ILUSIONES 

Estamos en verano y le hemos dado la bienvenida como se merece. La noche de San Juan marca un antes y un después. Las tradiciones están para cumplirlas, y con hoguera o sin ella, siempre se puede hacer un punto de inflexión en este año. Dejar atrás el pasado y quemar o borrar de nuestra mente aquello que nos hace daño siempre será positivo. Es bueno pedir deseos y tener sueños pendientes por cumplir. Estos son nuestra mejor motivación para seguir adelante y afrontar las adversidades que se nos van presentando. No son pocas, pero en la balanza también están las ilusiones para equilibrarla. 

Unas ilusiones que varían de unas personas a otras y están condicionadas, sin duda, por la propia situación. De una manera o de otra, Ortega y Gasset tenía razón. En el fondo, la célebre cita: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” nos marca nuestro presente y nuestro entorno. Todo puede cambiar pero para ello tiene que haber una actitud. Ésta se puede apoyar en quienes están dispuestos a ayudarte a convertir esa circunstancia en algo mejor, o al menos, a añadirle un oasis de esperanza en ella. 

Ilusión es, precisamente, lo que se vivió hace una semana en el Hospital Niño Jesús de Madrid. Un hospital en el que hay historias muy duras de pequeños luchadores que, desde su inocencia, viven la parte más dura de la vida. Sin embargo, son un ejemplo a seguir. Verles sonreír no tiene precio y eso es lo que consiguieron Lorca y el Mago Roncero en el salón de actos. No puedo negar que mi pasado vino a mi presente porque, en el fondo, mi corazón tiene cicatrices que en determinados momentos se sienten aún más. No obstante, por eso, había que contagiarse de la inocencia de los más pequeños y dejarse llevar por la magia y la música. Dos grandes compañeras que siempre ayudan en las peores situaciones. 

Con los acordes de la guitarra de Lorca recordamos, los más mayores, canciones que hemos cantado en más de una ocasión. Aquel verano de “Bésame en la boca” forma parte de la vida de muchos. La música se intercaló con la magia del Mago Roncero. La expectación era máxima porque nadie supo como se anudaron los pañuelos, como pudo averiguar el destino de un viaje o la carta que habían seleccionado. La magia no solo estuvo en sus manos. La magia estuvo en el ambiente porque hacer sonreír dentro de un hospital no es fácil, pero no es imposible. Lorca y Roncero consiguieron que durante casi hora nos olvidáramos de nuestra circunstancia. El coctel era perfecto: ilusión más sueños más música más magia no podía fallar. Y no lo hizo.

La vida se va llenando de capítulos. Unos son más amables que otros y las historias se van escribiendo día a día. El martes veinte de junio no fue un martes rutinario en el Niño Jesús. El veinte de junio se escribió de otra manera. Cada uno destacará de él lo que quiera, pero yo me quedo con que la esperanza y la fuerza nacen de uno mismo, pero si le añades unas notas musicales o la magia de la vida todo se lleva mejor. Lo importante es ser feliz y no perder la sonrisa.

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle (México): https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46515/ilusiones

ALEJANDRO FERNÁNDEZ, EL ALMA DE MÉXICO EN MADRID

A las puertas del verano y con un calor propio de la época, Madrid esperaba con ansias al artista mexicano que llevaba cinco años sin venir por España. Él dijo que nos han pasado muchas cosas en este tiempo. Ha sido una pesadilla lo que hemos vivido, pero sus fans estaban esperando la cita  para reencontrarse con el artista. Bajo la atenta mirada de su madre y con un WiZink Center lleno hasta la bandera, Alejandro Fernández no defraudó.

El reloj marcaba las nueve y media de la noche y como buen mexicano se hizo de rogar. “Ahorita empieza” se escuchaba entre el público y los que sabemos el verdadero significado del “ahorita” mexicano sabíamos que la hora tenía ese matiz de esperada. Eso, en definitiva, fue lo de menos porque por delante teníamos dos horas y media de concierto para disfrutar del talento de este gran artista. Arrancó su gira “Amor y Patria” con la canción “Tantita Pena” que puso al público en pie recibiéndole entre aplausos. La espera ya era lo de menos, porque desde el momento en el que sonaron los primeros acordes, lo que importaba era disfrutar de lo que “El Potrillo” y su equipo nos tenían preparado. 

El cóctel de canciones entre el pop y mariachi fueron embriagándonos a todos de una emoción que se iba notando a medida que pasaba la noche. Las banderas mexicanas no faltaron porque, sin duda, Alejandro Fernández es el alma de este país. Es más, toda Hispanoamérica estaba representada en los asientos y en la pista del Palacio de Deportes de la capital. Eso sí, el mexicano no dudó en abrazar la bandera de España sobre el escenario porque sabe que aquí es tan querido como al otro lado del charco.

Sus canciones fueron emocionándonos a todos. Recorrió las de su último disco pero no faltaron los clásicos que rindieron al público a sus pies. “Canta Corazón», “Me dediqué a perderte”, “Se me va la voz”, “Se que te duele”, “Hoy tengo ganas de ti”, “Abrázame”, “Mátalas”… y así una lista de canciones que culminaron con un gran homenaje a su padre, Vicente Fernández. Por supuesto, con el corazón en un puño “El  Rey” sigue siendo el rey haya donde esté. 

“Quiero que vuelvas” es algo más que un tema. Es una petición propia de que ya estoy restando días para el próximo concierto en Madrid. México significa mucho para mí. En tierras aztecas viví una temporada que me marcó y me enseñó grandes lecciones vida. Allá dejé a grandes amigos y el paso del tiempo y la distancia no ha conseguido romper esos lazos. Más pronto que tarde estoy segura de que nos volveremos a encontrar. De momento, el culpable de emocionar y remover todos esos grandes recuerdos tiene nombre y apellido: Alejandro Fernández. No es un reproche, es mi gratitud por conseguir que me olvidara del presente, y despertar esa parte de mi corazoncito mexicano que tanta vida me da. 

En definitiva, querido Alejandro, la espera ha merecido la pena, pero que no pasen otros cinco años. Este “ahorita” sí que se nos ha ido de madre en el tiempo como dirían allá. Por eso, espero que quieras pronto “volver, volver” tal y como cantaste el pasado sábado en Madrid. Gracias por acercarme a mi gente mexicana a través de la música. Un gran hilo conector que, sin duda, cruzó el charco desde que sonaron los primeros acordes. Ahora, con la resaca del concierto, y ya que no la cantó Alejandro Fernández, lo hago yo aunque no estoy a la altura, pero sí me llena de sentimientos cuando hablo o canto a mi México, lindo y querido…

Jimena Bañuelos

Enlace en El Valle de México: https://elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/46254/alejandro-fernandez-el-alma-de-mexico-en-madrid

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