LA SEMANA SANTA Y EL PORVENIR

Acabamos de estrenar el mes de abril. Atrás hemos dejado una Semana Santa que estará en el recuerdo de todos por las lluvias que han caído. Muchas procesiones han tenido que ser suspendidas y los sentimientos han brotado dejando los ojos vidriosos y derramando más de una lágrima. La devoción ha cedido ante el consuelo por la desilusión de ver los planes truncados. Mirar al cielo era el gesto más repetido, las nubes estaban ahí, y las previsiones meteorológicas no han fallado.

Es cierto que las treguas de las lluvias sí que han sido aprovechadas por los cofrades. Pudimos ver, por ejemplo, el Jueves Santo, al Cristo de la Buena Muerte custodiado por la Legión por las calles de Málaga o, el Viernes Santo, al Cristo de Los Alabarderos acompañado por la Guardia Real saliendo del Palacio Real de Madrid. Sin duda, las estaciones de penitencia se han adaptado este año a las circunstancias. Eso es, sin duda, una lección que la vida siempre nos da. Podemos hacer planes pero estos no siempre salen como pensamos. Lo importante es la capacidad que tenemos para aclimatarnos a los reveses que se nos presentan.  

La rabia, la impotencia y hasta el enojo suelen brotar desde nuestro interior cuando esos reveses se nos presentan, pero anclarse en ellos no es la mejor solución. Siempre hay que buscar alternativas. Reconozco que este año la Semana Santa ha sido algo amarga porque el tiempo no ha acompañado, pero para endulzar estos días santos hay que admitir que una buena torrija nunca está demás. Las tradiciones están para cumplirlas y para vivirlas. Dice el refrán que “a mal tiempo, buena cara” y si es con un buen dulce mejor que mejor. Así que, para sinceros, viendo llover a través del cristal y al calor de la calefacción, las torrijas y la leche frita han cobrado relevancia. 

Una relevancia que ya forma parte del pasado, el mes de abril nos brinda treinta días para escribir otro capítulo más en nuestra historia de vida. Muchos ya están pensando en la Feria de Abril de Sevilla, cambiando los capirotes por los volantes en un abrir y cerrar de ojos, pero la vida es eso. No hay mal que cien años dure y mirar al futuro es vital para dejar atrás el pasado. 

Un pasado que tiene sus luces y sombras, y únicamente los recuerdos, cuando sean necesarios, volverán a nuestra mente. Sin darnos cuenta estamos ya en el cuarto mes del año, el tiempo pasa muy deprisa y tenemos que ser conscientes de ello. La vida se nos va y lo que vivamos es lo que nos llevaremos de ella. Cada uno escogerá las experiencias que quiera disfrutar. Lo que está claro es que el tiempo es oro y es vida. Por eso, aunque no me guste hacer muchos planes, porque prefiero ir día a día, hay que reconocer que todos los madrileños tenemos puesta la vista en el puente de mayo. Quizás el tiempo nos acompañe o no, pero no está demás ir soñando con esos planes pendientes. 

La ilusión es un motor que es capaz de mover montañas, y ésta cobra un gran valor cuando la realidad la toma de la mano. Así que aferrémonos a ella y confiemos en el destino. Éste no depende de nosotros, pero la vida es pura improvisación y será ella la que decida el porvenir. Venga lo que venga, lo importante es la actitud y sobre todo valorar que estamos vivos para continuar escribiendo nuestra historia.

Jimena Bañuelos

I Carrera Solidaria Donar Médula Burgos

Será la primera de muchas, de eso, no tengo ninguna duda. Y no lo digo porque es la primera vez que me apunto a una carrera sino porque la iniciativa de la Asociación de Donantes de Médula de Burgos ha nacido fruto de la solidaridad, el esfuerzo y el trabajo de quienes persiguen, día a día, fomentar la donación de médula o lo que es lo mismo, la posibilidad de regalar vida a otras personas.

Confieso que como excusa siempre digo que correr es de cobardes, pero en esta ocasión el corazón me decía que no podía negarme. Y cuando el corazón manda hay que obedecer. Pueden ser 21 ó 10 kilómetros pero la distancia es lo de menos. Lo que verdaderamente importa es que todos nos unamos por una buena causa. Conozco muy bien lo que sienten los que están deseando escuchar de su médico la frase: “Tienes un donante de médula compatible”. Hasta que llega ese momento, la esperanza es lo único que motiva a no tirar la toalla porque sabes, perfectamente, que ese es el comienzo de una nueva vida. En mi caso, fue una leucemia la que truncó los sueños que tenía con veintiún años, pero a pesar de todo, seguí construyendo otros anhelos desde las diferentes habitaciones del hospital. Me imaginaba todo lo que quería hacer cuando ganara la batalla. Conté en ella con mi familia, con mis amigos, con mis médicos, en definitiva, con todos los que se unieron a esa lucha y que, al igual que yo, esperaban la noticia más deseada. Y ésta llegó gracias a la generosidad de un donante de médula alemán, que sin conocerme se convirtió en el protagonista de los días más importantes de mi vida. Él lo cambió todo, dio un giro a mi historia y me hizo el mejor regalo que me han hecho nunca.

D0DF9304-FF94-41C0-9F08-2F705A98AFE7

En la presentación de Aún tengo la vida

Desde aquel catorce de septiembre han pasado casi trece años en los que llevando por bandera Aún tengo la vida he vivido muchas aventuras y experiencias. He conocido a grandes personas con las que he grabado grandes recuerdos en mi memoria. Entre ellos, el día que conocí a Noelia, a Rosa y a Maitane. Fue en Burgos, mi tierra y, como no podía ser de otra manera, hablamos de la importancia de ser donante de médula en la presentación de mi libro. Ellas saben que cuentan conmigo siempre que lo necesiten y tras leer un Whatsapp suyo hablando de la carrera, mi respuesta automática fue: Allí estaré.

Quedan trece días para que nos veamos en Cardeñadijo, las inscripciones todavía están abiertas. Por eso, os animo a que nos acompañéis porque si la unión hace la fuerza, obviamente, cuantos más seamos, más familias recibirán el apoyo psicológico que necesitan para afrontar con valentía y seguridad una etapa dura pero que dará paso a una mejor. Porque cuando la vida te da una segunda oportunidad, todo cambia y cada minuto se respira vitalidad.

Y esa vitalidad es la que me lleva a ponerme las deportivas, las mallas y la camiseta y correr por todos los valientes que están luchando como en su día hice yo para ganarle la batalla al cáncer y que pronto gritarán a los cuatro vientos: ¡Tengo un donante de médula compatible!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Archivos