El Palasiet: Rincón donde perderse

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En la vida hay palabras que solo con el hecho de escucharlas hacen que se nos ilumine el rostro. “El Palasiet” es una de ellas. Oír el nombre de este balneario lleva implícito una sonrisa en la cara, relajar el cuerpo y la mente, y como no, grandes momentos a orillas del Mediterráneo.

Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos, y este es un buen momento para agradecer a quienes me llevaron a Castellón la primera vez: Mis abuelos. Era una niña, pero fui creciendo y enamorándome de su clima, sus playas, sus gentes y de todos los lugares que iba conociendo. Pero fue en Benicàssim donde encontré mi segundo hogar. Llegué a este rincón en el monte Cantallops no por casualidad, en su día fui buscando unas buenas vistas. Hoy allí encuentro, además de tranquilidad, amabilidad y un buen servicio; mi cura de salud.

Buscar un paraíso no es fácil. El lugar perfecto no existe pero sí aquel que nos hace desconectar de la dura rutina. Reconozco que no me gustaban mucho los balnearios. Era reacia a probarlos, pero desde que crucé el umbral de la puerta de “El Palasiet”, algo cambió. Encontré una segunda casa. La amplia variedad de tratamientos y actividades hicieron que el tiempo volara. Eso siempre es buena señal. Su cocina es excelente, se adaptan a tus propias necesidades. Sus profesionales son únicos. Se agradece ver siempre en sus rostros una sonrisa. Es verdad que es criticado por su precio. A mí, eso me recuerda a Lawrence de Arabia cuando dijo: “ Por ahorrar dinero, la gente está dispuesta a pagar cualquier precio.» Que cada cual decida…

Las decisiones se toman siempre pensando en lo mejor. Yo la tomé hace años y no me arrepiento. Resto días en el calendario para llegar a ese pequeño pero a la vez gran lugar de la Comunidad Valenciana. Siento no poder estar allí en Semana Santa. Así que no me queda más remedio que acumular esas ganas de ir para mi próxima escapada…El que no se consuela es porque no quiere…

Con consuelo o sin él, las esperas siempre son duras. Es el momento de aliarse con la paciencia. Olvidar el famoso “el que espera desespera” para centrarme en el “todo llega al que sabe esperar”. No sé cuando comenzará la anhelada cuenta atrás. De momento, me centraré en el presente aunque sí hay una cosa que tengo clara: A “El Palasiet” “quiero volver, volver, volver” como cantaba Vicente Fernández.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Hotel Palasiet: http://www.palasiet.com

 

 

 

 

 

 

Al rico helado en Madrid

Heladitos

No entiendo de vinos. Poco o nada sé de cocina. Lo que mejor se me dan son los postres, pero no los hago, únicamente los disfruto. Valoro un buen chocolate, sea del color que sea y proceda de donde proceda. Pero mi especialidad es distinguir un buen helado. No importa si hace frío, calor, llueva o incluso nieve siempre doy la bienvenida a un placer al que muchos sólo conciben para verano… Ellos se lo pierden…

Aún no habían cerrado por vacaciones y ya se los echaba de menos…Llevo más de un mes tachando días en el calendario, ya sólo quedan 48 horas; para volver a disfrutar de los que, sin duda, son los mejores helados de Madrid. Y quien lo ponga en duda que se pase por la Heladería Sienna y lo compruebe. Dijo Manuel Vicent que “el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”…Yo no digo más… pero el que pasa por Sienna… Repite…

A nadie le amarga un dulce: Alejandro Magno ya enterraba en la nieve cántaros llenos de frutas con miel para tomarlos después como helados. Y Nerón, entre otros, también usaba el hielo para enfriar los jugos de frutas. No es por nada, pero si levantaran la  cabeza y viesen los más de cincuenta sabores que se pueden degustar… No me sorprendería que el emperador romano volviese a afirmar: “Mi suerte no se puede comparar a ninguna”.

Buscamos en la historia el origen de este manjar y buscamos en la cocina al creador de todos y cada uno de los apetitosos gustos que hay. Su nombre: Alberto Romero. El refranero español asegura que “la experiencia es un grado”. Pues bien, este heladero lleva más de nueve años consiguiendo que la boca se nos haga agua sólo con pensar en sus helados. Si seguimos tirando de refranes, sabemos que “detrás de cada hombre hay una gran mujer”. En esta ocasión es Karina Ritella la que comparte con Alberto las aventuras, venturas y desventuras de Sienna. Dos grandes personas que disfrutan viendo disfrutar a los demás…No importa la edad que se tenga, la sonrisa con la que recibimos nuestro helado no tiene precio… Es, en esos pequeños momentos, donde hay que aprender a buscar la felicidad. Para muchos es complicado pero la vida es eso. Pequeños momentos y grandes recuerdos.

Ya sea en cucurucho, en tarrina, en batido, en sorbete o como más nos plazca, la calidad está más que asegurada. No hay excusas para resistirse a caer en la tentación. Dijo Oscar Wilde que “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”. Confieso que caeré en ella más de una vez…pero es que la satisfacción posterior bien se lo merece. La vida me enseñó que en un segundo todo puede cambiar para bien o, aunque sea duro, para mal. Por eso lo tengo claro. Iré a Sienna, en la calle Narváez de Madrid, al número 62. Y durante un rato disfrutaré de lo que más apetezca, es decir, un gran helado. ¿Alguien se lo quiere perder…?

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

 

 

 

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