Aún tengo la vida

No ha sido por pereza, ni mucho menos por falta de ideas o de temas. Ha sido por cumplir un sueño y ese es el mejor motivo que puedo tener para defender mi ausencia durante tanto tiempo. Está claro que el hecho de poder hacer realidad los sueños es lo que hace que la vida sea interesante, y teniendo esto tan claro todo está justificado.

Era algo que me rondaba por la cabeza desde hace doce años y a pesar de que siempre estaba en mi lista de los propósitos de Año Nuevo nunca llegaba a cumplirlo. No sé por qué pero nunca tenía tiempo para ello. Hoy, conozco muy bien el motivo de tanta justificación y entiendo por qué sentí que ahora era el momento de hacerlo. Dicen que el tiempo cura las heridas, me pueden quedar cicatrices pero lo que seguro ha cambiado ha sido la perspectiva de las cosas y sólo por eso, en mi estómago tenía un hormigueo que decía que era ahora o nunca. La vida es caprichosa y sabe cómo mostrar el camino a seguir. Decidí que no iba a continuar poniendo excusas y acepté sentarme frente a la hoja en blanco. Ésta ahora no me daba miedo porque sabía que lo que iba a contar, iba a hacer que me tiraran las cicatrices de la etapa que marcó un antes y un después en mí. Así que con la valentía que me caracteriza, página a página, decidí teclear la historia que envuelve mi lema de vida. Aún tengo la vida nació como novela el pasado 22 de marzo. Ese día el sueño se hizo realidad.

Portada del libro Aún tengo la vida

Viendo el libro y acariciando sus páginas pienso en los recuerdos inolvidables que ese jueves quedaron grabados en mi memoria. Mis amigos, mi familia, mis médicos estaban ahí;  compartiendo las lecciones que la vida me dio. Mi lucha y mi victoria, mis lágrimas y mis alegrías y un sinfín de sentimientos que quedan reflejados en un libro en el que dos jóvenes se enfrentan a sus propios miedos para tratar de encontrarse así mismas. Eso sí, siempre con el color esperanza por bandera y la positividad y optimismo como mejor aliados.

Si algo me enseñó la vida hace doce años es que hay que disfrutar de los momentos, luchar por aquello en lo que se cree y dejar volar la imaginación porque los sueños se cumplen. Revivir lo que pasé no ha mermado mis fuerzas, al contrario, ha recargado mi vitalidad. Me ha hecho recordar muchas enseñanzas, muchas anécdotas y muchos momentos que incluso creía olvidados. Ahora, con el libro en mis manos, pienso que la vida, esa que solo se vive una vez, cuando te da una segunda oportunidad siempre va a ser mejor que la primera. Porque a pesar de todo… Aún tengo la vida.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

 

 

 

UN AGOSTO DE CHAMPIONS POR LA VIDA

Mi columna para El Valle de México

Si hay un mes que es sinónimo de vacaciones ese es agosto. A pesar de la ola de calor y el aumento de los rebrotes hay muchas ganas de disfrutar, aunque siempre con precaución. Y si el Gobierno no va a renunciar a sus vacaciones tal y como está la situación, yo, desde luego, tampoco. Hacer un paréntesis después de lo que hemos vivido es una necesidad. La mente necesita desconectar y evadirse un poco de la realidad. Hacer la maleta siempre hace ilusión y más cuando lo que te espera es el mar, la familia y los amigos. Será un verano diferente, de eso no hay duda, pero aún así, y con cuidado, se puede aprovechar bien el tiempo. 

Agosto nos trae, excepcionalmente, la Champions. Así que los amantes del deporte rey tienen por delante unos partidos de lo más emocionantes. Obviamente, aunque esté de vacaciones no perderé de vista a mi Atleti. Allá donde vaya siempre me acompañan mis colores y este año, el coronavirus ha querido que el espíritu de la Liga de Campeones me acompañe. Sueño con esa copa al igual que muchos rojiblancos y, por eso, hay que seguir apoyando a los de Simeone que lucharán por ella. Deben saltar al terreno de juego derrochando mucho coraje y, por supuesto, mucho corazón porque cada encuentro será una final. Además, los errores pueden salir muy caros. Si bien es cierto, la Champions tiene una deuda pendiente con el conjunto colchonero. El tiempo dirá si “La Orejona” viaja a Madrid, pasa de largo por la Cibeles y se rinde ante Neptuno. Desde luego, el dios del mar le daría una grata bienvenida.

Una buena bienvenida tuvieron los ciclistas en la Vuelta a Burgos. Fue un lujo tener a las grandes figuras recorriendo mi tierra. Ha sido una edición que pasará a la historia. Había muchas ganas de competir sobre las dos ruedas y su etapa final fueron las míticas Lagunas de Neila que proclamaron vencedor al belga Remco Evenepoel. Él se llevó el preciado maillot morado. En el podio le acompañaron el español Mikel Landa y el portugués Joao Almeida. Eso sí, hay que destacar que el colombiano Iván Sosa ganó la etapa reina por tercera vez consecutiva. Su reinado en Neila es indiscutible. La edición cuarenta y dos ya es historia, habrá que ir pensando en la cuarenta y tres porque Burgos tiene mucho que ofrecer a estos grandes deportistas, además, mi ciudad estará de celebración. La catedral celebra su ochocientos aniversario, por eso, la Vuelta a España comenzará a los pies de este gran momento.

Aniversarios y celebraciones aplazadas también me esperan este mes de agosto. La Covid-19 hizo que de mi calendario personal se borrarán muchas fechas, pero su traslado a esta época tampoco está mal. Cada uno es libre de festejar lo que quiera ya que siempre hay algo en la vida que merezca una celebración… No me importaría añadir una Champions, por ejemplo. Eso no depende de mí, pero de mí si depende vivir este verano adaptándome a las circunstancias. Con mascarilla, distancia de seguridad y lo que sea necesario para cuidar de mi salud y la de todos, arranco un mes lleno de experiencias por vivir. “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” dijo John Lennon, pero ahora y dada la incertidumbre que reina en el ambiente, es mejor llevar por bandera el mítico Carpe Diem.

Jimena Bañuelos

Enlace: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/14558/un-agosto-de-champions-por-la-vida

BONITA LA VIDA…

Cada vez queda menos para iniciarse en la “nueva normalidad”. Es cierto que los gallegos han sido los primeros en estrenarla y, poco a poco, el resto de las comunidades se irán uniendo a ella. Hablar de “nueva normalidad” no es lo que más me gusta, porque creo que cada uno tiene que ser lo suficientemente consciente para saber la situación en la que nos encontramos. Obviamente, es un escenario diferente en el que nuestra vida tiene que continuar. Ésta solo se vive una vez y hay que aprovecharla. Es curioso cómo hay que reinventarse para adaptarse a las medidas que nos proponen. Seguro que a alguna de ellas nos llevará más tiempo acostumbrarnos, pero éste convertirá la novedad en rutina y la “nueva normalidad” perderá cualquier adjetivo que la califique. Cantaba Pau Donés que todo depende de según como se mire y es cierto. Apenados por su pérdida, el vocalista de Jarabe de Palo nos legó grandes canciones con muchos mensajes positivos dedicados a la vida. Decía que “la vida es urgente vivirla” y, por supuesto, no es necesario que ésta penda de un hilo por una enfermedad. Cada día es un regalo para todos, como el último tema de Pau.

IMG_7529

Bonita la vida…

Confieso que acabé la semana pasada recordando uno de los días más importantes de mi vida. Como cada trece de junio he festejado la mejor noticia que me han dado nunca: “Tienes un donante de médula compatible”. Se han cumplido catorce años de aquello, pero la memoria recuerda cada detalle de ese momento tan especial, a pesar de que era un martes y trece. No sé si es por los tiempos que corren o por las noticias que nos acompañan, pero he recordado cómo ya entonces me adapté a una situación dura, complicada y a su vez llena de ganas de vivir. Ahora, que salimos a las calles y que muchos han aprendido a valorar aquello que antes les pasaba inadvertido, sería bueno memorizar esas sensaciones. Es más, quizás se puedan sacar conclusiones y aprender, a ser posible para siempre, de lo efímero que es el presente y de lo vulnerables que somos. Es, en los momentos difíciles, cuando descubres en ti mismo cualidades y facetas que ni sabías que tenías. Al menos, eso me pasó a mí hace años. Ha pasado el tiempo y he vuelto a recordar cómo mi vida cambió de la noche a la mañana y cómo gracias a ese donante de médula llevo viviendo catorce años de regalo. Aún no es mi segundo cumpleaños, hasta septiembre tengo tiempo para pensar en la celebración de los catorce años del trasplante, pero la invitación para marcar en el calendario el famoso “día cero” bien se merece una fiesta con mascarilla, distancia de seguridad y lo que toque. Insisto que las circunstancias pueden cambiar, pero mi anhelo de disfrutar y de vivir siguen inalterables.

Vivimos tiempos complejos, pero vivimos. Lamentaciones las justas, ya que, por desgracia, muchos se han quedado en el camino. Seamos positivos y confiemos en que la vacuna está cada vez más cerca. Hasta entonces, y sirva de homenaje a Pau Donés, concluyo tarareando uno de sus temas: Bonito, todo me parece bonito/ Bonita la paz, bonita la vida / Bonito volver a nacer cada día… Ahí lo dejo.

Jimena Bañuelos 

Enlace a mi columna de El Valle de México: https://www.elvalle.com.mx/columnas-y-opinion/story/13099/bonita-la-vida

LO QUE NOS ATA A LA VIDA

Cada día que pasa es un día menos que nos queda para dejar atrás los besos y abrazos virtuales, las largas conversaciones telefónicas y recuperar esa “normalidad” que tanto añoramos. Son tiempos difíciles y toda ayuda es buena. Por eso, Javier Urra nos guía con sus palabras en este confinamiento que no está siendo fácil para muchos. Pasen y lean al experto.

LO QUE NOS ATA A LA VIDA

Es la esperanza.

En tiempos de devastación, percibimos la soledad, la angustia, sabiendo solo que lo peor está por llegar. Lo preocupante no es convivir confinados, sino sentirnos víctimas potenciales, asumir la indefensión, la impotencia. Nos acongoja el intuir reacciones imprevisibles abocadas por la incertidumbre, apreciar que el creíamos sólido organigrama social se tambalea, sentirnos atrapados por el miedo de debacle económica. Vivíamos de espaldas a la muerte, ahora pendientes de ella. Precisamos utilizar la razón, pero nos embarga la emoción.

Nunca se está preparado para lo imprevisible. Entendamos, asumamos, nuestra fragilidad emocional y la de los conciudadanos que son nuestros vecinos y todos los que habitan este nuestro único mundo. Combatir lo que no se ve genera impotencia, escuchar que no contamos con medios suficientes para combatir la pandemia mina la credibilidad en las instituciones y quienes las dirigen. Estar recluidos en casa aun sabiendo que es lo que hay que hacer, resulta incapacitante. No saber si ya estamos infectados nos anonada. Anticipar que si caemos enfermos la ayuda exterior viene desde la distancia, la mascarilla, las gafas, nos hunde en la peor de las pesadillas. El sufrimiento se acrecienta cuando no se puede visitar a seres queridos, algunos en residencias, o enterrar a quienes amamos, sin poder compartir el duelo. Es entendible que nos rodeen los pensamientos catastrofistas, que en nuestro callado silencio interior entremos en pánico. En tiempos de crisis, precisamos liderazgo, ideas, criterios, disciplina, una correcta operatividad de gestión de la comunicación.

IMG_0229

Javier Urra

Ahora que somos conscientes, sabemos que precisamos del apoyo mutuo, que en lo posible hemos de manejar la ansiedad, racionar la dosis informativa, que nuestros pensamientos y emociones no giren constantemente en torno a la negatividad y el dramatismo, que no aireemos de forma reiterada miedos e inseguridades. Vamos a pasar por las distintas fases del duelo: Negación. Ira/rabia. Tristeza. Aceptación. Sabemos y esta es la buena noticia, que este es un período transitorio, en el que hemos de ser prudentes y no tomar decisiones definitivas. En el que hemos de mantener la comunicación fluida, la conexión emocional. En lo posible, reservemos espacios y momentos de intimidad, al tiempo, estemos atentos a las necesidades del otro. Habrá roces y conflictos, no personalicemos las recriminaciones, interpretémoslos como circunstanciales, fruto de la tensión. No busquemos culpables; no nos creamos en posesión de la verdad; no se sienta la víctima; no humille; no exija; no sea negativo; no transmita desesperanza; no se autoinculpe; no ejerza agresividad pasiva; no utilice el sarcasmo, ni el contraataque; no eleve el tono; no etiquete; no falte al respeto; no deje enquistarse los problemas; no traslade tensión. Que de la frustración no demos paso a la agresividad, a la violencia. Démonos tiempo para la soledad, la escucha, el silencio, mimemos la comunicación verbal y gestual.Mantengamos los horarios, los objetivos diarios, y al tiempo seamos imaginativos, para hacer cosas que nunca hemos hecho.

Es hora para ser generosos, y deseamos serlo a título individual, pero cada Nación cierra sus fronteras, cada Comunidad Autónoma reclama lo que cree suyo. Somos una especie vulnerable, pero que sobrevive desde la cooperación, la investigación.

Precisamos valentía, talento, compromiso, optimismo y esperanza. La Psicología nos enseña que somos adaptables, flexibles, resilientes, que afrontamos las crisis, las pérdidas, los sufrimientos mucho mejor de lo que anticipamos. Hay familias, hay personas que lo van a pasar mucho peor, enfermos mentales, dependientes, adictos, víctimas de violencia de género, de violencia filio- parental. Y muchas otras más, quien padece hiperactividad, quien está afectado de graves minusvalías. El resto debemos relativizar nuestras incomodidades. La crisis, ansiedad, angustia, incertidumbre, exige evitar conflictos, ampliar la empatía. Y cuidar de los detalles como vestirnos de calle, aun hasta para estar en el hogar, diferenciar días laborales y festivos. Realizar ejercicio físico, aprovechar el tiempo realizando tareas pendientes.

Sí resistiré, resistiremos, nos comunicaremos de todas las formas posibles, desde luego online. Hay que hacer, pero sobre todo, hay que centrarse en el ser, y en el estar. Sabiendo que no estoy solo, que soy solo, que estamos solos, pero unidos para intentar sobrevivir. Somos vulnerables, individual y colectivamente, lo estamos comprobando. Viviremos sabiendo que vamos a morir y que en cualquier momento podemos amanecer sobresaltados.

Javier Urra

Dr. en Psicología y Dr. en Ciencias de la Salud

Psicólogo Forense

Académico de Número de la Academia de Psicología de España

Sueños, no solo por Navidad

Quedan escasos días para celebrar la Navidad. Es tiempo de turrones, de polvorones, de mazapanes y, por supuesto, de villancicos pero antes de ponerme a escucharlos tenía una cita pendiente con Juanes en el Palacio de Deportes de Madrid. Esa era mi mejor excusa para no adentrarme de lleno en las fiestas que se avecinan. El colombiano hizo vibrar a todos los asistentes interpretando sus clásicos. Arrancó la noche con A Dios le pido y con La luz puso punto final a su único concierto en España.

Me canté todos sus temas pero al tararear “Se fue la luz en todo el barrio”, me di cuenta de que ya iba siendo hora de iluminar la Navidad en mi casa. Es el momento de apurar los detalles, tener preparado el disco de los villancicos porque las fiestas más entrañables del año llegan, precisamente, en la época más fría. Es tiempo de soñar, de ilusionarse y, sobre todo, de disfrutar de los seres queridos. La nostalgia siempre está presente cuando hay sillas vacías en las mesas pero lo mejor es pensar en que los que no están, nos dejaron recuerdos y nos enseñaron a disfrutar, posiblemente, de estas fechas. Por eso, un buen homenaje es seguir con esas tradiciones.

Muchos deseos iluminan la Navidad. Madrid.

Si hablamos de tradiciones, la que no falla y da el pistoletazo de salida a la Navidad es el Sorteo de la Lotería. Esa mañana el mejor villancico es escuchar a los niños cantando los números y premios en los que hay muchas ilusiones depositadas. Algunos recibirán la visita de la diosa Fortuna y otros se encomendaran a la salud, la cual, es el mejor tesoro que podemos tener. No sueño con el gordo porque el mío ya me llegó cargado, no de riqueza pero sí de salud. Gracias a ella, he podido cumplir sueños y creer que para sonreírle a la vida solo necesitas ser feliz. Una felicidad que está en los pequeñas cosas que nos rodean. Algo que no deberíamos olvidar.

Es tiempo de festejar, de dejarse llevar por el espíritu de la Navidad y creer que esos sueños que tenemos no existen solo en esta época del año. Los sueños no entienden de fechas. No hay motivos para no creer en ellos durante los trescientos sesenta y cinco días que tiene el calendario. Estamos agotando el dos mil diecisiete, muchos estarán valorando como les ha ido este año y preparando los propósitos del que viene. Si hay algo que no puede faltar es la salud y las ganas para cumplir aquello que tanto anhelados. Ya dijo el novelista estadounidense Carl Sandburg que nada sucede a menos que primero sea un sueño. De nosotros depende que se hagan realidad. Los propósitos no sirven de nada si al despertar no nos ponemos manos a la obra. Ahora es el momento de aliarse con las ilusiones y, lo más importante, de creer que los sueños se cumplen.

¡Feliz Navidad!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Una sonrisa en Navidad

Quedan escasas veinticuatro horas para que se escuche el sonido que da el pistoletazo de salida a la Navidad. Los bombos están preparados y las bolas también. Los sueños inundan nuestras mentes pero eso es lo que toca en esta época del año. Eso sí, aunque la fortuna no nos premie con el gordo, nos premia con muchas cosas más. Sin duda, la salud es la más importante porque sin ella pocos sueños podremos hacer realidad. En diez días comienza un nuevo año cargado de propósitos pero también cargado de ilusiones.

fullsizerender

Puerta del Sol (Madrid)

El tiempo pasa y de qué manera. Aun tengo en mi mente muy reciente la Navidad del año pasado. Veo el calendario y me cuesta creer que estemos apurando el 2016. Son días de hacer balance. Las cosas buenas deben pesar más que las malas. La vida nos da una de cal y otra de arena, pero esas son, precisamente, las lecciones que debemos aprender. Reconozco que este año venía marcado por el aniversario más especial para mi, pero eso no ha sido impedimento para intentar cumplir mis sueños. A día de hoy, puedo sonreír porque algunos se han hecho realidad. Eso sí, la maquinaria de los sueños sigue funcionando con un ritmo intenso… y que no pare, porque como dice Paolo Coelho “la posibilidad de cumplir los sueños hace que la vida sea interesante”…

No sé si el famoso “gordo” o su sequito de premios rozarán alguno de mis números. Solo la Fortuna lo sabe, pero de lo que estoy convencida es de que me llenarán de sentimientos. Si a éstos les añades los recuerdos, surge una mezcla emotiva que solo se da en esta época. La Navidad, nos guste o no, siempre nos toca el corazón. Hace días que las luces cuelgan en las calles. Los turrones, polvorones, mazapanes… llevan desde octubre en las estanterías de los supermercados. Los juguetes cobran especial protagonismo. Los villancicos se convierten en la banda sonora. Y todo esto y mucho más nos indica que nuestra rutina tiene algo especial. Algo que no podemos negar, es más, es algo que debemos disfrutar.

Reconozco que no es fácil estar alegre cuando hay sillas vacías en la mesa o cuando los recuerdos no son buenos. Pero estoy segura de que el mejor adorno de Navidad puede ser, precisamente, una sonrisa. Esta fue otra lección que me dio la vida, a veces cuesta ponerla en práctica, pero sus efectos no tienen precio. La Navidad y su espíritu ya están aquí. La cuenta atrás está llegando a su fin. Así que toca sacar la zambomba, la pandereta, el Omeprazol y sobre todo, toca vivir el momento porque solo hay una Navidad del 2016. Pronto formará parte del pasado y su recuerdo depende de cómo queramos escribirlo. Yo lo tengo claro: Quiero hacerlo sonriendo. ¿Y tú? Carpe Diem.

¡FELIZ NAVIDAD!

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

Un segundo, un camino y una nueva vida

Dicen que el tiempo cura las heridas, en muchos casos, deja alguna que otra cicatriz. Esas señales no nos indican a dónde vamos pero sí donde hemos estado. Cada día despierto pensando que aun tengo la vida y recuerdo a Albert Einstein no por su teoría de la relatividad sino por su cita: “La vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. El destino lo escribimos de puño y letra. Cada veinticuatro horas cerramos un capítulo que nunca se volverá a abrir, solo nuestra mente nos dejará echar un vistazo al pasado. Porque ya se sabe que el tiempo avanza siempre hacia delante y nunca hacia atrás.

3

Fotografía: Jesús Mohedano Estilismo: Casablanca Maquillaje: Patricia López

Así que pensando en el futuro vivo el presente, un presente que este año me lleva sin querer al pasado. Y aunque esos recuerdos pueden ser duros, la celebración de una victoria siempre es un gran motivo para festejar. Se cumplen diez años de una nueva vida, que sin duda, ha venido cargada de grandes experiencias. Decía el filósofo suizo Amiel: “El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide”. Por eso, con la valentía como arma y la fortaleza como escudo llené, en varias ocasiones, una maleta cargada de ilusión y, por supuesto, de sueños. Era el momento de convertir el tiempo en vida. Primero fueron Francia e Italia, después Alemania, país que corre por mis venas, de todos esos lugares guardo no solo excelentes recuerdos sino grandes lecciones y buenos amigos. Pero la fuerza de la vida que me inyectó hace una década aquel trasplante me llevó a “cruzar el charco”. Los Ángeles me encantó pero realmente lo que me enamoró en el continente americano fue México. Sé que una parte de mí se quedó allí. Aprendí a dejar fluir la vida, las cosas vienen y van, nosotros solo tenemos que disfrutarlas o afrontarlas. El tiempo es relativo, por eso, el “ahorita” puede ser una eternidad o apenas un ratito. Todo depende del ritmo que impregnamos a nuestro reloj. Y mirando las agujas de éste, reflexiono como en un segundo todo puede cambiar. Las decisiones hay que tomarlas. El destino lo dicta el corazón y aunque nos equivoquemos, la satisfacción de habernos guiado de esas palpitaciones no tiene precio.

Por eso, sabiendo que no me alegraré nunca de haber tenido un cáncer pero sí de las cosas que me ha enseñado; puedo sonreír y estar contenta porque además de recibir la vida como regalo, hoy, en ella hay no solo grandes amigos sino grandes experiencias que me han llevado a recorrer el mundo siempre con los sueños por bandera.

Ahora, frente a uno de mis momentos favoritos, tarareo: “Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo…” Y mucho ha pasado porque fue testigo de mis años universitarios, de mis años de lucha y espero que lo sea de mis mejores años venideros. Es el momento no sólo de cruzar la Puerta de Alcalá, sino de ir día a día abriendo puertas al destino. Ya decía Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”… Es cuestión de dar el primer paso. Así que… Adelante…Próximo destino… Quién sabe.

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

IMG_7831

Publicado en And Maganize 8

 

 

 

Sueños por Navidad

navidad-reyes-portal-2

Apenas quedan en el calendario de adviento ventanas por abrir. El espíritu de la Navidad ya se pasea por los rincones de todas las ciudades, y no es para menos, quedan diez días para celebrar la que es, sin duda, la fiesta más familiar… Desde pequeños cantamos: La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va… o 25 de Diciembre: Fun, fun, fun…

La panderetas ya están preparadas, las zambombas no pueden faltar para acompañar a los populares villancicos, que por cierto, estos días se convierten en la banda sonora oficial. Estamos ya en la línea de salida para que el veintidós, y como manda la tradición, sea el sonido del cántico de los niños de San Ildefonso el que inaugure estas fiestas. Hasta entonces hay tiempo para comprar lotería, turrón, escribir la carta a los Reyes Magos, y por supuesto, para dejar aflorar esos sueños e ilusiones que como cada año en esta época cogen más fuerza… Y es que es Navidad y, nos guste o no, todos soñamos: Despiertos o dormidos.

Con el espíritu de la Navidad llega también el nerviosismo de los más pequeños y de los más mayores…Seamos realistas…Que cada uno piense en sus motivos pero seguro que los hay para estar alterado… Las alegrías llegan tarde o temprano, y no sólo de la mano del famoso Gordo de Navidad, y no me refiero al rojiblanco. La lotería ayuda, y más en estos tiempos…Cinco números cambiarán la vida de muchos porque sea el premio que sea nunca viene mal… Hablamos de números pero todos pensamos en cinco letras… Y es que la salud es el premio de los trescientos sesenta y cinco días del año.

La última hoja del calendario está llegando a su fin. Es el momento de reunirse, de emocionarse por los reencuentros, de llorar las ausencias. Escribió el autor de Cuento de Navidad, Charles Dickens: “El recuerdo, como una vela, brilla más en Navidad”. Y si las velas brillan más, también hay sillas vacías que son capaces de llenar de sentimientos los corazones. Es más, una ¡Feliz Navidad! como decía Dickens es “la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!

Algo tiene la Navidad que con gordo o sin él siempre deja algún kilo de más, y sobre todo, muchos sueños por cumplir…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

 

La vida: Suma de experiencias

pasos

Decía William Shakespeare que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”. Decidir la mejor jugada no es fácil, puedes ganar o puedes perder la partida, pero eso, nadie lo puede saber hasta que no se juega. Lo único seguro es que, al menos, ganas una experiencia más. Afortunadamente, de todo se aprende en esta vida.

En su día decidí jugar. Aposté por tierras mexicanas, y de momento, experiencias estoy ganando muchas. Desde luego, este mes de abril está siendo para no olvidar. Ver la luna roja no es normal, es algo extraordinario; como extraordinaria fue la granizada que cayó hace apenas unos días en la capital. Ambos hechos fueron noticia. Pero tampoco como para llenar páginas y páginas de periódicos. Esas páginas estaban reservadas para elogiar a un gran periodista y escritor: Gabriel García Márquez dejaba huérfanas a las letras. México se entristeció por la pérdida de “Gabo”. De nuevo, otra experiencia que quedará grabada en el archivo de mi memoria mexicana. Recuerdo la primera vez que leí Cien años de soledad. No sería justo decir que me gustó porque me fascinó. Hay muchas cosas que se le pueden agradecer al que fue Premio Nobel de Literatura, de todas ellas, y como periodista que soy, hoy resalto citas como: “El periodismo es el mejor oficio del mundo” o “La mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor”.

Todavía se lloraba en México la muerte del escritor colombiano y nada hacía presagiar cómo nos íbamos a despertar el Viernes Santo. Recuerdo las palabras de otro gran escritor español, Miguel de Cervantes dijo: “Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir”. Eran casi las nueve y media de la mañana cuando sentimos el temblor de la tierra. Un seísmo de ni más ni menos que siete grados nos hizo tambalear. Afortunadamente, poca desagracia sucedió para lo que podía haber sido. Otra experiencia más, desde luego. Pero en mi mente se despertaron recuerdos. Este terremoto es el segundo que vivo y, casualmente, el primero también fue en Semana Santa. ¿Destino, casualidad…? En el 2009, fue Italia la que tembló. Era lunes Santo y yo estaba allí…

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” escribió Machado. Seguiré caminando, de momento, por tierras mexicanas. Ni el seísmo consiguió suspender la espectacular Pasión Viviente de Cristo de Iztapalapa. Asistieron más de un millón y medio de personas…Espectacular y escalofriante pasión…

No sé como será el camino, si las cartas que me toque jugar serán buenas o malas. De momento, tengo claro que “la vida es hermosa, y vivirla no es una casualidad”. Ahora lo escribo yo, en su día lo aseguró Albert Einstein. ¿Qué camino te atreves a andar? ¿Qué cartas te atreves a jugar?…Que cada quien decida…

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)

mistica-experiencia-plena-vida_1_1683130

El ritmo de la vida

music

No importa si estás triste, alegre, eufórico, con miedo… porque ella siempre será una gran aliada. No me refiero a una madre, que también, hablo de la música. Dicen que nos estimula desde antes de nacer y a lo largo de nuestra vida va marcando cada momento que vivimos. En los malos momentos, y por supuesto en los buenos, la música y la literatura son grandes aliados.

Decía Nietzsche que “sin música la vida sería un error”, al menos, la mía tendría un gran vacío. Recuerdo las canciones infantiles que me acompañaban en los viajes con la familia. Para mí, ese casette era fundamental. Seguro que mis padres pensaron en más de una ocasión en cómo deshacerse de él…Pero ya se sabe que los hijos te cambian la vida…

El tiempo pasa… He ido creciendo… Las cintas se han convertido en CDs, los walkmans en discman… hasta llegar a los Mp3, 4, 5 o Ipod. Y, como no puede ser de otra manera, los gustos musicales han cambiado conmigo. No puedo decir que ahora sean mejores que antes, sencillamente, son diferentes. Si me tuviese que decantar por mi cantante favorito o mi música preferida no sabría que decir. Todo depende del momento, el lugar y las circunstancias.

Hace menos de un mes que dejamos los villancicos, el frío invernal nos acompaña ahora más que nunca pero “al mal tiempo buena cara”. Ya queda menos para la primavera, el calor, las terracitas…y los festivales de música. Te puede gustar más o menos el cartel de tu festival favorito pero el de este año del Sonorama es, como poco, sorprendente. ¿Les ha dado “un aire” a los organizadores?…¿Raphael cabeza de cartel de un festival “indie”? ¡Vaya escándalo! Y nunca mejor dicho.

No sé cual será la canción del verano, aunque en junio ya nos sabremos, más que de sobra, el We are one de Pitbull, Jennifer Lopez y Claudia Leite. Será la banda sonora del esperado Mundial de fútbol. Millones de personas estarán pendientes de Brasil, de ver a los suyos defender sus colores. Los nuestros, además, defienden título…¡Qué recuerdos nos ha dejado el Waka Waka a los españoles…!

Ya sea indie, clásica, latina, pop… lo importante es disfrutar de ella. Víctor Hugo, el célebre novelista francés, dijo que “la música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero no puede permanecer en silencio”. No sé si sabría componer una canción. De momento, lo único que voy componiendo día a día es la banda sonora de mi vida. A veces, está bien acompasada y otras no. Me gusta la espontaneidad aunque muchos no lo vean así. No aspiro a ser el número uno de ninguna lista de ventas, simplemente, quiero Vivir mi vida

Jimena Bañuelos (@14ximenabs)