23 DE ABRIL, DÍA DEL LIBRO

Nos acompañan a diario, nos alejan de la realidad, nos enseñan a vivir experiencias únicas y no nos dejan indiferentes. Los hay de intriga, de amor, de ciencia ficción, de miedo, de superación, de investigación, de cocina y muchos temas más para que cada uno encuentre el adecuado a sus gustos o su situación personal. Obviamente, estoy hablando de los libros. Estos llevan varias jornadas haciéndose un hueco en las calles para festejar que hoy es su día con mayúsculas. Un día en el que para los amantes de la lectura es difícil no caer en la tentación. Siempre hay un libro pendiente por comprar ya sea de una lista personal o de una novedad que acaba de salir de la imprenta. 

Decía Addison que “la lectura es a la mente lo que el ejercicio es al cuerpo” y si hay que hacer deporte por salud, quizás también tengamos que entrenar nuestra mente. No es un mal consejo porque, en definitiva, hay que cuidarse en todos los aspectos. Es cierto que leer no nos puede gustar a todos, pero me vienen a la mente estas palabras de Borges que suscribo al pie de la letra: “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’”, pero como recomendación no está nada mal. Quizás, si a los libros se les da una oportunidad pueden convertirse es un hábito más de vida. Es cierto que “no hay dos personas que lean el mismo libro” como afirmaba el escritor estadounidense Edmud Wilson, por eso, cada historia tiene una manera especial de marcar a los lectores. Los detalles, las enseñanzas o la forma en la que se vive el relato depende de cada uno, de ahí, que aconsejar un libro no es tarea fácil. 

Afortunadamente, desde niña me enganché a este vicio que ha llenado muchas horas de mi ocio y sobre todo me ha evadido de mi propio presente para adentrarme en historias increíbles. También hay relatos que marcan de tal manera que necesitan ser releídos de vez en cuando. Los motivos para volver a caer en sus páginas siempre serán personales y no es necesario explicárselos a nadie. Dijo el escritor francés, François Mauriac: “Dime lo que lees y te diré quien eres, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”. He de reconocer que de todos los libros que hay en mi casa, hay uno que siempre será mi debilidad. Mi propio libro, el primero y más especial, Aún tengo la vida, me recuerda, sólo con ver su portada, que estoy aquí para seguir escribiendo historias y experiencias. Han pasado seis años desde que el sueño se convirtió en una realidad. Afortunadamente el tiempo no es oro, el tiempo es vida y gracias a ella mi propia historia va cerrando capítulos, para abrir los nuevos con la ilusión y el miedo que se tiene al “folio en blanco”.

Un folio en blanco que, cuando se llena, siempre produce una tremenda satisfacción. Por eso, siendo hoy el día del libro, toca escribir esta página homenajeándoles. Eso sí, la lectura llena los trescientos sesenta y cinco del año. Nos brinda un amplio margen de temas para convertirla en nuestra mejor compañera de vida. “No importa lo ocupado que piensas que estás, debes encontrar tiempo para leer, o entregarte a una ignorancia autoelegida”, aseguró Confucio y no le faltaba razón. 

Por eso, termino parafraseando al popular escritor George R.R. Martin diciendo que “un lector vive mil vidas antes de morir. El que nunca lee solo vive una”… Ahí lo dejo. 

Jimena Bañuelos

LA RIQUEZA DE LOS LIBROS

Los libros han salido a las calles como cada 23 de abril. Es una alegría recuperar las viejas costumbres. Reconozco que en este día del libro o Sant Jordi no he recibido ninguna rosa, ni me he comprado ninguno con motivo de su festividad, pero a diario vivo atrapada en las páginas de alguna obra. Siempre tengo lecturas pendientes, de ahí que haya anotado en mi lista de “pendientes” los que me gustaría tener entre mis manos más pronto que tarde. 

Los libros son buenos aliados para adentrarnos en diferentes historias que nos lleven más allá de nuestra realidad. Pueden ser de intriga, de fantasía, de amor, de aventuras, de historia… Por eso, no hay excusas que valgan para no leer. La variedad es muy amplia y un libro nunca te deja indiferente tanto para bien como para mal. No es fácil aconsejar a otra persona sobre uno en concreto porque los gustos son muy personales aunque en mi caso, un libro siempre es bienvenido. No tengo preferencias sobre los temas ni sobre los autores. Obviamente, tengo a mis favoritos, pero siempre me gusta descubrir a nuevos escritores que me brinden la oportunidad de disfrutar de sus letras. 

Decía Addison que “la lectura es a la mente lo que el ejercicio es al cuerpo” y si hay que hacer deporte por salud, quizás también tengamos que entrenar nuestra mente. Reconozco que no a todo el mundo le gusta leer, además, comparto estas palabras de Borges al pie de la letra: “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar , no soporta ‘el modo imperativo’” pero siempre es agradable dar buenos consejos. Leer puede ser un hábito en tu vida solo hace falta dar, a los libros, esa oportunidad. Una oportunidad que les di desde niña y el paso de los años solo ha incrementado mi gusto por la lectura. Es algo que engancha porque es una buena medicina cuando necesitas alejarte de la realidad. Siempre hay un libro para cada ocasión. Algunos son releídos infinitas veces y cada vez que abres sus páginas adquieres una lección diferente porque los matices de sus letras dejan otra  huella en tu mente. Mi debilidad siempre será mi propio libro: Aún tengo la vida. Su historia siempre me llenará de fuerza para afrontar el futuro porque marcó un antes y un después en mí como persona. Sus lecciones de vida nunca se olvidan. Y hablando de releer cito al escritor francés François Mauriac: “Dime lo que lees y te diré quién eres, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”. 

El día del libro es el pistoletazo de salida para las Ferias del Libro que están por venir. Los lectores empedernidos corremos un riesgo muy serio en ellas. Eso sí, un riesgo asumible gracias al poder que estos tienen. Por eso, aunque el 23 de abril no haya ninguna novedad en mi biblioteca seguro que en los meses que vienen caerán esos “pendientes” de los que he hablado al principio. Tengo tiempo para hacer sitio. Me resisto al libro digital porque el papel siempre será el papel. Son costumbres que la tecnología no puede cambiar de un plumazo. Coexisten los dos pero si tengo que elegir me quedo con lo de siempre al igual que siempre me gusta regalar libros que me han cautivado para conocer otro punto de vista. Recuerdo muy bien la frase del escritor norteamericano Edmund Wilson: “No hay dos personas que lean el mismo libro”, ahí reside su riqueza. 

Una riqueza que me gusta trasladar a quienes son remolones con la lectura. Un buen libro no te deja indiferente, pero para ello hay que darles la oportunidad de que lleguen hasta nuestra mente. Todo es ponerse…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Enlace El Valle: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/32861/la-riqueza-de-los-libros

Un día del libro pero 365 días de lectura

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No es la primera vez y esperemos que no sea la última en la que los escritores mexicanos reciben el máximo galardón de la letras españolas. El Premio Cervantes ya tiene dueña: Elena Poniatowska.

Como cada año, el veintitrés de abril es un día señalado. Para unos, la noticia está en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, otros celebran el día de San Jordi con rosas y libros, y para los castellanos, es el día de Comuneros. Celebraciones hay muchas, que cada quien decida lo que quiere celebrar. Desde tierras mexicanas, doy mis felicitaciones a la merecedora de tan ilustre premio.

Es cierto que no es el primer Cervantes que tiene acento mexicano, pero sí es la primera escritora que lo recibe. Antes de Poniatowska fueron Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco quienes lo recogieron. Recibir premios siempre es un honor, un reconocimiento…pero viene bien recordar las palabras de Octavio Paz cuando se enteró de que le habían concedido el Nobel de Literatura: “El Nobel no es un pasaporte a la inmortalidad. La relativa inmortalidad de las obras literarias y artísticas las da la calidad”. Lo bueno no sólo deja huella en la historia, también deja su pequeña marca en el lector…¿Cuántas veces hemos pensado en releer un libro? Eso será por algo… El escritor francés François Mauriac lo tenía claro: “Dime lo que lees y te diré quién eres. Es cierto, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees”…

Aunque para muchos la distancia es el olvido…para mí no lo es. Vivo entre México y España. Me preocupa lo que pasa en sendos países, pero el día del Libro es Internacional. Es verdad que no he recibido ninguna rosa, ni me he comprado ningún libro con motivo de su festividad pero todos los días me dejo atrapar por las páginas de la obra que está en mis manos. “La lectura es a la mente lo que el ejercicio es al cuerpo” decía Addison…así que si al gimnasio hay que ir por salud…¿Por qué, a veces, cuesta tanto abrir un libro? No es mi caso, pero conozco muchos…

Como muchos son los temas que nos ofrecen: Intriga, amor, fantasía, historia, aventuras… Variedad hay donde elegir. Así que lo mejor es no poner excusas. Ya sea de papel o digital hay que adentrarse en las historias que nos ofrecen y evadirse, por un momento, de la dura realidad. Una realidad que condiciona nuestro día a día pero que no podrá determinar la aventura literaria que decidamos correr… Sólo, por eso, merece la pena intentarlo.

Sé, como bien dijo Borges, que “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar , no soporta ‘el modo imperativo’” pero siempre es agradable dar buenos consejos. Leer puede ser un hábito en tu vida solo hace falta dar, a los libros, esa oportunidad.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

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