BURGOS, MIS RAÍCES

Cada vez que voy por Burgos los recuerdos de mi infancia vuelven a mi memoria sin poder evitarlo, algo muy lógico dado que es mi ciudad natal. Las calles de esta localidad castellana están cargadas de Historia, una historia que día a día van escribiendo los burgaleses. Sin duda, el móvil siempre me acompaña allá donde voy y, ahora, con el avance de la tecnología se ha convertido en el compañero que no puede faltar porque gracias a él, además de llamar y mandar mensajes, inmortalizamos muchos momentos para que se conserven en nuestra memoria y en la suya. Lógicamente, si olvidamos algún matiz en nuestra mente, el responsable de “refrescar” ese recuerdo será el teléfono. 

Es cierto que los tiempos cambian, pero es importante conocer bien la Historia que nos precedió. Burgos es una ciudad llena de riqueza y quien la conoce bien se enamora de ella. Nunca me cansaré de ver la grandeza de su Catedral, de atravesar el Arco Santamaría, de pasear por El Espolón, de ver al Cid Campeador frente al Teatro Principal, son algunos ejemplos de lo que esta localidad ofrece a los visitantes. Es cierto que su fama, meteorológicamente hablando, no es buena, pero el frío se combate excelentemente con su variada gastronomía. Es, sin duda, otra de sus “grandes” riquezas. Obviamente, de Burgos no puedo decir nada malo porque, tomando como referente el himno que Zurita y Calleja compusieron, es “la tierra sagrada donde yo nací”. Pasarán los años y se me seguirá poniendo la carne de gallina cuando canto o escucho este himno porque fue con mi abuelo, un ferviente burgalés, con quien lo canté por primera vez cogida de su brazo. Ese recuerdo, no me lo mostrará el móvil, pero sí el corazón.  

Frente a la placa que conmemora el famoso juramento de Rodrigo Díaz de Vivar me prometí volver a mi ciudad más pronto que tarde. Es curioso como a veces no somos conscientes de lo rápido que pasa el tiempo. Febrero ha superado su ecuador. Se nota que los días son más largos, la luz nos acompaña por más tiempo y con las alergias ya dejando más de un estornudo, está claro que la primavera y el mes de marzo están más cerca.

Continuamos escribiendo mucha propia historia, la historia de nuestra vida. Los capítulos van pasando y de nuestro puño y letra nos vamos narrando a nosotros mismos aquello que nos sucede en el día a día. Es importante saber como contarnos lo acontecido porque afrontarlo de una manera o de otra puede ser vital. La vida es una actitud, nos reparte las cartas pero no nos dice como jugarlas porque la partida es larga y todo depende de uno mismo. Es importante valorar el tiempo y no malgastarlo porque todo puede cambiar. Es cierto que se puede hacer borrón y comenzar una nueva página en blanco, pero si esto sucede hay que hacerlo con valentía y coraje ya que los principios no suelen ser fáciles.  

“Por vosotros, los señores, los que en castillos moráis, por vosotros, los burgaleses, los que vivís en ciudad, por vosotros, pueblo llano, hartos ya de trabajar, por las mujeres y niños, que rondan por el ferial, por estos y por los otros, por los de aquí y de allá, vecinos y forasteros que vinisteis al lugar, sin distinción, para todos comienza aquí mi cantar.” Así es la popular invocación del juglar en el Poema del Cid que tan bien se sabía mi abuelo. La actitud es el principio de todo y la fortaleza su mejor vasalla. ¿Te has parado a pensar cómo sería la novela de tu vida?… ¿Te gustaría?… Siempre hay un momento en el que la historia puede dar un giro… Nunca es tarde si la dicha es buena.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2025/02/17/burgos-mis-raices/

Noche espectacular en La Montaña Rusa de Dani Martín

Siempre hay un buen motivo para ir a Burgos, y en esta ocasión fue Dani Martín el que provocó que Ana, Rosa y yo pusiéramos rumbo a la ciudad que me vio nacer. Sabíamos la hora, el lugar y todas las letras de sus canciones pero lo que no esperábamos es que mi ciudad, conocida generalmente por el frío, nos diera la bienvenida con un cielo azul radiante y veintisiete grados en el termómetro. Sin duda, una buena forma de comenzar el otoño. Sois unas privilegiadas por poder decir que habéis pasado calor en las tierras del Cid.

Y como buena burgalesa hasta la hora en la que nos subiríamos a la montaña rusa de Dani Martín, hicimos un recorrido por la historia, porque si hay algo de lo que Burgos puede presumir es de su riqueza cultural. A los pies de la catedral contemplamos su grandeza y el ir y venir de los muchos peregrinos que quieren fotografiarse con la escultura del peregrino sentado en un banco. Ahí arrancó un paseo de más de dos horas que nos llevó a la Iglesia de Santa Águeda, a la de San Nicolás, a San Esteban y solo por ver las vistas que hay desde el mirador del Castillo subimos las incontables escaleras… pero todo esfuerzo tiene su recompensa. De ahí bajamos por Saldaña, el que fue mi colegio, para llegar a San Gil, la calle La Paloma y la Plaza Mayor. El Espolón nos llevó a ver al Cid y a Doña Jimena en el Puente San Pablo. Ya solo teníamos que cruzar la calle y entrar en el Forum Evolución para disfrutar del espectáculo que Dani Martín tenía preparado.

De la tranquilidad de la Catedral a la adrenalina de Dani Martín

Teníamos muchas ganas y precisamente con Las Ganas arrancó el concierto. Un acorde de la canción bastó para que los asistentes nos pusiéramos de pie y no parásemos de saltar en las más de dos horas que teníamos por delante. Dani se entregó a un público que respondía a todos sus deseos. Y no es para menos porque este ferviente colchonero es pura adrenalina. En Burgos celebró el aniversario del lanzamiento de este disco. También reconoció que hacía calor y entre bromas fue interpretando todos los temas sin dar tregua a un descanso. No podían faltar en el Forum las canciones de El canto del Loco. Ya con ellas, nos volvimos todos “locos” porque la euforia inundaba el ambiente. Hasta la presentación de los músicos fue diferente. La originalidad y peculiaridad están en el ADN de este artista que no deja indiferente a nadie. El público quería más y Dani no defraudó. Nos tocó el corazón con su canción más especial, las palpitaciones iban a su ritmo y aún así, consiguió volver a ser un torrente de energía para acabar saltando en Los Charcos con todos.

Las despedidas nunca gustan y más cuando te lo estás pasando bien. Pero que mejor manera de decirle adiós que viendo en su mano una bufanda del Atlético de Madrid. Nosotras tres somos colchoneras hasta la médula y viendo esos colores, sabiendo que habíamos ganado, su sonrisa y el ambiente que había generado, lo mejor que podíamos cantar, modificando un pelín la letra de tu canción, era Madrid, Madrid, Madrid; te espera.

Veinticuatro horas intensas pero, sin duda, veinticuatro horas inolvidables.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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