La edad sí que importa

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Que estamos en tiempos de crisis no es novedad. Que el trabajo escasea tampoco. Hoy la noticia son las palabras de Mónica Oriol, presidenta del Circulo de Empresarios que cada vez que abre la boca no deja a nadie indiferente. Decir que prefiere contratar a mujeres mayores de 45 o con menos de 25 años haciendo alusión a la posibilidad de que una mujer se quede embarazada es, como poco, decepcionante en estos tiempos.

Pues señora Oriol, nada más escuchar sus palabras me ha venido a la cabeza la célebre frase de Groucho Marx: “Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Es más, el que calla otorga.

Pensaba actualizar mi curriculum pero ahora no se muy bien que poner señora Oriol. Mi edad está en la franja prohibida para usted y no sé si seré madre o no. Lo único que tengo claro es que a usted no se lo diría…Pero parece mentira que haya sido capaz de decir lo que ha dicho…Claro está, que haciendo memoria recuerdo que en abril dijo que los jóvenes sin formación “no sirven para nada”… En fin, desoyéndola es mejor pensar que cualquier mujer puede demostrar su valía si consigue una oportunidad…Aunque si hablamos de valía… sinceramente, dudo de la suya.

Le recuerdo señora Oriol que el ocho de marzo de 1857 fue un grupo de mujeres obreras las que comenzaron a luchar por nuestros derechos. El escenario de las primeras protestas fue Nueva York. Muchas de ellas murieron en el incendio de una de las fábricas textiles donde comenzaron esas protestas. De ahí, que no olvide que la mujer lleva muchos años buscando la igualdad. Es más, la ONU proclamó el ocho de marzo como el “Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional” precisamente, para concienciar a todos, incluida usted, de la trabas laborales a las que por razón de sexo se enfrentan las mujeres. Si ya nos está costando… personas como usted no ayudan…

Y ya lo dijo el sabio Quintiliano: “Lo que no ayuda, estorba”. Ahí lo dejo…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

¿Es necesario protestar por todo?

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Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: “Dicho de una persona: Expresar impetuosamente su queja o disconformidad” o lo que es lo mismo: Protestar.

El ser humano es inconformista por naturaleza pero está claro que no todo puede estar al gusto de cada uno de nosotros. Somos diferentes, y menos mal, porque sería muy cansino que todos pensáramos igual o nos gustasen las mismas cosas. El problema está en quienes ven en la queja un arma para controlar las opiniones o actitudes de los demás. No me gusta quejarme sin sentido pero cuando pretenden imponerme algo que no comparto no puedo contenerme… Rebelarse es bueno, y tener unos principios también. Eso sí, si no me dejan argumentar los míos tengo otros, como diría Groucho Marx.

¿Existen días sin quejas? Tengo mis dudas. Vivimos rodeados de quejicosos. Los hay en todas partes. En el supermercado, en el gimnasio, en el cine…La vida está para vivirla. No quiero que la queja me rodee y si lo hace intento evitarla siempre que puedo, pero cada día es más complicado.

No sé si nos estamos acostumbrando a protestar por todo. Cuando es justo me parece bien pero cuando no tiene sentido…el que se queja ¿por qué lo hace?…¿por placer? No encuentro la satisfacción que puede haber en ello. ¿Será exceso de superioridad? ¿Será la arrogancia? No sé lo que será pero cada día aguanto menos a la gente que vive en una queja constante. Que si esto, que si lo otro…¡Ah!…¿Será el inconformismo?…¿Qué será, será…?

Me gustaría que todos aquellos que saben conjugar tan bien el verbo protestar, aprendan con urgencia el verbo agradecer. Decir lo malo no cuesta nada pero reconocer lo positivo es una tarea mucho más complicada. Nunca se valora lo que se tiene hasta que se ha perdido, y en ese momento, ya es tarde. Y si hablamos de las personas, que fácil es criticar y que complicado es valorar.

Precisamente, quienes saben encontrar el lado bueno de las cosas saben conjugar el verbo sonreír. Cada día busco sonrisas que me transmitan alegría, optimismo. En la vida no todo es bueno o malo. Los extremos son muy peligrosos. Hay que saber adaptarse a las circunstancias, y si no se sabe, pues se aprende. La experiencia me dice que no es fácil pero tampoco imposible.

Llegados hasta aquí, y como último alegato sólo me queda protestar por todos los que hacen de la queja su único tema de conversación. Y es que “es mejor estar callado y parecer idiota, que abrir la boca y demostrarlo”. Lo dijo Groucho Marx, así que, ahí queda eso.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)