EMPATÍA

Febrero tiene los días contados y eso que este año bisiesto nos brinda un 29 de febrero que para muchos estará marcado en su calendario. Los aniversarios de este día llegan ‘oficialmente’ cada cuatro años, aunque los implicados en ellos tienen el privilegio de decidir cuando festejan esta fecha tan señalada. 

El calendario es una guía que nos marca el tiempo, pero lo que hacemos con éste depende de nosotros mismos. El segundo mes del año está llegando a su fin y eso implica dar la bienvenida a marzo y con él, aunque todavía nos quede mucho invierno, llega la primavera, la luz, los días son más largos y además, la primera escapada vacacional para muchos. La Semana Santa cerrará marzo a ritmo de tambores, de silencio y solemnidad para quienes la viven a flor de piel. En cambio, las playas y las montañas serán los destinos más ociosos. Al fin y al cabo se trata de vivir como nosotros queremos sin ninguna imposición, porque la vida se nos escapa más deprisa de lo que nos creemos. 

Es cierto que somos dueños de nuestras decisiones, de nuestro tiempo, pero también es cierto que somos los responsables de no aprender de los errores y de creernos que siempre lo malo les sucede a los demás. La empatía, tengo claro, que está en peligro de extinción, porque sale a la luz en momentos puntuales pero, por desgracia, a medida que el reloj avanza y los días corren, ésta pierde toda su fuerza. Una fuerza que debería ser permanente y constante porque no sabemos que nos va a deparar el destino. 

Un destino que juega sus cartas y lo hace de una manera muy caprichosa. Podemos tener planes pero hay que asumir que estos se pueden truncar en cualquier momento. Siempre es fácil buscar soluciones porque también se aprende a afrontar los problemas, pero ante todo, hay que tener presente que este destino cuando reparte sus cartas no debe olvidarse de la salud. Ésta es primordial para todo.

Un todo que hay que valorarlo día a día. Las personas fuertes no lo pueden ser siempre porque es cierto que éstas no son de piedra por mucho que algunos lo crean. Precisamente, esa fortaleza les hace saber que batallas librar y que batallas dejar pasar porque no les merece ningún esfuerzo. Estas personas tienen muy claras sus prioridades. Quizás haya sido la vida la que con un dura lección se las haya enseñado o quizás esa vida les haya ido madurando de tal manera que su mente tiene muy claro el camino a seguir.

Y dicho esto, con la hoja del calendario de febrero a punto de ser arrancada, no queda otra que soñar con un mes de marzo ilusionante. Esa ilusión con la que se comienza el año y que no se debería de perder a lo largo de los doce meses. Está claro que el futuro, aunque es incierto, cuando éste es certero puede distar mucho de lo que nuestra imaginación nos había mostrado. Por eso, lo que tenga que ser, será; pero no dejemos por el camino esa empatía con los demás. Hemos repetido hasta la saciedad la palabra ‘resiliencia’, pero la empatía es fundamental. Hay personas que carecen de humanidad, pero eso no lo tienen que pagar, precisamente, quienes más necesitan ser arropadas. Nadie sabe las batallas que cada uno lleva en su interior. Una sonrisa es un buen escudo, pero quiero acabar con estas palabras de Molière: “Las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve.”

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/2024/02/26/empatia/

MASCLETÀ EN MADRID

“Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor” y podríamos añadir que también es la tierra de la pólvora. Una pólvora que tratan magistralmente los pirotécnicos para brindarnos entre otros espectáculos las tradicionales mascletaes. 

Quedan pocos días para que con `la Crida´ quedé inaugurado el periodo fallero, pero antes de esto ha sido en Madrid donde por primera vez se ha podido disfrutar de una mascletà como marca la tradición. Muchos han criticado la decisión del alcalde, pero a los que nos fascina y sabemos lo que ésta representa hemos apoyado su iniciativa. Para gustos están los colores, pero hay que respetar las decisiones de cada uno. Somos libres para elegir y por querer disfrutar de este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad no somos, como alguno dicen, terroristas medio ambientales. Insisto en que la libertad nos abandera y hasta dos horas antes hubo gente esperando a que se produjera el disparo de la mascletà.

El lugar elegido fue el Puente del Rey. Allí estuvimos miles de personas para vibrar con el sonido que marcó la ‘Pirotecnia Valenciana’, de Llanera de Ranes. Ésta sorprendió y no defraudó a los asistentes. Los 307 kilos de pólvora tuvieron color y ritmo para marcar esta primera mascletà en la capital como un espectáculo que el público aplaudió y pidió “otra, otra”. Asimismo, se pidió que fuera la primera de muchas.

Por supuesto, en la Ribera del Manzanares no faltaron las Falleras Mayores de Valencia y sus comitivas para cumplir con la tradición al cien por cien. Fueron ellas quienes pronunciaron la célebre frase: “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà”. Después de los ocho minutos que duró, los madrileños de nacimiento y de acogida quedamos atónitos por lo que habíamos visto. 

El calendario nos brida la oportunidad de repetir esta experiencia y de adentrarnos aún más en la tradición fallera. Los días grandes de las Fallas están señalados en el calendario y antes tierras del Mediterráneo llega la Magdalena a Castellón. La cuenta atrás para estas fiestas tradicionales ya ha comenzado y disfrutar de ellas es un placer. Son experiencias que te enriquecen como persona y que marcan unos recuerdos inolvidables. Al fin y al cabo la vida está para eso. Habrá quien prefiera criticar las tradiciones, otros preferimos disfrutar de ellas porque evolucionar no significa involucionar que es lo que parece que están haciendo algunos. La vida no permite retroceder. Hay que vivir el presente porque lo que vemos como futuro, se convierte en presente antes de lo que nos imaginamos.

Si de imaginación hablamos, muchos no se podían imaginar lo que iban a vivir el pasado domingo en el Puente del Rey, y hoy esas instantáneas ya serán imborrables. La mascletà ya forma parte de la historia de Madrid. El Madrid más valenciano no defraudó a nadie. Hay que estar orgullosos de nuestras tradiciones y disfrutar de ellas. Son nuestra identidad y ésta es irrenunciable. Yo nunca renunciaré a ella, puedo ir evolucionando como persona, pero siempre seré fiel a mis principios. En definitiva, como dijo Steve Jobs: “Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto”. 

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54644/mascleta-en-madrid

EL CORAZÓN ES EL QUE MANDA

Dice el refrán que “en martes y 13 ni te cases ni te embarques” y es curioso que este año el calendario haya juntado este día, tan señalado para los más supersticiosos, con la llegada de San Valentín. Eso sin tener en cuenta que, además, Don Carnal cederá su testigo a Doña Cuaresma. Todo en una semana en la que los corazones lo inundan todo. El amor está en el aire y nos guste o no Cupido vuelve a ser el protagonista como todos los años. 

Ya sea por fines comerciales o porque realmente los sentimientos están ahí, el amor nunca debería  faltar. Y no me refiero solo al amor en pareja sino al amor propio. Éste es fundamental porque es la esencia de nosotros mismos. Es el que nos permite creer en nuestras posibilidades, afrontar el presente con sus idas y venidas y, por supuesto, mostrarnos a los demás tal y como somos. Nuestras virtudes y nuestros defectos hacen que seamos únicos e irrepetibles. Sin duda, esto es lo más importante que tenemos como personas. Es cierto que las hay más volubles o más falsas, si queremos ser más claros, pero al final, la hipocresía siempre saldrá a la luz. No se puede fingir siempre porque controlar nuestra forma de ser y nuestros sentimientos es muy complicado cuando estos no son reales. 

El corazón y la mente hacen un tándem muy bueno, pero cuando discrepan somos nosotros mismos los que no sabemos a cual de los dos hacer caso. Siempre tendremos la duda de si la decisión ha sido correcta, pero es cierto que, popularmente hablando, el corazón es el que manda. 

Y manda porque día a día bombea y nos da la vida a la que tenemos que darle nuestra mejor versión, porque solo hay una y es irrepetible al igual que nosotros, insisto. Por eso, con el Carnaval agotando sus horas, y San Valentín llamando a la puerta hay que dejarse llevar. Con pareja o sin ella siempre hay alguien a quien querer y siempre hay alguien que nos quiere. Es cierto que el cariño se demuestra a diario, pero no está demás celebrar, si se quiere, lo que la tradición y el calendario marcan. 

Al fin y al cabo, vivimos para disfrutar y coleccionar momentos. Esos momentos están etiquetados por una fecha, un lugar, una persona… En definitiva, por un recuerdo que nos saca una sonrisa en el momento en el que más lo necesitamos. Dicen que no hay que mirar al pasado, pero hay que hacerlo cuando éste nos muestra su cara más amable. En él reside la esencia de lo que somos hoy. Vemos de qué manera hemos ido evolucionando y en lo que nos hemos convertido. Construir buenos recuerdos está en muestra mano. El calendario es un ayudante de guión, pero la historia principal está escrita por cada uno de nosotros. 

Una historia que tendrá de todo, desde drama hasta comedia, y en la que no faltará el amor en ningún momento. Éste es un fiel compañero de vida y se demuestra en las buenas y en malas. Suscribo esta frase de Pablo Neruda: “Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida”, y aconsejo que no nos olvidemos de ella.  

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54376/el-corazon-es-el-que-manda

LA VIDA ES UN CARNAVAL 

Febrero ha comenzado dándonos una tregua meteorológicamente hablando. El sol lo ilumina todo y he de reconocer que a los que nos apasiona el calor, por muy poco que suba el termómetro, siempre éste es bienvenido. Es cierto que todavía queda mucho invierno por delante, pero estos paréntesis son un lujo que no se pueden desaprovechar. Las opciones de ocio son innumerables y, depende de nosotros mismos exprimir al máximo cada minuto que la rutina nos deja libre. 

Una libertad que está condicionada en el día a día por los horarios. Estos no siempre son los deseados, pero precisamente cuando los dejamos de lado consiguen que disfrutemos más de los momentos que la vida nos brinda. No hace falta hacer grandes cosas para disfrutar esos momentos. Quizás sea más importante tener bien aprendida la lección en la que sabemos valorar como se merece cada instante de nuestra vida. No hay que olvidar que en un segundo todo puede cambiar y, sólo por eso, tenemos que tener bien presente que ser feliz es lo que cuenta. 

Una felicidad que siempre puede ir unida a alguna festividad que otra. Por delante llega el Don Carnal que cederá ante Doña Cuaresma en unos días. Hasta que ésta llegué con el tradicional entierro de la sardina toca disfrutar con mayúsculas. Buscar el disfraz apropiado no siempre es fácil, pero dejarse llevar por las sátiras y las parodias es mucho más sencillo. Famosos son los carnavales de Cádiz o de las Islas Canarias, pero en cada rincón de España hay fiesta asegurada. Además, con Don Carnal lleva, precisamente, otro tipo de paréntesis. Éste se caracteriza por hacer de la rutina algo diferente y sacar una sonrisa ante la dura realidad que vivimos en el día a día. No siempre es fácil hacerlo, pero los profesionales en esto de las comparsas lo hacen de maravilla. Es un alivio para  la mente ver el presente con otra perspectiva. Fue Ramón de Campoamor quien escribió en su poema “Las dos linternas” el verso más universal y más propio para estos días: “Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”. A algunos les encantarán las sátiras, a otros ni media sonrisa conseguirán sacarles, y más, si son los protagonistas, pero ser un personaje público es lo que tiene. Todo tiene un precio y Don Carnal sabe quien se merece su atención. 

Y sin perder la atención de lo importe, sigamos disfrutando todo lo que podamos. Si alguien duda de esto que escuche a la reina de la salsa. Celia Cruz siempre nos animó con sus canciones porque la vida es, precisamente, un carnaval y “las penas se van cantando”. De hecho, “es para reír, para gozar, para disfrutar” porque “hay que vivir cantando”. No nos olvidemos que “todo aquel que piense que la vida siempre es cruel, tiene que saber que no es así, que tan solo hay momentos malos y todo pasa”.

Dado que todo pasa, mientras el tiempo corre, gocemos como diría Celia Cruz y pongamos un poco de “azúcar” a los momentos amargos. Quizás ese azúcar llegue estos días a ritmo de chirigota… Lo que está claro es que “La vida es un carnaval”.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/54118/la-vida-es-un-carnaval

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