Colchoneros frente a Diablos

No era el Vicente Calderón, y mucho menos el Metropolitano. No abundaba el rojiblanco pero sí se veía una marea roja. No había muchos colchoneros pero todo estaba lleno de diablos. En definitiva, el Atleti no jugaba en casa, futbolísticamente hablando, porque en mi corazón si lo hacía.

Hasta tierras mexicanas se marcaron los de Simeone para festejar junto al Toluca el centenario de este equipo del Estado de México. Precisamente allí, al igual que yo, recibieron el cariño de todos los mexicanos que quisieron compartir con ellos noventa minutos de fútbol, noventa minutos de ilusión. En el Nemesio Díez, los Diablos Rojos del Toluca lo tenían todo preparado para una tarde en la que festejaban el cumpleaños de su club. En esta ocasión yo no estaba allí pero sí lo hicieron grandes amigos como Pepe Nader, quien defiende los colores de su club allá por donde va. Un diablo hasta la médula que se acordó de esta colchonera que se encontraba a miles de kilómetros de allí y que tuvo que padecer insomnio para ver, a las tres de la mañana, a los de Simeone luchar por la primera victoria de esta nueva etapa.

Indios y diablos

Una nueva etapa que comienza con el estreno de un nuevo estadio y un nuevo escudo. Un escudo que por primera vez vi desplegado sobre un terreno de juego. Aun me pican los ojos cuando lo veo pero dicen que el tiempo lo cura todo. Menos mal que mis sentimientos rojiblancos están intactos y nadie puede cambiarlos. Tras escuchar el himno español y ondear el escudo colchonero a su compás dio comienzo un encuentro en el que no había un trofeo en juego pero sí el gozo de muchos aficionados. Al igual que Pepe, Yolis se acordó de mi. Ella no es un diablo rojo sino que los suyo son las rayas, ya sean del Monterrey o del Atleti.

Ya se sabe que el futbol levanta pasiones y en determinadas ocasiones pone los sentimientos a flor de piel. Recuerdo el día que el Atleti ganó su última liga frente al Barça. En el 2014, estaba en México, concretamente, en Toluca y desde allí añoré a mi familia colchonera mientras ésta ponía rumbo a la fuente de Neptuno. Cuando estás lejos de casa la perspectiva de las cosas cambia. Eso sí, además de Pepe y Yolis tuve el apoyo de la que a día de hoy sigue siendo mi familia mexicana. El deporte rey también tiene su lado positivo.

Y positivo fue ver a los de Simeone defender sus colores en el Nemesio Díez. La pena fue que el marcador no se movió y el cero a cero reinó durante los noventa minutos. Querido Pepe, nuestras apuestas no han sido acertadas. Ni tus diablos, ni mis indios estrenaron las porterías. Así que te emplazo a que vengas a conocer el Metropolitano y veas como los míos luchan con coraje y corazón por la victoria.

Si hablamos de victoria, tengo que reconocer que tienes desde hace poco a la mejor Victoria de todas. Es la niña de tus ojos. Es el amor de tu vida. Así que os espero en España para poder enseñar a tu pequeña a decir las dos palabras claves: Aúpa Atleti.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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