HABÍA UNA VEZ MI FAMILIA

Si sobre un escenario te preguntan: “¿Cómo están ustedes?”, la respuesta es de sobra conocida. Un “bien” a pleno pulmón con una sonrisa que lleva implícita muchos recuerdos. El tiempo ha pasado, pero hay cosas que marcan para siempre y sobre todo que se transmiten de generación en generación. Ahí radica la eternidad de un “bien” que nos conecta a todos con el niño que llevamos dentro. Un niño al que hay que dar rienda suelta en más de una ocasión mientras nuestro “yo” adulto está centrado en la rutina del día a día. 

A veces no es fácil abrirle la puerta a ese niño, pero ahora hay un sitio en el que eso es inevitable. Nada más poner un pie dentro del Teatro Nuevo Alcalá de Madrid todo cambia. “Había una vez mi familia” son cinco palabras que, probablemente, más de uno las haya leído cantando “Había una vez un circo”. Y no sólo cantando sino visualizando a esos payasos de la tele que reunían a todas las familias frente al televisor. Quizás a los más jóvenes hoy eso les parezca algo imposible, pero hubo unos años maravillosos en los que la música y un gran repertorio de canciones nos hacían sonreír y cantar a todos al unísono. 

Es cierto que eso son recuerdos, pero están ahí y de una manera magistral, sobre las tablas, Mónica Aragón, Alonso Aragón, Gonzalo Aragón y Rodrigo Aragón acompañados de un gran elenco de payasos hacen que esos recuerdos vuelvan a cobrar vida. Su apellido, Aragón, tiene mucha historia y mientras nos la cuentan de una manera entretenida e ingeniosa, nos hacen ver, en general, de dónde venimos y lo que somos. Estar orgullosos de nosotros mismos es el principio de esa felicidad que tanto anhelamos conseguir y ésta está en nuestras manos. 

Unas manos, las del público, que no dejaron de seguir los acordes de todas las canciones aplaudiendo a la vez. Esos aplausos, sin duda, son parte de esa familia para formar su orquesta. Podríamos grabar estas dos horas de espectáculo y verlas luego en blanco y negro y nos daríamos cuenta de que los asistentes tenían en su rostro esa ilusión de aquellos niños que veían a Gabi, Fofó y Miliki en la televisión, a los que se unieron Fofito y Milikito, pero la esencia siempre fue la misma. Ellos mismos lo cantan, “somos felices al conseguir, a un niño hacer reír”. 

Su objetivo, como payasos, está más que conseguido. No sólo han hecho reír a un niño; han hecho reír a todo el mundo porque su éxito es incuestionable. Han cruzado muchas fronteras. Sus canciones son de sobra conocidas, sólo con escuchar sus títulos comienzas a tararearlas. Si digo “Hola Don Pepito”, seguro que mientras lo lees me has contestado “Hola, Don José”. Todos sabemos que «Susanita tenía un ratón, un ratón chiquitín«. Por supuesto, que hemos ido en el auto de papá a pasear y hemos gritado “pi,pi,pi” emulando tocar el claxon. La barba siempre tiene tres pelos. Con delicadeza hemos tratado a ese barquito de cáscara de nuez adornado con velas de papel. También nos hemos achinado los ojos para ese “chinito de amor”. Hemos contado los huevos de “la gallina turuleca” infinidad de veces y ahora en plena primavera, sin duda, “como me pica la nariz” podría ser la canción estrella de muchos sin la necesidad de estar nerviosos.

En definitiva, esa nostalgia al pasado a la que nos ha llevado Emilio Aragón y Esteve Ferrer con  la disculpa de celebrar el cumpleaños de la abuela tiene mucho que ver con la velocidad a la que vivimos. Es cierto que los tiempos cambian, pero quizás, en más de una ocasión, es necesario que nuestra mente nos recuerde y nos pregunte: “¿Cómo están ustedes?” Y nosotros en el torbellino de  la vida, valoremos siempre las cosas buenas y nos respondamos, sin ponerle peros a esa vida con un “bien” que nos reinicie para seguir adelante cumpliendo sueños; para seguir, obviamente, viviendo con mayúsculas.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/05/27/habia-una-vez-mi-familia/

LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS

En un abrir y cerrar de ojos ya hemos superado el ecuador del mes de mayo. El tiempo pasa muy deprisa y con él nuestra propia vida. A veces, no somos conscientes de ello porque la rutina nos tiene absorbidos, pero la realidad nos la marca el calendario. 

Un calendario que está marcado con nuestras fechas señaladas. En él buscamos a ese aliado para que no se nos olvide, por ejemplo, un cumpleaños, un aniversario, una cita importante. En definitiva es la hoja de ruta en la que nos vamos basando. Nos sirve, también, para hacer la cuenta atrás ante aquello que nos ilusiona. Yo anhelo el verano y por mucho calor que haga siempre será mi estación favorita. La primavera está siendo fiel a su inestabilidad, pero como antesala de la estación estival no está nada mal. También, podría empezar la cuenta atrás para la Feria del Libro de Madrid. Los amantes de la lectura tenemos en ella la oportunidad de encontrarnos con nuestros escritores favoritos o, simplemente, ir a disfrutar de su ambiente y localizar aquellos libros que tenemos en nuestra lista de deseos. Siempre hay planes que anotar en ese calendario. 

Si bien es cierto, no todas las fechas a recordar son buenas. No vivimos en el mundo de “Alicia en el país de las maravillas” y a veces, las noticias que nos rodean son difíciles de digerir. Además, cuesta encontrar en ellas algo bueno a lo que aferrarse. Quizás un buen recuerdo sea lo apropiado para esas jornadas más grises que soleadas. Afortunadamente, para esto las redes sociales juegan un papel de gran ayuda, porque si hemos compartido una foto o un texto, serán ellas las que nos lo vuelven a mostrar sin la necesidad de hacer memoria. ¡Ojo! A muchos esos recordatorios les han servido, también, para quedar. Por supuesto que son una doble vara de medir como todo lo que rodea a las redes sociales. 

Unas redes sociales que hace unos días me llevaron a recordar mis vivencias por México y que destacaron, concretamente, la amistad que tengo con Pepe Nader desde hace diez años, que se dice pronto. Una amistad que no entiende de distancias porque sigue como el primer día. La amistad, si es verdadera, no se agota, es perenne en el tiempo. A la amistad no le importan los “likes”, le importa más la persona. Valora no solo una foto, sino todo lo que ella envuelve. Sabe, como se dice en “El Principito” que lo esencial es invisible a los ojos, por eso, “la verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido” tal y como afirmó Tagore.

Los amigos, que no los seguidores, se pueden contar porque “un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere” como dijo el ensayista estadounidense Elbert Hubbard. Por eso, las amistades, como la que tengo con Pepe Nader, también se celebran. Los aniversarios están para eso y la vida está para vivirla. Estoy convencida que más pronto que tarde brindaremos por ella y por muchas cosas más. Hasta que llegue ese momento cuento con mis amigos para seguir marcando fechas en el calendario y llenarlo de recuerdos inolvidables. Eso es lo que te llevas en la vida. Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Es cierto que esos tesoros tienen nombres y apellidos, no los mencionaré porque ellos se van a dar por aludidos. La vida me ha premiado queriendo que esas personas formen parte de la red social que no se ve, esa que se lleva en el corazón. Se lo agradezco y mucho porque como dijo Cicerón: “¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?” … Eso es amistad con mayúsculas.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/05/20/lo-esencial-es-invisible-a-los-ojos/

SAN ISIDRO AL RITMO DE DAVID CIVERA

Llegando al ecuador del mes de mayo, siempre sucede lo mismo. El Madrid más castizo se palpa en el ambiente, es el momento de festejar a San Isidro. La capital está viviendo sus fiestas patronales y mañana es su día grande. Si estos días, la Pradera es un constante ir y venir de chulapos y chulapas, la cita ineludible es, sin duda, el 15 de mayo

Las tradiciones son los mejores pilares que tenemos. Nos pueden gustar más o menos, depende de nosotros mismos eludir aquellas que nos resulten menos agradables. Lo que sí es cierto es que están para cumplirlas porque parte de nuestra cultura está en ellas. Confieso que si tengo que elegir entre las tontas, las listas o las de Santa Clara no lo tengo tan claro. Las rosquillas siempre me han gustado aunque no estén vinculadas al santo. Las que hacía mi abuela eran una bendición en estado puro. Hay que reconocer que son unas excelentes acompañantes para un buen café o un chocolate si se tercia. Lo cierto es que toda fiesta que se precie tiene su dulce tradicional. Los más golosos están de enhorabuena porque ese manjar nunca les va a faltar. 

Si hablamos de manjares, quizás un buen cocido madrileño sea la mejor manera de festejar al santo, o incluso, el típico bocadillo de calamares. Digo esto porque al hablar de gallinejas y entresijos, el estómago se me encoge, las cosas como son. Llevo muchos años en Madrid y esta ciudad tiene mucho que ofrecer. Su gastronomía es variada, pero lo de las gallinejas y los entresijos me supera.

Al margen de la comida, toda fiesta tiene su baile. El chotis es la banda sonora de estos días. Hay quienes lo bailan divinamente y hay quienes lo intentan. Lo importante siempre es disfrutar de la fiesta y de la compañía. Al fin y al cabo, los planes que hagamos para este San Isidro serán los recuerdos en nuestro futuro. 

Sin duda, este año, con permiso del chotis, ha sido David Civera el que ha puesto banda sonora a estas fiestas para mí. Una música que marcó mi infancia y con la que crecí. Recuerdo la primera vez que lo vi sobre un escenario en mi tierra natal y muchos años después nos hemos reencontrado en el Paseo de la Ermita. Varias generaciones entre el público cantaron con Civera al pie de la letra sus canciones. Abrió el concierto con “Dile que la quiero”, casualmente se acaba de celebrar el Festival de Eurovisión, y hay que reconocer que este tema fue, también, una de las canciones del verano de 2001. No faltaron los clásicos como “Que la detengan”, “Rosas y Espinas” o “Perdóname”, pero también hubo momentos en los que nos pellizcó el corazón porque David Civera amplió su repertorio más allá de esos clásicos. “Vida”, su nuevo single tiene un mensaje muy potente. También, “Entre amigos”, pero he de reconocer que “Caminar por la vida” siempre será especial para mí porque fue de la mano en la época en la que se forjó mi  “aún tengo la vida”. El de Teruel se despidió con su “Bye Bye” y su eterna sonrisa, para transformar ese “adiós” en un “hasta pronto”. Madrid es una ciudad que acoge y Civera ya sabe que siempre será bienvenido.

Y llegados a este punto, como la vida es lo que nos queda por vivir, disfrutemos al ritmo de Civera, del chotis o de lo que nos haga feliz. En definitiva, ser feliz es lo que cuenta y conseguir nuestra propia felicidad está en nuestras manos. Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos. Ahí está la esencia para lograr esa sonrisa que todo lo cambia. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/05/13/san-isidro-al-ritmo-de-david-civera/

México grande y libre, que sea el mensaje que resuene en “Malinche”: Andrea Bayardo

“Es un personaje históricamente muy castigado. Creo que ella no ha tenido el sitio que se merece en la historia de México, ni del mundo. Se le considera una traidora, por eso, la carga energética que trae consigo es importante. A mí lo que más me importa es que ella como personaje y como mujer tenga el espacio que se merece”. Así es como habla Andrea Bayardo de Malinche. No duda en afirmar que es “un reto importantísimo” para ella y, además, destaca que “Malinche fue una mujer esclava que hizo lo que pudo, en el contexto en el que estaba, con las herramientas que tuvo y que fue suficientemente paciente e inteligente para salir adelante en su tiempo”.

Un tiempo que nos muestra a la perfección Nacho Cano en su musical. Un musical que ha tardado, precisamente, demasiado tiempo en ser una realidad. En él hay muchas horas de esfuerzo y eso se nota. Nacho Cano es un trabajador nato y una persona con un talento único. Para Andrea Bayardo, trabajar con él “es una aventura”, pero destaca que es “una aventura maravillosa porque es un ser humano muy creativo, muy testarudo” aunque esto, con una sonrisa, lo dice “para bien”. Es más, y con una mirada de admiración, reitera que “es alguien que cuando quiere hacer las cosas, las hace y las defiende hasta el final y eso es algo que siempre voy a admirar de él. Alguien que tenga la fuerza de llevar adelante sus ideas y de conseguir que la gente crea en ellas y apueste por ellas.” Además, “hay que ser muy flexibles para trabajar con Nacho dentro del positivismo que eso conlleva, es decir, hay que ser positivo para seguir creando sobre la marcha porque para él, el arte es un “working progress” constante. No está terminado nunca nada y eso es un reto como artista porque hay que salir de tu zona de confort”, puntualiza. Por eso, si esta mexicana cuando supo que iba a ser Malinche vivió “un momento muy especial”, tiene bien claro que de Nacho Cano quiere aprender de “esa fuerza” para sus propios proyectos y para su vida.

Sin duda, interpretar a Malinche le va a dar esa fuerza que ella ya derrocha por naturaleza. Se nota que sobre las tablas disfruta mucho y brilla porque no deja indiferente a nadie. Es consciente de que su personaje es muy controvertido, pero lo acepta. Sabe que “cada día el público siempre es distinto”, de hecho, asegura: “Yo, como Malinche, tengo que estar muy preparada para recibir eso, para bien y para mal. Esto, a nivel emocional y a nivel técnico, hace que sea un personaje hiper difícil. Además, la obra es subir y bajar de pirámides, entrar a piscinas, cambiar de vestuario cada vez que sales y hacer un entrenamiento vocal muy específico, porque es una partitura muy aguda y muy al estilo de Nacho Cano, todo con aire, todo con intervalos super largos”. Aun así, no hay nada que se le resista a Andrea Bayardo. Ella misma reconoce: “Técnicamente, me ha retado lo más grande para poder encarnar este personaje con la fuerza que tiene y con la complejidad técnica que hay”. Pues, como humilde espectadora, créeme que superas este reto con creces.

Se nota que el teatro musical le apasiona y es cierto que si le mencionas “soy puro americano, mexicano, español” te dice: “Es algo muy especial porque es una frase muy integradora y creo que ese es el objetivo central de este proyecto”. Es más, con mucha satisfacción recuerda que ella es una persona con ancestros franceses, españoles, árabes e indígenas. Por eso, destaca: “Yo más que mucha gente sé lo que es integrar todas esas raíces y sentirte orgullosa de cada una de ellas”.

Eso sí, si nos centramos en las canciones y en las letras que se cantan en el musical, Andrea Bayardo, Malinche, lo tiene claro a la hora de elegir. Esta mexicana, de Guadalajara, es consciente de que cuando canta “México, grande, libre” se llena tanto energéticamente como espiritualmente. Dice: “Es algo que siento todos los días que necesito enviar a mi país. Es como una energía que yo la vivo con un montón de orgullo a pesar de todos los pesares y siempre quiero que ese mensaje sea el que más resuene: Que México es un país grande, hermoso, libre y mágico”.

Obviamente, los que amamos ese país sentimos que el corazón nos bombea de una manera diferente cuando escuchamos esa canción. Una canción que une y a su vez te hace extrañar al país azteca. Andrea confiesa que al menos va allí una vez al año, aunque siempre que puede vuelve a su tierra. Allí está su familia, sus amigos, sus raíces, su gente. Lleva en España siete años y renunció a muchas cosas por cumplir los sueños.

Es normal que se le ilumine la cara cuando habla de su Guadalajara natal, pero es feliz en Madrid. Su día a día, al margen de Malinche, es de lo más intenso. Reconoce que comienza a hacerse un sitio porque manifiesta: “Empiezo a tener diferentes oportunidades y estoy creciendo como artista y como persona”. Es más, está preparando un proyecto para Movistar Plus. Será Celeste en una serie que se titula igual. No todo es la interpretación en la vida de Andrea. Sin música no puede vivir y a ella le dedica parte de su tiempo. Compone, produce y está a punto de ver la luz su primer álbum. Un álbum que, por cómo habla de él, le pellizca mucho el corazón y no es para menos. De momento, podemos escuchar temas como “Lo Fácil”, “Que te vaya bien”, “Lo que no tengo” o “Malo”, pero pronto “Raicilla” será una realidad y en él nos vamos a encontrar el alma entera de Andrea Bayardo. Su nombre nos explica que “viene de una bebida alcohólica muy parecida al mezcal que solo se hace en Jalisco. Solo se le puede llamar raicilla a ese destilado de agave que se da en Jalisco, que es mi tierra. Me pareció una palabra muy bonita porque evoca a raíz y, además, es una bebida de mi casa.” Asimismo, en el disco hay una canción con ese nombre que aclara: “Habla precisamente de ser migrante y de cómo incluso estando lejos siempre tienes una sensación de estar ahí y que la nostalgia cuando tú te vas de tu casa se vuelve tu mejor amiga”.

En definitiva, en “Raicilla” nos encontraremos todo lo que ha marcado a Andrea Bayardo. En él, nos explica “se fusiona tanto mi historia personal como mi historia sentimental, familiar, como toda la influencia musical y geográfica a la que me he visto expuesta desde que decidí irme”. Es cierto que está lejos de Jalisco, pero sigue siendo muy fan del mariachi. Un sueño cumplido fue interpretar en la mítica Puerta del Sol de Madrid, con el Mariachi Vargas“México Mágico”. Afirma con una sonrisa de oreja a oreja: “Es un mariachi que yo admiro desde niña. Es el mariachi con mayúsculas. Yo canto mariachi desde los seis años y cantar con el Vargas…” Esos puntos suspensivos los deja en el aire Andrea porque es lo que le produce ver como los sueños se convierten en realidad.

Soñar forma parte de la vida, le gustaría hacer muchos duetos y ojalá te veamos cantar, por ejemplo, con Jenny and The Mexicans, David Aguilar o María Campos, entre otros. Es complicado que lo hagas con Juan Gabriel, a quien admiras, o con Rocío Dúrcal, porque ya no están; pero sus temas son eternos en el tiempo. Sé que nunca te cansas de escuchar a Lola Beltrán, pero es verdad que me gustaría verte cantar sobre un escenario no solo “Raicilla” sino “México lindo y querido”, “La Tequilera”, “Paloma Negra”, “Cucurrucucú Paloma” o “Te solté la rienda”.

Todos sabemos que sin música la vida sería un error. Como definición para la vida, no está nada mal. Si de definiciones hablamos, Andrea Bayardo se califica en términos argentinos como una persona “manija”. Tiene mucha energía y siempre está haciendo cosas. Es ambiciosa en el buen sentido de la palabra. Es conciliadora y diplomática. Le gusta siempre ver el lado bueno de las cosas. Quizás, su impaciencia sea su punto débil. Me voy a permitir añadir que Andrea Bayardo es una mujer que sabe lo que quiere y que pelea por lo que le hace feliz. Su eterna sonrisa es contagiosa. Ella igual no lo sabe, pero sí lo notamos los que hemos estado cerca de ella. Cree que es muy importante el diálogo interno y los mensajes que mandamos a nuestro cerebro, y no le falta razón. En la vida tiene que haber esa conexión interna y externa. Ese no es su lema de vida, pero sí la forma con la que afronta su rutina como Andrea y como Malinche.

A estas alturas, el tiempo ha volado y ya nos queda poco del agua de Jamaica que tanto nos gusta a las dos. También le he confesado a Andrea lo que México significa para mí, pero sin duda, nadie mejor que ella para invitar a los españoles a visitar su país. Y a los que pueden tener miedo a la inseguridad que se vive al otro lado del charco les dice: “México es un país riquísimo en tantas cosas… Yo tengo familia desde el norte hasta el sur y lo conozco casi entero y necesito que la gente lo conozca como yo. La mejor manera de conocerlo es a través de la gente buena, que es muchísima más que la gente mala. La gente buena te va a recibir con una sonrisa, con comida deliciosa y llevándote a conocer la naturaleza impresionante que está en cualquier rincón de mi país. Puedes tener desde una ciudad muy cosmopolita, con todas las facilidades, entretenimientos, lujos del mundo, como es la Ciudad de México; a lugares super espirituales, ancestrales, naturales, como Yucatán, Oaxaca, algo más tradicional con lo que hay en mi ciudad: Guadalajara. México es muchísimo más que las malas noticias. México es gente buena y naturaleza hermosa”.

Simplemente, no se puede añadir más. Ella, mejor que nadie, ha descrito su tierra. La nostalgia puede ser suspiros, su raicilla, pero lo dice de corazón y las palabras que este dicta no pueden ser cuestionadas.

Andrea Bayardo es Malinche bajo la dirección de Nacho Cano, pero Andrea Bayardo es mucho más. Con permiso de Nacho Cano, puedo decir que su Malinche, llamada Andrea, lucha por ser quien es, porque la vida es su pasión y quiere de ella no solo ser feliz, sino disfrutar en todo momento con lo que hace. Proyectos no le faltan a Andrea Bayardo e ilusión y tenacidad tampoco. Ahí está el principio del éxito, pero lo más importante de todo es su humildad, su amabilidad y su cordialidad. Esos valores hacen que esta “Malinche” luche por seguir cumpliendo sueños, unos sueños que espero podamos disfrutar todos a cada lado del charco.

México es mágico y Andrea Bayardo también.

Jimena Bañuelos

Entrevista publicada en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/05/05/mexico-grande-y-libre-que-sea-el-mensaje-que-resuene-en-malinche-andrea-bayardo/

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