS QUE NO ESTÁN 

Octubre está llegando a su fin y como marca la tradición estamos en la época de Don Juan, de los buñuelos, de los huesos de santo y, por supuesto, es momento de honrar a los que ya no están. El Día de Muertos, en México, es una fecha más que señalada y es digna de ver porque los altares no dejan indiferente a nadie.

El tiempo pasa pero los recuerdos siempre permanecen. Hace diez años viví un Halloween al más puro estilo americano, pero también viví y fui participe de una de las tradiciones más espectaculares que recuerdo. Todo se tiñe de naranja, pero no del naranja de las calabazas sino del naranja de la flor de Cempasúchitl. Ésta junto con las ‘calaveritas’ de todos los diseños, protagonizan la festividad que fue declarada en Francia por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Y es que el Día de Muertos es “…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo…”

Sin duda, la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos como decía Cicerón. No hace falta que sea noviembre para echar de menos a los que no están porque ya escribió el historiador francés Lamartine: “A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.” Tengo claro que el amor nunca muere por mucho que pase el tiempo. De hecho, hace años era mi abuela la que traía siempre los huesos de santo, tan queridos por unos y tan odiados por otros. Siempre he sido más de buñuelos, pero su ilusión al llegar a casa con una cajita de su dulce favorito bien merecía hacer el esfuerzo y comerse uno. Es cierto que “sólo se muere cuando se olvida. Y yo nunca te olvido” como decían en la película de ‘Coco’. Son días de nostalgia, pero también hay que ver en los recuerdos esa alegría de todos los momentos vividos con quienes aprendimos lecciones  de la vida difíciles de olvidar. Quizás, nos ayudaron a forjar nuestra personalidad, en mi caso, no lo dudo, por eso, extrañar a quienes queremos es lo normal y no es necesario que sea únicamente un día en el calendario. 

Y como de tradiciones he hablado y todos sabemos que toda fiesta que se precie tiene un dulce que la acompaña, además de los españoles, desde hace diez años en mi casa no puede faltar el pan de muerto. No soy muy de cocinar pero con el delantal puesto y acompañada por la harina, el azúcar, la mantequilla, la levadura, los huevos y el resto de los ingredientes se hornea un auténtico pan de muerto en el que no pueden faltar: la representación del cráneo, el sabor a azahar en honor a los fallecidos, los huesos del difunto que son las lágrimas derramadas y la forma circular que equivale al ciclo de la vida y la muerte. 

Los que estamos vivos tenemos que seguir adelante a pesar de las ausencias. “Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años” como dijo Abraham Lincoln.

Jimena Bañuelos

TIEMPO AL TIEMPO

Van pasando los días y con ellos va pasando nuestra vida. Disfrutar cada momento es esencial. Sabemos que esa es la premisa que debemos tener en la mente, pero a veces perdemos esa perspectiva en nuestra cabeza con el único afán de querer correr en el tiempo. Así lo único que conseguimos es que la vida se nos vaya por adelantado y no disfrutar de ese presente del que tanto hablamos. El “carpe diem” es ahora, porque el futuro ya llegará. Por eso, me inquieta que sin haber vivido Halloween, sin haber rendido homenaje a los que ya no están, sin ver representado el Don Juan, ya tengamos las luces de Navidad instaladas en las calles de Madrid. Es cierto que más vale prevenir que curar, pero quizás esto se nos está yendo de las manos. 

Sinceramente, no soy yo muy de calabazas pero sí de buñuelos o de pan de muerto. Con esfuerzo me como un hueso de santo pero el turrón tendrá que esperar. La vida es hoy y hasta que suene el bombo de la lotería de Navidad, con el que tradicionalmente arrancan las fiestas, me niego a vivir en un futuro que me nuble mi presente. Estamos apurando los días que le quedan al mes de octubre que acabará con la noche más terrorífica del año, pero al margen de esta tradición adquirida, todavía quedan muchas experiencias por vivir. No se trata de ir contra corriente, ni de criticar por criticar, simplemente estoy hablando de disfrutar del tiempo, del ahora, porque cada cosa tiene, precisamente, su tiempo, su momento y no es justo empañarlo todo con algo que está por venir y que llegará como marca la tradición con la ilusión que le corresponde. 

Vivimos marcados por una rutina y con ella vamos escribiendo nuestro día a día. No hay ninguna necesidad de saltarse ningún capítulo. Habrá tiempo para comprar regalos, para ver las luces en todo su esplendor aunque nos invadan con lo que está por llegar, por motivos de sobra conocidos, somos nosotros mismos los que tenemos que hacer frente a lo que nos quieren imponer. Estoy convencida que a más de uno le ha nacido un «Grinch» interior que no tenía. Poco se habla de las consecuencias que tienen la antelación excesiva y las imposiciones. 

Quizás, ese «Grinch» tenga más razón de ser cuando este fin de semana demos la bienvenida al horario de invierno. Dormiremos una hora más y eso puede mitigar ese enojo interno, aunque lo peor para mí es ver como la luz de los días se pierde en escasas horas. Habrá que resignarse porque es el tiempo el que rige y nosotros debemos extraerle todo el meollo como he dicho al principio. Por eso, no hay ninguna necesidad de adelantar tan descaradamente los acontecimientos. Disfrutemos del otoño, de sus encantos y de todo lo que nos brinda. Creemos su propia banda sonora, en unos días, especialmente en México, todo se teñirá de naranja y quizás, recordemos a Coco pero los que ya no están nos enseñaron, precisamente, a vivir el presente, a disfrutar del ahora. Hagámoslo

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/10/21/tiempo-al-tiempo-3/

UNIDOS POR TODOS LOS COLORES

Octubre siempre se tiñe de rosa. Es cierto que el cáncer tiene muchos colores, pero por el Día Mundial contra el Cáncer de Mama se organizan muchas actividades. Dar visibilidad es muy importante y ya sea con conciertos, carreras, espectáculos o campañas especiales… la concienciación es vital.

Con el rosa como telón de fondo se busca no sólo poner en valor la prevención con las revisiones periódicas, sino también, la investigación. Sin ella pocos avances se pueden hacer, pero para ello es primordial que se invierta en la ciencia. No puede caer en el olvido, por ejemplo, de quienes nos gobiernan. Los diagnósticos de cáncer, en general, van en aumento y lo cierto es que mejorar los tratamientos e incluso personalizarlos es lo que los investigadores han conseguido con el paso del tiempo, pero todavía queda mucho por hacer. Por eso, la investigación, sea el día que sea, siempre debería ser esencial.

El cáncer no sólo se tiñe de rosa. Son muchos los tipos que hay y cada uno tiene su señal. Si hablamos de colores, el arco iris no puede englobar a todos. Les da un color que los identifica, pero en el fondo el primer nombre de la enfermedad es el mismo. Seis letras que unidas muestran en un instante la cara y la cruz de la vida. Afrontar el jarro de agua fría que te cae cuando oyes esa palabra en un diagnóstico no es fácil, pero de luchadores está lleno el mundo. Sin duda, el próximo sábado, las que han vencido a la enfermedad son las heroínas de las que lo están sufriendo. Está bien buscar un reflejo que te inspire a pelear. Ante esta dura enfermedad, sentirse querido y apoyado es la mejor combinación para todos los pacientes de cáncer sin importar de que tipo sea. 

La actitud lo es todo y ser optimista ayuda mucho. No es fácil afrontar los cambios que conlleva esta enfermedad pero sí se puede hacerla frente con algo tan importante como es la fuerza de la vida. Esa fuerza que está en nosotros mismos y aunque la desconozcamos sale a la luz cuando más la necesitamos. De ahí, que no haya que olvidar la frase: “Nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción”. Y con esa fuerza y rodeada de tus seres queridos eres capaz de hacer frente a todo.

Por eso, el sábado todo se teñirá de rosa aunque lo más importante es transmitir fuerza a quien lo necesita y pedir ayudas para esa investigación de la que muchos se olvidan. Casualmente, la gran olvidada es la clave para buscar nuevos y mejores tratamientos. Insisto, que aunque el rosa sea el protagonista, los lazos son de muchos colores y todos igual de importantes. Me alegra ver que los colores nos unen por una buena causa y que la solidaridad inunda cada actividad que se hace. 

Y enviando toda mi fuerza a quienes luchan contra el cáncer y celebrando la vida por haber ganado esa batalla, está claro que después de eso ser feliz es lo que cuenta. Además, y ya que he hablado de colores, estos tienen su lenguaje dependiendo de para qué los usemos. El de mi batalla es naranja, el de la vida es esperanza, el futbolístico es rojiblanco y da igual el color porque lo que tengo claro es que los colores unen a las personas y en la vida nada es por casualidad. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/10/14/unidos-por-todos-los-colores/

MÉXICO, PAÍS INVITADO

Las celebraciones por la Hispanidad ya han comenzado y mientras la presidenta de México se empeña, sin sentido, en una petición de perdón; en Madrid, México ha sido el país invitado a dichos festejos. La diversidad, el mestizaje y la unión de culturas ha quedado retratada en el Desfile conmemorativo del pasado sábado por la calles del centro de la capital. Disfrutar de la fiesta, la alegría, la música y las tradiciones siempre es enriquecedor. Las catrinas pasaron luciendo muy orgullosas por la Gran Vía. Ya queda menos para que México rinda homenaje a los muertos como una festividad digna de ser vivida porque la grandeza de sus altares no hay palabras que las describan. 

Dice el lema de este año que en Madrid caben todos los acentos. Es cierto que la capital de España es una ciudad muy acogedora y en ella hay una multiculturalidad que se ve a diario por sus calles. Sin embargo, estos días se festeja la Hispanidad cuyo día siempre estará marcado en el calendario en el 12 de octubre, pero ya se sabe, también, que cuando hay que organizar una fiesta, eso a los españoles no se nos da nada mal y cuando en ésta se junta todo el folklore hispano la diversión está más que asegurada. Por eso, con ese espíritu que reina en el ambiente, la reciente nombrada presidenta de México no es quien para empañar la unión de dos pueblos que están hermanados desde hace mucho tiempo. Es cierto que la ignorancia es atrevida y no le vendría nada mal leer a las señora Sheinbaum un poco de historia. Quizás cambie de opinión y deje de lado una leyenda negra que está intentado propagar únicamente con fines políticos. Tiene un sexenio por delante para indagar en la historia de México y como presidenta del país no le vendría nada mal. 

Dejando al margen la política y la polémica, ahora de lo que se trata es de disfrutar. México siempre será especial para mí. Allí conocí a grandes amigos y aunque nos separan más de nueve mil kilómetros de distancia, ésta no ha sido capaz, ni lo será, de romper los lazos que nos unen. El tiempo ha querido que este año me haya reencontrado con muchos de ellos y eso ha fortalecido nuestra amistad. La vida nos juntó y, por eso, siempre tenemos momentos para brindar. Podemos festejar la Hispanidad, pero la amistad siempre está por encima de los días señalados. Eso sí, el próximo sábado, aquí, es fiesta nacional. 

Madrid se ha volcado un año más con la Hispanidad. Hay un programa con todo lo que ha organizado. Manuel Turizo llenó el pasado domingo la calle Alcalá. La organización del concierto ha dejado mucho que desear para un público que se quedó sin poder disfrutar de su artista favorito. Por delante quedan, entre otros, Diego Torres o Los Sabandeños. Si las lluvias no lo impiden habrá que poner el broche final con ellos el próximo fin de semana. Eso sí, nunca hay que olvidar que ante todo, como bien canta el argentino, hay que pintar todo de color esperanza. Solo así sabremos sonreír ante lo inesperado o ante la ignorancia de quien quiere que todo sea de otro color. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/2024/10/07/mexico-pais-invitado/

HASTA EL FIN DE MIS DÍAS

Un empate y unas imágenes que han dado la vuelta al mundo. Esa podría ser la conclusión de un derbi que se fue calentando durante los días previos. Obviamente, la rivalidad es máxima pero nunca se deben cruzar los límites y lo digo en ambos sentidos. 

El ambiente, el pasado domingo, en el Metropolitano era increíble. La asistencia marcó su récord y la afición tras recibir a los suyos quería ver uno de esos partidos que representan algo más que noventa minutos de juego. Es cierto, como bien decía el increíble tifo, “hasta el fin de mis días” seré colchonera y defenderé mis colores allá por donde vaya, pero también es cierto que cuando el ambiente está muy caldeado y la tensión se palpa en él hay que ser muy conscientes de lo que se hace y, por supuesto, de lo que se dice. 

El Real Madrid siempre será el eterno rival. Decir los motivos para justificar eso me llevaría a escribir demasiadas páginas y no tengo ni espacio, ni tiempo, ni ganas para hacerlo porque los rojiblancos saben perfectamente de lo que hablo. Reconozco que el himno el domingo me puso la piel chinita, como dicen en México, y durante todo el día con mi camiseta puesta fui viendo a colchoneros y merengues por Madrid. Unos nos sonreíamos cómplices de los colores, porque la familia rojiblanca se entiende y con los otros una simple mirada. Una rivalidad sana de esas que sabes que existe pero que en el fondo es un partido de fútbol. 

Precisamente, este partido de fútbol ya está marcado para la historia. Nunca justificaré la violencia, pero tampoco la provocación. Innecesarias las dos. Es más, el portero merengue por muy crecido que esté sabe a quién le debe ser quien es ahora mismo. Comparto estas palabras de Simeone en la rueda de prensa posterior al derbi, él dice mejor que nadie lo que hay que hacer: “La gente que ha cometido esos incidentes, el club tendrá que tomar una decisión como se tiene que tomar. No necesitamos a esa gente en la tribuna, necesitamos a la gente que nos impulsa, la gente que nos acompaña, la gente que nos apoya, la gente que piensa en el club y en el equipo. Necesitamos de esa gente.” Pero añadió esto: “Eso no justifica generar las situaciones que se generan, porque nosotros como protagonistas también podemos ayudar a que esas cosas no sucedan porque la gente no reacciona porque sí, reacciona por algo. Para mí sanción al que provoca. Así equilibramos.”

Todo esto es triste pero cierto. Y razón no le falta a Simeone. El primer gol merengue fue el principio de todo lo que vino después. Menos mal que el jarro de agua fría tenía que llegar en el tiempo de descuento con el gol de Ángel Correa. Un empate que sabe a mucho, porque las críticas a la mejor afición del mundo seguirán llenando titulares, pero por una oveja negra no se puede generalizar. La realidad es muy manipulable, pero las imágenes ahí están. Luego pedirán respeto, pero éste hay que ganárselo. Ha pasado el derbi y la vida, no lo olvidemos, continúa. Para unos seguirá siendo rojiblanca, para los otros me importa bien poco. Mi casa es la que me preocupa y se hará lo que se tenga que hacer, si los otros consienten determinadas actitudes, allá ellos, pero nunca serán ejemplo de nada por mucho que se crean que lo son. 

El tiempo pone a cada uno en su sitio y la vida, para mí, seguirá cargada de ese coraje y corazón que nunca me falla. Es cierto que del Atleti seré “hasta el fin de mis días”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/09/30/hasta-el-fin-de-mis-dias/

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