Descubriendo la Talasoterapia…

Paseando por Benicàssim me detengo en El Pontazgo para contemplar la plenitud del mar Mediterráneo. Su color, su olor, el movimiento de sus olas son siempre una gran fuente de inspiración para escritores, pintores, músicos… Pero además de eso, es el Doctor Farnós quien me recuerda que el mar es también fuente de salud.

Una salud que se ve reforzada gracias a los beneficios de la Talasoterapia. Un término que desconocía hasta que me adentré en las Termas Marinas El Palasiet. Fue allí, donde el propio Doctor Farnós me explicó que “la Talasoterapia es la utilización con fines terapéuticos del agua del mar y de todos sus componentes, ya sean algas, lodos marinos… Como su nombre indica, esta palabra proviene del griego “Thalassa” que significa mar y “Therapeia”, en español: Terapia”. Eso etimológicamente hablando porque el rey del Mar para los helenos fue Poseidón y en España el pionero en la Talasoterapia se llama Joaquín Farnós Gauchía.

Sólo él puede presumir de llevar más de cuarenta y cinco años apostando por los beneficios del agua del mar. Como médico me explica que “la composición de ésta es muy similar al plasma sanguíneo y que tiene un efecto reequilibrante mediante la absorción, por ósmosis, en el cuerpo humano”. De ahí que sea la mejor aliada para lograr que el bienestar de todos se convierta en excelente.

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Piscina Termal El Palasiet

Y excelentes son las instalaciones de las Termas Marinas. Su decoración, su ambiente y todos sus detalles hacen que tu mente se traslade muy lejos de la realidad. La imaginación de cada uno será la responsable de que nos sintamos en el paraíso. Y a eso, ayuda, y mucho, la reina del Instituto de Talasoterapia: la Piscina Termal y sus aliados. Junto al vaporarium, la sauna y el hamman o baño turco las dos horas de duración del Recorrido Biomarino se pasan como un suspiro pero sus resultados serán el magnífico recuerdo de una experiencia que será única pero sí repetible.

Repetidas veces me ha comentado el Doctor Farnós los beneficios de la Talasoterapia para todos y especialmente para los que padecen artrosis, artritis, fibromialgia, osteoporosis… El desconocimiento que hay de ella en España es sorprendente. En Francia, por ejemplo, su popularidad es relevante. Es el momento de descubrirla y disfrutarla. Las Termas Marinas El Palasiet tienen las puertas abiertas. No son un balneario ni un Spa. Eso me quedó claro cuando el doctor Farnós me explicó la diferencia: “Los balnearios utilizan aguas minero-medicinales cuyo origen está en la disolución de aguas de antiguos mares y los spa son unos gimnasios modernos en los que se emplea agua potable del grifo.”

Dicho esto y sin más preámbulos me despido porque la Talasoterapia me llama. Le di la oportunidad de entrar en mi vida y ahora es fundamental en ella. La voz de la experiencia nunca se equivoca. Ya me advirtió D. Joaquín Farnós Gauchía que la Talasoterapia marcaría un antes y un después en mi salud. Decía el estadounidense Benjamín Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Así lo hizo el doctor Farnós conmigo, y si hay algo que tengo claro es que nunca me arrepentiré de estar involucrada en la Talasoterapia.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

El Palasiet: Rincón donde perderse

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En la vida hay palabras que solo con el hecho de escucharlas hacen que se nos ilumine el rostro. “El Palasiet” es una de ellas. Oír el nombre de este balneario lleva implícito una sonrisa en la cara, relajar el cuerpo y la mente, y como no, grandes momentos a orillas del Mediterráneo.

Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos, y este es un buen momento para agradecer a quienes me llevaron a Castellón la primera vez: Mis abuelos. Era una niña, pero fui creciendo y enamorándome de su clima, sus playas, sus gentes y de todos los lugares que iba conociendo. Pero fue en Benicàssim donde encontré mi segundo hogar. Llegué a este rincón en el monte Cantallops no por casualidad, en su día fui buscando unas buenas vistas. Hoy allí encuentro, además de tranquilidad, amabilidad y un buen servicio; mi cura de salud.

Buscar un paraíso no es fácil. El lugar perfecto no existe pero sí aquel que nos hace desconectar de la dura rutina. Reconozco que no me gustaban mucho los balnearios. Era reacia a probarlos, pero desde que crucé el umbral de la puerta de “El Palasiet”, algo cambió. Encontré una segunda casa. La amplia variedad de tratamientos y actividades hicieron que el tiempo volara. Eso siempre es buena señal. Su cocina es excelente, se adaptan a tus propias necesidades. Sus profesionales son únicos. Se agradece ver siempre en sus rostros una sonrisa. Es verdad que es criticado por su precio. A mí, eso me recuerda a Lawrence de Arabia cuando dijo: “ Por ahorrar dinero, la gente está dispuesta a pagar cualquier precio.” Que cada cual decida…

Las decisiones se toman siempre pensando en lo mejor. Yo la tomé hace años y no me arrepiento. Resto días en el calendario para llegar a ese pequeño pero a la vez gran lugar de la Comunidad Valenciana. Siento no poder estar allí en Semana Santa. Así que no me queda más remedio que acumular esas ganas de ir para mi próxima escapada…El que no se consuela es porque no quiere…

Con consuelo o sin él, las esperas siempre son duras. Es el momento de aliarse con la paciencia. Olvidar el famoso “el que espera desespera” para centrarme en el “todo llega al que sabe esperar”. No sé cuando comenzará la anhelada cuenta atrás. De momento, me centraré en el presente aunque sí hay una cosa que tengo clara: A “El Palasiet” “quiero volver, volver, volver” como cantaba Vicente Fernández.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Hotel Palasiet: http://www.palasiet.com